Uno, al enamorarse, cree que será fácil y será correspondido con el tiempo, pero nadie te dice que puede ser la persona más cruel de quien quieres que te enamores, o la equivocada. ❤️
Y así es como casi le pasó a Alison, quien sin darse cuenta...
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Los votos y la bolsita de primavera.
Levanta el brazo con el pequeño papel en la mano y se lo tiende:
—Te traje esto. Es para que pongas el nombre de quien querés que salga rey o reina de la primavera.
Ella mira el papel un instante, luego levanta el brazo y lo toma entre sus dedos con cuidado:
—Gracias.
—No hay de qué —responde Paula con una sonrisa. Su compañera le devuelve el gesto, contenta.
Da un paso adelante y camina hasta el siguiente banco, deteniéndose al lado de Nigel. Él está sentado, mirando a Ellen con una expresión tierna y perdida: nadie sabe que está enamorado de ella, y se le olvida todo el resto cuando la ve. Tiene los brazos doblados, las manos apoyadas suavemente sobre la mesa; sus piernas y pies están separados apenas unos centímetros.
Al notar que él no la mira, perdido en sus pensamientos, levanta la mano y la apoya suavemente sobre su hombro. El roce hace que él voltee el rostro de golpe y la mire muy sorprendido, parpadeando varias veces.
—Disculpame —le dice ella con amabilidad—, pero estabas tan distraído que preferí tocarte antes que asustarte con un grito.
—Está bien, no te preocupes —responde él recuperándose—. ¿Qué querés?.
Ella levanta el brazo y le muestra el papel blanco:
—Esto es para que elijas a quien querés que nos represente.
Él asiente con la cabeza, toma el papel y le dice:
—Gracias.
—De nada —responde ella, y sigue su camino.
Llega al lado de Ellen: ella tiene el brazo izquierdo doblado con la mano sobre su hoja; el derecho también flexionado, escribiendo con una lapicera negra en su carpeta, muy concentrada. Sus piernas y pies están separados unos centímetros, y no se da cuenta de que Paula está ahí hasta que ella habla bajito:
—Hola.
Ellen levanta la cabeza de golpe y la mira a los ojos:
—¿Qué pasa, Paula?.
Suelta la lapicera sobre la mesa y se acomoda para escuchar.
—Te traje tu papel —le explica—: tenés que poner el nombre de uno de nuestros compañeros.
—Claro —responde ella sonriendo—, ya sabía que eras vos la encargada de repartirlos.
Levanta el brazo, toma el papel de su mano y agrega:
—Gracias, amiga.
—De nada —le dice Paula—. Después nos vemos, ¿sí?.
Ellen asiente con una sonrisa dulce, y Paula sigue caminando hasta el banco de Jack. Él tiene el brazo izquierdo doblado con la mano apoyada en la mesa; el derecho también flexionado, moviendo los dedos sobre el texto que está leyendo. Sus piernas y pies están juntos, muy quieto.
Al darse vuelta y verla, ella le dice:
—Te traje esto para que elijas a quien querés.
Se lo muestra en la mano, y él baja la vista al papel antes de extender la mano para recibirlo:
—Enseguida lo escribo y lo tengo listo, no te preocupes.
—Gracias —dice ella.
—De nada —responde él.
Sigue hasta Amaia: ella tiene el brazo izquierdo extendido sobre la mesa, el derecho doblado con el puño apoyado en la mejilla; piernas y pies separados unos centímetros. Antes de que Paula hable, ella dice con una sonrisa:
—Ya sé a qué venís. Dame el papel, ya sé para qué es.
—Acá lo tenés —le dice ella entregándoselo.
—Gracias.
—De nada —responde Paula y sigue.
Llega a Jacod: tiene el brazo derecho doblado con la mano en la mejilla, el izquierdo también flexionado en puño cerrado; piernas y pies separados unos centímetros. La mira en silencio hasta que ella saluda:
—Hola, amigo. Te traje tu voto para el rey y la reina.
Él mira el papel, asiente y dice:
—Bueno, está bien. Dámelo.
Lo recibe y le da las gracias. Paula se aleja hasta el centro del salón, se detiene frente a todos y levanta la voz con calma:
—Escuchen un momento, por favor. Estos papeles son para que escriban el nombre de quien quieren que sea Rey o Reina de la Primavera de nuestro curso.
Hace una pausa y agrega:
—También necesito una ayudante para contar los votos. ¿Alguien se ofrece?.
Valentina levanta la mano de inmediato.
—¡Perfecto! Vení acá conmigo —le dice Paula.
Todos voltean a mirar a Valentina mientras ella se levanta y camina hasta su lado. Paula saca una bolsita de tela de su bolsillo y se la entrega:
—Esto es para que guardes los papeles doblados cuando los vayamos recogiendo.
Luego se dirige a todos de nuevo:
—Cuando terminen de escribir, Valentina y yo pasaremos por cada banco. No se olviden de doblar bien el papel para que nadie vea su voto. ¡Muchas gracias!.
Se van juntas hasta su lugar, y desde ahí ven cómo todos agachan la cabeza, agarran sus lapiceras y empiezan a escribir en silencio. Valentina se vuelve hacia Paula:
—¿Ya elegiste a vos?.
—Todavía no —responde ella.
—Bueno, sentate tranquila —le dice su compañera—, yo también tengo que escribir el mío.
Paula asiente, se sienta, saca su propio papel del bolsillo y toma la lapicera. Escribe el nombre de Alma y lo dobla con cuidado.
Alma escribe el nombre de Jacod en su hoja.
Paula, en su turno, anota el nombre de Elizabeth.
Luz escribe Anthony y dobla el papel por la mitad.
Anthony marca Alma y lo cierra bien.
Jorge elige a Jacod.
Alberto escribe Elizabeth y dobla su voto.
Adriel también elige a Elizabeth.
Valentina pone el nombre de Jacod.
Lisa ya tiene el suyo listo, esperando quieta.
Génesis vota por Jacod y espera.
Omar dobla el papel donde escribió Alma.
Sergio agarra su lapicera y anota el nombre de Zoé.
^^^ Continuará❤️...^^^