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MI EX ES MI SOBRINO

MI EX ES MI SOBRINO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance / Venganza / Completas
Popularitas:18.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Liam la cambió por dinero; ahora tendrá que inclinar la cabeza ante ella si quiere conservarlo. La venganza perfecta ha comenzado.

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capitulo 16

La mañana en la mansión Blackwood no tiene piedad. El sol de invierno se filtraba por las cortinas de terciopelo, cortando la habitación con una precisión quirúrgica. Me desperté sintiendo el peso de la mano de Alexander sobre mi cadera. Su tacto era cálido, una ancla de realidad en este mar de lujos que todavía, a veces, me parecía un espejismo. Pero las sábanas de seda de mil hilos contra mi piel no mentían: la chica del orfanato se había quedado en el pasado, y la Matriarca estaba lista para el desayuno.

Me giré lentamente para no despertarlo, pero sus ojos ya estaban abiertos, observándome con esa intensidad oscura que siempre me hacía sentir que podía leer cada uno de mis pecados.

—Estás pensando en él —murmuró Alexander. Su voz era un rugido bajo, cargado de esa ronquera matutina que me erizaba el vello de los brazos.

—Pienso en su caída —corregí, pasando mis dedos por la línea de su mandíbula—. Pienso en que hoy es el día en que Liam tiene que presentar su informe de gastos ante el consejo de familia. Y yo soy quien preside ese consejo.

Alexander se incorporó, dejando que la sábana cayera hasta su cintura. Su torso, marcado por los años de disciplina y ese aura de poder que lo envolvía como una segunda piel, era una tentación que me distraía de mis propios planes. Me tomó por la nuca, atrayéndome hacia un beso que sabía a café y a una posesión absoluta. Sus labios eran exigentes, una promesa de que, aunque yo fuera la reina ante el mundo, en esta cama, él era el único soberano.

—Hazlo sangrar, Luna —susurró contra mi boca—. No físicamente. Rompe su orgullo. Que cada vez que me mire a los ojos, vea en ellos el reflejo de la mujer que perdió por idiota.

Me levanté con el pulso acelerado. La sensualidad de Alexander no era solo física; era el combustible de mi ambición. Al mirarme al espejo mientras me vestía, vi a una mujer que ya no pedía permiso para existir. Elegí un traje de dos piezas en color perla, austero pero de un corte tan perfecto que gritaba "autoridad".

La sala del consejo de familia era un mausoleo de madera de roble y retratos de ancestros que nos miraban con desdén desde sus marcos dorados. Alexander se sentó al fondo, como una sombra protectora, observando la escena. Yo ocupaba la cabecera.

Liam entró poco después. Elena no lo acompañaba; Alexander se había encargado de recordarle que los asuntos de sangre no incluían a "prometidas en periodo de prueba". Liam se veía demacrado. El traje le quedaba un poco más holgado que el mes anterior y sus manos temblaban mientras colocaba una carpeta sobre la mesa.

—Buenos días, tía Luna —dijo Liam. Las palabras sonaron como si estuviera masticando cristales. El uso del título era obligatorio según el nuevo protocolo de la casa, y ver cómo se le retorcía la cara al decirlo era mi droga favorita.

—Llegas tres minutos tarde, Liam —dije, sin levantar la vista de los documentos—. El tiempo de esta familia es dinero. Tu dinero, específicamente. Siéntate.

Liam se sentó, evitando mirar a Alexander. Sabía que su tío no intervendría a menos que él faltara al respeto, y eso era lo que más le aterraba: el silencio de Alexander era el permiso para mi crueldad.

—He revisado tu solicitud de fondos para la pre-boda en el club de campo —comencé, deslizando una hoja de papel hacia él—. Denegada.

—¿Qué? —Liam se inclinó hacia delante, su voz subiendo de tono—. ¡Es un evento social clave para los Miller! No podemos simplemente cancelarlo.

—"No podemos" es una frase muy grande para alguien que no tiene firma autorizada —respondí, apoyando los codos en la mesa y entrelazando los dedos—. El presupuesto se ha desviado a la fundación de becas para huérfanos que Alexander y yo hemos inaugurado esta mañana. Consideramos que es una inversión con un retorno moral mucho más alto que tus fiestas de champán.

Liam apretó los puños. Podía ver la vena de su cuello latiendo con fuerza.

—Estás disfrutando esto, ¿verdad? —susurró—. Te encanta verme humillado. ¿Cuánto tiempo vas a seguir con esta farsa antes de que te canses de jugar a la señora de la casa?

Me levanté lentamente y caminé rodeando la mesa hasta quedar detrás de él. Puse mis manos sobre sus hombros. Sentí cómo se tensaba, cómo su respiración se volvía errática. Me incliné hacia su oído, permitiendo que el aroma de mi perfume —un jazmín oscuro y caro— lo envolviera.

—No es una farsa, sobrino —le dije, mi voz bajando a un nivel íntimo que solo él podía captar—. Es la realidad. Tú me diste cien dólares para que me fuera de tu vida. Yo te estoy dando una lección para que aprendas a vivir en la mía. Y créeme, apenas estamos por la introducción.

Me aparté y volví a mi sitio. Alexander, desde su rincón, sonrió. Era una sonrisa mínima, casi imperceptible, pero para mí era como un aplauso.

—Puedes retirarte, Liam —sentencié—. Y dile a Elena que si quiere flores exóticas para su ramo, tendrá que cultivarlas ella misma en el invernadero trasero. He recortado el presupuesto de floristería a la mitad.

Liam salió de la sala sin decir una palabra. El sonido de la puerta cerrándose con violencia retumbó en las paredes de roble.

Esa noche, la mansión se sentía más grande y más silenciosa que de costumbre. Alexander y yo cenamos en el comedor pequeño, el que daba a los jardines nevados. El ambiente estaba cargado de una tensión eléctrica. El éxito de la mañana no había hecho más que avivar el deseo que siempre burbujeaba entre nosotros.

Alexander apenas probó bocado. Me observaba mientras yo bebía un sorbo de vino tinto, sus ojos recorriendo mi cuello y el inicio de mi escote con una promesa que me hacía temblar las manos.

—Eres una maestra del control, Luna —dijo finalmente, dejando la copa sobre la mesa—. Pero incluso el control necesita un desahogo.

Se levantó y caminó hacia mí. Sus manos se posaron en mi cintura, levantándome de la silla con una facilidad que siempre me recordaba su fuerza física. Me arrimó contra la pared de piedra fría del comedor. El contraste entre el frío de la pared y el calor abrasador de su cuerpo fue un choque que me robó el aliento.

Sus labios buscaron los míos con una urgencia que no habíamos mostrado durante el día. En sus besos no había protocolo, solo un hambre cruda y una lealtad forjada en la ambición. Sus manos recorrieron mi cuerpo, deshaciendo la pulcritud de mi traje con una destreza que me hacía perder la noción del tiempo y del lugar.

—Eres mía —susurró contra mi piel, su aliento caliente marcando mi cuello—. En el consejo, en la mansión, y sobre todo aquí.

Me entregué a esa intensidad, rodeando su cuello con mis brazos, dejando que el poder que habíamos ejercido durante el día se transformara en una pasión que nos consumía a ambos. Alexander era mi aliado más fuerte, pero en la oscuridad de la noche, era el único hombre que lograba que la chica del orfanato se sintiera, por fin, protegida y deseada al mismo tiempo.

Mientras nos perdíamos el uno en el otro, en el silencio de la mansión, no pude evitar pensar en Liam. Sabía que estaría en el ala este, solo, rumiando su derrota y sabiendo que su "tía" estaba en los brazos del hombre al que él aspiraba ser. Y esa, sin duda, era la mejor parte del capítulo.

 el eco de nuestros suspiros en la piedra, mientras afuera, la nieve seguía cayendo, cubriendo el mundo de un blanco impoluto que ocultaba todas nuestras sombras. La jerarquía estaba establecida, el deseo estaba sellado, y la caída de Liam acababa de ganar un nuevo nivel de profundidad.

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Stella Maris Cutuli
Me resulta demasiada venganza y crueldad 😱
Gloria
Tampoco lo encuentro muy necesario, lo que pasa es que ella está dolida por que cuando el no era nadie, ella estuvo hay pasando las verdes y las maduras con el y ahora que el tiene dinero simplemente la desecha como trapo viejo, jajaja 🤣 nosotros no podemos obligar a una persona a quedarse a nuestro lado independientemente si hizo una promesa o no , hoy en día esas promesas son las que más fácil se rompen
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
EXCELENTE.
Stella Maris Cutuli
Cada capítulo más interesante y cuánto tardarán Luna y Alexander en prenderse fuego ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Stella Maris Cutuli
muy buen comienzo👍👍
Mirla Loyo
me parece ésta venganza bastante absurda 🤷
Mirla Loyo
qué tíos tan fogosos ❤️‍🔥❤️‍🔥 🥵🫠🤣🤣🤣
Mirla Loyo
me parece absurdo ésta venganza...y como está éso de porqué yo?🤷...si ella fué quién lo buscó y le hizo la propuesta?🤦‍♀️
Crismely Vasquez
se enamoró del tío 🤣🤣🤣🤣🤣
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