Alelí juró vengar la muerte de sus padres infiltrándose en la mafia, pero jamás planeó enamorarse del hijo de su peor enemigo.
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La flor es descubierta.
Andrés quería que todo fuera una equivocación, pues había descubierto bastante. En sus manos llenaba una carpeta abierta. Dentro tenía fotografías, fechas, ubicaciones, registros de cámaras de tráfico. Cruces de llamadas. Informes internos que nadie más había sabido conectar.
Pero él lo había logrado.
Y lo que había descubierto no le dejaba espacio para dudas.
Melisa, era quien dejaba la flor de alelí.
Respiró hondo antes de tocar la puerta del penthouse, cuando por fin se decidió:
Maykol abrió, sorprendido.
—¿Qué pasa Andrés?
—Tenemos que hablar. Ahora Maykol.
Maykol lo llevo a su despacho, por la cara de Andrés supo que era algo muy serio lo que le iba a decir.
Una vez ya sentados, Andrés dijo sin rodeos:
—Es ella.
Maykol no fingió no entender.
—¿De qué estás hablando?
Andrés lanzó la carpeta sobre el escritorio.
—Las muertes. Las fechas coinciden con sus ausencias. Los trayectos. Las cámaras cercanas. Y esto…
Sacó una foto ampliada.
Una imagen borrosa de una figura femenina alejándose de una escena donde apareció la flor días después.
El perfil y la postura, no te parece demasiado familiar.
Maykol sintió que el suelo se inclinaba.
—No —murmuró.
Pero la negación ya no tenía fuerza.
—Lo sabías —dijo Andrés, observándolo—. No querías verlo… pero lo sabías.
Maykol cerró los ojos un segundo.
Sí.
Había sospechado, aquella vez en la pelea con Alex y sus hombres, su forma de pelear no era de defensa personal, desde ahí me puse a investigar más a fondo. Fue cuando encontré muchos huecos en su pasado. Pero para ser sincero me enamoré de ella y no quería ver la verdad.
—No puede ser —susurró.
—Lo es —respondió Andrés con dolor contenido—. Y me doy cuenta que nos usó.
Esa frase fue la que realmente golpeó.
Por otra parte Raúl, necesitaba atender asuntos relacionados con un cargamento y fue a ver a Maykol a su penhause, la puerta estaba abierta, así que entró directo al despacho de su hijo, cuando estaba cerca escucho voces, entonces se estuvo y en silencio se acercó a la puerta.
No necesitó oír toda la conversación, con solo escuchar fragmentos fue suficiente para entenderlo todo.
“Las muertes.”
“Coinciden.”
“Es ella.”
Una serie de pensamientos pasaron por su mente y entonces supo que el nombre de Melisa realmente era Alelí .
Y entonces lo entendió.
La hija del hombre que él había mandado a ejecutar años atrás, aquella niña que quedó viva y esa niña habia crecido y ahora dormía en la cama de su hijo.
El pasado no solo había regresado, había tomado la forma de una hermosa mujer, que había entrado a su casa.
Raúl se dió media vuelta y en silencio se fue a su auto.
Su rostro era pura piedra.
—Activen protocolo interno —ordenó a sus hombres—. La mujer de Maykol… desaparece esta noche.
En su mundo, las amenazas se eliminaban y Melisa es una amenaza latente se dijo así mismo.
Andrés ya había dicho todo, sin tener nada más de que hablar, se despidió y salió.
Maykol por su parte, seguía sin poder reaccionar, tenía la carpeta todavía abierta. Está vez no habían dudas, la evidencia era clara y lo que más dolía no era que ella fuera la asesina.
Era que nunca confió en él, que siempre le miro a los ojos diciendo que lo amaba, mientras por dentro planeaba destruir a su familia.
Después de unos minutos, tomó el teléfono marcando el número de Alelí, pero ella no contestó, Marco una y otra vez y no hubo respuesta.
Algo en su instinto se activó.
Y entonces recibió un mensaje de uno de sus hombres:
“Movimiento autorizado por Raúl. Objetivo: Alelí alias Melisa.”
El corazón se le detuvo.
—Maldita sea.
Alelí sintió el peligro antes de verlo.
Estaba saliendo de su departamento cuando notó el vehículo sin placas estacionado a media calle.
Aquel auto estaba demasiado quieto,.era algo muy obvio, sus sentidos se encendieron y de inmediato tomo sus cosas, cuando el primer hombre bajó, ella ya estaba lista.
No hubo advertencia, los disparos salieron de todos lados, vidrios rotos, lámparas destruidas.
Alelí se lanzó detrás de un muro, respondió con precisión. Sus movimientos eran calculados, entrenados. No improvisaba. No dudaba, sin embargo eran demasiados.
De pronto un disparo rozó su brazo.
La sangre enseguida salio y el dolor no se hizo esperar, rompió su blusa y se cubrió la herida haciendo una mordaza en su brazo, se movió por el callejón trasero, derribó a uno, desarmó a otro. El último intentó sujetarla por detrás, pero esto fue un grave error, pues Alelí le golpeó en la tráquea.
Después que todo terminó hubo total silencio, la respiración de Alelí era agitada.
Sin duda los hombres habían fallado, pero el mensaje estaba claro. La descubrieron ya no era un secreto.
Cuando llegó al punto seguro donde guardaba suministros, encendió su teléfono.
Decenas de llamadas perdidas de Maykol.
No devolvió ninguna, tenía miedo porque l.ya sabía la verdad, todo su plan se vino abajo.
Mientras tanto en la mansión, Raúl estaba recibiendo el informe.
—Fallaron.
Raúl no se alteró, porque aunque fallaron, habían descubierto su plan.
—Entonces será público —dijo—. Que todas las familias sepan quién es. Que la cacen, como lo que es, una zorra!!
No sería solo un asunto Zurita, todas las mafias estaban buscando a esa asesina,
ahora todas las mafias que habían perdido hombres tendrían un objetivo en común.
Maykol estaba destrozado, no porque ella fuera la asesina, sino porque lo había utilizado.
Él había compartido información operativa. Movimientos internos. Comentarios estratégicos, información personal que, en manos equivocadas, eran armas.
Ella había estado un paso adelante todo el tiempo.
Cuando Alelí apareció frente a él horas después, herida, agotada, Maykol sintió que algo dentro de él se quebraba, por una parte la amaba y por otra el odio empezaba a crecer.
—Escúchame… —intentó ella.
—No —la interrumpió él—. No quiero escuchar nada.
—Yo nunca quise…
—¡Nos usaste! —estalló— A todos.
Sus ojos estaban llenos de rabia y dolor.
—Mi padre… —empezó ella.
—Tu padre murió en una guerra que tú decidiste continuar.
El silencio fue brutal.
—No vuelvas a buscarme —dijo Maykol—. Para mí, tú estás muerta.
Esas palabras dolieron más que el disparo.
En otra parte de la ciudad Alex se enteró antes del amanecer, pero a diferencia de los demás el sonrió.
La flor había sido expuesta y ahora todos sabían que Melisa realmente era Alelí y que ahora estaba sola, y sin escape, fue entonces que aprovecho oanoportunida. tomó su teléfono y envío un mensaje:
“Nos vemos donde siempre. Sin escoltas.”
Alelí dudó.
Pero no tenía opciones.
Cuando llegó al lugar acordado, Alex estaba apoyado contra su auto, tranquilo.
—Sabía que vendrías —dijo.
—No tengo tiempo para juegos. Dijo Alelí.
—Bien —respondió él—. Porque esto no es un juego.
Se acercó, observando la sangre seca en su brazo.
—Ahora todas las mafias te quieren muerta.
—Ya lo sé.
—Sola no vas a durar.
—Te ofrezco una alianza —continuó Alex—. Protección. Recursos. Información. A cambio de una sola cosa.
Ella lo miró fijamente.
—¿Qué?
Alex sonrió suavemente.
—Que pelees a mi lado.
Alelí sabía lo que significaba. Era un arma de doble filo. Aliarse con el enemigo de Maykol, era onvertirse oficialmente en el centro de la guerra.
Pero también sabía otra cosa:
Sola no sobreviviría.
—Acepto —dijo finalmente.
Alex extendió la mano.
—Entonces que empiece el verdadero juego.
En la distancia, la ciudad parecía tranquila.
Pero bajo la superficie, las alianzas se rompían, los amores ardían y la guerra tomaba forma.
La flor ya no era un secreto.
Era un objetivo.
Y ahora… Que pasará con Alelí.