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Desafiando Al Rayo

Desafiando Al Rayo

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Elena nunca pensó que la vida le daría otra oportunidad… pero en el cuerpo de Elyria Montclair la villana del libro que acababa de leer. Mientras intenta adaptarse, su inteligencia aguda y espíritu indomable chocan con el carácter impecable y enigmático de Alaric Blackthorn.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mal presentimiento

Anastasia no esperó a que el comedor estuviera a la vista para hablar.

En cuanto doblaron el siguiente pasillo, se acercó a Elyria con una sonrisa conspiradora, caminando a su lado como si llevaran años haciéndolo.

—Así que… —dijo, sin bajar la voz— tú eres la señorita que se enfrentó a una aberración mágica sin pensarlo dos veces.

Elyria la miró de reojo.

—Depende —respondió—. ¿Eso suena más a valentía o a estupidez?

Los ojos de Anastasia brillaron.

—Definitivamente a lo primero. Lo segundo lo habría hecho yo.

Elyria soltó una risa breve antes de poder evitarlo.

—Entonces supongo que nos llevaremos bien.

—Oh, ya lo creo.

Unos pasos más atrás, Alaric cerró los ojos un segundo.

—Princesa —dijo—, no deberías incentivar ese tipo de decisiones.

—Relájate, Archiduque —replicó Anastasia sin mirarlo—. Si Elyria no hubiera actuado, ahora estaríamos hablando de víctimas, no de teorías.

Elyria arqueó una ceja, sorprendida.

—Me agradas —dijo con sinceridad.

—Eso dicen justo antes de meterse en problemas conmigo —respondió Anastasia, encantada.

Alaric apretó la mandíbula.

—Eso es precisamente lo que me preocupa.

comedor real estaba lleno de luz. Grandes ventanales dejaban entrar el sol del mediodía, reflejándose en la mesa larga de madera oscura, preparada para más comensales de los que Elyria esperaba.

El rey ya estaba allí, de pie, conversando con un joven de porte sereno y mirada tranquila. Al verlos entrar, sonrió de una forma mucho menos solemne que en la sala del trono.

—Llegan justo a tiempo —dijo—. Empezaba a pensar que Anastasia había secuestrado a nuestros invitados.

—Solo estaba socializando —respondió ella con descaro—. Es importante, padre.

El rey negó con la cabeza, divertido, y luego miró a Elyria.

—Selorita Montclair, permíteme hacer las presentaciones como corresponde.

Se giró hacia el joven a su lado.

—Este es mi hijo mayor, Kael de Eryndor. Príncipe heredero.

Kael inclinó la cabeza con elegancia.

—Es un placer conocerla, Lady

Montclair —dijo con voz calmada—. He oído… cosas interesantes.

Elyria sostuvo la mirada sin titubear.

—Espero que no todas vengan acompañadas de exageraciones, alteza.

Una leve sonrisa apareció en los labios de Kael.

—Mi hermana suele encargarse de eso.

—¡Oye! —protestó Anastasia—. Yo solo mejoro las historias.

El rey soltó una risa franca.

—Y esta fuerza de la naturaleza —añadió, posando una mano sobre el hombro de Anastasia— es mi hija menor. La princesa Anastasia, por si aún no había quedado claro.

—Ya nos presentamos —dijo ella—. Creo que oficialmente somos amigas.

Elyria asintió con naturalidad.

—Eso parece.

—Perfecto —dijo el rey, claramente satisfecho—. Entonces será mucho más fácil pedirte que no la sigas en todas sus ideas.

—No prometo nada, majestad.

Kael dejó escapar un suspiro resignado.

—Y ahí está —murmuró—. El inicio del caos.

Anastasia le dio una palmada en el brazo.

—No seas dramático. Tú solo pierdes la paciencia cuando hacemos cosas realmente memorables.

—Exacto —respondió él—. Ese es el problema.

Tomaron asiento.

Elyria notó que Anastasia se sentó a su lado sin pedir permiso, empujando ligeramente a un sirviente para conseguirlo. Alaric quedó frente a ella, postura impecable, mirada atenta… demasiado atenta.

—¿Siempre me observa así o es solo hoy? —preguntó Elyria en voz baja.

—Cuando alguien representa un riesgo —respondió Alaric con calma

— es prudente hacerlo.

—Qué halagador.

—Es una advertencia.

Ella sonrió, lenta.

—Entonces haré el favor de seguir siendo peligrosa.

Por un instante, algo parecido a una sonrisa cruzó el rostro de Alaric.

Solo un instante.

El rey los observó por encima de su copa.

—Debo decir —comentó— que hace tiempo no veía una mesa tan… animada.

—Eso es porque antes no estaba Elyria —dijo Anastasia sin dudar—. Ni yo, claro.

—Por supuesto —respondió Kael—. Dos es siempre peor que una.

—Peor para ti —replicaron ambas al mismo tiempo.

El rey rió.

Alaric cerró los ojos.

Y Elyria supo, con una certeza casi peligrosa, que aquel era solo el comienzo.

El almuerzo fue bastante tranquilos entre conversaciones, Anastasia y Elyria habían quedado en volverse a encontrar, después de eso partieron del Palacio, el duque había mandado escoltas y un carruaje por Elyria por lo que ahí se despedía de Alaric.

Alaric observó cómo el carruaje de Montclair se alejaba por el camino empedrado.

Debería haberse marchado.

Dio media vuelta.

No sabía explicar qué era exactamente, pero la sensación no lo abandonaba. Una presión incómoda en el pecho. Un cosquilleo eléctrico bajo la piel.

—Maldita sea… —murmuró.

Recordó la aberración. El núcleo. El patrón Y a ella.

Sin decir una palabra, tomo prestado uno de los caballos de los guardias

Minutos después, salía del palacio a galope tendido, ignorando la sorpresa de los guardias.

No iba a arriesgarse a estar equivocado.

El carruaje avanzaba con ritmo constante por el camino arbolado. La tarde había comenzado a caer, tiñendo el cielo de tonos dorados y azules suaves. Elyria observaba el exterior en silencio, apoyada contra el asiento, aún con la mente llena de risas, miradas y conversaciones que no había esperado tener aquel día.

—Todo está demasiado tranquilo —murmuró Luna desde el frente, inquieta.

Elyria iba a responder cuando los caballos relincharon con violencia.

El carruaje se sacudió de golpe.

—¿Qué ocurre? —preguntó Elyria, incorporándose.

No tuvo tiempo de escuchar la respuesta.

Un rugido profundo, antinatural, estremeció el aire.

El impacto fue brutal.

El carruaje volcó hacia un costado con un crujido de madera quebrándose. Elyria salió despedida contra el interior, sintiendo cómo el mundo se volvía caos: gritos, metal, tierra, astillas.

—¡Lady Elyria! —gritó uno de los escoltas— ¡Aléjense!

Ella logró arrastrarse fuera justo cuando una sombra enorme emergió entre los árboles.

El oso.

Era colosal. Su cuerpo estaba cubierto de heridas abiertas, como si algo hubiera crecido mal dentro de él. Entre el pelaje oscuro, varios puntos rojizos brillaban débilmente, y uno, incrustado en su costado, palpitaba con una luz ominosa.

—No es un animal… —susurró Elyria, con el corazón golpeándole el pecho—. Es otra aberración.

El oso atacó.

Un guardia salió volando contra un tronco. Otro apenas logró clavar su lanza antes de ser derribado. Elyria apretó los dientes, Estaba por meterse en la pelea cuando el aire cambió.

Un trueno seco rasgó el cielo.

—¡Aléjense! —ordenó una voz grave.

Un relámpago descendió como una lanza de luz azulada, estrellándose contra el costado de la criatura. El oso rugió, retrocediendo.

Alaric Blackthorn apareció a galope tendido, el caballo cubierto de sudor, los ojos del Archiduque brillando con una furia tensa, casi… aliviada.

—¿Estás herida? —preguntó sin mirarla, ya avanzando.

—No —respondió Elyria—. Pero el núcleo está incrustado, no expuesto.

—Lo veo.

El oso volvió a lanzarse.

Alaric levantó una mano y el aire vibró. La descarga fue precisa, brutal. Elyria observó, sin poder apartar la mirada, cómo el Archiduque se movía con una frialdad letal, esquivando, atacando, obligando a la bestia a girarse.

—¡Ahora! —le gritó.

Elyria no dudó.

Corrió, creo un arco lanzando una flecha con toda su fuerza y, aprovechando el desequilibrio, la clavó directo en el punto luminoso. El núcleo estalló con un chasquido seco.

La criatura cayó.

El silencio posterior fue ensordecedor.

Alaric se giró hacia ella de inmediato y la sujetó del brazo, inspeccionándola con rapidez.

—Te dije que fueras cuidadosa.

—Y yo te dije que no prometía nada

—respondió ella, respirando con dificultad.

Por un segundo, estuvieron demasiado cerca. Demasiado.

Luego él se apartó, tenso.

Uno de los guardias se acercó, mirando los restos del carruaje.

—Mi lord… está completamente destruido.

A

laric cerró los ojos un instante.

—No viajará de noche —dijo con firmeza, mirando a Elyria—. Y menos después de esto.

—Puedo enviar aviso a mi padre…

—No —la interrumpió—. No discutiré esto.

La miró directo a los ojos.

—Se quedará en mi mansión esta noche.

Elyria arqueó una ceja. —¿Eso fue una invitación o una orden?

Alaric dio un paso hacia ella, bajando la voz.

—Una medida de seguridad.

—Suena sospechosamente autoritaria.

—Acostúmbrese —respondió—. Porque mientras alguien esté creando estas cosas… usted está en peligro.

Hubo un silencio cargado.

—Muy bien —dijo ella al fin—. Pero si voy a quedarme, espero al menos una habitación decente.

Una sombra de sonrisa cruzó los labios de Alaric.

—No se preocupe —respondió—. No pienso dejarla desprotegida.

Y por alguna razón… eso no sonó tranquilizador en absoluto.

La mansión Blackthorn emergió entre los árboles como una fortaleza elegante.

Elyria alzó la mirada apenas el carruaje de Alaric cruzó los portones de hierro negro finamente trabajados. La mansión era imponente incluso a la distancia: piedra oscura, torres altas, balcones amplios y ventanales que reflejaban la luz del atardecer como si guardaran secretos antiguos en su interior.

—Vaya… —murmuró sin poder evitarlo—. Definitivamente no es discreta

—Nunca lo ha sido —respondió Alaric desde su caballo, desmontando con naturalidad—. Blackthorn no cree en pasar desapercibido.

Varios sirvientes ya se habían alineado a la entrada antes siquiera de que ella descendiera. Elyria notó de inmediato la diferencia: las posturas rectas, las miradas respetuosas, el silencio absoluto que se formó cuando Alaric avanzó.

—Mi lord

—Archiduque.

—Bienvenido.

Alaric asintió apenas, pero cuando Elyria puso un pie en el suelo, las miradas cambiaron.

Curiosas. Atentas. Confundidas.

—Preparen una habitación para Lady Elyria Montclair —ordenó Alaric con voz firme—. La del ala este. Quiero seguridad reforzada y cena ligera en cuanto esté instalada.

Un leve murmullo recorrió a los sirvientes.

¿Lady Montclair…?

¿Una invitada?

¿En el ala este?

—¿Algo más, mi lord? —preguntó el mayordomo, inclinándose.

Alaric miró de reojo a Elyria.

—Que no le falte nada.

Ella sonrió de lado.

—Empiezo a sentirme peligrosa de verdad.

Él no respondió. Pero la mirada que le lanzó fue intensa.

La habitación asignada superó cualquier expectativa.

Amplia, con techos altos, cortinas de tonos oscuros y una chimenea de piedra finamente tallada. La cama era enorme, cubierta de sábanas claras que contrastaban con el resto del mobiliario sobrio. Un ventanal daba al bosque, y por un momento Elyria tuvo la extraña sensación de estar observando un territorio vivo… vigilante.

—Si esto es una “medida de seguridad”, empiezo a entender por qué nadie se atreve a atacarte directamente —murmuró.

Los sirvientes se retiraron con discreción, dejándola sola.

O eso creyó.

Unos golpes suaves en la puerta la sacaron de sus pensamientos.

—Adelante.

Alaric entró, cerrando tras de sí.

—¿Necesita algo? —preguntó, apoyándose apenas en el marco de la puerta—. Ropa, comida, un médico…

—¿Siempre tan atento con las damas en peligro?

—Solo con las que no siguen instrucciones —respondió él sin perder la calma.

Elyria se acercó un par de pasos.

—¿Eso le molesta?

—Me preocupa.

—Eso suena casi… cariñoso.

Alaric dio un paso más. Luego otro.

—No confunda preocupación con confianza.

—Entonces no se acerque tanto.

El silencio se tensó.

Estaban demasiado cerca. Elyria podía sentir el calor de su cuerpo, la electricidad casi imperceptible en el aire. Sus miradas se cruzaron, firmes, desafiantes… atrapadas.

—Admite que me siguió porque no quería equivocarse —susurró ella.

—Admito —respondió él, bajando la voz— que no me gusta cuando tiene razón.

Sus rostros estaban a escasos centímetros.

—Lady Elyria —dijo una voz nerviosa desde la puerta—. He venido a preparar su baño.

Ambos se separaron de inmediato.

Alaric carraspeó, recuperando su compostura como si nada hubiera ocurrido.

—Continúe.

La sirvienta entró sin atreverse a mirar demasiado.

—Descanse —dijo Alaric, ya dándole la espalda—. Hablaremos mañana.

—Eso espero —respondió Elyria suavemente.

Cuando la puerta se cerró, ella exhaló lento Y sonrió.

Porque algo le decía que quedarse en la mansión Blackthorn iba a ser cualquier cosa… menos tranquilo.

Espero disfruten el capítulo de hoy🥰

1
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
que el Richard ese tratara de vengar a su zorrita y terminará sin cabeza, y que esos dos ya se declaren jajajja ellos se ve que derrochan amor 😻
Johann
❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios cada capítulo se vuelve mejor que el anterior que emoción aaaaah.
autora preguntaaa: la prota se está cuidando verdad? no queremos bebé todavía o si?? 👀👀👀👀
Juna: Aaa muchas gracias 🥹💖 de verdad me hace muy feliz leer esto.
total 4 replies
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
espere todo el día por esta hermosa historia jajjaj no me arrepiento de nada 😻😻
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
jajajajjaja celos de tus ojos cuando miras a otro chico, tengo celos, celos de tí 👀🎵🎶🎶🎵🎵 ajjajajajja
Flor R
Amelia solita está buscando su tumba
Mauge Albornoz Diaz
me encanta cada capítulo mejor q el anterior
Mauge Albornoz Diaz
está muy buena la historia me encanta
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
autora eso no es justo, como nos vas a dejar asiii 😭😭😭😭😭😂😂😂😂😂
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios, que albino más hermoso, precioso, divino, papasito, está como el pan, bien bueno 🫦🫦🫦🫦😻😻😻/Drool//Drool//Drool/
Johann
👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Lena
La protagonista de esa novela: la mosquita muerta esa
Flor R
sus modos son explosivos pero ya encontrarán un punto intermedio ☺️☺️☺️☺️😊
Nella Reyes
yo me apunto para madrastra... ese duque esta para soñar
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
dejame decirte autora, q me encanta la historia, la manera en la que relatas y escribes es impresionante a pesar de que mencionaste de q está era la primera historia que te animabas a escribir 📖✨❤️📚
Johann
👏👏👏👏
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