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EL HIJO DEL PRESIDENTE

EL HIJO DEL PRESIDENTE

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Amor-odio
Popularitas:8.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

Todo el mundo conoce a Henrry Montenegro.
Heredero del conglomerado empresarial más poderoso del planeta. Soltero más codiciado del mundo. Escándalo favorito de la prensa. Dolor de cabeza permanente de su padre, Augusto Montenegro, el hombre que construyó un imperio valorado en miles de millones de dólares.
En el Holding Montenegro, el dinero y el estatus lo controlan todo... excepto a él. Henrry es guapo, irreverente y magnético; el hijo mayor del implacable magnate parece tener como única misión en la vida arrastrar el prestigioso apellido familiar por las portadas de los tabloides y sabotear la perfecta e intachable imagen corporativa de su dinastía. Para el mundo, Henrry es solo un fiestero inmaduro y cínico que se niega a crecer. Para su padre, es una constante decepción que debe ser alineada a la fuerza.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

...AITANA ...

Hay un placer casi místico en llegar a casa, lanzar los tacones prestados al rincón más lejano de la sala y sentir el piso frío bajo las medias. Aunque en mi caso, el placer venía acompañado por el dolor punzante de tres ampollas nuevas y el peso de saber que había arruinado la entrevista de mi vida.

—¿Entonces el hijo de ese magnate es un payaso impertinente? —preguntó mi mamá, pasando un paño por la mesa del comedor mientras yo me aplicaba una pomada en los pies.

—Mamá, "payaso" es un cumplido. El tipo se cree el dueño del sol solo porque su papá es el dueño del país —suspiré, dejándome caer en la silla—Lo siento mucho, má. Sé cuánto significaba esa oportunidad y el dinero que nos habría ayudado para las responsabilidades de la casa, pero... no pude quedarme callada. Me dolió ver cómo trataba a las demás profesionales.

Mi mamá dejó el paño, se acercó y me plantó un beso en la frente.

—Hiciste bien, mija. En esta casa seremos pobres, pero el dinero de los Montenegro no compra el respeto. Ya saldrá algo mejor para ti, una escuela donde valoren tu cerebro y no tus piernas.

Ese era mi refugio. Nuestra casa era pequeña, modesta, la tubería siempre hacía un ruido espantoso y a veces el perro de los vecinos no dejaba dormir, pero había una dignidad que ningún imperio corporativo podía replicar.

Sin embargo, la dignidad no paga las facturas.

...…...

Pasaron tres días que se sintieron como tres años. Me los pasé frente a la pantalla de mi laptop vieja, con el ventilador al máximo, enviando currículums a cuanta escuela pública, privada o guardería apareciera en los portales de empleo.

Las ofertas eran deprimentes: sueldos de miseria por jornadas de diez horas. La frustración me estaba empezando a asfixiar.

El viernes por la tarde, mientras ayudaba a mi mamá a picar verduras para la cena, mi teléfono comenzó a vibrar sobre la barra de la cocina. El identificador mostraba un número privado, de esos que gritan "publicidad" o "banco cobrando".

—¿Bueno? —contesté, arrastrando las palabras con desgano.

—¿Buenas tardes, hablo con la licenciada Aitana Vega? —una voz de mujer, sumamente elegante, pulcra y profesional, sonó al otro lado.

—Sí, con ella. ¿De parte de quién?

—Le hablo de la oficina central del holding Montenegro. Soy la asistente ejecutiva del señor Augusto Montenegro, Presidente de la corporación.

Casi me corto un dedo con el cuchillo. Miré a mi mamá con los ojos abiertos como platos y le hice una seña para que guardara silencio.

—¿De la oficina del señor Montenegro? —pregunté, aclarando mi garganta para recuperar la compostura profesional—. Disculpe, pero creo que hubo un malentendido. Yo dejé claro en la academia que retiraba mi postulación para el puesto de tutora.

—No hay ningún malentendido, señorita Vega —la asistente soltó una ligera risa ensayada—. El señor Presidente estuvo presente durante su... particular entrevista con el Director General. Y es precisamente por eso que me pidió que la contactara. El señor Montenegro no la quiere para la escuela pública de la cadena.

—¿Ah, no? —mi corazón empezó a latir a mil por hora.

—No. El señor Presidente desea contratarla como Tutora Privada Exclusiva dentro de la residencia familiar. Su labor sería encargarse de la educación personalizada de su hija menor, Mía Montenegro, una posición de absoluta confianza. El sueldo base que el señor Montenegro propone es de ocho mil dólares mensuales, libres de impuestos, más prestaciones globales y viáticos de transporte.

¿Ocho mil dólares? ¿Al mes? Casi me da un síncope ahí mismo. Eso era más de lo que ganaba en un año entero haciendo suplencias. Mi mamá me miraba con cara de pánico, intentando leer mis labios.

—Yo... —titubeé, tragando saliva—, es una oferta sumamente generosa. Pero si el señor Henrry Montenegro es el Director General de todo el sector educativo del imperio, dudo mucho que quiera verme la cara todos los días en su propia casa. Fuimos bastante... claros en nuestra falta de química profesional.

—Respecto a eso, la condición del señor Presidente es muy específica, señorita Vega —la voz de la asistente se volvió más baja, casi confidencial—. El señor Augusto Montenegro sabe perfectamente que su hijo es un dolor de cabeza y que intentará entrometerse en la educación de la niña usando su nuevo título. El Presidente necesita en su casa a una profesional con los pantalones suficientes para no dejarse manipular por las inmadureces de su hijo, ni por las rebeldías de la joven Mía. El señor Presidente confía en que usted es la única que no se va a achicar.

Me quedé helada. El hombre más rico del mundo me estaba contratando, básicamente, para ser el muro de contención contra su propio hijo playboy.

Miré las paredes desgastadas de mi cocina, pensé en las ampollas de mis pies, en los sacrificios de mi mamá y en el brillo desafiante de los ojos de Henrry Montenegro cuando lo dejé con la palabra en la boca.

¿Volvería a la cueva del lobo?

Si.

¿Soportar a un idiota rico insoportable a cambio de cambiarle la vida a mi familia?

Absolutamente.

¿Qué podría salir mal?

—Acepto la oferta —dije, enderezando los hombros y sintiendo una oleada de adrenalina—¿Cuándo empiezo?

—Excelente elección, señorita Vega. Un auto de la corporación pasará por usted mañana a las ocho de la mañana. Bienvenida al imperio Montenegro.

Colgué el teléfono y miré a mi mamá, que me sostenía los brazos temblando de la emoción.

1
Ana Elena Jiménez
uufff bueno menos mal 🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
Dios mío todo esto se está saliendo de control 🤦
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬🥺🥺🥺
Ana Elena Jiménez
😱😱 ojalá se haya ido para dónde Aitana
Ana Elena Jiménez
😡😡😡😡😡😡
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja ahora sí se va a morir tú madre
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja eres el colmo Henrry 🤭
Ana Elena Jiménez
😱😱🤭🤭
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja ahí si tienes toda la razón 🤭🤭
Ana Elena Jiménez
🤭🤭 jajaja jajajaja jajajajajaja
Ana Elena Jiménez
🫪🫪🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja dejaste de ser todo un tiburón para convertirte en un pescadito a punto de ser freído 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
como olvidarte 🤭si le llevaste unos chocoros con detalles de oro 🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😱😱😱 oohhh oohhh
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja Henrry desde ya te empiezan las clases 🤭🤭
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭
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