En una sociedad, donde el amor se mide por la belleza, un joven gordito vive ocultando su verdadero yo tras un manto de conformidad. Mientras su familia intenta cambiarlo a toda costa, su corazón anhela algo más: la aceptación.
Todo cambia el día que un chico atractivo, cruza su camino. Su mirada despierta en él un deseo prohibido y una conexión inesperada.
Pero, ¿puede el amor florecer en medio de la adversidad y las expectativas familiares?
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cap 18: paseo
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A los pocos minutos, Tomás fue llamado para ingresar al consultorio. Allí le realizaron el examen y le dijeron que todo estaba bien, su corazón no tenía ningún problema. Al salir del consultorio, Tomás se encontró con la señora Lauren.
— ¿Qué te dijo el doctor? ¿Estás bien?
— El doctor ha dicho que estoy muy bien, no tengo ningún problema en el corazón.
— Bien……¿Te gustaría ir de compras conmigo?
— ¿Ir de compras?
— Si, te compraré lo que gustes.
— Está bien, la acompañaré, pero no necesito nada.
— Vamos.
La mujer y el chico salieron del hospital y se dirigieron al centro comercial. Cuando iban a mitad de camino, Mario llamó a su madre.
— Madre, ¿a dónde llevas a mi novio? Espero que no estés tramando nada— preguntó, ya que había visto que la localización de Tomás, se movía lejos del hospital.
— No estoy tramando nada, vamos al centro comercial.
— Bien, entonces los veo allá.
— ¿No confías en mí?
— Sinceramente no. Has estado molestando a mi cerecita y lo has hecho sentir incómodo.
— Reconozco que me porté mal con él, Pero ya todo cambió.
— ¿Qué cambió?
— Me di cuenta que es un gran chico, bastante valiente y audaz.
— mmm, los veo en el centro comercial.
Dicho esto, Mario cortó la llamada para dirigirse al centro comercial. Pasado un tiempo, Lauren y Tomás llegaron al centro comercial.
— Hay una tienda de zapatos que me gusta mucho, estoy segura que también te gustará. Vamos.
— Está bien, vamos.
La mujer y el chico recorrían el centro comercial, entre charlas sobre los productos y uno que otro regalo para Tomás.
— Suegra, ya me ha regalado demasiadas cosas.
— No son demasiadas, además debes verte bien para que mi hijo no mire a nadie más…… ve a probarte este pantalón— entregando la prenda al chico
Sin otra opción, Tomás tomó el pantalón para ir a los vestidores. Mientras el chico hacía eso, Mario llegó junto a su madre.
— madre, ¿Dónde está mi novio? Espero que no le hayas hecho nada.
— No le he hecho nada, está en los vestidores probándose un pantalón.
— ¿Qué sucedió para que de repente lo traigas al centro comercial? ¿Mi padre te amenazó con las tarjetas?
Mientras ellos charlaban, en el probador, Tomás estaba confundido por algunas imágenes y recuerdos que no eran suyos.
— ¿Qué te sucede? ¿Por qué estás nervioso? ¿Me tienes miedo ahora?
— L-Lo siento, usted me pone nervioso.
— Nos conocemos desde niños, no tienes por qué estar nervioso.
— B-Bueno, se dicen muchas cosas horribles de usted y que además no le gusta que lo molesten.
— No me gusta que nadie me moleste, solo tú. Tu presencia me hace muy feliz.
— ¿Cómo le fue en la guerra? ¿Tiene heridas?— preguntó al recordar que le habían dicho que el hombre había llegado lleno de sangre
— Me fue muy bien, siempre regresaré con bien solo para ver tu hermoso rostro.
Feliz por ver al chico, se levantó de la cama para darle un abrazo y un beso en la mejilla.
— Príncipe, ya no somos niños para que haga eso— sonrojado
Al salir de sus pensamientos,Tomás sentía su rostro arder de la vergüenza.
— “ ¿Quienes son ellos? ¿ Acaso es el recuerdo de alguna película?......... Ese príncipe era muy atractivo y muy cálido”
Fuera del probador, Mario seguía hablando con su madre.
— Espero que esto no sea una trampa para mi Tomás, Madre. Si le haces algo sabrás de lo que soy capaz por la persona que amo.
— ¿Me estás amenazando?
— No es una amenaza, solo quiero que sepa que estoy dispuesto a todo por defender a mi novio.
— Entiendo, entiendo, deja de decir tantas tonterías.
Finalmente, Tomás salió del probador, viendo a Mario.
— Mario, ¿Qué haces aquí? ¿Ya terminaste el trabajo?
— Te extrañaba, Cerecita mía— respondió para darle un beso en los labios
— También te extrañé, Mario.
— ¿Qué te dijo el médico? ¿Estás bien?
— Estoy muy bien, el médico dijo que no tengo problema alguno en mi corazón.
— Esas son excelentes noticias.
Después de su charla, la señora Lauren pagó el pantalón y salieron de allí para seguir recorriendo el lugar. Pasado un tiempo, fueron a un restaurante a comer.
— Cerecita, ¿Te divertiste hoy?
— Sí, fue bastante agradable salir con tu madre.
— ¿Te gustaron los regalos, Tomás?— preguntó la señora viendo al chico
— Si, me gustaron bastante. Muchas gracias.
— No agradezcas, cuando necesites algo, puedes decirme con tranquilidad.
— Tendré en cuenta sus palabras, suegra.
Mientras ellos charlaban, Beliel y Jarek se acercaron a saludar.
— Buenas noches— saludaron los hombres
— Buenas noches, Beliel, Jarek ¿Cómo han estado?
— Hemos estado bien, tía Lauren.
— Así es, ¿Usted cómo ha estado?— preguntó Jarek
— He estado muy bien, hoy más que nunca.
— Beliel, Jarek, que bueno verlos tan felices— agregó Mario
— Jarek, ¿Usted y Beliel….?
— Hola, Tomás........ Beliel, él es mi esposo.
— ¿Esposo? ¿Usted es?...... Lo siento, he sido imprudente— un poco avergonzado y sorprendido por la noticia
— Hola, Tomás. Así es, Jarek y yo estamos casados y somos muy felices juntos— Dijo Beliel, tomando la mano de Jarek
— Felicidades a ambos por su matrimonio, que sean muy felices.
— Gracias, también te deseamos mucha felicidad junto a Mario— respondió
— Gracias.
— Siéntense y comemos juntos— invitó la señora Lauren
Los hombres se sentaron y se dispusieron a charlar con los demás, sobre la relación de Mario y Tomás, los planes que tenía el chico para trabajar y estudiar.
— Si quieres, puedes ir a trabajar en mi empresa.
— Gracias, aceptaré tu propuesta, Beliel.
— Ok, puedes ir desde el lunes.
Luego de esto, siguieron charlando y Mario les comentó que estaba buscando un apartamento para mudarse junto a Tomás y crear su propio hogar.
— Mario, ¿Te llevarás a Tomás de la casa? ¿Lo has pensado bien?
— Lo he pensado bien, madre. No quiero que mi cerecita siga aguantando tus desplantes y malos tratos. Además quiero tener mi propio espacio con mi novio.
— Ya no lo trato mal, así que no te lo llevarás.
— No está en discusión, cuando tenga el apartamento me iré allí junto a mi Tomás.
— Hablamos de eso luego, terminemos la comida antes de que se enfríe.
La cena continuó con Beliel y Jarek charlando con Tomás sobre su relación. Al terminar la cena se despidieron para cada uno ir a su respectivo hogar.
por que no ya el papá de Mario se divorció y la manda lejos y ya está
que ellos sean felices 🤩 por hasta en esta vida hay quien les hacen daño e intervienen en su felicidad ♥
se nota como personas calumnias a otras sin pruebas 🙄🙄🙄lle buscan las cinco patas al gato 🐱 que no tiene 🙄🙄🙄