Morir aplastada por su mayor creación (un todoterreno de última generación) fue el final lógico para una vida dedicada a la ingeniería automotriz. Despertar en el cuerpo de la protagonista de una novela absurda y mal escrita fue, sin duda, un error de cálculo del destino.
En un mundo donde la magia de metal es una rareza codiciada, su secreto ha sido expuesto. Se ve obligada a un matrimonio político con el Emperador del Este, un hombre cuya reputación de mujeriego es tan vasta como su poder.
A ella no le interesa el romance tóxico que definió a la antigua dueña de este cuerpo. No busca el afecto de un hombre que confunde el deseo con el poder.
Ha firmado un contrato matrimonial, no un pacto de sumisión. Está decidida a sobrevivir en este mundo de fantasía con la misma precisión con la que construía motores: manteniendo su independencia, sus planos y sus reglas intactas. Que el Emperador lo sepa: puede tener su firma en el contrato, pero jamás tendrá su voluntad.
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capitulo 17: Interferencias magnéticas y control de calidad territorial
Draken se encuentra en su despacho, con la mirada fija en un informe sobre la recaudación de impuestos de las provincias del sur, pero su mente esta en un lugar completamente diferente. No importa cuánto intente concentrarse en las cifras o en los reportes de fronteras; el eco de la noche anterior sigue saboteando sus funciones cognitivas. El último encuentro en la alcoba imperial ha sido devastadoramente intenso. Recuerda las caricias que él mismo había iniciado, el calor de la piel de Xena y esa entrega absoluta que la albina solo manifiesta cuando sus cuerpos se acoplan para estabilizar y aumentar el flujo de maná. Por primera vez en su vida, el emperador se descubre a sí mismo deseando que el tiempo avance más rápido solo para que caiga la noche.
Apremiado por una inquietud que se niega a admitir en voz alta, Draken dejó la pluma sobre el escritorio y llamó a su asistente con un sutil golpe de campana. El hombre entró de inmediato, manteniendo la postura rígida y formal de la corte.
__¿Dónde se encuentra la emperatriz en este momento?__. Preguntó Draken con un tono casual, fingiendo una vaga curiosidad administrativa.
__Asumo que ya ha concluido con la revisión de los presupuestos__.
__Así es, Majestad__. Respondió el asistente, inclinando la cabeza.
__La Emperatriz Xena terminó sus labores del consejo con dos horas de anticipación. En este momento se encuentra en el taller de fundición del palacio bajo, supervisando el ensamblaje de la estructura de madera de su prototipo de carruaje. Según el registro de acceso, está trabajando en colaboración con el mago de tierra solicitado por ella al gran mago__.
Draken entornó los ojos. El ceño se le frunció de manera instintiva.
__¿Un mago de tierra?__. Repitió, con una nota de aspereza que hizo que el asistente parpadee con sorpresa.
__¿Para qué necesita un mago de tierra si su especialidad es el metal?__.
__La emperatriz argumentó en su solicitud que para la construcción del habitáculo principal__. Lo que ella denomina una "Carruaje-Casa rodante".
__Se requiere una manipulación de la fibra vegetal y de las maderas de alta densidad. Como la madera proviene de la tierra, un especialista en ese elemento puede moldear los paneles con precisión sin necesidad de usar clavos o pegamentos ordinarios, optimizando el peso total del carruaje__.
Draken se puso de pie con un movimiento fluido y tajante, ajustándose la capa. Una sensación sumamente desagradable, densa y fría, se instaló en la boca de su estómago de manera inmediata.
__Iré a inspeccionar el progreso__. Declaró el soberano.
__No es prudente que la consorte imperial maneje componentes experimentales sin la debida supervisión de la corona__.
El asistente no se atrevió a contradecirlo, aunque la ubicación del taller esta fuertemente resguardada. Draken caminó por los pasillos de piedra del palacio con pasos largos y firmes, empujado por un impulso territorial que se nuega a catalogar como celos. Al llegar a las monumentales puertas del taller metalúrgico, apartó a los guardias con un gesto de la mano y entró sin anunciarse.
La escena que recibió sus ojos congeló su temperamento.
En el centro del taller, sobre una enorme plataforma de ensamblaje, se erige la estructura de un carruaje descomunal, diseñado con divisiones internas que emulaban una vivienda compacta y moderna. Xena esta allí, vistiendo su jubón de cuero protector, con el cabello blanco recogido en lo alto y algunas manchas de carbón en las mejillas. Pero lo que verdaderamente hizo que la bilis de Draken se resuelva fue su expresión: Xena esta sonriendo. No es una mueca irónica ni un frío cálculo; es una sonrisa animada, radiante, llena de una fascinación genuina mientras señala un plano desplegado.
A su lado, casi rozando su hombro debido a la proximidad del plano, se encuentra el mago de tierra. El tipo es irritantemente joven, de facciones atractivas, complexión atlética y porta el uniforme de los eruditos solteros de la capital. El joven mago escucha a la emperatriz con una atención devota, asintiendo con admiración mientras sus manos canalizan una suave energía verdosa sobre los paneles de madera noble, doblándolos exactamente como ella se lo indica.
Xena simplemente es feliz porque esta en su mundo, rodeada de planos, herramientas y herramientas eficientes, sintiendo que esta a solo unos pasos de consolidar su ambicioso proyecto inspirado en los conceptos de su vida pasada. Pero para el emperador, la cercanía física de un hombre soltero con su esposa es una afrenta directa a su soberanía.
Draken avanzó con un paso tan pesado que los propios cimientos del taller parecieron vibrar debido a la sutil filtración de su masivo maná de tierra. El joven mago, detectando la opresiva presencia del monarca, interrumpió su hechizo de inmediato y se dejó caer de rodillas, con el rostro pálido y el corazón acelerado.
__S-Saludos al Sol del Imperio__. Tartamudeó el mago, temblando bajo la mirada gélida del soberano.
Xena parpadeó, saliendo de su trance científico, y miró a Draken con una mezcla de extrañeza y fastidio al ver rota la continuidad de su trabajo.
_'Majestad__. Dijo ella, cruzando los brazos sobre el pecho.
__Su presencia altera la frecuencia de fundición de los operarios. ¿Ocurre alguna anomalía en la administración que requiera mi atención?__.
Draken ignoró por completo al joven mago, manteniendo los ojos fijos en la albina. Su postura es dominante, erguida, destilando una autoridad peligrosa.
__Puedes retirarte__. Me ordenó Draken al joven mago, con una voz que no admite réplicas.
__Deja los planos. La sesión de hoy ha concluido__.
El muchacho no esperó a que se lo dijeran dos veces; recogió sus herramientas a toda prisa y abandonó el taller como si fuera perseguido por una bestia salvaje, dejando a los esposos imperiales completamente a solas en la inmensidad de la forja.
Xena exhaló un sutil suspiro de impaciencia, limpiándose una mancha de hollín de la frente con el dorso de la mano.
__¿Se puede saber qué significa esta interrupción, Draken? Estábamos a punto de concluir el sellado hermético del eje de la "casa rodante". Su intervención ha disminuido el rendimiento de la tarde en un veinte por ciento__.
El emperador dio dos pasos hacia ella, acortando la distancia hasta quedar a escasos centímetros de su rostro. La tensión entre ambos es tan densa que las chispas residuales de los hornos parecen flotar más despacio.
__Significa que no toleraré este tipo de eventos en mi palacio__. Sentenció Draken con los dientes apretados, la mandíbula tensa por el enojo.
__Eres la emperatriz de este imperio, Xena. No será bien visto bajo ningún concepto que pases las tardes a solas, en un espacio cerrado y reducido, con un mago soltero que tiene casi tu misma edad. La corte se alimenta de rumores, y tu reputación es, por contrato, un valor que debes proteger__.
Xena lo observó detenidamente. Sus ojos analíticos recorrieron el rostro rígido del monarca, detectando los sutiles espasmos de su mirada y el ritmo acelerado de su respiración. Una chispa de comprensión teñida de ironía brilló en las pupilas de la ingeniera.
__Vaya... un análisis basado en celos territoriales. No lo vi venir en tus variables del día__. Comentó ella, con una tranquilidad exasperante.
__Si el problema real es la eficiencia de la magia de tierra aplicada a la madera, la solución es sumamente sencilla. Es un hecho matemático comprobado que tú eres un mago de tierra infinitamente superior a ese muchacho. Tus canales de maná poseen una potencia un doscientos por ciento mayor. Si deseas sustituir al mago y encargarte tú mismo de moldear los paneles de mi carruaje, no tengo el menor problema en modificar el registro del personal__.
Draken se quedó helado por un segundo, parpadeando ante la pragmática respuesta de la mujer.
__Si no te pedí que realizaras este trabajo desde el principio__. Continuó Xena, dándole la espalda para organizar unas herramientas sobre la mesa.
__Fue simplemente por una cuestión de optimización de recursos. Conozco tu apretada agenda con los asuntos del imperio y las deudas del imperio. Además, tú mismo dejaste claro durante los primeros días que fuera de la habitación imperial no me soportas y que detestas mi forma de comportarme y hablar. Asumí de forma lógica que preferirías mantenerte alejado de mi taller__.
Draken sintió que la frustración amenaza con hacerle perder los estribos, pero la mención de que otro hombre pueda tocar lo que es suyo consolidó su postura. Dio un paso adelante, la tomó firmemente por la muñeca (sin lastimarla, pero con una firmeza irrevocable) y la obligó a mirarlo de frente.
__No me importa mi agenda, ni me importan las suposiciones de tu lógica__. Declaró el emperador, con los ojos brillando con una intensidad posesiva.
__A partir de mañana, seré yo quien se encargue de moldear cada maldito trozo de madera de este carruaje. Nadie más vendrá a este taller a trabajar contigo. Solo yo te voy a ayudar en este proyecto, Xena. Queda estrictamente prohibido que cualquier otro hombre comparta este espacio contigo__.
Xena sostuvo su mirada, asimilando la declaración dominante del monarca. En lugar de molestarse por el arranque posesivo, Xena asintió levemente, procesando la nueva variable con su habitual perfección analítica.
__Entendido. Si el Emperador del Este está dispuesto a ofrecer mano de obra de categoría divina para mi línea de montaje, sería un error de cálculo comercial rechazar la oferta__. Concluyó ella, liberando su muñeca con suavidad.
__Tus niveles de energía actuales son óptimos debido a la irritación. Aprovechemos el excedente. Toma esa viga de roble y canaliza tu maná en el eje central; veamos si tu fuerza bruta puede igualar los planos de mi diseño__.
me encanta
madres asi, en mi barrio hay una asi cuando sus nenas llegan a tener 14 a 15 las lleva a hombres puercos que pagan x ellas y aunque ya fue denunciada tantas veces ante las autoridades y se las wuitan despues de un tiempito vuelven toditas otra vez con ella, los vecinos ya no sabemos que hacer...xq la justicia no hace nada en lo absoluto es mas creo que alguno de ellos las aprovechan para sus deseos propios😢😭😭😭😭
si