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Esposa Sustituta

Esposa Sustituta

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mafia / Completas
Popularitas:12.6k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es obligada a tomar el lugar de su hermana en un matrimonio arreglado entre clanes de la mafia

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Capitulo 17

Alma se giró con lentitud. La joven la miraba con esa mezcla de respeto y nerviosismo que siempre mostraba cuando se dirigía a ella.

—No —respondió Alma, y su voz sonó tranquila, demasiado tranquila—. Solo estaba mirando el jardín. Es hermoso.

—Sí, señora —dijo Carmina, pero no se fue. Permaneció allí, como si esperara algo más.

Alma la observó un instante. Carmina había sido amable con ella. Más amable de lo que nadie había sido en mucho tiempo. Quizás por eso sintió un pequeño pesar al pensar que, cuando huyera, la joven probablemente tendría que enfrentar las consecuencias.

Pero no podía permitirse pensar en eso.

—Puedes irte —dijo, volviéndose hacia la ventana—. No te necesito.

Carmina dudó un segundo, luego se retiró con pasos silenciosos.

Alma esperó hasta que sus pasos se perdieron en el pasillo. Luego, lentamente, comenzó a caminar hacia la puerta del jardín.

Sus manos sudaban. Su corazón latía con fuerza. Cada paso era una decisión, un quiebre, un puente que quemaba detrás de ella.

Llegó a la puerta de vidrio que daba al jardín. La manija estaba fría bajo sus dedos. Respiró hondo.

Iba a hacerlo.

Iba a salir, iba a cruzar el jardín, iba a llegar al bosque y desaparecer. No tenía dinero, no tenía ropa, no tenía nada. Pero había sobrevivido antes. Sobreviviría otra vez.

Empujó la puerta.

El aire fresco de la tarde le golpeó el rostro con la promesa de algo nuevo.

Y entonces lo vio.

Alessandro estaba en el jardín.

A unos veinte metros de distancia, con las manos en los bolsillos del pantalón y el rostro vuelto hacia ella, como si hubiera sabido exactamente dónde encontrarla.

No había venido del interior de la casa. Venía del camino que llevaba al bosque.

Como si hubiera estado esperando.

Como si hubiera sabido.

El tiempo se detuvo.

Alma sintió cómo todas las palabras se le morían en la garganta. Sus manos, aún apoyadas en la puerta, comenzaron a temblar.

Alessandro no se movió. Solo la miró con esos ojos oscuros que parecían ver a través de ella, que leían cada pensamiento, cada intención, cada mentira que había intentado contarse a sí misma.

—¿A dónde creías que ibas? —preguntó.

Su voz era baja. Demasiado baja. No había enojo en ella. No había furia. Solo una calma que resultaba más aterradora que cualquier grito.

Alma no respondió. No podía. Su garganta era un nudo apretado que no la dejaba respirar.

Alessandro dio un paso hacia ella. Luego otro. Cada movimiento era lento, deliberado, como si tuviera todo el tiempo del mundo para atrapar a su presa.

—¿Pensaste que no lo notaría? —continuó, deteniéndose a un par de metros de distancia—. ¿Que no me daría cuenta de que llevas todo el día mirando las salidas?

Alma quiso negarlo. Quiso inventar una excusa, una mentira, cualquier cosa que la sacara de allí.

Pero no pudo.

Porque en sus ojos había algo que nunca había visto antes. No era ira. Era… decepción. Algo que le retorció el estómago con más fuerza que cualquier amenaza.

—No iba a huir —mintió, y su voz salió más frágil de lo que quería.

La sonrisa que apareció en los labios de Alessandro no tenía nada de amable.

—Mientes —dijo—. Como siempre.

Se acercó un paso más. Ahora estaba tan cerca que Alma podía sentir el calor de su cuerpo, el olor de su piel, la intensidad de su presencia envolviéndola como una red.

—Te vi —susurró, inclinándose hacia su oído—. Te vi pasar frente a mi despacho esta mañana.

Alma sintió cómo la sangre se le helaba en las venas.

—Escuchaste todo —continuó Alessandro, y su voz era un murmullo que solo ella podía oír—. Escuchaste lo que dije de ti. Y en lugar de enfrentarme, en lugar de preguntar, en lugar de hacer algo que no fuera correr…

Se apartó lo suficiente para mirarla a los ojos.

—Decidiste huir.

Alma quiso negarlo. Quiso decir que no era por eso. Que ya había decidido irse antes. Que sus palabras solo habían confirmado lo que ya sabía.

Pero las palabras no salían.

—¿Sabes qué pienso? —dijo Alessandro, y su voz era fría, calculadora—. Pienso que te da miedo. No a mí. A ti misma. Porque si te quedas, si dejas de correr por un segundo, tendrías que enfrentar que lo que pasó entre nosotros no fue un error.

—No fue nada —susurró Alma, con la voz rota.

—No fue nada —repitió él, como si saboreara la mentira—. Entonces, ¿por qué huyes?

La pregunta la golpeó en el pecho.

Porque no tenía respuesta. Porque la única respuesta era la que se negaba a aceptar.

Alessandro levantó la mano y rozó la cicatriz en su labio con la yema de los dedos. El contacto fue suave, casi una caricia, pero a ella le pareció una quemadura.

—Puedes decir que no fue nada —murmuró—. Puedes decir que no sientes nada. Pero si fuera verdad, no estarías parada en esa puerta con las manos temblando.

Alma apartó la cara, apartándose de su tacto.

—No quería escuchar que soy solo un juguete para ti —dijo, y esta vez su voz sí tembló—. No quería esperar a que te cansaras de mí como todos los demás.

Alessandro frunció el ceño. Por un instante, algo cruzó su mirada. Algo que ella no supo descifrar.

—¿Eso crees? —preguntó, y su voz era más baja, más grave.

—Lo escuché —respondió Alma, con el nudo en la garganta—. Dijiste que solo era un juguete.

El silencio se extendió entre ellos. Largo. Pesado.

Alessandro la observó en silencio durante lo que pareció una eternidad. Sus dedos, que habían estado cerca de su rostro, cayeron a su costado.

—Gerónimo no es de mi confianza —dijo finalmente, y su voz era fría otra vez—. No le digo la verdad. Nunca.

Alma levantó la cabeza.

—¿Qué quieres decir?

—Quiero decir —respondió él, y cada palabra salía medida, controlada—, que lo que Gerónimo escucha no es lo que yo pienso. Es lo que necesito que él crea que pienso.

Alma parpadeó. Las piezas comenzaban a encajar en su cabeza, pero no quería creerlo.

—¿Estás diciendo que…?

—No estoy diciendo nada —la interrumpió—. Solo te estoy diciendo que no soy tan ingenuo como para compartir mis pensamientos con alguien a quien no le importa más que su propio beneficio.

Se quedó en silencio un instante.

—Y te estoy diciendo —añadió, con una calma que helaba—, que si realmente crees que eres un juguete para mí, entonces no me has prestado atención en ningún momento.

Alma sintió cómo el corazón le latía con fuerza.

—¿Y entonces qué soy? —preguntó, con la voz apenas un hilo.

Alessandro la miró. Durante un largo instante, no dijo nada. Solo la observó con esos ojos oscuros que parecían ver más allá de las palabras.

—Eso —dijo finalmente— es algo que tendrás que descubrir por ti misma.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la mansión.

—Y Ariana —dijo sin mirar atrás—. La próxima vez que quieras huir, te sugiero que lo hagas más temprano. Y con zapatos.

Alma se quedó en la puerta, con las manos aún temblorosas y la cabeza hecha un nudo.

No había huido.

Pero no porque él la hubiera detenido.

Porque cuando lo había visto en el jardín, esperándola como si supiera exactamente dónde iba a estar, algo en su interior había entendido que no quería hacerlo.

Y eso, pensó mientras cerraba la puerta con cuidado, era mucho más peligroso que cualquier amenaza.

Luego el llamo a sus hombres para que la llevarán a dentro y lo hicieran a la fuerza

1
Paula
me enavnto ...muy linda historia ....
Paula
hay q angutia
Paula
hay dios mio q salga todo bien
Paula
maldito loco 🥹🥹
Paula
maldito sicopata 😱😱😱
Paula
🥹🥹🥹🥹💔
Paula
hay siiii maldito infeliz
Paula
q hdp geronimo no dice nada ...i feliz .....hay Alessandro por favor q sufra por todo lo q le esta haciendo a Alma
Paula
hay dios 🥹🥹🥹
Nerika Moreno
Caramba las joyas que le regaló no son tan valiosas porque solo le alcanza para andar en autobús de pueblo en pueblo
Nerika Moreno
Mujer termina de desaparecer que nervios
Nerika Moreno
La pobre quedó para tapete
Nerika Moreno
ojalá si logré escapar y irse bien lejos😒
Paula
que bueno q geronin9 no.quiera traisionarlos
Paula
amo q estén tan enamorados ....😍
Nilce montilla
de verdad muy bonita historia, felicidades a la autora y que siga cosechando éxitos 👏👏👏👏
Paula
pero lo conoce tanto Alessandro como no se va dar cuenta qel ya sabe quien es su esposa ...q es alma y no ariana. lonpeor qes q lo va a traicionar a alesandro
Paula
jajaja me muero me imagino la cara del padre...q algo q tendría q ser un secreto todo el mundo lo sabe 🤭🤭🤭🤭
Geral Lj
no entiendo, en algunas ocasiones Alessandro la llama Alma, será que él realmente sabe que es ella?
Paula
el de la fiesta 😱😱😱😱
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