Cada nuevo día, es un nuevo comienzo.
Segunda parte de la novela CÓMO OBTENER EL DIVORCIO.
Continúa la historia de Fabián y Vadim.
<Esta novela está basada en hechos ficticios tanto los escenarios como los personajes, si es sensible a temas relacionados con relaciones del mismo género, esta novela no es para usted; dentro de la novela se toca temas sensibles, no apto para menores de edad, léalo bajo su propia responsabilidad>
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Capítulo 17
La reunión terminó con la llegada de la ambulancia en donde el guardaespaldas fue trasladado. Según lo dicho por los paramédicos, sería necesario una cirugía.
Decir lo siento no bastaba, así que Fabián fue al hospital junto a Vadim para asegurarse de que todo saliera bien.
Se fueron a casa solo cuando todo estuvo en orden, no hubo conversación alguna en el camino de vuelta.
El ambiente se mantuvo así hasta la hora de la cena, algo que Fabián se saltó y se fue directo a acostar, estaba enojado con toda la situación y también consigo mismo.
Abajo en el comedor, Vadim se encontraba sentado solo mirando los platos ya servidos sobre la mesa, no le gustaba este silencio y vacío que le hacía recordar el tiempo en que no tenía a su lado a la persona que amaba.
Sabía que Fabián se molestaría más si no recogía los platos, así que lo hizo antes de ir a la habitación. Estaba al tanto del enojo de su esposo, esta era la primera vez en estos años que su molestia era tan grande, por lo que creyó que lo mejor era dejarlo tranquilo por un tiempo hasta encontrar el momento para hablar.
En la habitación, las luces se mantenían apagadas y la persona en la cama yacía dormida, o al menos eso parecía; Vadim fue primero al cuarto de baño para asearse, tardó solo unos minutos antes de salir.
Fabián oía todo el movimiento mientras mantenía los ojos cerrados, el sonido de la ducha y el roce de la ropa al cambiarse; no oyó la secadora, solo sintió como el lado del colchón se hundía un poco al momento en que la otra persona subía a ella.
Nadie habló en los siguientes minutos, Fabián pensó que tal vez Vadim pensaría que se quedó dormido así que evitó moverse lo más que pudo, eran ese tipo de circunstancias en la que prefería no hablar.
"Si piensas mantener esto por bastantes días, no creo poder manejarlo"
Fue la voz de Vadim la que se escuchó en la oscuridad.
La vez anterior con el tema de la ropa de bebé, era debido más a la vergüenza por la que no podían hablar, pero al menos mantenían su relación normal, como abrazarse mientras dormían o darse un beso de despedida; Vadim sabía que esto era diferente y no iba a perder el cariño de Fabián por días por un problema que podían solucionar.
"¿No has oído que posponer los problemas lleva a agravarlos?", mencionó el alfa sentándose en la cama.
"... Sécate el cabello", murmuró Fabián al sentir las gotas de agua que caían cerca por el movimiento del alfa.
"La boda está cerca, no querrás casarte enojado y salir en las fotografías con el rostro arrugado ¿verdad?", continuó hablando Vadim.
"... Que te seques el cabello..."
"Dicen que es de mala suerte casarse estando enojado, incluso podría llover, el espacio es abierto y todo se verá estropeado"
En tanto más hablaba Vadim, más caían las gotas de agua de su cabello, y Fabián no sabía si era su imaginación porque las gotas caían cada vez más cerca de su rostro.
Si ya estaba enojado, esto lo enojaba más.
"Escogiste un traje blanco para mí, ¿qué pasa si se ensucia todo debido a la lluvia?, me vería realmente mal, te haría sentir avergonzado por casarte con alguien así"
"¡Vadim!, ¡ve a secarte el cabello!", esta vez, Fabián gritó molesto sentándose en la cama en el acto.
Lo que siguió fue un beso de Vadim sobre sus labios, al separarse, se encontró con la mirada del alfa.
"Lo siento", la disculpa de Vadim llegó antes de que Fabián le arrojara la almohada en el rostro.
Qué más daba, Fabián le arrojó la almohada de igual manera.
"Lo siento", se disculpó Vadim otra vez, "Pero no hay manera en que pueda permitir que mi Padre te trate de esa manera, no tienes por qué soportar ese trato de él"
Era claro el disgusto de su Padre por Fabián, a Vadim le importaba poco relacionarse con él, es más, era mejor si no existiera, pero como a Fabián si le importaba podía soportarlo, solo que todo tenía un límite.
"No tienes que volver a hablar con él, ya ha hecho conmigo lo que quería cuando nací, ahora no tiene el derecho de hacerlo y tampoco puede acercarte a ti con malas intenciones, debe respetarte como persona y también porque formas parte de mi vida", dijo Vadim tomando la mano de Fabián.
"Y también porque podrías darle un buen golpe, puedes hacerlo cuando quieras", añadió con una sonrisa.
La seriedad de Fabián se vio afectada por ese comentario y esa sonrisa.
"¿Puedo golpear a tu propio Padre?", preguntó.
"Por supuesto, estoy esperando verlo, aún puedes golpear bastante bien"
Al final, Fabián también sonrió.
Respeto, Vadim había sido la persona a quien sus propios Padres no mostraron respeto alguno desde que nació.
"Yo también lo siento", dijo Fabián.
"¿Por qué te disculpas?", en lo que respecta a Vadim, Fabián no tenía nada de lo que disculparse, nunca lo tendría.
"Por todo... ", tomando también la mano de Vadim, Fabián soltó un suspiro, había cosas que pasó por alto.
"Por insistir en tratar con tus Padres, me dije a mí mismo que habría cuidado mejor de ti en lugar de ellos, y lo olvidé, creo que me sentí emocionado por ser aceptado por tu Madre, lo siento"
Fabián esperaba lo que diría el alfa, ya se sentía mal por no haber tomado en cuenta lo que sentía Vadim por sus Padres.
"Puedes cuidar de mí ahora", fue lo que dijo Vadim sonriente, a lo que Fabián empezó a reír.
La capacidad que tenía Vadim de hacerlo reír en momentos como este, era algo que Fabián tenía que estudiar, suponía que era capaz de ello porque lo quería demasiado.
Esta era una nueva oportunidad que recibieron luego de pasar por todo aquello años atrás, y lo más importante era lo que ambos sentían el uno por el otro ahora, y ese sentimiento perduraría en la eternidad.
"... Espera", Fabián dejó de reír, apretando la nariz de Vadim en su lugar, "Aún estoy molesto por algo, no me dejaste sentir tu feromona y lo usaste primero para pelear con tu Padre"
"Espera a la noche de bodas, será un gran regalo"
"... ¿Qué regalo?, ¿estás intentando cambiar de tema?"
Lo siguiente sucedido en la habitación fue una bonita reconciliación.