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MI FALSO NOVIO PELIGROSO

MI FALSO NOVIO PELIGROSO

Status: En proceso
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Romance
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Katherine estaba a punto de casarse con el hombre que amaba… hasta que lo encontró en la cama con su propia hermana.
Con el corazón destrozado y sedienta de venganza, decide devolverles el golpe de la manera más cruel: contratará a un hombre para fingir ser su novio.
Pero no elige a cualquiera.
Leonardo es peligroso, misterioso y demasiado atractivo. Un hombre con un pasado que nadie conoce y secretos que podrían destruirlo todo.
Lo que Katherine no sabe es que su falso novio también está jugando con ella.
Porque Leonardo no necesita su dinero.
No necesita su contrato.
Y definitivamente no necesita enamorarse de ella.
Entonces, ¿por qué está dispuesto a hacer cualquier cosa para protegerla?
La venganza era el plan.
El amor no estaba incluido.
Y descubrir quién es realmente Leonardo podría ser más peligroso que la traición que los unió.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

...SOMBRAS EN EL PASADO, MIEDO EN EL PRESENTE...

La noche había caído por completo cuando Leonardo dejó a Katherine frente a su puerta. Ninguno se movió, como si el simple hecho de separarse doliera físicamente. Él la sostuvo de las manos, con la mirada fija en ella, oscura y llena de algo que no lograba descifrar: anhelo mezclado con temor.

—Prométeme algo —le pidió, bajando la voz—. Pase lo que pase, escuches lo que escuches, no te precipites. No saques conclusiones antes de conocerme de verdad.

—Te lo prometo —respondió ella, sincera, aunque una inquietud fría le recorría la espalda—. Pero Diana no va a detenerse. Va a buscar hasta encontrar algo.

—Que busque —dijo él con frialdad—. Lo que encuentre será solo la mitad de la historia. Y la otra mitad… esa te la contaré yo cuando llegue el momento.

Le rozó los labios con un beso suave, breve, y se apartó antes de que ambos quisieran quedarse. Katherine entró a su casa, pero la calma no llegó. Se sentó junto a la ventana, mirando cómo se alejaba su coche, preguntándose qué sombras cargaba, qué pasado lo obligaba a esconderse.

Mientras tanto, Diana no perdía el tiempo. Había recurrido a alguien que nunca debió: un viejo conocido de la familia, experto en escarbar en vidas ajenas, capaz de encontrar lo que otros ocultan. Ahora sostenía el teléfono con fuerza, escuchando cada palabra, y una sonrisa torcida, llena de malicia, se dibujaba en sus labios.

—Leonardo… no es su nombre completo, ¿verdad? —murmuró, colgando—. Tienes un secreto grande, hermanita. Y yo voy a revelarlo ante todos.

A la mañana siguiente, Katherine despertó con la sensación de que algo no andaba bien. El ambiente en la casa de sus padres estaba tenso, las miradas la seguían, las conversaciones se interrumpían cuando ella entraba. No tardó en saber por qué: alguien había dejado caer un comentario, una sospecha, un rumor que corría de boca en boca. “¿Estás segura de quién es ese hombre? Dicen que estuvo en prisión… que es peligroso…”.

Buscó a Leonardo desesperada. Cuando lo encontró, estaba junto a su coche, mirando al vacío, con una expresión tan dura, tan cerrada, que daba miedo. Al verla, su rostro se suavizó, pero solo por un instante.

—Ya lo sabes —dijo él, sin esperar que ella preguntara.

—Dicen que fuiste a la cárcel —susurró ella, acercándose—. ¿Es verdad?

Leonardo asintió lentamente, sin apartar la vista.

—Sí. Fui.

El corazón de Katherine dio un vuelco, pero no de miedo, sino de dolor.

—¿Por qué? —preguntó con voz temblorosa—. ¿Qué hiciste?

Él respiró hondo, como si cada palabra le costara sangre.

—Fui condenado por un delito que no cometí. Alguien necesitaba un culpable… y yo era el más fácil de culpar. Pasé años encerrado, viendo cómo todo lo que era mío desaparecía, cómo mi nombre se manchaba para siempre. Cuando salí, decidí que nadie volvería a usar mi vida en su beneficio. Por eso me mantuve al margen. Por eso oculté quién era.

Katherine lo miró con los ojos llenos de lágrimas, no de asco, sino de compasión profunda.

—¿Y quién te hizo eso?

—Alguien que creía mi amigo —respondió él, con voz helada—. Alguien que quería lo que yo tenía. Y ahora… sospecho que tiene relación con lo que te está pasando a ti. Con Marco. Con Diana.

Ella dio un paso hacia él, horrorizada.

—¿Quieres decir que…?

—No lo sé todavía —la interrumpió, tomándola de las manos—. Pero hay conexiones, coincidencias que no me gustan. Ten cuidado, Katherine. Esto puede ser más grande de lo que imaginamos.

—No me asusta —dijo ella, apretando sus manos—. Me asusta que te alejes de mí. Que creas que tu pasado me hace huir.

Leonardo la atrajo hacia sí, abrazándola con fuerza, como si temiera perderla en cualquier momento.

—Eres la única persona que no me ha mirado con asco desde que salí —susurró en su oído—. Eres la luz que no esperaba encontrar. No me importa el riesgo. No me importa lo que digan. Te quiero a mi lado.

Se besaron entonces, con desesperación, con la urgencia de quienes saben que la tormenta se acerca. No había duda, no había miedo solo: había algo más fuerte que todo.

Pero Diana escuchaba. Escondida entre las sombras del jardín, había oído lo suficiente. Y mientras se marchaba, una idea oscura tomaba forma en su mente. Está herido, pensaba. Tiene debilidades. Y la mayor de todas… eres tú, hermana.

Esa tarde, los rumores se convirtieron en murmullos más fuertes. Alguien había filtrado detalles: fechas, lugar, cargos. La gente apartaba la mirada cuando Katherine pasaba. Marco la buscó, con fingida preocupación:

—Te advierto, Katherine. Ese hombre no es quien crees. Tiene un pasado oscuro. Deberías alejarte antes de que te arrastre en su caída.

—No me digas quién es —respondió ella, firme—. Tú no conoces su historia. Y si lo hiciste… quizá deberías preguntarte por qué te contaron solo la mitad.

Marco se quedó callado, pálido, y ella supo que había algo más. Algo que él también ocultaba.

Corrió a buscar a Leonardo. Lo encontró preparándose para enfrentar lo que venía, con la mirada feroz pero triste.

—Se van a poner en mi contra —dijo él—. Van a usar mi pasado para destruirme. Y para destruirte a ti también.

—Que lo intenten —respondió ella, tomándole la mano—. No me voy a ir a ninguna parte. Estamos juntos en esto.

Leonardo la miró, y en sus ojos brilló algo que la hizo sentir invencible.

—Entonces no soltarás mi mano —pidió—. Pase lo que pase.

—Nunca —prometió ella.

Y mientras afuera la tormenta de mentiras crecía, dentro de ellos el amor se fortalecía, convirtiéndose en el escudo más poderoso de todos. Sabían que la verdad estaba a punto de salir… pero no estaban seguros de si sobrevivirían a ella.

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Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
Tere Jimenez
gracias por compartir tu s capitulos felicidades
Primi Mendez
es muy confuso pero me gusta el misterio la intriga Ojalá que le salga to2 bien
Tere Jimenez
gracias hermosa historia.muchas felicidades y muchos éxitos más
Tere Jimenez
gracias por compartir tu historia corta pero.muy hermosa novela muchas felicidades y muchos éxitos más para ti un abrazo gracias
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