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Mi Asesino Favorito

Mi Asesino Favorito

Status: Terminada
Genre:Mafia / Romance / Venganza / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Jisieli

Lían Miller vive su vida social como arquitecto, pero es solo una fachada, su mayor trabajo es asesinar personas porque debe pagar una deuda con su vida.
Pero todo da un giro cuando conoce a Daisy Wilson. Empieza a desafiar a su superior y encontrar el camino a la venganza para redimir su futuro.

¿Quién es Daisy?

¿Qué sucederá cuando se encuentren?



+ dark romance

NovelToon tiene autorización de Jisieli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: Tiempo Fue

Lían había visto las dinamitas, y a último minuto se lanza fuera del camión, pero el impacto del camión contra las dinamitas hizo que su cuerpo saliera volando y al caer se golpea fuerte la cabeza.

Por otro lado, Robohan se había dado cuenta muy tarde de la trampa. Había un traidor entre ellos que le dio la información falsa y para esos momentos Lían estaría ya en peligro. Al traidor lo traen frente a Robohan y lo obligan a arrodillarse.

— ¿Por qué la traición, Alan? – pregunta Robohan.

— Por dinero.

Robohan suelta una carcajada no creyendo nada de lo que decía aquel hombre.

— ¿De verdad piensas que creeré eso? A mi mal no recuerdo que pago muy bien, demasiado bien a los que trabajan para mí.

El hombre arrodillado aprieta las manos en puños.

— Dime la verdad Alan, o quieres pagar con tu muerte.

Alan se inclina ante Robohan y suplica su perdón.

— Mi señor, apiádate de este siervo suyo. Mi esposa e hija fueron secuestradas, y si las quería de vuelta tenía que traicionarlo mi señor.

— Robert – llama a su asistente – Necesito que averigües la ubicación de la esposa e hija de Alan y mandes un equipo de rescate. Y también manda hombres a buscar a Lían.

Robert asiente y se marcha.

— Muchas gracias mi señor – dice Alan con la cabeza pegada al piso, mientras se inclina.

— Si me lo hubieras dicho antes, ya estarían a salvo.

— Lo siento mi señor.

Los hombres que mandó Robohan a buscar a Lían lo encontraron en el suelo inconsciente y se lo llevaron con ellos.

Lían fue atendido por la hija de Robohan que había estudiado medicina en el extranjero y ahora había vuelto. Estuvo en coma una semana por el golpe fuerte que se había dado en la cabeza.

Cuando despertó, todo indicaba que estaba bien, pero no. No recordaba algunas cosas y era muy desconfiado ya que no recordaba haber estado trabajando con Robohan. Pero la hija de Robohan lo calmó y le hizo saber que no estaría en peligro y que su padre y él eran amigos, por así decirlo.

— Layla ¿Cómo es que estás viva? Rino me dijo que él mismo te mató – pregunta Lían.

— Casi me mata pero pude huir a tiempo y estuve estudiando en el extranjero medicina. Volví hace unos días.

— No sabía que Robohan es tu padre.

— Claro que no, porque yo era una infiltrada en la mafia de Rino.

— Entiendo...

— Sigamos con el diagnóstico. Según las pruebas que te hice perdiste un mes de tu vida en tu memoria, pero no completamente. Tal vez tardes un tiempo en recordar pero lo harás.

— Gracias por tus cuidados.

— De nada. Tal vez podamos en estos días tomarnos un trago, y tal vez ir por algo más – dice muy coqueta.

— No creo que Lían quiera hacer eso – Robohan los interrumpe – Aunque no recuerde, tiene novia.

— ¿Tengo novia? – pregunta Lían asombrado

— Sí – responde Robohan – Una muy linda y cariñosa. Pero por su bien no te diré quién es. No quiero que la lastimes con decirle que no la recuerdas.

— ¿Padre, no te estarás inventando eso para que yo no salga con Lían?

— Me estás llamando mentiroso. Sabes bien que no me gustan las mentiras y menos decirlas – la regaña

Layla se marcha furiosa. ¿Por qué esa chica es tan importante para Lían aunque él no recuerde? Pero como aún él no la recuerda, aprovechará eso para volver a estar con él. Estuvieron demasiado tiempo alejados uno del otro. Claro que era porque nadie podía saber que estaba viva. Pero ahora era diferente y lo iba a conquistar de nuevo.

— Lían, sé que no recuerdas mucho pero debes saber que aquí estarás a salvo. Necesito que te enfoques en las misiones que te doy, así acabaremos muy rápido con todo esto.

— De acuerdo.

Pasaron cinco meses y Lían no recordaba nada. Layla siempre estaba detrás de él insinuándose, coqueteándole, pero no parecía funcionar. Aunque Lían no recordaba, no tenía interés ninguno en Layla y la evitaba cada vez que podía. Él sentía que algo le faltaba, o mejor dicho, alguien.

En uno de esos meses, a Layla se le ocurrió la brillante idea de darle un afrodisíaco a Lían para acostarse con él. Una noche que él estaba bebiendo, ella se acerca y sin que la vea le echa el polvo en su bebida. Lían de lo más normal sigue bebiendo hasta que empieza a sentir mucho calor. No había nadie alrededor de ellos así que Layla aprovecha la oportunidad.

— Tengo mucho calor – dice Lían tratando de zafarse la ropa.

— Ven, te llevaré a tu habitación.

Layla lo sostiene y lo ayuda a llegar hasta la habitación. Ella entra con él y comienza a quitarse la ropa.

— ¿Qué haces? – pregunta Lían alarmado.

— Vamos Lían, no te hagas más el de rogar.

— Layla, necesito que te vayas ahora mismo de aquí – le ordena.

Ella comienza a acercarse a él.

— Vamos, solo será por esta noche. Y tal vez otras más, pero bueno – le sonríe.

Layla se termina de desnudar y se acerca a Lían por completo, que estaba sentado en la cama.

— ¿Te gusta lo que ves, cariño? – pregunta Layla seductoramente.

— ¿Cariño? – repitió Lían

Y en ese momento un dolor punzante empezó a crearse desde sus pupilas hasta su cerebro.

— ¡Agh! – grita Lían de dolor mientras se sostiene la cabeza.

— ¿Lían qué sucede? – pregunta Layla asustada.

En ese momento los recuerdos de Lían llegaban como imágenes regadas.

— Cariño... me gusta como suena de tus dulces labios.

— Te amo Lían – le dice Daisy

— Eres lo más hermoso que haya visto en este mundo.

— Mi princesa.

— Te prometo que nos casaremos y viviremos juntos cuando todo acabe.

— ¿Lo prometes?

— Lo prometo, mi princesa.

También llegaron a su mente la primera vez de Daisy, que hicieron el amor. Y también las otras veces que le siguieron.

Lían estaba recordando todo. Empuja con fuerza a Layla, haciendo que se caiga al piso.

— ¡¡Fuera de aquí!! – le grita Lían

— Pero... Lían...

— ¡Te dije que te vayas! ¡Eres como una vil serpiente! ¡Yo nunca traicionaría a mi mujer ni aunque no la recordara!

— Lían...

— ¡Fuera!

Layla recoge sus cosas y se marcha.

— Qué idiota fui. ¿Cómo pude olvidarme de ti mi amor?

Lían caminaba de un lado a otro desesperado. Se rascaba la cabeza pensando. Ya era muy tarde en la noche.

— No puedo ir a verla aún. Si lo hago la pondré en peligro...

Lían aguantó dos meses más sin ver a Daisy, pero su corazón le estaba pasando factura y decidió ir a verla aunque sea de lejos.

Daisy salía del hospital con su bata de doctora, muy feliz y además estaba embarazada. Su barriga de siete meses se le notaba demasiado.

Lían queda asombrado y aprieta las manos en puños, porque no ha podido estar ahí para ella. ¿Y si ese bebé que estaba en su vientre no era suyo y era de alguien más? La duda lo carcomía por dentro. Daisy sube al auto y va hacia su casa. Lían por su parte no pudo esperar más y la siguió, estaba decidido a aparecer ante ella.

...****************...

Ya había pasado siete meses desde la muerte de Lían. Aún lo extraño. No creo que vuelva a enamorarme. Ya hace unos meses atrás, me gradué y ahora soy doctora oficialmente. Me va bien en el trabajo y Cora no me pone mucha carga para que esté tranquila por mi embarazo. Me pongo triste cada vez que pienso que mi hijo no conocerá a su papá. Sí, es un niño. Mi madre me acompañó el día de conocer el sexo del bebé. Lloré mucho ese día. He pensado ponerle Lían igual que su padre, pero aún no me decido.

Llego a mi casa donde cada vez que entro, los recuerdos me abruman. Llego a mi habitación y me quito la bata blanca. Al lado de mi cama tengo una pequeña cunita para cuando mi bebé nazca. Ya tengo algunas ropitas y los biberones.

Me recuesto en la cama para descansar. Mi barriga pesa mucho y me la paso con dolores en la columna. Siento que la puerta de la casa se abre, pero no me inmuto. Mi madre siempre viene a visitarme.

Pero hay demasiado silencio, algo que me extraña. Abro los ojos para levantarme pero la respiración se me corta.

Lían estaba parado frente a mí. Con una mirada confusa pero llena de anhelo.

— Esto debe ser un sueño – murmuro.

Lían se acerca con cuidado a mí por el lado izquierdo de la cama mientras yo retrocedo hasta el derecho y comienzo a llorar.

— Esto no es real – me decía mientras lloraba

El colchón se hunde cuando Lían se sube a la cama y se inclina hasta mí. Posa su mano en mi cara y veo salir lágrimas de sus ojos. Y sin esperarlo me besa. Un beso profundo y desesperado.

Aún sin creer lo que mis ojos ven le correspondo el beso con la misma pasión.

— Dime... que esto... es un... sueño – digo en el beso mientras lloro.

Lían deja de besarme y me mira a los ojos.

— No lo es mi amor.

Empiezo a llorar fuerte y desconsoladamente. Ya no aguantaba más. Me había estado conteniendo todos estos meses.

— ¡¿Por qué me abandonaste?! ¡¿Por qué no volviste a mí?!

— Lo siento mi amor, lo siento. Hubo un accidente y me golpeé la cabeza y después no recordaba nada hasta hace poco...

— ¡Eres un idiota! – empecé a golpear su pecho.

— Sí mi amor, lo soy. Perdóname... por favor – pedía Lían entre lágrimas.

Yo lo miré a los ojos y asentí. Luego nos empezamos a besar con necesidad. El beso se volvió algo más profundo.

— Mmm... Lían... quiero...

Lían entendió rápido y comienza a desvestirme, mientras yo también lo ayudaba a quitarse la ropa.

Quedamos desnudos los dos, Lían me recorría con la mirada y se detiene en mi barriga de embarazada.

— Ese bebé...

— Es tuyo – le digo antes de que suponga otra cosa.

Él sonríe y me abraza.

— Es nuestro... Me haces el hombre más feliz de la tierra.

Me acaricia suavemente la barriga, luego baja su mano a ese punto íntimo que hace mucho necesitaba que me tocara y comienza a hacer círculos, mientras me besa.

— Mmm... Agh.

— Ya estás muy mojada amor – sonríe lujurioso

— Lían... te necesito.

Lían se posiciona entre mis piernas y entra en mí suavemente. Comienza un vaivén lento y torturante.

— Lían, más rápido — le pido.

— Pero el bebé... no quiero hacerle daño.

— No le pasará nada. Solo haz lo que te pido.

Lían hace caso y arremete contra mí. Los dos disfrutábamos el placer que provocaba el choque de nuestros cuerpos mientras jadeábamos. Juntos llegamos al clímax y no pensábamos parar hasta que estuviéramos satisfechos. Aunque por mi parte no iba a saciarme muy rápido por culpa de las hormonas del embarazo.

...****************...

... Muchas gracias por leer 💜💫💫...

1
Zenaida Muñoz
Está novela buenísima,corta completa.emocionante
Gracias escritora por tu excelente novela .
Que tus caminos sean abonado con muchos éxitos.❤️
Zenaida Muñoz
Bebe a bordo,sin protección 🥰
Zenaida Muñoz
Me encanta esta novela gracias escritora.
𝘑𝘪𝘴𝘪𝘦𝘭𝘪: Gracias por leerla 🤗
total 1 replies
Gloria Martinez Rodiguez
me gusto muchísimo. gracias x esta novela corta, k las con demasiados capítulos, y tardan en sacalos se pierde el hilo de la novela y se vuelven aburridas. Gracias y Bendiciones
𝘑𝘪𝘴𝘪𝘦𝘭𝘪: Me alegro de que te haya gustado 🤗
Gracias por leerla ❤️
total 1 replies
Massiel Aguirre
Excelente Bendiciones
Yarelis Armas Pérez
anticoseptivo por ejemplo ?
𝘑𝘪𝘴𝘪𝘦𝘭𝘪: se le olvidó usar 🤭
total 1 replies
Yarelis Armas Pérez
malagradecido
Javier Gomez
excelente historia
CRIS E
Me gusta la protagonista, mujer valiente se da su valor🥰
CRIS E
Me suena interesante, ya queiro leer los demas capítulo 🤭 me gustan los dramas de hospitales
Millie
Que guapo está Liam
Millie
No es tan diferente de las personas que querian lastimar a Liam antes.
Millie
La pobrecita solo quería ir a una fiesta y salió con paciente
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