Catalina es la primogénita de la familia Bloemen, un ducado de gran importancia en el imperio de Blodau, pero a pesar de eso su vida siempre estuvo lejos de ser la de una dama noble, por lo que desde que recuerda su mayor deseo es huir de su disque familia, algo que logra de la mano de un desconocido que llego a su puerta sin avisar y del que se enamoró perdidamente.
La pareja enamorada hizo su vida lejos de los lujos de la nobleza, felices simplemente con estar el uno al lado del otro, pero algo empañaba esa felicidad y eso eran las preguntas que existían alrededor de Jared, Jared no recuerda nada de su pasado, solo su nombre y descubrir quién es él y encontrar a sus padres es algo que desea hacer, pero Jared no es quien él cree que es, y su verdadera identidad sumergirá a la pareja en un mundo lleno de peligros del que creían que eran ajenos.
¿Podrán Catalina y Jared superar los obstáculos que los esperan y ser felices?
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Capítulo 16
Tras dejar el ducado, Catalina se reunió con Lila, quien era la tía de Amina y la mujer que se había ofrecido a contratarla y alojarla. El problema: la mujer solo podía albergar a una persona y Catalina no estaba sola; Jared estaba con ella. Afortunadamente, ese problema fue resuelto rápidamente gracias a Aeson, a quien se habían encontrado por casualidad y quien amablemente les había ofrecido su casa.
Fue así que los tres se volvieron tan buenos amigos, y fue justo en casa de Aeson que la amistad entre Catalina y Jared se había convertido en algo más y, un año y medio después de conocerse, ambos se casaron y, algunos meses después de la boda, Catalina quedó embarazada.
Sin casa propia, ya que vivían con Aeson, y solo con uno de ellos con un trabajo estable, Catalina, quien trabajaba para Lila; está de más decir que un embarazo no estaba entre sus planes, pero aun así ambos se pusieron muy contentos al saber que serían padres.
Contra todo pronóstico, el embarazo de Catalina transcurrió sin problema alguno, y es que tras lo que vivió en la mansión Bloemen, la joven tenía una severa desnutrición, y si bien había mejorado mucho desde que dejó ese lugar, aún no se recuperaba por completo, de allí la preocupación por el embarazo, pero afortunadamente todo salió bien.
Fue durante el embarazo que Catalina vendió por primera y última vez una de las joyas de su madre, y fue para poder comprar una casa para ellos.
—No tienes que hacerlo, sé lo mucho que esas joyas significan para ti; ya buscaremos otra manera —le había dicho Jared en esa ocasión.
—Sí, estas joyas significan mucho para mí, pero tú y nuestro pequeño significan más; además, este será un regalo de mi madre para todos nosotros.
Fue así que con el dinero ganado de la venta de la joya pudieron comprar la pequeña casa que llamarían hogar los primeros años de vida de Ren, y aunque Catalina sintió algo de tristeza al desprenderse de ese recuerdo de su madre, la joven sabía que había hecho lo correcto y que esa había sido la manera que su madre había tenido para ayudarla.
Tan solo un año después del nacimiento de Ren, Jared había escuchado que el archiducado Kukat estaba reclutando soldados y, sin pensarlo mucho, se postuló, y es que tras curarse de sus heridas, Jared no había encontrado un trabajo formal, sino que hacía de todo un poco cuando se presentaba la oportunidad, y ahora con un pequeño en sus vidas, era necesario para él encontrar un trabajo más estable, por lo que se reclutó sin pensarlo demasiado.
Durante todo ese tiempo, paralelamente a sus actividades diarias la pareja nunca dejo de buscar pistas sobre el pasado de Jared, en un intento de buscar a su familia, pero sin importar a quien preguntara, nadie parecía saber nada, y esto se debía que Jared no existía, Basil lo usaba como seudónimo para vigilar al ejército, debido a esto muy pocas personas habían oído su nombre y aquellas que lo habían oído ya lo habían olvidado, ya que no pasaba mucho tiempo en un mismo lugar, también muy pocos conocían su aspecto, y es que Basil siempre ocultaba su rostro por lo que muy pocos soldados y guardias pudieron verlo, y como príncipe su apariencia física no era muy conocida fuera de algunos círculos sociales de la nobleza, alguien pensaría que siendo él el príncipe heredero todos conocerían su apariencia, pero no era así, Basil casi siempre estaba tan ocupado con sus deberes por lo que se dejaba ver en muy pocas ocasiones, todo estos contribuyo a que en el tiempo que él y Catalina estuvieron buscando pistas sobre quien era él, nadie lo reconociera.
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Catalina y Basil terminaron de narrar su historia y las condiciones que los llevaron a conocerse; por su lado, los emperadores junto con Oliver escucharon toda la historia en silencio, sin interrumpirlos en ningún momento.
—Lamentamos mucho por lo que tuviste que pasar Catalina, yo consideraba a tu madre mi amiga, pero la verdad no hice nada cuando ella o tú lo necesitaban, pero ahora sí haré algo por ella, y te prometo que tu madre tendrá la justicia que se merece.
—No debe de sentirse culpable, su majestad, la verdad, todo pasó muy rápido, es imposible que alguien haya sospechado que algo no iba bien; a los ojos de toda la sociedad mis padres eran una pareja muy unida —le responde Catalina a la emperatriz.
Y esa era una de las razones por las que la nueva pareja de Cane nunca fue aceptada en la sociedad, y el porqué su padre perdió su reputación tras tomar a esa mujer como esposa; ambos eran vistos como traidores y personas de poca moral, individuos en los que no se debe confiar, y si bien esta era la opinión general de todos, nadie nunca se imaginó que también fueran asesinos.
—Pero aún nos queda una pregunta por responder: ¿quién fue la persona que te hirió? —le pregunta Oliver a Basil.
—Bueno, cuando me desperté, mis pensamientos seguían muy dispersos y mis recuerdos difusos, pero mientras hablábamos de cómo Catalina y yo nos conocimos, lo que pasó antes de ese encuentro volvió a mi mente. La persona que me atacó fue Orion Gele –revela Basil.
—Así que fue ese desgraciado —dice Oliver, mientras aprieta los puños con rabia; él sabe muy bien de quién hablaba Basil.
Orion era un joven de origen plebeyo que, gracias a sus buenas habilidades con la espada, había llegado muy lejos, en muy buena parte apoyado por la política que los emperadores siempre intentaban implementar, “lo importante son la habilidades de la persona no su origen”, fue así como Orion llego a convertirse en un elemento valioso dentro del ejército imperial, razón por la que a todos los tomo por sorpresa cuando Orion dejo el ejército, en sus palabras, debía volver a casa a hacerse cargo de su familia tras la muerte de su padre, pero eso nunca se comprobó, con la desaparición del príncipe tan reciente, el hecho que un soldado se diera de baja no era prioridad.
Pero lo que en verdad enojaba a Oliver era el hecho de que Orion llegó hasta donde llegó gracias a los emperadores y sus políticas de igualdad, ya que de otra manera nunca hubiera logrado ser más que un simple soldado de clase baja, y este pagó esa oportunidad con traición.
- Ese día, cuando nos separamos para atrapar a los bandidos, Orion y yo nos separamos del grupo, la verdad en ese momento no le di mucha importancia, ambos comenzamos a caminar para volver con el resto de nuestro grupo, pero cuando estábamos cerca de una ladera Orion me apuñalo el costado por la espalda y cuando me di al vuelta el volvió a apuñalarme, solo que esta vez cerca del corazón, caí por la ladera, hasta llegar al arroyo, en donde golpe mi cabeza con una roca quedando inconsciente, asumo que tras esos Orion me dio por muerto y el arroyo me arrastro lejos de allí, afortunadamente para mí el arroyo no es tan profundo, por lo que no me ahogue, simplemente flote hasta que recupere la conciencia, y me arrastre a la orilla, justo en ese momento Catalina me encontró, salvándome la vida – explica Basil.