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ÁMAME SIN MEDIDA.

ÁMAME SIN MEDIDA.

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Triángulo amoroso / Romance
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna stars

Dicen que la venganza sabe dulce al principio, pero que termina dejando un sabor amargo que ni el tiempo puede borrar.
Ella lo creyó culpable de su dolor y dedicó cada latido, cada suspiro, a destruirlo. Pero lo que no imaginó era que al herirlo, también desgarraba el corazón de un hombre que solo deseaba amarla incondicionalmente.
Él, marcado por las sombras de un error que nunca cometió, vio cómo el que creía el amor de su vida se le escapaba de las manos sin poder hacer nada, roto antes de poder florecer.
Pero entonces apareció ella, luminosa, inesperada, distinta. Ella que con su sola presencia lo sacaba de su zona de confort, irritandolo a cada momento. Sin embargo, con una sonrisa era capaz de desarmar a cualquiera provocando que su corazón temblara sin medida.
El destino ya había trazado un camino, pero la venganza lo torció… Ahora, se trazaba uno nuevo en el cual ninguno de los dos estaba dispuesto a perder.

NovelToon tiene autorización de Luna stars para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¡¿Te has enamorado de mí?!

El trayecto hasta el restaurante transcurrió en un silencio extraño. Aunque no era incómodo… tampoco le generaba tranquilidad a Sofía. Por lo que simplemente trato de observar por la ventana del auto intentando mantener su mente ocupada en cualquier cosa que no fuera el hombre que conducía a su lado.

Sin embargo, cada vez que sus miradas se cruzaban en el reflejo del vidrio, sentía ese mismo cosquilleo recorrer su cuerpo desconcertándola por completo, porque sentía que todas sus barreras ante Maximiliano, habían desaparecido por completo dejándola completamente indefensa.

Maximiliano, por su parte, parecía completamente tranquilo. Y aunque iba concentrado en su camino, de vez en cuando la observaba de reojo, divertido por el evidente esfuerzo que Sofía hacía por ignorarlo.

— Estás muy callada. — Comentó finalmente, con un tono de voz sereno.

— Solo estoy pensando. — respondió tratando de sonar un poco fría.

— Eso suena peligroso.

Sofía giró el rostro para mirarlo con una expresión entre irritada y desconcertada. En qué momento ese hombre había cambiado tanto. Ya no parecía ser el mismo hombre frío y distante que siempre trataba de deshacerse de ella en cuanto la veía, porque ahora parecía ser que él era quien la estaba acosando.

Negó con su cabeza, anulando esos tontos pensamientos, porque este no era el momento para hacerse falsas ilusiones. Ella tenía cosas más importantes en que pensar, y no había cabida para un amor no correspondido.

— ¿Siempre eres así de arrogante o solo cuando decides secuestrar a alguien para llevarlo a cenar? — Ante esa pregunta no pudo evitar quedar embelesada al ver cuando Maximiliano soltó una breve risa, pero reaccionó de inmediato. — Permíteme recordarte que no soy fácil de convencer.

— Jajaja. Si realmente te estuviera secuestrando no habrías aceptado venir tan rápido.

Sofía frunció ligeramente el ceño ante sus palabras. Ese hombre estaba siendo demasiado atrevido; ¿realmente era Maximiliano Ferreira?

— No acepté rápido. — Refuto incrédula. — Lo hice porque no quería discutir en medio del pasillo de la oficina.

— Si tu lo dices… — Respondió aún con la mirada fija al frente. — Además… — Continuó él con calma. — …tu reacción fue más interesante que cualquier discusión.

— ¿A qué te refieres con mi “Reacción”? — preguntó Sofía sin comprender a que se refería.

— Tu rostro cuando sugerí quedarnos en tu oficina. Fue… bastante motivador.

Sofía sintió cómo el calor subía inmediatamente por su cuello. Jamás imaginó tener ese tipo de conversación con Maximiliano. Pero este no era el momento para demostrar vergüenza, prefería pasar por ingenua.

— No se de que hablas. Pero a decir verdad, en estos momentos no deseo involucrarme en chismes malintencionados.

Maximiliano sonrió de lado comprendiendo la situación. Pero si ella quería jugar, él no le dejaría espacio para escaparse.

— Sofía… — Dijo con una calma peligrosa. — si te incomoda que imagine cosas contigo en tu oficina, tal vez no deberías reaccionar de esa manera.

Ella abrió la boca para responder… pero prefirió guardar silencio. Discutir con él sobre eso solo empeoraría la situación y las cosas se subirían de tono. Y a decir verdad ella podría cometer una gran locura teniendo en cuenta cómo estaban sus sentimientos, totalmente revueltos.

Minutos después el auto se detuvo frente a un elegante restaurante. Un lugar sobrio, iluminado con luces cálidas y grandes ventanales que dejaban ver el interior. Cuando entraron, varios empleados saludaron a Maximiliano con evidente respeto. Claramente no era la primera vez que él visitaba ese lugar.

El anfitrión los condujo hasta una mesa apartada cerca de una ventana. Sofía tomó asiento intentando recuperar su habitual seguridad cruzando las piernas con elegancia y dejó su bolso a un lado.

— Debo admitir que tienes buen gusto para elegir restaurantes.  — Comentó con tranquilidad mientras observaba el paisaje de afuera. — Pero no te emociones demasiado.

— Bien. Me alegra saber que apruebas mi elección. — Maximiliano apoyó los codos sobre la mesa observándola con detenimiento.

— Muy bien. ¿Qué es lo que pretende, Sr. Ferreira? Primero me secuestra, y ahora trata de intimidarme.— Preguntó Sofía finalmente ignorando sus emociones.

Maximiliano inclinó ligeramente la cabeza mientras la observaba. No dejaba de sorprenderle como ella era capaz de mantener la calma a pesar de sus provocaciones. Pero él iba a encargarse de hacer que ella cediera.

— No se a que se refiere, Srta. Loretti. Yo sólo… intento comprender lo diferente que es cuando no está intentando fingir que no le importo.

El comentario la tomó completamente por sorpresa. Se supone que su manera de tratarlo debía reflejar lo contrario. “¿Cómo pudo deducir que todo era una fachada?” Sofía dejó salir un suspiro pesado, necesitaba recuperarse para que todo volviera a su lugar.

— Max. ¿No me digas… que te has enamorado de mí? — Esas palabras le costó mucho decirlas. Pero ella debía mostrarse a como era antes.

— No debería sorprenderte, si fuera así. Sobre todo, cuando tú misma te empeñaste en entrar a mi vida.

Sofía quedó sin palabras ante esa confesión. Nada de esto era real. Por muchos años espero un momento como este, y de alguna manera no parecía real. Realmente se negaba a creer que esto estuviera sucediendo. Pero había una pregunta. ¿Por qué no se sentía feliz?

— Maximiliano…

— A decir verdad, te pones a la defensiva cada vez que me acerco más de lo normal. — Continuó él con calma. — Además de que nunca dejas de mirarme cuando estamos cerca… y se que tu corazón empieza a acelerarse cada vez que estoy a unos centímetros de ti. Tu rostro te delata.

Sofía sintió cómo su respiración se detenía por un instante. Esto era absurdo. Eso no se puede percibir a simple vista.

— Eso es ridículo. — Hablo tratando de ocultar el nerviosismo en su voz.

— ¿Lo es?

El silencio fue inmediato entre ambos mientras el camarero dejaba las cartas sobre la mesa. Pero ninguno de los dos le prestó atención debido a que sus miradas estaban fijas observando la más mínima expresión en cada uno.

— No deberías decir cosas así a la ligera y con tanta seguridad. — Murmuró ella tratando de sonar desinteresada.

— ¿Por qué no? --- Preguntó con seguridad.

— Porque su seguridad podría estar equivocada. Y sería triste ver como el gran Maximiliano Ferreira demuestra que ha perdido su gran intuición.

Maximiliano sonrió lentamente. Sabía que no iba a ser fácil lograr que ella confesara sus verdaderos sentimientos, pero él iba a ser paciente hasta conseguirlo. Sofía sostuvo su mirada durante unos segundos y luego la apartó, fingiendo revisar el menú. Pero en realidad no estaba leyendo nada porque lo que más le inquietaba no era lo que Maximiliano decía. Sino el hecho de que, en el fondo, tenía razón, y eso la aterraba mucho más de lo que estaba dispuesta a admitir.

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Maria Elena Martinez Lazaro
hay no, que rabia me da que cada vez que van a decir algo importante alguien tiene que abrir la puerta e interrumpir, no puede ser yo también quiero saber que paso con el desalmado de su papá
Maria Elena Martinez Lazaro
Dios mío que incertidumbre quien será esa persona que entró así y a quien llamó Fernanda
Maria Elena Martinez Lazaro
Que bien por Sofía y Maximiliano 👏👏👏que bueno que salió a defender el honor de su furia esposa 🤭🤭. Por favor querida autora Luna no te demores mucho en subir capitulos quedé perdida y me tocó volver a leer de nuevo para poder cogerle el hilo
Maria Elena Martinez Lazaro: gracias y bendiciones
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente la historieta
Margalenis
la verdad es q no he entendido es nada esto está enredado
Lucenid Perez Quintero
espero nuevos capítulos 🤭🤭
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