Selina tiene 18 años y descubrió que aunque puede transformarse en loba, no tiene a su loba interna. Ha estado enamorada de su amigo Isaac Newman el beta de la manada White Moon, ella creía que su amor por el sería correspondido, sin embargo dolorosamente descubre la verdad de sus sentimientos y la traición de quienes ella más amaba. Inesperadamente la ayuda viene de quien ella más detesta...
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Enfrentamiento
Punto de Vista de Bruno:
Me arranqué del encuentro con mi padre porque sentir a Selina tan descontrolada me tenía ansioso, mi lobo no dejaba de decirme una y otra vez que fuera con ella.
Le comenté a Leticia de que debía hacer algo importante:
— Dile a nuestro padre que no me encontraste_ le dije para justificar mi ausencia
— Se le ve ansioso_ anuncio ella antes de que me fuera
— La delegación está aguardando una explicación suya y porque el alfa de la manada Yellow moon, está aquí durante tanto tiempo_ le espete
— Tienes razón. Voy a averiguar que ocurre_ dijo ella y salió
Sali a escondidas de la casa, mi madre me descubrió en la puerta. Ella tenía sus ojos rojos e hinchados como si hubiera llorado:
— ¿Verás a Selina?_ preguntó
— No tienes derecho a saberlo_ dije con sequedad
— Así que también sabes la horrible verdad_ dijo bajando la vista
— Tú lo sabías todo aun asísí. Dejaste que sufriera_ le exigí con desdén
— Tú no entiendes cariño. Era lo mejor que podíamos hacer_ se excusó
— Claro, matar a sus padres era lo mejor_ dije dándole la espalda
— Tú no entiendes lo delicado que es, y no sabes de lo que es capaz de hacer_ decía afligida
- Entiendo que Selina tiene la capacidad de controlar a los alfas de cualquier manada, incluso doblegarlos ¿no? Lo investigué madre. Su poder puede hacer que domine a todas las manadas como si fuera un alfa superior_ dije
Yo soy el único que puede ayudarla a controlar su don, debo... Encontrarla o las cosas pueden salir mal_ dije para evitar su sermón
— Hijo por favor no me odies por sentir miedo_ decía y yo simplemente le di la espalda
— El miedo no lo es todo madre_ términe diciendo hasta tomar mi forma de lobo y salir al encuentro de Selina.
Ahí estaba ella, mis ojos anhelaban volver a verla y mi lobo, él lloraba como si fuera un cachorro herido. Ella se veía nerviosa, sus ojos tenían un brillo diferente y su aroma, me estaba enloqueciendo. Mañana Selina tendrá 18 años. Esa puede ser la principal razón del porqué me siento así, sus ojos me observaron con cierta distancia que no había visto. Me dolía.
Tuvimos un intercambio de palabras que escalaron a medida que la conversación avanzaba. Al final ella, ya no estaba tan a la defensiva, venía con un sujeto que parecía ser su primo:
— Fernando me ibas a decir que mi tío Paolo, sabía que vendríamos ¿no? _ preguntó Selina
— Papá siempre sospecho que cuando descubrieras la verdad, ibas a querer saber más. Lo que no alcance a decirte, fue que alguien más nos había contactado_ argumento él
— Entonces es verdad lo que estabas diciendo Bruno. Tú reuniste a los demás alfas acá_ dijo ella
— Tenía que asegurarme de que no te lastimen. Mi padre y el alfa Esteban, están detrás de todo_ terminé diciendo triste
Es doloroso descubrir que tu propia familia fuera capaz de llegar tan lejos con tal de no perder el poder. La ambición es una arma peligrosa en una manada. Siempre lo he sabido.
— Leticia tampoco sabía nada de esto Selina, ni siquiera ahora lo sabe. Pero lo intuye, sé da cuenta de que algo malo sucede_ le expliqué
— ¿Qué piensas hacer con los alfas acá?_ preguntó
— Revelar las acciones de mi padre y su primo. Alfredo me ayudará, ya que desea ser el nuevo alfa pronto_ aclaré
— No confío en el ni en su hermano_ corto
— Lo entiendo, yo tampoco. Pero los necesito para sanjar el asunto. Debo irme ahora, Leti me informaría lo que sucede_ le respondí
— ¿Y qué haremos nosotros? Yo quiero que mi tío pagué por el daño a mi familia_ espeto
— Tu tío solo fue un peón, pero tienes razón en querer hacer justicia. Alguien como él, no es de fiar_ agregué y al momento de transformarme cometí un error
Sentí la agitación en el pecho de Selina, yo podía percibir el descontrol. Incluso mi lobo parecía no obedecerme porque se abalanzó sobre ella, rasgando su ropa y lamiendo su rostro.
< Nuestra compañera_ gimiteo
Es mía, quiero marcarla_ decía
— Por favor amigo, cálmate_ le pedí aunque a mí también me podía el instinto
Selina temblaba con cada toque de mi lobo y comenzaba a transformarse, su loba siempre me pareció hermosa. Ambos se acariciaban. Ella ronroneaba.
— De a poco está perdiendo el control_ dijo su primo Fernando
— Se acerca su madurez. ¿Cómo lo hizo este tiempo?_ decía en mi enlace
— Mi padre utilizo un método muy antiguo para ayudarla a suprimir su transformación, usando la luna. Durante mucho tiempo Selina tenía prohibido transformarse_ respondió
— Pero ahora estoy yo_ dije
— Ella perdió su conciencia en este momento, debes ayudarla_ me suplico él
Les daré su espacio, mientras voy al río a ver qué averiguo de la reunión de los alfas_ agregó y se alejó
— Tendré que hacerlo_ dije y tome mi forma humana.
Mi voz salió más firme de lo que me sentía.
Porque por dentro… todo estaba al borde.
Selina ya no me miraba como antes.
Sus ojos… no eran del todo humanos.
Su loba estaba al frente. Despierta. Hambrienta.
Y reclamando. Mi lobo gruñó bajo.
Es nuestra >
Apreté los dientes.
—Lo sé…
Di un paso hacia ella, con cuidado. Lento.
Como si cualquier movimiento brusco pudiera romper algo irreparable.
—Selina… —murmuré.
Su cabeza se inclinó levemente.
Como si reconociera mi voz… pero no del todo.
Su respiración era agitada. Su pecho subía y bajaba con rapidez. Y su aroma… maldita sea…
era imposible de ignorar. Mi lobo tiró con más fuerza.
< Márcala >
Cerré los ojos un segundo.
—No…
No así. No de esta forma.
No cuando ella no está consciente. Volví a mirarla.
—Pecas… escúchame.
Un gruñido bajo salió de su garganta. No agresivo
Pero tampoco dócil. Indeciso. Confundido.
Como ella. Di otro paso. Esta vez más cerca.
Podía sentir el calor de su cuerpo.
La energía que emanaba. Era inestable. Peligrosa.
Pero también… irresistible.
—Estás bien —murmuré—. Estoy aquí.
Su loba avanzó un paso. Y luego otro.
Hasta quedar frente a mí. Su hocico rozó mi pecho. Mi respiración se cortó.
< Ahora >
El impulso fue brutal.
Casi lo hago.
Casi cedo.
Pero me contuve.
Apreté los puños.
—No te voy a marcar así… —susurré.
Mi voz tembló apenas.
—No sin que tú lo decidas.
Su loba gimió suavemente.
Como si entendiera… o como si no supiera qué hacer con lo que sentía. Llevé una mano lentamente hacia su rostro.
Dudé. Pero no me detuve.
Cuando mis dedos tocaron su pelaje… todo se intensificó.
El vínculo.
El calor.
El latido.
Ella tembló.
Y yo también.
—Respira… —le dije, aunque no sabía si podía oírme
Deslicé mi mano con cuidado. Sin invadir.
Sin imponer. Solo… acompañando.
—Vuelve conmigo…
Sus ojos brillaron. Por un segundo… solo un segundo… vi a Selina.
—B… Bruno… —su voz fue apenas un susurro.
Mi pecho se apretó.
—Estoy aquí.
Su cuerpo se tensó de nuevo.
control se deslizaba entre sus dedos.
—No… puedo… —murmuró.
—Sí puedes.
Di un paso más.
Quedando frente a ella completamente.
—No estás sola.
Mi lobo se agitó.
< Nuestra >
—Cállate… —gruñí internamente.
Selina respiró hondo.
Su cuerpo comenzó a temblar con más fuerza.
El cambio estaba cerca.
Muy cerca.
—Mírame —le pedí.
Sus ojos encontraron los míos. Y esta vez… se quedaron.
—Concéntrate en mí.
El vínculo respondió. Más fuerte. Más estable.
Como si se aferrara a eso. A nosotros.
—Eso es… —murmuré.
Pero entonces… algo cambió. El aire. La presión. El entorno. Mi instinto se activó de inmediato.
—No…
Giré apenas la cabeza. Demasiado tarde. Presencias. Varias. Observándonos.
Mi cuerpo se tensó.
—Nos encontraron… —gruñí.
Selina volvió a alterarse.
El equilibrio que habíamos logrado…
se rompió. De golpe. Su loba reaccionó primero.
Mostrando los dientes. Protectora. Peligrosa.
—Tranquila… —intenté.
Pero ya no era solo nosotros.
Sombras comenzaron a moverse entre los árboles.
—Bruno… —la voz de uno de los guardias se escuchó a lo lejos—. El alfa quiere verte.
Solté una risa sin humor.
—Qué oportuno…
Apreté los puños. Mi mirada se endureció.
—No es un buen momento_ dije
El silencio se tensó.
—Es una orden.
Miré a Selina.
Su respiración volvía a descontrolarse.
Su transformación… inestable.
—Dile a mi padre que espere.
—No puede.
—Entonces tendrá que aprender.
El ambiente cambió. Más peligroso. Más tenso.
—No estás en posición de desobedecer.
Lo miré directo.
—Inténtalo.
Mi lobo gruñó. Y esta vez… no lo detuve.
Selina se movió a mi lado. Más cerca.
Como si, incluso en ese estado… me reconociera como su punto de apoyo. Y eso… lo cambió todo.
Porque ya no era solo protegerla.
Era enfrentar lo que venía.
y el Ysacc anda entre las 2😡😡😡
de seguir al malvado de su padre y se ponga los pantalones por ella
sobre todo la perra de la amiga que es igual a Carol