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Mis Hijos Hackearon Al CEO

Mis Hijos Hackearon Al CEO

Status: En proceso
Genre:Hijo/a genio / CEO / Amor-odio
Popularitas:28.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

"Él es el hombre más poderoso de la ciudad. Ellos tienen 8 años y acaban de hackear su vida."
Elara ha guardado un secreto durante cuatro años: es madre soltera de dos genios que el sistema escolar no puede controlar. Para su jefe, el implacable y frío millonario Killian Vane, ella es solo la asistente perfecta, la mujer que nunca falla y que parece no tener vida personal. Pero cuando el colegio de los gemelos exige una cuota impagable para niños superdotados y el padre biológico desaparece con las migajas de la manutención, Elara llega al límite.
Lo que Elara no sabe es que sus hijos, Evans y Edans, han tomado una decisión: Mamá necesita un respiro y ellos necesitan un papá que esté a su nivel.
Tras analizar a cientos de candidatos en la plaza local, los gemelos fijan su objetivo en el hombre que aparece en las noticias: Killian Vane. Es rico, es brillante y, según sus cálculos, es el único hombre con el ADN lo suficientemente fuerte para lidiar con ellos.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: Gorilas, miedo y una despedida poco gloriosa

El martes amaneció gris, pero la seguridad en el edificio de Elara era de hierro. Dos hombres de trajes oscuros y auriculares discretos esperaban en la puerta del departamento. Ya no había metro; una camioneta blindada los llevó directamente a la escuela St. Jude.

Elara estaba nerviosa, apretando su bolso contra el pecho, pero los gemelos estaban en un estado de euforia extraña. Para ellos, tener "guardaespaldas personales" era como vivir en una película de espías.

Al llegar a la entrada del colegio, una figura desaliñada, con una chaqueta sucia y ojos inyectados en sangre, estaba apoyada contra una farola. Era Marcos, el hombre que una vez fue el terror de la casa de Elara. Al ver bajar a los niños de una camioneta de lujo, se enderezó, tratando de poner su cara más intimidante.

—¡Elara! ¡Vengan aquí ahora mismo! —gritó Marcos, dando un paso hacia ellos—. ¡Esos son mis hijos y tú eres mi mujer! ¡No me importa quién sea ese tipo rico, ustedes regresan conmigo!

Elara se quedó helada, el trauma del pasado golpeándola como una ola de frío. Pero antes de que Marcos pudiera acercarse más, los dos guardaespaldas de Killian, dos hombres que parecían armados con puro músculo y mala actitud, se interpusieron en su camino. Eran como dos muros de hormigón frente a un perro callejero.

—Atrás, señor —dijo uno de los guardias con una voz que hizo vibrar el aire.

Marcos se detuvo en seco. Miró a los guardias, cuyas sombras lo cubrían por completo. Su valentía, alimentada por el alcohol y el resentimiento, se evaporó en un segundo. Dio un paso atrás, tropezando con sus propios pies, con los ojos abiertos por el terror.

Evans y Edans, protegidos por el brazo de su madre y la espalda de los "gorilas", no pudieron evitarlo. La inteligencia de los gemelos siempre venía acompañada de una lengua afilada.

—¡Vaya, miren eso! —exclamó Evans, asomando la cabeza por detrás del guardia más alto—. El gran lobo feroz resultó ser un chihuahua asustadizo. ¿Qué pasa, "papá"? ¿Te dan miedo los gorilas?

—Parece que tu coeficiente de valentía es inversamente proporcional al tamaño de los hombres que tienes enfrente —añadió Edans con una sonrisa burlona—. Te ves un poco pálido. ¿Necesitas sentarte o es que el alcohol ya no te hace sentir tan valiente?

Marcos temblaba. Intentó gritar algo, pero uno de los guardias dio un paso al frente, cruzando los brazos sobre su pecho masivo. El sonido del cuero de sus guantes al tensarse fue suficiente para que Marcos se diera la vuelta y saliera corriendo calle abajo, tropezando con un bote de basura en su huida.

—¡Corre, Forrest, corre! —gritó Evans, riendo a carcajadas.

Elara soltó un suspiro largo, sintiendo que un peso de mil toneladas se levantaba de sus hombros. Ver al hombre que la había atormentado durante años huir como un cobarde ante la simple presencia de la protección de Killian fue la mejor medicina.

Torre Vane. 09:30 AM.

Cuando llegaron a la oficina, Killian los esperaba en la puerta del despacho. Al ver la cara de alivio de Elara y la risa contenida de los niños, supo que el primer round había sido una victoria total.

—¿Y bien? —preguntó Killian, cruzándose de brazos—. ¿Algún problema en el camino?

—¡Fue épico, señor Iceberg! —dijo Evans, entrando al despacho como si fuera el dueño del lugar—. Sus gorilas son muy eficientes. El "monstruo" casi se hace encima de la impresión.

—Dijo que mamá era suya —comentó Edans, volviéndose serio por un segundo—. Pero nosotros le dijimos que ahora tenemos mejores estándares de seguridad. Y de familia.

Killian miró a Elara. Ella se acercó a él y, sin importarle que estuvieran en medio de la oficina, lo rodeó con sus brazos.

—Gracias, Killian —susurró ella contra su pecho—. Por primera vez en mi vida, no sentí que tenía que pelear sola. Verlo huir... ver que mis hijos ya no le tienen miedo... no tengo palabras.

Killian la abrazó con fuerza, hundiendo la cara en su cabello.

—No tienes que decir nada, Elara. Ya te lo dije: nadie vuelve a tocar lo que es mío. Y ese tipo acaba de entender que en esta ciudad, hay depredadores mucho más grandes que él.

—Señor Vane —interrumpió Evans, que ya estaba sentado en el escritorio de Killian revisando unos papeles—. Ahora que el problema del "padre" está bajo control técnico, creo que deberíamos discutir el aumento de nuestro presupuesto para el laboratorio. Salvar a mamá de un exmarido borracho debería valer al menos un bono de productividad.

Killian soltó una carcajada, la primera del día, y miró a Elara.

—Tus hijos son implacables, Elara. Ni siquiera ante el peligro olvidan los negocios.

—Son tus hijos ahora también, Killian —respondió ella con una sonrisa brillante—. Tú los criaste para ser así de negociadores en estos últimos días.

—Me gusta cómo suena eso —dijo Killian, mirando a los gemelos con orgullo—. "Mis hijos". Creo que voy a tener que acostumbrarme a que me roben la empresa antes de los diez años.

Esa tarde, la oficina no fue un lugar de trabajo. Fue un refugio. El pasado de Elara seguía ahí fuera, pero ahora había un muro de acero llamado Killian Vane protegiéndolos. Y mientras los niños planeaban su próxima "mejora" para la empresa, Elara supo que la escoba con la que una vez echó a Marcos había sido reemplazada por algo mucho más poderoso: el amor de un hombre que no les temía a los fantasmas.

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Anajely Franco
Gracias por el maratón y Marcos es un cínico
Anajely Franco
Gracias por las fotos
Anajely Franco
Gracias por actualizar y sii quiero fotos
Rafaela Ahumada
Estupenda 🥰👏👏👏
norielis hurtado
buenísima me tiene intrigada de leer que va a pasar de verdad estoy esperando más capitulos
Alma D. Zarate
excelente e fantástica novela
Alma D. Zarate
L O G R A D O
Luisa
escritora buenisima su novela la verdad me tiene jalandome los pelos
Juliana Badaracco
logrado
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Buenísima gracias por la maraton
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Buenisimo
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Intrigante
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Espectacular
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Logrado
Fatima May
logrado
Kathy Roma
dios me voy a hacer 💩🙊 de los nervios
norielis hurtado
logrado
angelica ramirez
LOGRADO
Cinthia Borges
te la volaste escritora estoy con los pelos de punta de verdad con solo leerlo siento q lo estoy viviendo está facinate felicidades 👏👏👏
Kathy Roma
chale me esperaba todo menos esto la genialidad de esos monstruos viene de parte del inservible de Marcos
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