NovelToon NovelToon
El Lado Oscuro De Mi Tutor.

El Lado Oscuro De Mi Tutor.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:13.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Roxana Fernández

Para Alexander Rivas, el control lo es todo. Como el profesor más temido de la facultad, su arrogancia es su armadura y su intelecto, su arma más letal.

Pero cuando se cruza con Valentina Soler, una alumna que no baja la mirada y que desafía cada una de sus reglas. Siente que su dominio y autocontrol está tambaleando ante el deseo de tenerla.

​Lo que comienza como una guerra de voluntades pronto se convierte en sombras y un deseo voraz que amenaza con destruirlos a ambos.

Sin embargo, en el juego de la seducción, el peligro no es solo ser descubiertos.

Un secreto familiar, enterrado bajo años de mentiras, comienza a salir a la luz.

¿Qué pasará cuando descubran que sus vidas han estado entrelazadas desde mucho antes de conocerse?

¿Lograrán mantenerse unidos después de revelar ese secreto que puede destruirlos a ambos?

NovelToon tiene autorización de Roxana Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 18. Temor de perderte.

Capítulo 18

Temor de perderte.

La oficina de Gustavo Soler estaba en el último piso de uno de los rascacielos más altos y sofisticados de la ciudad. Vidrios polarizados, muebles de madera oscura, una alfombra gruesa que amortiguaba incluso los pasos más decididos. Todo allí olía a poder. Y a amenaza.

Alexander se presentó puntual. Como le había sido citado el día anterior. Vestía camisa blanca, chaqueta oscura y el cabello perfectamente peinado.

El rostro marcado por la falta de sueño y el silencio de las últimas semanas era algo que no podía ocultar. Cuando entró, Gustavo ya estaba sentado detrás de su escritorio, con las manos entrelazadas y una mirada gélida que lo traspasó de inmediato.

—Gracias por venir —dijo sin emoción, señalando la silla frente a él.

Alexander asintió con la cabeza, pero no respondió. Se sentó frente a él, esperando.

—Voy a ser directo —continuó Gustavo—. Sé que ya lo han destruido públicamente sin que yo moviera un solo dedo. Lo han inhabilitado de su oficio. Lo han sacado del sistema ético educativo. Pero yo puedo revertir eso en un solo chasquido, si así lo desea.

Alexander no se movió. Apenas alzó una ceja.

—¿Puede ser más específico?, señor Soler —pidió Alexander, con su voz ronca.

—Tengo los contactos. Los recursos necesarios para borrar este desastre de una vez por todas. Puedo limpiar su nombre, levantar su inhabilitación, reinstalarlo como docente donde usted quiera. Incluso puedo hacer desaparecer el desastre del internet ahora mismo.

El silencio que se instaló fue denso, casi palpable.

—¿Por qué haría usted algo por mí? —preguntó enarcando una ceja.

—A cambio —agregó Gustavo, dejando caer la frase como un cuchillo sobre la mesa—, usted se aleja de mi hija. Para siempre. Su reputación, por la libertad de mi hija.

Alexander clavó la mirada en él. Sin parpadear. Sin respirar siquiera.

—No pretenda disfrazar esta extorsión de generosidad —dijo con calma—. Usted no está preocupado por el daño que toda esta farsa le causó a Valentina. Solo le molesta haber perdido el control que tenía sobre ella.

—Valentina es mi hija. Es mi sangre. Y usted solo es un hombre con un pasado podrido, Rivas. No voy a permitir que la arrastre a su misma fosa. Ella aún puede tener un futuro brillante, no se lo niegue.

Alexander se puso de pie. Pero Gustavo no había terminado.

—No la estoy arrastrando a nada. Valentina está donde puede ser realmente feliz. No la estoy obligando a seguirme.

—¿Feliz? ¿Bajo sus carencias? —bufó—. No me haga reír, Rivas. Si ni siquiera fue capaz de ofrecerse a pagar su deuda en la universidad, ni sus próximas cuotas mensuales.

—Lo haré cuando ella elija lo que quiere estudiar. No seré yo quien le imponga una decisión.

—¡Basta! —exclamó en un grito que retumbó en toda la oficina—. Aléjese de mi hija ahora.

—¿O qué? —preguntó Alexander con voz firme.

—O me veré obligado a revelar lo que pasó en Tulum hace siete años. Lo que hizo antes del accidente que lo dejó viudo y huérfano al mismo tiempo.

Alexander se detuvo a medio giro. Su espalda quedó tensa. La mano que sostenía la silla se crispó ligeramente. Pero no dijo nada.

Gustavo lo observó con detenimiento, midiendo la grieta en ese silencio.

—Piénselo bien —dijo Gustavo finalmente—. Un escándalo más y no podrá enseñar ni a un perro a sentarse.

Alexander salió sin abrir la boca. No se despidió. Solo cerró la puerta con suavidad. Pero el eco resonó más fuerte que un portazo.

Gustavo se quedó allí, con los codos sobre el escritorio, mirando la puerta cerrada.

Porque sabía con certeza que ese silencio ocultaba un temblor.

En casa de Cata, Valentina terminaba de pintarse las uñas cuando su amiga, sentada en la cama con las piernas cruzadas, la observaba con una sonrisa burlona.

—No puedes ocultarlo —dijo Cata, revolviendo una bolsa de galletas—. Lo tienes marcado en la piel. En los labios. En los muslos.

Valentina la miró de reojo, sonriendo.

—No estoy diciendo nada.

—No hace falta. ¿Qué hiciste anoche? Porque llegaste con la ropa arrugada y cara de haber bajado al infierno y vuelto con una sonrisa.

Valentina soltó una risita baja. Se estiró sobre la alfombra y dejó el esmalte sobre la mesa.

—Es… intenso.

—¿Intenso cómo?

—Como si quisiera devorarme. Como si cada parte de mí le perteneciera. Como si su boca supiera exactamente dónde besarme para arrancarme el alma. No puedo explicarlo, Cata. No es solo sexo. Es... necesidad. Es furia. Es ternura escondida debajo de esa coraza rota.

Cata levantó las cejas, divertida.

—¿Y tú? ¿Qué haces mientras él te devora?

—Me dejo. Me pierdo. Me entrego. Y me odio por disfrutarlo tanto. Por necesitarlo como si fuera oxígeno.

—Quien diría que el profe iceberg terminaría convirtiéndose en un volcán de pasión... ¡Es puro fuego! —exclamó con burla—. ¿Y te cuidas?

Valentina frunció el ceño.

—¿Qué? —preguntó, casi aterrada.

—¿Que si usan protección? Boba.

El silencio se instaló en la habitación. Un silencio frío, tenso.

—No lo sé —confesó Valentina, en voz baja—. Las primeras veces, sí. Pero después… no estoy segura. Todo pasa tan rápido…

Cata se sentó de golpe.

—Valen, eso no es un detalle menor. No estamos hablando solo de sentimientos. Estás en un huracán, y si no te cuidas, puedes salir mucho más jodida de lo que imaginas.

Valentina tragó saliva. Miró el techo. Sus dedos jugaron con una hebra suelta de la alfombra.

—No me arrepiento de lo que siento. Pero sí… oficialmente estoy asustada.

—Entonces vamos juntas a hacerte la prueba. A buscar anticonceptivos. A asegurarte de que tu libertad no te deje un ancla que no esperabas.

Valentina asintió. Cata la abrazó. Y en ese gesto, simple y poderoso, se sintió acompañada. Cuidada. Sostenida.

—No estás sola —susurró su amiga—. Pase lo que pase, estaré contigo. Y si algo cambia… lo enfrentaremos juntas.

—¿Y si lo que siento no fuera solo físico? ¿Y si lo amo de verdad, Cata? —preguntó Valentina, con una sombra en la voz.

Cata la miró con ternura y preocupación al mismo tiempo.

—Entonces tendrás que luchar con todo. Pero con la cabeza clara, Valen. No dejes que la pasión te nuble el juicio. A veces, el amor más intenso es el que más duele.

Valentina bajó la vista, sintiendo ese nudo extraño en la garganta.

Esa noche, mientras Alexander repasaba los documentos que podrían sellar su ruina, sus pensamientos volvían una y otra vez a lo mismo: Gustavo Soler.

El bastardo lo sabía. Estaba al tanto de un secreto que nadie más conocía. Algo que él había sepultado hacía años y que no quería que saliera a la luz.

El viaje a Tulum. La noche del accidente. Las decisiones apresuradas. Diana sangrando entre los escombros de su vehículo. Su madre, inconsciente. Su alrededor ardiendo en llamas. Y él, él hizo algo que sabía que pesaría en sus hombros para siempre.

Pero no podía dejar a Valentina. No después de lo que vivieron. No cuando, por primera vez en años, sentía que podía amar otra vez.

Y al mismo tiempo… ¿qué pasaría si Gustavo cumplía su amenaza? ¿Si todo salía a la luz? ¿Si Valentina descubría su pasado antes de que él mismo pudiera contárselo?

El miedo le arañó el pecho como una garra. Porque por primera vez, no solo temía perderlo todo. Temía perderla a ella.

Y esa idea, más que todas, le revolvía el alma.

1
Alcira Ascanio Felizola
excelente historia
Yura Ran
Romana muchas gracias por tan hermosa novela. excelente /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Beer/
Yura Ran
muy hermoso y tierno. 👌😊
Xair Victoria
Ese amor es invencible ☺️
Xair Victoria
Me encanta esta novela
Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Marita Peña
👏👏👏👏TREMENDO FINAL
Marita Peña
NO IMPORTA EL DINERO NI LA EDAD
Marita Peña
ME IMAGINO QUE SI DUELE EN DEFINITIVAMENTE ES SU PADRE
Marita Peña
ESTA PAREJA ARDE
Marita Peña
INTERESANTE
Marita Peña
POR SUERTE TODO SALIO A LA LUZ
Marita Peña
👏👏👏
Marita Peña
HERMOSO CAPÍTULO
Marita Peña
👏👏👏POR SUERTE SE SACARON UN CLAVO
Marita Peña
SIEMPRE LO E DICHO ELLOS JUNTOS SON INVENCIBLES
Marita Peña
EXACTO JUNTOS
Marita Peña
👏👏EXCELENTE
Helizahira Cohen
he leído varias con el mismo estilo pero con diferencias
Marita Peña
Y SI TOD@S VÍCTIMAS DE ESTE SOLER
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play