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Salvando Al Heredero

Salvando Al Heredero

Status: Terminada
Genre:Romance / Padre soltero / Hijo/a genio / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:578.6k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Lobelia

​Liam Volkov es un CEO implacable que cree que el dinero puede comprarlo todo, excepto la salud de su único heredero, el pequeño Ian, quien padece una enfermedad cardíaca degenerativa. Desesperado y tras haber despedido a diez especialistas, se cruza con la Dra. Elena Ríos, una cardióloga brillante, extrovertida y sin filtros que no le teme a sus gritos ni a su fortuna.
​Mientras la villana, Sabrina Valois (la ambiciosa prometida de Liam), planea la "muerte accidental" del niño para heredar la fortuna Volkov, Elena se convierte en el escudo de Ian. Pero en el proceso de salvar la vida del pequeño, Elena terminará operando el órgano más difícil de tratar: el corazón de piedra de su padre.

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capitulo 21

​La mañana después del beso y de la confesión de Liam no trajo la calidez del sol, sino una neblina densa que se filtraba por los jardines de la mansión Volkov, reflejando exactamente el estado de ánimo de Elena. Se despertó con los labios todavía escociéndole por el recuerdo de la presión de Liam y el corazón enredado en una mezcla de esperanza y una advertencia instintiva.

​Bajó a la cocina, esperando encontrar al hombre vulnerable que se había arrodillado frente a ella en la tormenta. En su lugar, encontró al CEO.

​Liam estaba de pie junto a la isla de mármol, impecablemente vestido con un traje gris marengo que parecía una armadura. Revisaba su tableta con una expresión de granito, dando órdenes rápidas por teléfono a su secretaria. Ni siquiera levantó la vista cuando Elena entró.

​—Señorita Ríos —dijo él, con una formalidad que cayó sobre Elena como un balde de agua helada—. He revisado el cronograma. Los suministros para el quirófano de mañana ya están en tránsito. Quiero un informe detallado de la logística de esterilización antes del mediodía.

​Elena se detuvo en seco, con la mano aún en el picaporte. El "Elena" susurrado en la penumbra había sido reemplazado por el "Señorita Ríos" de la nómina.

La vulnerabilidad que los había unido horas antes parecía haber sido un espejismo, o peor, algo de lo que él ahora se avergonzaba.

​—Buenos días para usted también, señor Volkov —respondió Elena, esforzándose por mantener su voz profesional, aunque sentía una punzada de humillación quemándole el pecho—. El informe estará listo. ¿Cómo está Ian?

​—Estable. Martha ya fue procesada por la policía local y he contratado a un equipo de seguridad de grado militar para el traslado al hospital privado —Liam finalmente la miró, pero sus ojos azules eran dos zafiros fríos, sin rastro del fuego de la noche anterior—. No podemos permitirnos más errores emocionales, doctora

Enfoquémonos en los hechos. El éxito de esta cirugía es la única prioridad.

​La frase golpeó a Elena con más fuerza que cualquier insulto de Sabrina. Entendió el juego: Liam se había asustado. Se había asomado al abismo de sus propios sentimientos, se había sentido débil por primera vez en su vida y, fiel a su naturaleza de "Pastel de Hierro", había decidido cerrar las compuertas y subir el puente levadizo.

​—Entiendo perfectamente —dijo Elena, apretando los puños a los costados—. No se preocupe, no volveré a "distraerlo" de sus responsabilidades.

​Se dio la vuelta y salió de la cocina antes de que él pudiera ver cómo se le empañaban los ojos. Elena no era una mujer que mendigara afecto, pero la frialdad calculada de Liam era una traición a la confianza que habían construido. Se sintió utilizada, como si el beso hubiera sido solo un desahogo de la tensión de la crisis, algo que él ahora quería archivar bajo la etiqueta de "incidente irrelevante".

​Elena se refugió en la habitación de Ian, convirtiendo su herida en una obsesión médica. Si Liam quería una profesional fría, eso es lo que tendría. Se sumergió en el historial clínico del niño con una intensidad feroz, revisando cada latido, cada fluctuación de la presión arterial, cada gramo de potasio en su dieta.

​—¿Estás enojada con papá? —preguntó Ian desde la cama, mientras Elena le ajustaba el brazalete del tensiómetro.

​Elena se obligó a suavizar la expresión. No podía permitir que su resentimiento afectara al pequeño.

—No, Ian. Solo estamos muy ocupados preparando todo para que mañana salgas a correr como un campeón.

​—Papá está muy serio hoy —continuó el niño, suspirando—. Volvió a ponerse el traje de "jefe". Me gusta más cuando usa la camisa de cuadros que tú le pediste.

​—A veces los adultos usan trajes para esconder que tienen miedo, pequeño —susurró Elena, besándole la frente—. Pero no te preocupes. Yo estoy aquí. Y mañana, nada va a salir mal.

​Al realizar el examen físico final, Elena notó algo que la hizo sonreír por primera vez en el día. El organismo de Ian estaba respondiendo de manera milagrosa. La eliminación de los inhibidores que Sabrina le suministraba había permitido que el músculo cardíaco recuperara su tono. La elasticidad de sus arterias era óptima y su saturación de oxígeno era la mejor que había tenido desde que ella llegó a la mansión.

​—Estás listo —murmuró Elena, sintiendo una oleada de orgullo profesional—. Estás más que listo.

​Durante el resto del día, el contacto entre Liam y Elena fue estrictamente técnico. Se cruzaron en el pasillo tres veces, y en cada ocasión, Liam actuó como si estuviera hablando con una consultora externa. Daba órdenes sobre la escolta, sobre la privacidad del hospital y sobre los honorarios adicionales, evitando cualquier contacto visual prolongado.

​Elena, por su parte, respondió con una cortesía cortante. Cada vez que él intentaba imponer su tono de "mando absoluto", ella le devolvía un dato médico irrefutable que lo obligaba a retroceder. Era una guerra de trincheras silenciosa.

​Sin embargo, detrás de su fachada de CEO implacable, Liam se estaba desmoronando. Cada vez que veía a Elena —su cabello recogido, su postura firme, la forma en que ignoraba su presencia con una elegancia que le dolía— sentía un impulso casi insoportable de pedirle perdón. Se odiaba por su propia cobardie. El beso lo había desarmado de tal manera que había sentido que perdía el control de su propia vida, y para un hombre que había sido abandonado por su madre por dinero, el control era su única seguridad.

​La veía trabajar obsesivamente, notaba cómo cuidaba a Ian con una devoción que iba más allá del deber, y se sentía un miserable por haberla llamado "error emocional". Quería tocarle la mano, quería decirle que tenía miedo de que ella se fuera después de la cirugía, pero las palabras se le quedaban atrapadas en la garganta de hierro.

​Al caer la noche, la mansión estaba sumida en un silencio inquietante. Todo estaba preparado para el traslado de la madrugada. Elena terminó de organizar su maletín quirúrgico y salió al balcón de la habitación de Ian para respirar el aire frío.

​Sintió una presencia detrás de ella. No necesitaba girarse para saber que era él. El aroma a sándalo y el peso de su energía eran inconfundibles.

​—La logística está cerrada —dijo Liam, deteniéndose a dos metros de ella. Su voz era menos firme ahora, más quebradiza.

—.Los mejores especialistas de apoyo llegarán al hospital a las seis.

​Elena no se giró. Miró hacia las luces de la ciudad, sintiendo el viento en su rostro.

—Ian está en su mejor momento, señor Volkov. La cirugía será un éxito porque él tiene la voluntad de vivir que a otros les falta.

​Hubo un silencio largo. Liam dio un paso al frente, rompiendo la distancia de seguridad que él mismo había impuesto.

—Elena... sobre lo de esta mañana...

​—No hace falta que diga nada

—lo interrumpió ella, girándose por fin. Sus ojos brillaban con una mezcla de orgullo y dolor..

—. Usted dejó muy claro dónde estoy parada.

Soy la doctora. Usted es el jefe. El beso fue un error de cálculo en sus estadísticas de control. Lo entiendo perfectamente. No volverá a ocurrir.

​Liam abrió la boca para hablar, para decirle que el beso había sido lo más real que había sentido en años, pero Elena pasó por su lado con la cabeza alta, su hombro rozando el de él en un último recordatorio de lo que él estaba tirando a la basura.

​Entró en la habitación y cerró la puerta, dejando a Liam solo bajo las estrellas. Él se quedó allí, apretando la barandilla de piedra con tanta fuerza que sus dedos dolieron. Sabía que Elena estaba herida, y sabía que la frialdad de su traje de CEO no era más que una máscara para ocultar que, por primera vez, estaba aterrorizado de amar a alguien que no podía comprar ni controlar.

​La cirugía de mañana no solo decidiría el destino de Ian. Decidiría si Liam Volkov era capaz de ser algo más que un hombre de negocios exitoso: si era capaz de ser el hombre que Elena merecía.

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yemelys campo
jajajaja estaban en la jefatura y por arte de magia estaba en el hospital jajaja
Rosa Silvia Retamozo
Muchas gracias autora por compartir con todos nosotros tan linda historia de amor 👏👏👏👏❤️
Mary Espinales
la trama es buena pero se va para delante y después para atrás no tiene concordancia perece q no se decide w mismo escribir.
Victoria Wintecker
es muy estúpida y para tontos está novela
Yansis Sanchez
hermoso xq el amor siempre estuvo ahí para rescatar un corazón de hierro
Marcela Sanchez
Elena fue muy estupida e ingenua al creer en Sabrina
por qué será que hicieron a este personaje y lian tan estupidos
Jacqueline Salas
Buena historia, pero con algunas inconsistencias en el relato.
Camila Bouza
Parece la historia como esos libros de antaño, donde tenías 3 posibles finales o destinos, el primero: la llevan presa desde el hospital y los ve a ellos abrazados, el segundo: la llevan presa desde la casa con todo su camuflaje y en la puerta, y tercero: la llevan presa en el hospital una vez que hablo con Liam haciéndose la víctima. 🤷 los dejo a su criterio.
AlizD
me salte casi todosss los capítulos renuncio a leer
AlizD
jajaja jajaja jajajaja ke pasa con esta novela avanza y retrocede nunca e leído algo así tan loco
AlizD
cómo cuántas veces más faltará ke se lo demuestre??????
Maria M. Rosario
Bonita historia, realista.
Maria M. Rosario
No he visto un hombre disque es bueno n los negocios ser tan ignorante q apesar de ella demostrarle todo lo q ha echo la tal Sabrina aún se deje manipular de esa manera y continue poniendo n duda lo q Elena le dice.
Maria M. Rosario
Ok. Pero la Sabrina esta fuera de la casa o esta ahi lo unico q no pisará el cuarto de Ian? Entiendo q la enfermera lo q confeso fue q ella le suministro al niño las supuestas vitaminas.
Maria M. Rosario
La Sabrina quuere quitar a Ian del medio y llevar el control de todo y cuando Liam abriera los ojos no iba a tener nada.
Maria M. Rosario
Por esta cayendo n tiempo.
Carleone Gutierrez
Este idiota es el más estúpido que puede existir tanto que dice ser precavido y desconfiado, y tiene a la peor 🐍🐍ponzoñosa que puede haber viviendo bajo su mismo techo 🤦‍♀️🤦‍♀️🤦‍♀️
Maria M. Rosario
La doctora lo ha sacado de su zona de comfort. Que como unico se mantiene en su lugar es gritando q es lo q le da poder donde sabe q va perdiendo control.
Maria M. Rosario
🤔🤔🤔. Esto juele a peligro doble.
Maria M. Rosario
La salud no la compra ningun dinero.
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