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Siempre Te Amé

Siempre Te Amé

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Amor-odio / Amor de la infancia
Popularitas:15.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Noruka

Selina tiene 18 años y descubrió que aunque puede transformarse en loba, no tiene a su loba interna. Ha estado enamorada de su amigo Isaac Newman el beta de la manada White Moon, ella creía que su amor por el sería correspondido, sin embargo dolorosamente descubre la verdad de sus sentimientos y la traición de quienes ella más amaba. Inesperadamente la ayuda viene de quien ella más detesta...

NovelToon tiene autorización de Noruka para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Impacto

Punto de Vista de Bruno:

El gruñido salió de mi pecho antes de poder detenerlo. El guardia dudó. Solo un segundo.

Pero fue suficiente para que todo cambiara.

Porque en ese instante… Selina perdió el control.

No completamente. Pero lo suficiente.

Su loba se irguió con fuerza, su pelaje erizado, sus ojos brillando con una intensidad que nunca había visto antes. El aire… se volvió más pesado.

Irrespirable.

Como si algo invisible nos presionara a todos al mismo tiempo.

—¿Qué está pasando…? —susurró uno de los guardias.

No respondí. Porque lo sabía. Era ella. Selina.

Su poder. Desatándose.

—Aléjense —ordené, colocándome frente a ella.

Pero ya era tarde Las presencias aumentaron.

Pasos. Sombras. Y entonces… él apareció.

Mi padre. El alfa. A su lado, el alfa Esteban.

Y detrás… otros. Más alfas. Observando.

Evaluando. Esperando. Mi cuerpo se tensó.

—Vaya… —dijo mi padre, con una calma que me enfermó—. Justo lo que esperaba.

Apreté los puños.

—¿Qué estás haciendo aquí?

—Lo mismo que tú —respondió—. Protegiendo a la manada.

Solté una risa amarga.

—¿Protegiéndola? —lo miré con desprecio—. ¿O asegurándote de controlarla?

El silencio cayó. Los demás alfas no apartaban la vista de Selina. Y no era por curiosidad.

Era… temor. Lo vi. Lo sentí.

Selina dio un paso. El suelo crujió bajo sus patas.

Su respiración era profunda. Inestable.

—Bruno… —murmuró su voz, mezclada con el gruñido de su loba.

—Estoy aquí —respondí sin apartarme.

Pero ella ya no estaba completamente conmigo.

Mi padre avanzó un paso.

—Impresionante.

Mi lobo reaccionó de inmediato.

< Peligro >

—Ni un paso más —gruñí.

El alfa sonrió apenas.

—Sigues siendo impulsivo.

—Y tú sigues siendo un mentiroso.

El ambiente se tensó.

—Mide tus palabras —advirtió Esteban.

Lo miré con desdén.

—O qué_ espete.

Silencio. Pero no era vacío. Era amenaza.

Selina volvió a moverse. Esta vez con más fuerza.

Y entonces… sucedió. El aire vibró.

No fue visible. No fue sonido. Fue… presión.

Directa. Brutal.

Todos los alfas se tensaron al mismo tiempo.

Como si algo los empujara hacia abajo.

Como si algo… los obligara.

Mi respiración se detuvo.

—No… —susurré.

Selina levantó la cabeza.

Sus ojos brillaron con una luz distinta.

Antigua. Poderosa.

—Deténganse… —su voz salió doble.

Humana. Y no. Los alfas reaccionaron.

Instintivamente. Dieron un paso atrás.

Todos. Incluso mi padre. Eso… nunca había pasado.

—Es ella… —murmuró uno.

—Es real…

El poder volvió a expandirse. Más fuerte.

Más claro. Como una orden que nadie podía ignorar. Mi lobo se agitó. Pero no en desafío.

En reconocimiento.

< Alfa superior >

Apreté los dientes.

—Selina, escúchame —dije, acercándome lentamente. Pero ella no me miraba.

Miraba a ellos. A los alfas.

—Se arrodillarán… —susurró.

El silencio explotó. Porque no fue una amenaza.

Fue… una orden. Y ellos lo sintieron. Todos.

Uno de los alfas cayó primero. De rodillas.

Como si no pudiera sostenerse.

Luego otro. Y otro.

Esteban resistió más.

Pero su cuerpo temblaba. Incluso su tío Paolo.

—¡Detente! —gruñó mi padre.

Pero su voz… ya no tenía la misma autoridad.

Porque incluso él… estaba luchando.

Selina avanzó. Cada paso… más firme.

Más dominante. Más peligrosa.

—Selina… —repetí.

Pero no respondía. No a mí. No a nadie.

El poder la envolvía.

Y ella… no lo controlaba.

—¡Basta! —rugió mi padre.

Pero en lugar de detenerse… ella lo miró.

Directamente. Y algo cambió. El alfa se tensó.

Sus rodillas… cedieron. Lentamente. Forzadas.

—No… —gruñó.

Pero no pudo evitarlo. Cayó. El líder de la manada… de rodillas.

El silencio fue absoluto. Impactante. Irreal.

—Esto… —murmuró Esteban, resistiendo—. No es posible…

Selina inclinó levemente la cabeza.

—Lo es.

Su voz fue firme. Segura. Pero no era ella.

No del todo. Y eso me asustó.

Más que cualquier otra cosa.

Corrí hacia ella. Sin pensar. Sin medir.

—¡Selina!

La tomé de los hombros. El impacto fue inmediato. El poder me golpeó. Pero no me derribó. Porque algo en mí… la alcanzaba.

—Vuelve —le exigí.

Sus ojos se clavaron en los míos. Por un segundo… solo uno… La vi.

—Bruno… —susurró.

El poder titubeó.

Los alfas respiraron. El peso disminuyó.

—Eso es… —murmuré—. Quédate conmigo.

Su cuerpo tembló.

—No puedo…

—Sí puedes.

Apreté ligeramente su rostro entre mis manos.

—No eres esto.

—Ellos… —susurró, mirando alrededor—. Ellos lo hicieron… Su presencia me molesta.

Su respiración se descontroló otra vez.

—Lo sé —respondí—. Pero esto no te define.

El poder volvió a subir. Más inestable. Más caótico.

—Bruno… —su voz se quebró—. No quiero…

—No lo harás.

Mi frente tocó la suya.

—Te tengo. Eres mi compañera_ susurré

El vínculo respondió. Más fuerte que nunca.

Más claro. Más… nuestro. El poder se detuvo.

No desapareció. Pero dejó de crecer.

Selina cayó contra mí. Su cuerpo cediendo.

Agotado. La sostuve. Firme.

—Tranquila… Te protegeré_ dije en voz baja

El silencio alrededor era absoluto. Nadie se movía.

Nadie hablaba. Porque todos… Lo habían visto.

La verdad. Mi mirada se alzó. Directa.

Fría. Hacia mi padre. Que aún… seguía de rodillas.

—Se acabó —dije.

Y esta vez… no fue una amenaza. Fue una promesa. Muchos ojos estaban atentos a nosotros. Selina había perdido el conocimiento entre mis brazos, su cuerpo aún tibio, su respiración inestable. La sostuve con más fuerza.

No iba a soltarla. No otra vez.

—Soy el alfa Paolo —escuché a uno de los alfas decir mientras se incorporaba con dificultad.

Levanté la mirada apenas.

—Selina estuvo en tu manada —dije, sin rodeos.

—Así es —respondió con calma—. Mi hijo estaba con ella cuando llegó a Blue Moon.

Su tono no era defensivo. Era firme. Seguro.

Eso hizo que el ambiente cambiara. Momentos después… más pasos. Más presencias.

Giré la cabeza. Fernando apareció entre los árboles. Pero no venía solo.

Mi cuerpo se tensó al instante.

Detrás de él… arrastraban a alguien.

No. A varios.

El primero en reconocerlo fue mi padre.

—¡¿Qué hacen ellos aquí?! —exclamó, perdiendo por primera vez la compostura.

Una sonrisa leve cruzó el rostro de Fernando.

—Bueno… —dijo con aparente ligereza—. ¿No son tu gamma y su familia?

El silencio se volvió más denso.

Drago cayó de rodillas.

Su rostro pálido.

Descompuesto.

—Alfa… yo no he dicho nada… —gimió.

—¡Cierra la boca, imbécil! —rugió mi padre.

Demasiado rápido. Demasiado desesperado.

Y eso… no pasó desapercibido.

Los demás alfas comenzaron a murmurar.

—¿Qué es todo esto…?

—¿Qué está ocurriendo aquí?

El aire se llenó de tensión.

De sospecha.

De peligro.

Y entonces…

Paolo dio un paso al frente.

Su presencia impuso silencio.

—Una joven —dijo con voz firme— con la capacidad de controlar a los alfas de cualquier manada…

Sus ojos recorrieron el lugar.

—Y un alfa que claramente no quiere que su gamma hable.

El golpe fue directo. Nadie se movió. Nadie respiró.

—El alfa Apolo Black —continuó, sin titubear—, del clan White Moon…

Mi padre se tensó.

Lo sentí.

—…se aseguró de silenciar a su anterior gamma —añadió— y a mi hermano Iván Garrett, hijo del alfa Gregory Garrett de la manada Blue Moon…

El mundo pareció detenerse.

—…porque su hija —su mirada cayó sobre Selina en mis brazos— es una hija de la luna.

El silencio que siguió… fue absoluto.

Sepulcral. Nadie habló. Nadie se movió.

Porque todos sabían lo que significaba.

Acusar a un alfa… era declarar guerra.

Y, sin embargo… ahí estaba.

Dicho. Expuesto. Irreversible.

Apreté más a Selina contra mí.

Mi mirada se alzó lentamente.

Directo hacia mi padre.

Y por primera vez… no vi a un líder.

Vi a un hombre acorralado. Y esta vez… no pensaba dejar que escapara.

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Nereyda Cruz
pues y 3lmfinal donde quedo
Arissa Iturriaga: Está en emisión la obra... ✒️
total 1 replies
Melisuga
*zanjar
Melisuga
Al tío le dijeron que ella había muerto. ¿Cómo va a proteger algo que cree que ya no existe?
Melisuga
¡Lo sabía!
Ella es su propia loba.
Melisuga
¿Cómo va a entender lo que es si nadie le ha dicho?
Melisuga
¿Bruno es o se hace el tonto? No se dió cuenta de que ella no logra sentir el vínculo?
Melisuga
¿Será que ella es su propia loba y no el dos en uno al que estamos acostumbrados?
Melisuga
¿Leti e Isaac tendrán algo?
Melisuga
Bruno arrastra las cobijas por Selin, pero no lo va a reconocer ni aunque lo torturen.
Melisuga
Pensé que estaba enamorada de Bruno.
Melisuga
*facciones
(maldades del autocorrector)
JZulay
cada quien tiene que pagar por sus propias acciones./Smug/
En su momento, ella debió oponerse a todo lo que se tramaba , denunciarlo ..🧐
Su pecado es por omisión...🤷🏼
Livia silva mejias
😬😬😬que incertidumbre Madremiadelamorhermoso!!!!
cuanto es que debo esperar para salir de esta angustia🤔🤔🤔🫣
Ylle Reyes
la trama me ha atrapado, espero con ansias el siguiente cap, quiero saber cual es su verdadero poder
Ylle Reyes
fortaleza a ambos, unidos podrán con todo. confien mutuamente
Livia silva mejias
UUUUUF !!! BRUTAL !!! 👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼que bueno estuvo
y ahora??? me come la ansiedad de lo que venga
Ylle Reyes
excelente cap, la liberación de las cadenas. un nuevo inicio y a luchar con lo que venga pero juntos 🥰
JZulay
cuál es el misterio 🤷🏼
JZulay
por qué será ???? 🤔...o quién estará detrás de eso !!!!
JZulay
el que faltaba.../Slight/
lo llamaste con el pensamiento 🤭
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