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Madre De Acero, Hogar De Cristal

Madre De Acero, Hogar De Cristal

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Traición / Completas
Popularitas:13k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

Susena creía vivir en un paraíso: un hogar impecable, tres hijos amados, un bebé en camino y un esposo que parecía perfecto. Pero cuando Julián muere en un trágico accidente, su mundo de cristal estalla.

Entre deudas ocultas y el descubrimiento de una impactante doble vida, Susena se queda en la calle y sin nada. Sola con sus hijos y una tía a su cargo, deberá abandonar su fragilidad para transformarse en una madre de acero. Una historia de traición y coraje donde una mujer deberá luchar contra la pobreza y el engaño para reconstruir su destino.

¿Hasta dónde llegarías para salvar a los tuyos cuando descubres que tu vida entera fue una mentira?

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17: El silencio de las estrellas

El silencio que siguió al beso en aquel salón privado de Le Bernardin fue más ruidoso que cualquier grito. Susena y Maximiliano se separaron lentamente, con las respiraciones todavía entrecortadas y los labios ardientes por el contacto. Sus ojos se encontraron durante un segundo que pareció una eternidad; en la mirada de ella había una mezcla de asombro y miedo, mientras que en la de él brillaba una determinación que Susena nunca había visto. No se dijeron ni una sola palabra. No había nada que decir que no hubiera quedado claro en aquel choque de bocas. Max, recuperando su compostura de hombre de mando pero con un brillo distinto en la mirada, tomó la mano de Susena con una firmeza que no admitía réplicas. Sus dedos se entrelazaron con los de ella, y por primera vez, Susena no intentó soltarse.

Salieron del restaurante bajo las miradas discretas del personal y de los pocos comensales que quedaban. Afuera, la noche de Manhattan estaba fresca, y las luces de los rascacielos se reflejaban en el pavimento húmedo. El chofer de Susena ya tenía la puerta de la limusina abierta, esperando para llevarla de vuelta a Astoria, pero Maximiliano, con un gesto imperioso de la mano y una mirada que no dejaba lugar a dudas, le hizo una señal al hombre para que se retirara. Susena lo observó en silencio, sintiendo cómo el "acero" de su voluntad se doblaba ante la autoridad protectora de Max. Él le abrió la puerta de su propio coche —un Rolls-Royce negro que parecía una sombra elegante en la noche— y esperó a que ella se acomodara antes de rodear el vehículo y sentarse a su lado.

El trayecto hacia Astoria fue un viaje a través de una galaxia de luces y sombras. Ninguno de los dos habló. El silencio en el interior del auto era denso, cargado de la electricidad estática que siempre los rodeaba, pero esta vez era diferente. Ya no era la tensión del odio o de la desconfianza, sino la expectativa de algo que ya no podían detener. Susena miraba por la ventana, viendo cómo los edificios de lujo de Manhattan daban paso a las estructuras de ladrillo más humildes de Queens, pero su mente estaba atrapada en el sabor de Maximiliano. Se acarició el vientre, pensando en lo irreal que se sentía todo: hace apenas unas semanas estaba en la calle, y ahora, el hombre más poderoso de la ciudad la llevaba a casa después de haberla besado con el alma.

Al llegar frente al edificio de ladrillos rojos en Astoria, Max descendió del auto y, antes de que el chofer pudiera moverse, él mismo abrió la puerta de Susena. La acompañó por el tramo de escaleras, sus pasos resonando al unísono en el pasillo silencioso. El corazón de Susena latía con una fuerza que le resultaba dolorosa. Al llegar a la puerta del 4B, ella se giró, buscando recuperar su máscara de frialdad profesional, aunque supiera que ya no servía de nada.

—Gracias por traerme, señor D'Angelo. Que tenga una muy buena noche —dijo ella con una voz que intentó ser firme, pero que tembló ligeramente al final.

Ella ya tenía la mano en el pomo de la puerta, lista para refugiarse en la seguridad de su hogar, junto a sus hijos y la tía Martha. Pero Maximiliano no se movió. Dio un paso hacia ella, invadiendo su espacio personal, obligándola a sentir de nuevo ese aroma a madera y poder que lo caracterizaba.

—Perdóname, Susena —susurró él. Su voz ya no era la del jefe implacable ni la del magnate de los cincuenta años; era la voz de un hombre que finalmente se había rendido.

Antes de que ella pudiera responder, Max puso su mano bajo la barbilla de Susena, obligándola suavemente a levantar el rostro para que sus ojos chocolate se clavaran en los oscuros de él. En esa mirada, Susena vio una vulnerabilidad que la desarmó por completo. Ya no había rastro de la soberbia o del ego de Wall Street; solo había un hombre pidiendo una oportunidad para demostrar que no era el villano de su historia.

Sin darle tiempo a procesarlo, Maximiliano la volvió a besar. Pero este beso fue diferente al del restaurante. Si el primero había sido una explosión de rabia y deseo contenido, este era el beso más delicioso, apasionado y, sobre todo, cariñoso que Susena había recibido en toda su vida. Fue un beso lento, que recorría sus labios con una devoción casi religiosa, un beso que le aseguraba que no estaba sola, que él estaba allí para sostenerla. Susena sintió que sus piernas flaqueaban y se aferró a las solapas del saco de Max, respondiendo con la misma ternura, permitiendo que por primera vez en mucho tiempo, alguien más cuidara de ella. En ese pasillo mal iluminado de Astoria, el acero terminó de derretirse, dejando paso a una verdad que ninguno de los dos podía seguir negando: Susena Vallejo de Sotomayor finalmente había encontrado a alguien capaz de amar a la madre, a la profesional y a la mujer, todo en un mismo beso.

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Shony Zatarain
excelente 🌹
Marta Bettucci
voy a buscar otras novelas tuyas. espero sean también cortas
Marta Bettucci
voy a buscar otras novelas tuyas. espero sean también cortas
Marta Bettucci
me encantó
Corta y sin tantos dramas.
Marta Bettucci
me encantó
Corta y sin tantos dramas.
Yolanda Morocho
hojala Julián no esté muerto paraq vea q ella está con un hombre mejor q el
Yolanda Morocho
seguro q no está muerto q por tantas deudas finjio su muerte
Yolanda Morocho
me gusta q ses una mujer fuerte y le aya puesto muy claro todo
Mercedes Elena Bernaez Balza
/Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Gift//Good//Good//Ok//Heart//Rose/
Yolanda Villamar
😍m gusto mucho cortita pero muy bella gracias escritora
Yolanda Villamar
😄😍haaaay yo quiero uno de esos
Yolanda Villamar
q vien por ella q le demuestre Al maldito muerto q va salir sola
Carmen Rodriguez
/Drool/
Graciela Alvarez
gracias por compartir tan bonita historia 😍
Rossi
mientras Julian cambió a su esposa por una mujer de 25, Max cambió.las de 25 por una hermosa mujer/madre de 40 🥰
Rossi
lo que me da rabia y tristeza, es que Julian nunca pensó en sus hijos, 😭
Helizahira Cohen
muy bonita he leído dos novelas tuyas cortas, bien narrada, buena trama y ortografía 👏👏
Helizahira Cohen
con tantas cosas ya debería tener 5 meses y visitar al medico
Helizahira Cohen
Es un poquito loca, él la dejo en el apartamento y luego hablo de la recepcionista, me perdí, pero esta buenísima
Helizahira Cohen
ni siquiera la casa, que descaro y aun se despidió esa mañana como si nada, estará muerto de verdad ?
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