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El Vínculo De Escarlata

El Vínculo De Escarlata

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Vampiro / Completas
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Fernanda

​El sacrificio es solo el comienzo.
​Para salvar a su hermana de una muerte segura, Elisabeth toma una decisión irrevocable: entregar su libertad y su sangre a la realeza de las sombras. Como la nueva sierva de sangre personal del príncipe Damián, su vida ahora se mide en gotas y se consume tras los muros de un palacio donde la luz del sol es un recuerdo lejano.
​Damián es todo lo que las leyendas advierten: frío, letal y poseedor de una belleza tan peligrosa como su linaje. Sin embargo, tras la máscara de heredero implacable, Elisabeth descubre a un hombre atrapado en su propia inmortalidad. Lo que comienza como un contrato de supervivencia se transforma en una atracción magnética y prohibida que desafía las leyes de la naturaleza y los prejuicios de siglos de guerra.
​Pero en el mundo de los inmortales, el amor es una debilidad que los enemigos no perdonan. Mientras su conexión crece, el destino comienza a tejer una red de traiciónes, secretos y una profecía antigua

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capítulo 11 : Sangre de mi Sangre

El pasadizo era estrecho y olía a tierra húmeda. El desconocido me arrastraba con una urgencia frenética, pero antes de que alcanzáramos la rejilla que daba a los bosques exteriores, una ráfaga de viento gélido nos detuvo.

​Damián estaba allí, bloqueando la salida. Su rostro no mostraba la devoción de la noche anterior; era una máscara de furia pura. Sus ojos plateados ardían con una intensidad asesina al ver la mano del encapuchado sujetando mi muñeca.

​—Suéltala —gruñó Damián. El aire a su alrededor pareció congelarse—. No sé cómo has entrado en mis dominios, cazador, pero no saldrás vivo de ellos.

​El hombre a mi lado soltó una carcajada seca y amarga. Me soltó con delicadeza, situándose frente a mí como un escudo humano.

​—¿Tus dominios, monstruo? —la voz del desconocido cambió, perdiendo el tono rasposo para volverse extrañamente familiar—. Este castillo es una tumba, y te has equivocado de cadáver.

​Damián no esperó. Se lanzó hacia adelante con una velocidad que el ojo humano no podía seguir, pero el cazador fue más rápido. Sacó una espada corta de acero bendito que brilló con un fulgor azulado al chocar con las garras de Damián. El estruendo del metal contra el hueso sobrenatural hizo que me tapara los oídos.

​—¡Damián, detente! —grité, pero ninguno de los dos escuchaba.

​Era una danza de muerte. Damián atacaba con la ferocidad de un príncipe herido, pero el cazador peleaba con una técnica brutal, como si hubiera nacido solo para matar vampiros. En un movimiento ágil, el cazador esquivó un zarpazo que buscaba su garganta y contraatacó con una patada que lanzó a Damián contra la pared de piedra.

​En ese momento, la máscara del cazador se desprendió, cayendo al suelo de barro.

​Me quedé sin aliento. El tiempo se detuvo. Los mismos ojos que yo veía cada mañana en el espejo, el mismo hoyuelo en la barbilla que recordaba de mis juegos de infancia...

​—¿Andrew? —susurré, sintiendo que el mundo se desmoronaba—. ¿Hermano?

​El cazador no me miró, mantenía la vista fija en Damián, que intentaba ponerse en pie.

—Te dije que los muertos no siempre se quedan bajo tierra, Elisabeth —dijo Andrew sin apartar la mirada del vampiro.

​Damián se incorporó, escupiendo sangre oscura. Sus ojos pasaron de Andrew a mí, y vi el dolor de la traición en su mirada.

—¿Él es tu hermano? —preguntó Damián con voz rota—. Elisabeth, él es un carnicero de los míos. Si te vas con él, serás mi enemiga.

​—Ella nunca fue tuya —rugió Andrew.

​Damián se preparó para un último ataque mortal, sus colmillos completamente extendidos, su humanidad desapareciendo bajo la sed de sangre. Andrew metió la mano en su cinturón y sacó un frasco de Esencia de Solaris, un líquido que brillaba como lava. Lo vertió sobre su hoja y, con un movimiento circular, atravesó la defensa de Damián.

​El acero bendito se hundió profundamente en el costado de Damián, justo debajo de las costillas. No fue un corte limpio; la esencia de luz empezó a quemar la carne del vampiro desde dentro.

​Damián soltó un alarido de agonía que desgarró mi corazón. Cayó de rodillas, sujetándose la herida que desprendía un humo blanco y doloroso. La luz de la espada lo estaba consumiendo.

​—¡No! —grité, intentando correr hacia él, pero Andrew me sujetó con fuerza.

​—¡Si te acercas, te quemará a ti también! —me gritó Andrew—. ¡Vámonos, ahora! La herida es grave, tardará horas en sanar, es nuestra única oportunidad.

​Miré a Damián. Estaba pálido, casi gris, con los ojos fijos en mí, suplicando en silencio que no lo abandonara. Pero Andrew tiró de mí con una fuerza imparable hacia la libertad de la noche.

​—Lo siento —susurré hacia la oscuridad, mientras mi hermano me arrastraba fuera del castillo, dejándolo a él desangrándose en el suelo frío.

​Salimos al bosque bajo la luz de la luna llena. Por primera vez en meses, el aire no sabía a encierro, pero el precio de esa libertad sabía a sangre y traición.

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Eliana
👏👏👏
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