Para asegurar su presidencia de la prestigiosa compañía de chocolates familiar, el arrogante Gerson accedió a unir su vida legalmente a la de Hellen. Ella era una heredera millonaria a quien él y su madre despreciaban profundamente por considerarla ingenua, pero cuyo capital era indispensable para sus ambiciones. Sin embargo, el destino cambió de rumbo aquella mañana, cuando Hellen se desplomó inexplicablemente tras beber un té que su propia suegra le había preparado...
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Capítulo 17
Gerson:
El timbre del teléfono en el auto, camino de regreso del hospital con mi madre ya de alta, interrumpió el espeso silencio. Era el doctor Vance, uno de los directivos clave de la fábrica de chocolates.
—Gerson, muchacho
su voz sonaba eufórica
—Solo llamaba para felicitarte. Me siento profundamente orgulloso de la decisión que tomó tu padre hoy en la junta.
Se me congeló la sangre. Apreté el volante con fuerza, conteniendo la rabia.
—¿Orgulloso de qué, Vance? Yo no sabía nada de ninguna junta
Escupí, mirando de reojo a mi madre, que se enderezó en su asiento de inmediato, alerta.
—¿No te lo dijo tu padre? Convocó una reunión de emergencia para nombrar a Hellen como la nueva presidenta de la compañía. Tiene una mente brillante. El problema es que ella no aceptó de inmediato; dijo que debía pensarlo y discutirlo contigo. Te llamo para que la convenzas, Gerson. Esa mujer es el futuro de la fábrica.
Colgué el teléfono de golpe, sintiendo que me encajonaba al máximo. La furia me cegó. ¿Mi propio padre intentando dar mi puesto a mi esposa a mis espaldas? ¿Y Hellen lo había rechazado por mí? ella sentirá algo, que estara planeando ella.
En cuanto cruzamos el umbral de la mansión, estalló el infierno. Mi padre estaba en el despacho, sirviéndose un trago con total parsimonia.
—¡¿Se puede saber qué demonios te pasa, papá?!
Le dije. Entrando al despacho como un torbellino, con mi madre pisándome los talones, pálida, pero llena de ira. ¡¿Cómo te atreves a ofrecerle la presidencia de mi fábrica a Hellen?!
—¡Es una completa locura!
gritó mi madre, golpeando el escritorio
- ¡Esa insignificante no va a gobernar nuestra dinastía! ¡Exijo una explicación!
Mi padre dejó el vaso de cristal sobre la mesa, mirándonos con una frialdad corporativa que me dio náuseas. No mostró ni un rastro de culpa; al contrario, sonrió con suficiencia.
—Bajen la voz, ambos
sentenció el viejo
— Lo estoy haciendo con una segunda intención y si tuvieran dos dedos de frente, lo entenderían. Me he dado cuenta de la descomunal inteligencia que tiene Hellen para los negocios. Esa mujer maneja las finanzas y la estrategia como un genio. Si la ponemos a la cabeza de la fábrica de chocolates, podemos ganar millones y expandir el imperio a nivel mundial en meses. Es una jugada maestra.
—¡Me niego!
interrumpió mi madre, fuera de sí, con la respiración agitada
— ¡No estoy de acuerdo! ¡Prefiero ver la fábrica en quiebra antes de ver a esa niñita dándome órdenes!
—¡Y a mí no me van a desplazar de mi propio puesto!
reclamé yo, dándole un paso al frente a mi padre, apretando los dientes
—Por muy inteligente que Hellen sea, o por muy bien que haya manejado el lote premium de cacao, ¡ella no tiene la capacidad técnica ni la experiencia para dirigir una empresa de esta magnitud! ¡Es absurdo!
Las palabras salieron de mi boca como un escudo de orgullo, pero por dentro... por dentro la realidad era otra. Mientras le gritaba a mi padre, mis propias emociones me estaban ganando por completo. En mi fuego interno, el recuerdo de su brillantez, de su mirada felina y de cómo solucionaba cada crisis me golpeó el pecho. Sentía, con una certeza que me aterraba, que ella sí debía ser la que dirigiera la empresa.
Hellen era una reina y la fábrica le quedaba pequeña. Me estaba volviendo loco la contradicción de querer proteger mi orgullo de hombre y al mismo tiempo, estar perdidamente obsesionado con la idea de verla coronada.
La discusión entre los tres escaló, los gritos retumbaban en las paredes de la mansión, cada uno defendiendo su propio veneno, sin saber que la verdadera dueña del tablero nos observaba desde las sombras.
Mi padre dijo.
Recuerden que ella es la dueña de la mitad de la empresa, ha mostrado un excelente dominio, es como si no fuera ella, esa niña tonta, ingenua que llego a la casa
- Esa niña tonta te esta engañando, se suponía que le íbamos a quitar su 50% no que le íbamos a entregar el de nosotros en bandeja de plata, estás loco…
Le dijo mi madre.
Yo solo miraba como seguían discutiendo, mientras mi corazón y mente también tenían su propia batalla.
> Gerson tiene la duda de que Hellen rechazó el puesto por él y ya se está preguntando si ella siente algo. ¿Creen que Hellen lo hizo por amor a Gerson o porque sabe que el suegro trama algo sucio? ¡Déjenme sus teorías aquí abajo, los leo