Gabriela es una adolescente. Quien no gusta mucho de estudiar. Pero un día. recibe una llamada, no sabe de quien se trata. Pues es número desconocido., cuelga pero al día siguiente. Vuelve a recibirla. Esta vez contesta. Escucha una vez. Que pregunta ¿Eres tú? Cada día recibirá la misma llamada e intentará no contestar. O ser lo más cortante posible. Aunque al final. Deja alargar la llamada y descubre algo sorprendente e inmaginable.
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Capítulo 17
Entraron al negocio. La madre de Carolina las recibió con una sonrisa. Pregunto si Gabriela estaba ahí por un masaje. Pero ella respondio que no. Que quería ayudar. Eso hizo dudar un poco a la mamá de su amiga. Pero vio la cara de su hija pidiendo que la aceptará. Suspiro hondo. Y terminó aceptando. Dándole otro puesto en la recepción. Cosa que Gabriela esperaba y celebró internamente. Carolina explicó lo que tenía que hacer. Y pidió a una de las trabajadoras que le mostrarán como debía hacerlo. Mientras ella iba a revisar una de las áreas. A petición de su mamá. Después de varios minutos de explicaciones. por fin lo entendió Y así. Empezó con su nada fácil labor.
—¡bienvenido!
—bienvenido, caballero, aquí tiene una de la lista de precios y los distintos tipos de masajes. —dijo Carolina, mostrando una lista con 10 tipos de masajes.
—oh, quiero el número 3 por favor.
—¿el número 3? En seguida. —arranco la hoja donde apuntó el pedido y fue a una tabla y la pego a ella. —son 25 dórks.
—claro aquí tiene.
—muy bien, espere por espere. En la sala de espera, que esta al lado y se le llamara.
—claro. —se fue hacia la sala de espera.
—así es como debes hacer las cosas. ¿Entendiste? —dijo una de las trabajadoras. —en un instante viene la señorita Carolina. ¿Sí?
—sí. Estoy preparada para lo que venga... ¡Ah, Bienvenida!! ¿Qué es...? Ah, Digo. Aquí tiene la lista de los precios y los tipos de masajes qué ofrecemos.
—¿ahora trabajas aquí?
—¿Eh?
—¿No me reconoces? —tenía un cubrebocas y una gorra.
—ah... No, la verdad no.
—sí que eres torpe. —se quitó el cubrebocas y la gorra.
—¡Ah! ¡Clara! Que sorpresa verte, ¿qué haces aquí?
—Carolina me invitó a venir. Dijo que tendría una muy buena atención.
—ya regresé, lamento haberte dejado... ¡Ah!! Clara! Viniste.
—sí. Tú me invitaste a venir, ¿no?
—sí. Aunque no sabía si ibas a venir o no. Me alegra que lo hayas hecho. Bueno, por ser mi amiga. Te daré un 15% de descuento en cualquiera de nuestros planes. —le entrega la lista.
—Mm, eso es algo tentador. ¿De verdad tendré ese descuento?
—claro que sí.
—¡Oye! ¿Y yo?
—el habitual.
—oh... —baja la mirada decepcionada.
—... —Carolina le entrega un papelito sin que Clara lo vea.
—¿Eh?
—por ser una amiga superespecial, se tendrá derecho al 90% de descuento. Solo por tiempo limitado o agotar existencias.—leyéndolo en su mente. —¿en serio?
—... —Carolina sonrió.
—¡Gracias! —la Abrazo mientras sonreía.
—oigan, ¿qué está pasando? ¿Por qué de repente te pones así?
—es un secreto. —río.
—Aaaah, ya no importa, bueno, quiero... La número cinco.
—¿el número cinco? Muy bien. Son 45 Dórks, pero con el 15% de descuento. Son 38.25.
—ah, claro, aquí tienes.
—gracias. —arranca la hoja y hace lo mismo que hizo la otra trabajadora. —pesa al área de espera que está aquí al lado. En cuanto sea tú Turno te van a avisar.
—¿t, tú, tú vas a hacer el masaje?
—puede ser. O no. Todo dependerá si las demás están ocupadas o no.
—esspro qué todas lo estén. —hablando en voz baja.
—¿qué dijiste?
—qué espero que pronto lo estén.
—ah, si. Claro, aquí todas trabajamos con rapidez y profesíonalismo. Hacemos que nuestros clientes salga satisfechos de aquí y las ganas de volver y traer más personas.
—oh, que bien, creo que traeré a mi familia en otra ocasión.
—claro que sí. Tenemos un descuento para familias si te interesa. Es muy bueno e incluye muchas cosas geniales.
—ah, claro, les comentaré de ello. Espero que tú seas siempre mi masajista?
—no creo, a veces nos rotamos.
—¿Eh? ¿Escuchaste lo que dijo.
—hasta yo lo escuche. Ten un poco más de decensia hija.
—¡ah! —corrió hacia la sala de espera.
—Gabi, no es bueno molestár a la gente.
—pero, no lo hice con mala intención.
—claro, pero, sé más discreta por favor…
—bueno... —agacha la cabeza como perrito regañado.
—Ya... Cuando termine el trabajo. Será tu turno. Tú serás nuestra última clienta.
—¿En serio?
—sí.
—bien.
Continuaron atendiendo a todos los clientes, clara se quedó un poco más de tiempo. Pretendiendo qué Carolina fuera su masajista. Cosa que al final. No paso. Pues la llegada de más clientes, entre ellos Extranjeros, hacía más difícil que ella tuviera el tiempo libre. Ya que no podía dejar a su amiga con todas esas personas que poco a poco la empezaban a abrumar.
El tiempo paso volando y el cansancio se notaba en ambas. Ese domingo fue el más agotador. Pues llego casi el doble de los clientes que suelen recibir. Cosa que nadie esperaba. Pero fue beneficioso para el negocio al final.
Se sentaron en en las sillas de espera. Gabriela se veía mucho más cansada. Hasta con ganas de querer llorar. La mamá de ambas llego con jugo y unos dos trozos de pizza para cada una y un un trozo de pastel para acompañar. Agradeció a Gabriela y le entrego un sobre. El cual contenía el pago del día. Ella lo recibió y se alegro y también agradeció. Comieron con tranquilidad. Hasta que se fue el último cliente. Que fue clara, quien se resistió hasta el final. Solo para que Carolina fuera quien le diera ese agradable maravilloso y agradable masaje. Perro Pero al ver lo muy ocupadas que estaban y lo cansada que se veía Carolina. Decidió ceder y tomar su masaje con otra de las chicas. Yendose al nomas terminar su cesión. Y sintiéndose bien. Pero un poco desilusionada. Porque no fue como esperaba y quería.
Las dos amigas terminaron su comida y descansaron un poco más. Hablaron de varias cosas. Hasta que llego el momento.
—bien, como lo prometí, tú serías la última clienta del día. --dijo Carolina con todos los utensilios para masajes.
—pues estuve esperando por esto todo el día. —ya recostada en la camilla de masajes.
—bueno, espero que lo disfrutes. ¿Cual fue el que pediste?
—la diez.
—oh, vas con todo. Bueno solo será una vez. Muy bien. Vamos a la otra habitación. —una habitación qué estaba al lado con una puerta de madera de roble y que se encontraba cerrada. —Ya que ahí. Será que se hará efectiva esta cesión.
—oh, genial. —espero que sea la mejor. —ya Estaban dentro.
—sí... Será la mejor. —Sonríe