En el reino de , una serie de secretos y decisiones prohibidas comienzan a sacudir los cimientos de la familia real. Lo que parece una vida perfecta dentro del palacio esconde amores imposibles, alianzas inesperadas y peligros que amenazan con cambiar el destino del reino para siempre.
Mientras las tensiones aumentan y un enemigo oculto mueve sus piezas desde las sombras, los miembros de la corona deberán enfrentarse a sus propios sentimientos, a las expectativas de la sociedad y a las consecuencias de sus elecciones.
Entre romance, intriga, traiciones, sacrificios y momentos inolvidables, Valdoria se convierte en el escenario de una historia donde el amor y el deber chocan constantemente, y donde una sola decisión puede cambiar el futuro de todos.
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El pasadizo olvidado
La marca roja dibujada sobre el antiguo mapa no dejaba lugar a dudas.
La figura encapuchada observó atentamente el pergamino.
El lugar señalado se encontraba debajo del ala más antigua del castillo, una zona abandonada desde hacía muchos años..
Si los documentos decían la verdad, allí podría encontrarse la prueba definitiva o095 la conspiración contra Ramiro Montenegro.
Sin perder tiempo, la figura guardó el mapa y abandonó la habitación secreta.
Mientras tanto, el castillo se preparaba para el gran baile que tendría lugar en dos días.
Los nobles llegaban sin descanso y los salones eran decorados con flores, tapices y candelabros.
Isabella intentaba concentrarse en la investigación, pero cada vez era más difícil ignorar la atención que Esteban le dedicaba.
Aquella mañana, el príncipe apareció en los jardines con una sonrisa.
—Necesito tu ayuda.
—Eso suena peligroso.
—Solo quiero elegir un caballo para la exhibición del baile.
—¿Y por qué necesito ayudarte?
—Porque mis hermanas dicen que tomo malas decisiones.
Isabella soltó una carcajada.
Juntos caminaron hacia los establos.
Durante el recorrido hablaron de sus infancias, de sus sueños y de las responsabilidades que cada uno enfrentaba.
Por primera vez, Isabella vio al verdadero Esteban, lejos de la imagen del príncipe rebelde y despreocupado.
Aquel joven también cargaba con presiones y expectativas.
Mientras tanto, Alejandro continuaba examinando los documentos encontrados en la habitación oculta.
Cada página aumentaba sus dudas sobre los acontecimientos del pasado.
Arturo Belmonte permanecía a su lado.
—Si estos registros son auténticos, la conspiración fue mucho más grande de lo que imaginábamos.
—Lo sé —respondió Alejandro.
—Y alguien hizo todo lo posible para ocultarla.
El rey apoyó las manos sobre el escritorio.
—Lo peor es que un hombre inocente pagó por ello.
Aquellas palabras revelaban el peso que llevaba dentro desde hacía años.
Al otro lado del castillo, Beatriz observaba por una ventana.
La reina había notado algo evidente.
Esteban estaba enamorándose de Isabella.
Y aunque aquello podía beneficiar a la familia real, también podía traer problemas inesperados.
Por la tarde, Isabella decidió visitar nuevamente la biblioteca.
Mientras buscaba información sobre antiguos planos del castillo, encontró una referencia que llamó su atención.
Hablaba de pasadizos construidos durante el reinado del abuelo de Alejandro.
Muchos de ellos habían sido sellados y olvidados.
La joven recordó inmediatamente las historias relacionadas con documentos escondidos y habitaciones secretas.
Quizá aquellos túneles guardaban más respuestas.
Cuando salió de la biblioteca, alguien la observaba desde la distancia.
Era Camila.
La joven noble comenzaba a perder la paciencia.
Cada vez que veía a Isabella junto a Esteban sentía crecer su resentimiento.
Aquella misma noche tomó una decisión.
Si quería recuperar la atención del príncipe, tendría que actuar antes del baile.
Mientras tanto, lejos de allí, la figura encapuchada seguía el mapa por un corredor abandonado.
Después de mover una vieja estantería encontró una puerta oculta cubierta por polvo.
El corazón le latía con fuerza.
Con esfuerzo logró abrirla.
Del otro lado apareció un estrecho pasadizo de piedra.
La figura tomó una antorcha y avanzó lentamente.
Al final del túnel encontró una pequeña cámara secreta.
En el centro había un antiguo cofre de madera.
Sobre la tapa permanecía grabado un símbolo que la persona reconoció inmediatamente.
Era el emblema de la familia Montenegro.
Y eso significaba que alguien había ocultado aquel cofre durante más de veinte años esperando que algún día fuera encontrado.