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La Mal Parida Al Trono

La Mal Parida Al Trono

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Villana / Completas
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es una esclava del Reino, obligada a entregarle su cuerpo a los guardias reales y Samuráis Buscará ascender En la alta sociedad sin importarle nada

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 12

Esto es magnífico, pensé.

Una concubina del emperador buscando a otro hombre. El hombre más cercano al emperador. Y yo, una simple sirvienta, en medio de todo.

El tablero se volvía interesante.

A la mañana siguiente, me escapé del palacio.

No fue difícil. Las sirvientas van y vienen. Con la cabeza baja y un trapo en la mano, nadie te mira. Nadie te recuerda. Salí por una puerta trasera, crucé el mercado, y me interné en las calles estrechas donde los guardias de bajo rango hacían sus rondas.

Lo vi a lo lejos.

Kakashi. Con su uniforme gastado. Su espada al cinto. Su postura cansada de caminar todo el día por sueldos de hambre.

—¡Kakashi! —grité.

Se dio la vuelta. Cuando me vio, sus ojos se abrieron. No tuvo tiempo de decir nada.

Corrí y salté a sus brazos.

Me atrapó entre sorprendido y feliz. Me sostuvo un momento, apretándome contra su pecho, respirando mi olor.

—Ai —murmuró—. ¿Qué haces aquí?

—Tengo información para ti —dije, bajando al suelo pero sin soltarlo del todo—. Información importante.

Caminamos hasta un rincón apartado, donde nadie pudiera oírnos. Kakashi me miró con atención, con esa mezcla de preocupación y devoción que siempre tenía cuando se trataba de mí.

Le conté todo. La escena del yuukaku. La mujer. Ren. La discusión. El regreso al palacio. Y lo que Soka me había revelado.

Cuando terminé, Kakashi palideció.

—¿Estás segura de esto, Ai? —preguntó, con la voz tensa—. Las concubinas del emperador... solo él puede tocarlas. De lo contrario es considerado traición. Y se castiga con la ejecución.

—Lo sé.

—Si esto se sabe... si alguien descubre que ella buscaba a Ren... —tragó saliva—. No solo la matarían a ella. A él también. Y a cualquiera que esté cerca.

Sonreí.

—Me sorprende que la gente sea tan estúpida y descuidada —dije—. Pero lo importante ahora no es eso. Lo importante es cómo voy a usar esta información a mi favor.

Kakashi me miró, sin entender.

—Quizás pueda lograr que te suban de puesto, Kakashi.

—¿Qué? —respondió, desconcertado.

—Sí. Si tú tienes poder, puedes ayudarme desde adentro. Necesito aliados. Alguien en quien confiar. Alguien que no me traicione.

Kakashi guardó silencio un momento. Sus ojos recorrieron mi rostro, buscando algo. No sé qué.

—Ai —dijo al fin—, ¿en qué te has convertido?

Lo miré. Y por un instante, bajé la guardia. Solo un instante.

—En alguien que no va a morir de rodillas —respondí—. En alguien que va a ganar.

Kakashi asintió lentamente.

—¿Y cómo piensas hacerlo? ¿Cómo piensas usar esta información sin que nos maten a todos?

—Todavía no lo sé —admití—. Pero lo sabré. Necesito tiempo. Necesito observar. Necesito entender quién mueve los hilos en ese palacio.

—¿Y mientras tanto?

—Mientras tanto, tú sigue haciendo tu trabajo. Escucha. Observa. Y cuando te necesite, estarás ahí.

—Siempre —dijo, sin dudar.

Lo abracé otra vez. Fuerte. Largo.

—Ten cuidado, Ai —susurró contra mi cabello—. Por favor.

—Siempre.

Mentira, claro. No siempre tenía cuidado. Pero él necesitaba creerlo.

Me separé. Le sonreí. Mi sonrisa de siempre, la que usaba con los clientes, la que usaba con todo el mundo.

Pero con él, a veces, casi era verdad.

—Voy a entrar al palacio por la puerta de atrás —dije—. Tú sigue con tu ronda. Nos vemos pronto.

—Ai...

Me detuve.

—¿Sí?

—Ten cuidado con Ren. Es peligroso. Más de lo que crees.

—Lo sé.

—Y con la concubina también. Las mujeres como ella... cuando se sienten acorraladas, pueden ser mortales.

Sonreí por dentro.

Las mujeres como ella, pensé. Las mujeres como yo.

—Lo sé —repetí.

Y me fui, deslizándome entre las calles como una sombra más.

De vuelta en el palacio, todo seguía igual.

Las criadas cuchicheaban. Los guardias miraban al frente. Los nobles paseaban con sus aires de grandeza.

Nadie sabía lo que yo sabía.

Nadie imaginaba que una simple sirvienta acababa de descubrir el secreto que podía hundir a las personas más poderosas del imperio.

Paciencia, pensé.

Observa.

Espera.

Y mientras la tarde caía sobre los techos del palacio, supe que el juego recién empezaba.

A la mañana siguiente seguí a Ren hasta su habitación.

Quería saber. Necesitaba saber. Dónde dormía, por dónde entraba y salía, quién lo custodiaba. Información. Siempre información.

Pero una vieja sierva me vio.

—¿Qué haces? —me dijo, con esos ojos de rata que tienen las que llevan años en el palacio—. Vete a limpiar y deja de estar husmeando.

Me di cuenta. Bajé la cabeza. Me fui.

Pero al menos ya sabía cuál era la habitación de Ren.

Pasaron los días.

Limpiaba. Callaba. Soportaba.

Las siervas de la esposa de Akino me molestaban siempre. Empujones. Cuchicheos. Miradas asesinas. La misma cantaleta de siempre.

Las ignoraba. Como siempre.

Pero no estaba preparada para lo que vendría luego.

Una tarde, me escapé del palacio.

Necesitaba ver a Kimi. Necesitaba oler su pelo, sentir su abrazo, recordar que había alguien en este mundo que me quería sin esperar nada a cambio.

Salí por la puerta trasera. Crucé el mercado. Caminé por las calles estrechas.

No me di cuenta de que alguien me seguía.

Llegué al yuukaku. Las puertas viejas. El olor a miseria. Empujé la entrada...

Y entonces me sujetaron del brazo.

Fuerte. Violento. Me di vuelta.

Y lo vi.

Él.

Ese hombre. El que me había hecho pedazos aquella noche en el yuukaku. El que me había estrangulado, violado, destrozado. El que había prometido volver.

Volvió.

—Ya no trabajo aquí —exclamé, con la voz quebrada.

Sonrió. Esa sonrisa que recordaba en mis pesadillas.

—Una puta siempre será una puta —dijo.

Y me agarró del cabello.

Esta vez fue más feroz que la vez anterior.

Lo entendí enseguida. Él no quería placer. No quería sexo. Quería hacerme sufrir.

Cada golpe. Cada mordisco. Cada empujón. Todo era para destruirme. Para recordarme quién era. Para ponerme en mi lugar.

Cuando terminó, cuando ya no pude más, cuando mi cuerpo era solo dolor, él se arrodilló a mi lado y susurró:

—Esto es cortesía de Akino. Él me dijo que eras una puta de primera. Aunque ya le dije que te conocía. Insistió para que te volviera a probar.

Mi corazón se detuvo.

Akino.

El hombre que decía amarme. El que me llevó al palacio. El que juraba que yo era su favorita.

Él había hecho esto.

El hombre se subió el pantalón. Me miró desde arriba con el mismo desprecio de siempre.

—No te sigas metiendo con él —dijo—. O la próxima vez te voy a ahogar en el río. ¿Entendiste?

No esperó respuesta.

Se fue.

 

Me arrastré por la calle.

No sé cuánto tiempo estuve así. Minutos. Horas. El mundo daba vueltas. La sangre chorreaba por mis piernas, dejando un rastro oscuro en la tierra.

Pero no lloraba.

No podía llorar.

Algo me preocupaba más que el dolor. Más que la sangre. Más que la traición.

Tenía la horquilla de jade en las manos. Rota. Partida en dos pedazos.

La única cosa hermosa que había tenido. El único regalo que no era un precio.

Rota.

Llegué a la puerta del palacio. No sé cómo. Soka estaba en su puesto. Cuando me vio, su cara se transformó.

—¡Ai! —gritó.

Corrió hacia mí. Sus manos temblaban al sostenerme.

—¡Ai! ¡Dioses! ¿Qué pasó?

Yo miraba mis manos. Miraba los pedazos de jade. Miraba la flor de cerezo partida por la mitad.

—Mi horquilla —susurré—. Mi horquilla de jade...

Soka me abrazó. Gritó pidiendo ayuda. Otros guardias vinieron.

Yo solo miraba los pedazos.

Y en mi cabeza, una sola idea.

Akino.

Akino.

Akino.

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Geral Lj
me encantó!
Bunny 🐇: 🥰 me alegra que te haya gustado y gracias por la calificación
total 1 replies
Gloria Martín
muy buena
Geral Lj
aquí está el cerdo
Geral Lj
nos estamos olvidando de la Minato
Bunny 🐇: 🤭 creeme que no, a Ai no se le olvida nadie 🤣jajajaja
total 1 replies
birrahelada
Atrapante de principio a fin. Fuerte, tiene partes tremendas pero es de esas historias que no podes parar de leer y compartis cada tristeza y alegría con los personajes. Realmente maravillosa
Bunny 🐇: 🥰 Muchas gracias por tu apoyo y calificación
total 1 replies
birrahelada
Execelente. Gracias por compartir esta maravillosa historia
Bunny 🐇: Gracias me alegra que te haya gustado 🥰
total 1 replies
birrahelada
Execelente. Gracias por compartir esta maravillosa historia
birrahelada
Me gusta mucho más esta reacción que la anterior
Nena
Esa es mi chica.... La pregunta del millón es, ¿cómo vamos a sacar un bebé que no existe? arregle eso mi emperatriz...
Nena
Pero estos hombres se adueñan de esas mujeres que no le pertenecen.... Si el supiera que ese corazón ya tiene dueño y no es Ren🤪
birrahelada
simplemente WOW!!
Nena
Los verdaderos amigos en las buenas y en las malas... ayúdalo que él necesita de ti.
birrahelada
cuánta gente despreciable junta! no veo la hora de ver cómo pagan todo ese dolor que causaron
Nena
Cuando levantes vuelo, llévate ir por el medio al sinvergüenza ese y todo aquel que te hizo daño...
birrahelada
Anoche me crucé con esta novela y comencé una maratón de capítulos. Es atrapante, palabra a palabra me atrapa más y más. Espero el próximo capítulo con ansias
Nena: Estamos en las mismas, la historia, la narrativa atrapa espero siga igual.
total 1 replies
birrahelada
Cada vez se mete más profundamente en la boca del lobo. Es fascinante
birrahelada
Tal cual. El marido le debe respeto y con él tendría que estar enfurecida
birrahelada
es tremendo todo el relato 🥺
Nena
Escritora, la historia se siente bonita.... Cuando ella se pare de ahí sea de hierro.😬
Nena
Si traga, que pronto obtendrás la recompensa de todo lo que has aguantado.
Y ella se llena la boca ... Mi esposo.
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