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Mi Vida Después De Ti

Mi Vida Después De Ti

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Reencuentro
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Rosalva

Valentina creyó haberlo dado todo. Años de amor, de entrega, de familia y de sostener una vida que sin darse cuenta ya estaba quebrada.
Hasta que una noche, sin aviso, todo termino. Lo que siguió no fue una separación... fue un descenso al vacío. Entre el dolor, soledad y la reconstrucción de si misma, aparece Santiago... Un encuentro inesperado que despierta en ella emociones que creia muertas. Pero no todo lo que se enciende... sana, no todo lo que llega... permanece.
Esta es la historia de una mujer que tuvo que perdió a si misma, para finalmente reencontrarse.
"A veces, para volver a vivir... hay que aprender a soltarse"

NovelToon tiene autorización de Maria Rosalva para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 1

Valentina

Me desperté antes que todos.

No fue el despertador, no fue el ruido, fue esa sensación… esa que ya se había vuelto costumbre.

Abrí los ojos y miré el techo.

Silencio.Por un momento me quedé quieta, intentando recordar en qué momento dormir dejó de ser descanso y pasó a ser solo una pausa.

Suspiré.

El lado de la cama estaba vacío.

Otra vez.No pregunté.

Hacía tiempo que había dejado de hacerlo.

Me levanté despacio, como si el cuerpo me pesara más de lo normal.

El frío del piso me recorrió los pies, pero no me molestó.

Había cosas que ya no se sentían, caminé hasta la cocina, encendí la luz.

Todo estaba en su lugar.

Siempre todo estaba en su lugar.

La cafetera, las tazas, la mesa limpia…

una casa perfecta.

Una vida ordenada.

Vacía.Preparé el desayuno en automático.

Movimientos repetidos, sin pensar.

Escuché pasos.

—¿Mamá? —la voz de Elizabeth, todavía dormida.

Me giré y sonreí.

Esa sonrisa que me salía fácil con ellos…

la única que no tenía que fingir.

—Buen día, mi amor.

El día siguió como siempre.

Desayuno.

Orden.

Ropa.

Silencios.

Lucas apareció más tarde.

Impecable, como siempre, camisa planchada, perfume fuerte y mirada distante.

—Buen día —dijo, sin mirarme.

—Buen día.

Nada más, nada menos, ya no había preguntas, ya no había intentos, solo convivencia. Esa tarde, mientras ordenaba su ropa —algo que ya hacía sin pensar— metí la mano en el bolsillo interno de su saco.

No buscaba nada, pero encontré todo, un pequeño frasco, frío y extraño. Lo sostuve entre mis dedos, observándolo

sin entender… o tal vez entendiendo demasiado, y en ese instante…todo empezó a encajar.

Las ausencias, los silencios, las discusiones sin sentido, no era yo. Nunca lo había sido, sentí un vacío en el estómago.

No era dolor todavía… era otra cosa.

Una certeza, dejé el frasco sobre la cama.

Lo miré un segundo más.

No lloré.

Todavía no, esa noche no dijo nada, ni yo, cenamos como siempre, los chicos hablaban.

Elizabeth reía.

Massimo hacía preguntas.

Yo asentía.

Respondía.

Servía la comida.

Pero por dentro… algo ya se había roto, cuando todos se fueron a dormir, me quedé en la cocina, con el celular en la mano, mirando su nombre.

Lucas.

Cuántas veces lo había mirado así…esperando algo que ya no existía, abrí el chat.

Mis dedos dudaron, pero no mucho.

Valentina:

“¿Qué es lo que encontré hoy en tu saco?”

Tres puntos.

Aparecieron.

Desaparecieron.

Volvieron a aparecer.

Sentí el corazón latir más fuerte.

Lucas:

“¿De qué hablás?”

Cerré los ojos, mentía.

Y eso dolía más que cualquier otra cosa.

Valentina:

“No me mientas, Lucas.”

Pasaron unos segundos.

Eternos.

Lucas:

“Después hablamos.”

Después.

Siempre después.

Siempre evitando.

Sentí una bronca que me subía desde el pecho hasta la garganta.

Valentina:

“No. Ahora.”

No respondió.

El silencio del chat se volvió insoportable.

Escribí de nuevo.

Valentina:

“¿Hay alguien más?”

Esa vez tardó más, mucho más y en ese tiempo…

supe la respuesta.

Antes de leerla.

Antes de verla.

Antes de que la dijera.

El celular vibró.

Lucas:

“No es como pensás.”

Reí.

Pero no fue una risa linda.

Fue seca, vacía.

—Claro… —susurré para mí misma.

Nunca es como uno piensa, siempre es peor.

Valentina:

“Entonces explicame.”

No contestó, otra vez.

Ese silencio… ese maldito silencio que decía todo.

Me levanté de la silla de golpe, no lo pensé, no lo dudé, solo actué.

Fui hasta la habitación, me cambié rápido, agarré las llaves, mi corazón latía fuerte, pero no era miedo, era enojo, uno que venía guardando hacía mucho tiempo, salí de la casa sin mirar atrás, el camino hasta su oficina se me hizo borroso. Recuerdo los semáforos, no recuerdo el tránsito, solo recuerdo mis manos apretando el volante…

y mi mente repitiendo una sola cosa:

“No soy yo. No soy yo.”

Estacioné de golpe,bajé caminé rápido.

El edificio era imponente, frío, como él, entré sin saludar, sin detenerme.

—Señora… —intentó decir la recepcionista.

Pero no la escuché, ya no escuchaba nada, subí al ascensor y cuando llegue al piso 24… Tin sonó el ascensor y miré el pasillo parecía más largo de lo normal, cada paso resonaba en el piso, cada latido en el pecho, llegué a su oficina.

La puerta estaba entreabierta, empujé y ahí estaba.

Lucas.

De pie.

Sorprendido.

—Valentina… ¿Qué haces acá?

Lo miré.

Por primera vez en mucho tiempo…

lo miré de verdad.

—Decímelo en la cara.

Silencio.

—¿Qué cosa?

—No me mientas más.

Mi voz no tembló.

Eso me sorprendió incluso a mí.

—No es el lugar para hablar esto…

—¿Hay alguien más? —lo interrumpí.

Directo, sin rodeos, sus ojos se movieron apenas y ahí.. lo supe.

—Valentina…

—Sí o no.

Silencio.

Ese silencio otra vez… pero esta vez… no lo iba a aceptar.

—Sí.

Una sola palabra, pero fue suficiente, sentí como si todo el aire desapareciera, como si el mundo se inclinara un poco y nada volviera a su lugar.

—¿Desde cuándo?

No respondió.

—¿Desde cuándo, Lucas?

—Hace un tiempo.

Hace un tiempo.

Repetí esas palabras en mi cabeza, hace un tiempo…mientras yo seguía ahí, mientras yo sostenía todo, mientras yo intentaba entender.

—¿Quién es?

—No importa.

Reí otra vez.

—Claro que importa.

Me acerqué un paso.

—Importa porque es la mujer por la que decidiste romper todo.

Su mirada se endureció.

—No es tan simple.

—¿Ah no?

Sentí la bronca subir.

—Entonces explícame, porque yo hace años que intento entender qué es lo que nos pasa… y vos ya estabas en otra historia.

No dijo nada, y esa vez… ese silencio no fue evasión, fue confirmación.

Retrocedí un paso, lo miré, y en ese momento…algo en mí se apagó.

No grité.

No lloré.

Solo entendí.

—Ya está —dije.

Mi voz salió más baja, más tranquila, más… definitiva.

—Valentina…

—No.

Levanté la mano. —No digas nada más.

Porque ya no hacía falta, me di vuelta, caminé hacia la puerta.

Y antes de salir… me detuve, sin mirarlo.

—Lo peor no es que haya otra.

Hice una pausa. —Lo peor es que dejaste de elegirme hace mucho… y yo no quise verlo.

Salí y esa noche… no fue cuando todo terminó, fue cuando empezó a doler de verdad... De regreso a casa me quede en un parque, parecía una loca sentada en la banca frente al lago, mi corazón estaba roto y mi alma destruida —¿quedaría algo en mi que valga la pena?— Me pregunto en voz alta y una mujer de mediana edad que me miraba como si le diera lastima dijo: — ¿Acaso son lagrimas de amor?

Sonreí corriendo mis lagrimas, esa mujer se acerco y puso una mano en mi hombro, pude sentir calma pero a la vez sentía como mis lagrimas salían con mas frecuencia, ella se quedo en silencio y yo simplemente llore, hasta que ella se fue y ni siquiera lo note... ¿ Puede doler tanto el alma? Después de un largo tiempo, ya estaba cayendo la noche, subí a mi automóvil, observe y vi mas de 20 llamadas de Lucas. Llegue a mi casa, camine sin animo hasta mi habitación... Me mire al espejo mis ojos estaban hinchados, me acerque al placar empaque algunas prendas y mis hijos me miraban en silencio, pero con lagrimas en los ojos, yo me iba a la finca necesitaba un tiempo a solas.

—Mami queremos ir contigo...

Elizabeth me miro asintiendo a lo que decía Massimo, sonreí con tristeza— Mami necesita ir unos días, quieren ir vamos, los espero en el automóvil...

Por primera vez no fui a hacerles las maletas, salí de casa y me senté en mi automóvil con la cabeza sobre el volante, estuve allí hasta que escuche la voz de Elizabeth — Mami ya estamos listos...

Esa noche viajamos 3 horas, bajamos a comer en el camino y cargue combustible, ellos me hicieron reír, disfrute del momento mi teléfono seguía sonando y solo ignore, llegamos a la finca y mis niños fueron a la cama pero yo me quede sentada en el porche mirando la estrellas, con una botella de vino y mi copa... sentí como mis ojos pesaban, sentí que una luz me encandilo y escucho a lo lejos — Valentina!— Era Lucas o quizás un sueño, fui perdiendo la noción y entre en un sueño profundo.

No olviden calificar, dejar comentarios y likes ... Desde ya muchas gracias espero que estén disfrutando cada línea con mucho cariño su autora: Maria Rosalva

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Paola Elizabeth
es un boludo
Paola Elizabeth
hombres hombres
Paola Elizabeth
hdp
Emperatriz Reales
Q bueno q te enfrentaste a ese narcisista de porquería , q cree q él es el único q tiene valor como humano , cuando es una reverenda porquería
Maria Rosalva: 🤭🤭🤭 Emperatriz como estás? Bendiciones mi bella🥰
total 1 replies
Emperatriz Reales
Realmente así es, todos opinamos, pera la realidad es otra q no nos deja pensar con claridad, y esa llega el día menos pensado
Emperatriz Reales
No entiendo a esta mujer,suelta esas ataduras, ese demonio no te quiere, déjalo d una v z , para q alargar el dolor , ya esta clara q eso no va a ningún lado
Emperatriz Reales: Exacto, pero es así tal cual , cuando estamos donde ya no tenemos cabida
total 2 replies
Emperatriz Reales
La excusa perfecta, me molestó y no vuelvo
Maria Rosalva: tranqui el proceso puede cambiar , solo dale tiempo al tiempo, te prometo vivir una montaña rusa de emociones
total 1 replies
Emperatriz Reales
Hay q repetirnos, la infidelidad no se perdona
Emperatriz Reales
El no cambio , mejoró las estrategias
Emperatriz Reales
No se , no le creo a ese falso
Emperatriz Reales
Q cagada de hombre , Lucas te deseo lo peor q le puede pasar a una basura humana como tú , es despreciablemente, ósea , ella está enferma q tipo tan valuado
Maria Rosalva: 🤣🤣🤣tranquila mi bella jiji falta más
total 1 replies
Karina Vazquez Gonzalez
leyendo tu historia y ya estoy fascinada
siento que eso es lo peor que una mujer le puede pasar pensar que es hasta que lleguemos a viejitos los dos..y resulta que nada es para siempre sin saber que duele excelente inicio
Maria Rosalva: Cada capítulo es más intenso, mi alma le estoy dejando en cada línea, espero que disfrutes mucho
total 2 replies
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