Es una historia intensa y visceral sobre pasión, ambición y lealtad en un universo donde cada decisión puede ser la última.
Un romance envuelto en balas.
Una guerra donde el corazón es el único territorio que no están dispuestos a perder.
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CAPÍTULO 17.
Nunca imaginé que una sola noticia pudiera cambiar tantas cosas al mismo tiempo.
Las primeras horas después de salir de la clínica fueron extrañas. Gabriel condujo de regreso a casa en silencio, con la mirada fija en el camino y la mandíbula ligeramente tensa, como si su mente estuviera reorganizando cada pieza de su vida.
Yo apoyé la mano sobre mi vientre durante gran parte del trayecto. Aún no se sentía diferente, no habían señales visibles de la vida que estaba creciendo dentro de mí, pero la idea era tan poderosa que hacía latir mi corazón con más fuerza.
Mi hijo... Nuestro hijo.
Cuando llegamos a nuestra casa, el viento del océano golpeaba las ventanas como siempre. El lugar seguía siendo el mismo… Enorme, silencioso, rodeado de bosque y con el mar extendiéndose frente a los acantilados.
Pero algo había cambiado, algo se sentía distinto.
Mario estaba en el despacho cuando entramos. Tenía varios documentos abiertos sobre la mesa y el gran mapa de rutas desplegado como cada día.
Durante meses ese lugar se había convertido en mi sala de aprendizaje.
Ahí había aprendido a leer rutas comerciales, a entender la lógica del transporte marítimo y a identificar los pequeños detalles que podían significar millones de dólares… o una guerra.
Ese día, sin embargo, todo cambió.
Gabriel caminó directo hacia el mapa y comenzó a mover algunas de las marcas que indicaban rutas activas. Sus movimientos eran precisos, pero más lentos de lo habitual, como si cada decisión tuviera ahora un peso diferente.
Mario lo observó con evidente confusión.
Durante el último año se había acostumbrado a vernos trabajar juntos, discutir estrategias y revisar cargamentos como si fuéramos socios desde siempre. Pero incluso él notó que algo era distinto.
Las decisiones de Gabriel comenzaron a girar alrededor de un solo concepto: Seguridad...
Rutas que habían funcionado durante años fueron suspendidas temporalmente. Cargamentos se redistribuyeron hacia trayectos menos visibles y algunos contactos en puertos importantes fueron reemplazados por otros más discretos.
Al principio Mario pensó que se trataba de una estrategia contra la competencia. Pero no tardó mucho en entender la verdadera razón y cuando finalmente supo que estaba embarazada, su reacción fue breve pero reveladora. No era sorpresa lo que apareció en su rostro, sino una especie de comprensión inmediata.
En el mundo de Gabriel, los enemigos siempre buscaban puntos débiles y ahora existía uno.
"El heredero del Jaguar Herrera".
Para Gabriel, sin embargo, el cambio fue más profundo que una simple estrategia de seguridad.
Durante meses lo había visto actuar con frialdad calculada frente a situaciones que habrían hecho temblar a cualquier otra persona. Negociaciones con hombres peligrosos, disputas territoriales, amenazas veladas que podían convertirse en violencia en cuestión de horas.
Pero después de saber que sería padre, algo en él se transformó. No se volvió débil... Gabriel se volvió más peligroso.
Las decisiones comenzaron a tomarse con una precisión aún mayor. Cada movimiento en el imperio parecía medido con cuidado extremo, como si estuviera construyendo una muralla invisible alrededor de nuestra vida y aun así, Gabriel nunca intentó apartarme del negocio.
Esa fue la parte que más me sorprendió. Sabía que dentro de él existía el impulso de protegerme y alejándome de todo lo que pudiera ser peligroso para mí y nuestro hijo.
Lo veía en su mirada cada vez que alguien mencionaba riesgos o cuando alguna negociación se volvía demasiado tensa. Pero también sabía quién era yo y entendía que apartarme de su mundo no me haría sentir segura... Me haría sentir prisionera.
Por eso el trabajo continuó.
Las reuniones siguieron realizándose en el despacho con vista al océano. Los mapas se actualizaban constantemente, las rutas cambiaban y los negocios crecían.
Yo aprendía cada día algo nuevo: Cómo detectar inconsistencias en los reportes financieros, cómo interpretar silencios durante una negociación y cómo leer el lenguaje corporal de hombres acostumbrados a mentir.
Gabriel observaba todo con atención.
Nunca lo decía en voz alta, pero podía ver el orgullo en su expresión cada vez que proponía una solución que encajaba perfectamente con sus propios cálculos.
Con el paso de los meses el embarazo comenzó a sentirse más real... El cansancio apareció primero y luego el abultado vientre.
Hubo noches en que desperté y lo encontré observándome en silencio, como si todavía estuviera tratando de comprender la magnitud de lo que nos estaba pasando.
"Un hijo" Para alguien que había pasado la mayor parte de su vida luchando por sobrevivir, la idea de crear una nueva vida parecía algo casi irreal.
Sin embargo, la tranquilidad duró poco.
El primer indicio de problemas llegó una tarde gris, cuando uno de los hombres de seguridad entró al despacho con una expresión tensa. Puesto que habían interceptado una conversación en uno de los puertos.
Al principio parecía algo sin importancia. Rumores, comentarios sueltos entre trabajadores que no entendían realmente lo que ocurría en los niveles superiores del negocio.
Pero entre esas palabras apareció algo que no debería haber estado ahí.
Mi nombre y mi embarazo...
Alguien había mencionado que Gabriel Herrera ahora tenía algo que perder... Porque en ese mundo, conocer una debilidad era el primer paso antes de intentar destruirla.
Gabriel no reaccionó de inmediato.
Yo sabía lo que estaba pensando... Estaba buscando al responsable... Y revisando mentalmente cada nombre, cada aliado, cada rival que pudiera beneficiarse de esa información.
Era obvio que alguien había hablado y ese error podría iniciar algo mucho más grande que un simple rumor.
Cuando finalmente se giró hacia nosotros, la expresión en su rostro había cambiado. La calma seguía ahí, pero debajo se movía algo más oscuro y todos sabíamos lo que significaba.
"Alguien había cometido un error muy grave".
Esa noche, cuando finalmente quedamos solos, Gabriel se acercó y apoyó la mano sobre mi vientre con una delicadeza que pocas personas habrían creído posible en un hombre como él.
Lo observé.
Había visto a Gabriel enfrentarse a hombres armados sin cambiar la expresión. Lo había visto tomar decisiones que podían alterar el destino de ciudades enteras sin titubear.
Pero en ese momento… había algo diferente en sus ojos.
Algo más profundo.
Más humano.
Gabriel deslizó la mano lentamente sobre mi vientre y luego levantó la mirada hacia mí.
_ Es extraño _ murmuró con una voz más baja de lo normal.
Me acomodé un poco sobre la almohada.
_ ¿Qué cosa?
Sus labios se curvaron dándome una sonrisa.
_ Pasé años construyendo un imperio _dijo_ Aprendí a controlar rutas, dinero, hombres… aprendí a anticipar cada movimiento de mis enemigos.
Hizo una pequeña pausa. Mientras su pulgar seguía moviéndose lentamente sobre mi piel.
_ Pero nunca pensé que lo único que realmente me haría sentir miedo… sería algo tan pequeño.
Apoyó la frente contra la mía.
_ Aurora… durante toda mi vida pensé que el mundo era una batalla constante. Que lo único que importaba era sobrevivir y ganar.
Sus ojos bajaron nuevamente hacia mi vientre.
_ Pero ahora… _ continuó con un susurro _ ahora hay alguien que va a depender de nosotros para todo.
_ Nuestro hijo no va a crecer como nosotros _ le digo _ No va a dormir en la calle y no va a tener que aprender a robar para alimentarse.
_ Voy a darle un mundo diferente _ continúo Gabriel _ Todo lo que he construido… Cada ruta, cada negocio, cada hombre que trabaja para mí… será de él algún día.
Sus dedos volvieron a moverse suavemente sobre mi vientre.
_ Te prometo que nadie va a tocar a mi familia.
Se inclinó entonces y besó mi vientre con una ternura inesperada. Cuando volvió a recostarse a mi lado, rodeó mi cuerpo con su brazo y me acercó contra su pecho.
Su corazón latía firme bajo mi mejilla.
_ Aurora _ murmuró en la oscuridad.
_ ¿Sí?
Sus dedos se entrelazaron con los míos.
_ Creo que es un niño… —dijo con una pequeña risa suave.
ella claramente le dijo que era una trampa pero el de disque macho se fue y cayó en el anzuelo a si que no venga a reclamar nada 😡
despues de aquí seguro aparecerá la valentina esa ocupando el lugar de aurora