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La Reina De Hielo

La Reina De Hielo

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Giselle Sara

Abigail Frost, princesa de la familia de hielo más poderosa del Norte.

Mis padres, el Rey y la Reina de Hielo, me mandaron a la Academia Nocturne porque mi poder nunca despertó.

En esa academia todos tienen poderes: fuego, viento, sombras, rayos. Yo no tengo nada. Me llaman mestiza, me rechazan y me humillan con la túnica gris de los débiles.

Lo que nadie sabe es que no soy una mestiza.

Soy la primera Reina de Hielo en 1000 años. La única que puede convertirse en LOBA BLANCA. Mi poder es inmenso, capaz de congelar academias enteras.

Y cuando mi loba despierte, todos los que me llamaron débil se arrodillarán.

¿Te atreves a entrar a la Academia Nocturne?

NovelToon tiene autorización de Giselle Sara para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

MI PADRE VIENE A MATARME

La música se detuvo.

No porque los músicos dejaran de tocar. Sino porque mi campo de anti-poder seguía activo y había congelado hasta el sonido. Las notas de los violines de viento estaban congeladas en el aire como hilos blancos.

Yo seguía bailando con Kieran en el centro del salón sin poder. Su mano de sombra negra en mi cintura, mi mano de hielo blanco en su hombro. Nuestros poderes haciendo lobas de sombra y hielo que corrían alrededor nuestro.

Y entonces lo vi.

En el balcón de arriba, donde estaban los maestros, había un hombre con una capa blanca de hielo azul que yo conocía desde que nací.

Mi padre.

El Rey Elias Frost.

No venía con ropa de fiesta. Venía con su armadura de guerra de Hielo Absoluto. Una armadura que podía congelar una ciudad entera. Su corona de hielo azul flotaba sobre su cabeza y echaba escarcha negra del frío que hacía. En su mano derecha, su espada legendaria: Frío Eterno. Una espada que con solo tocarte, te congelaba el corazón para siempre.

Mi hermano Kael lo vio también y se puso pálido.

"¡Padre! ¿Qué haces aquí? ¡No te invitamos!"

El Rey Elias no miró a Kael. Me miró a mí. A su hija con vestido blanco y negro bailando con un chico de sombras.

"Abigail Frost", dijo, y su voz de Rey hizo que todo el salón temblara, incluso con mi anti-poder activo. Porque su poder de Hielo Absoluto era tan viejo y tan grande que mi hielo blanco todavía no podía congelarlo del todo. "He venido a llevarte a casa."

No era una invitación. Era una orden.

Kieran me soltó de la cintura y se puso delante de mí, con sus sombras negras levantadas como escudo.

"Su Majestad, ella ya no es solo su hija. Es la Reina Blanca. Es estudiante de la Academia Nocturne. Está bajo protección del Director. No puede llevársela a la fuerza."

Mi padre bajó del balcón de un salto. Cayó en el suelo de espejo y el suelo se congeló azul bajo sus pies, rompiendo mi hielo blanco. Su hielo azul y mi hielo blanco chocaban y hacían grietas.

"¿Protección? ¿Llamas protección a dejar que mi hija se convierta en esa abominación blanca que mató a mi esposa?"

¿Mi esposa? ¿Mi madre?

"¡No hables así de mamá!", le grité, y mi voz de loba salió sin querer. Mi cabello negro brillante se puso blanco otra vez del enojo.

"¡Tu madre murió por tu culpa, Abigail! ¡Murió porque tú naciste con esa maldición blanca en la sangre! ¡Yo le dije a Lyra que no tuviera hijos con esa sangre maldita! ¡Que la sangre de Loba Blanca era mestiza, sucia! ¡Y no me escuchó! ¡Y ahora tú eres igual que ella!"

Todos en el salón se quedaron en silencio. Los Príncipes de Fuego y Viento miraban la pelea familiar como si fuera un show.

Entendí todo. Mi padre siempre supo que mi madre era una Reina Blanca escondida. Siempre supo que yo podía ser blanca. Por eso me llamó mestiza toda mi vida. Porque para él, el hielo blanco sí era mestizo. Era sangre sucia. Él quería hielo azul puro.

"Por eso me mandaste a la Academia", le dije, con lágrimas que se me congelaban en blancas. "No para que despertara mi poder. Para que me mataran aquí. Para que los otros reinos me mataran y tú no tuvieras que hacerlo."

Mi padre no lo negó. Levantó su espada Frío Eterno.

"Vuelves conmigo ahora mismo al Castillo de Hielo. Te voy a sellar el poder blanco para siempre con el sello de tu abuelo. Volverás a ser una Frost azul normal. O te mato aquí, frente a todos, como debí matar a tu madre cuando me enteré que era blanca."

Kieran no esperó más. Su sombra negra se convirtió en una espada gigante de sombra y atacó a mi padre.

El choque fue brutal.

Hielo Absoluto azul contra Sombra pura negra. El salón entero se partió en dos. La mitad se congeló azul, la mitad se volvió noche negra.

Kael también sacó su espada de hielo azul para defender a Kieran.

"¡Padre, no! ¡Es mi hermana!"

Pero mi padre era el Rey de Hielo. Con un movimiento de su espada, congeló a Kael hasta las rodillas. Kael no podía moverse. Su propio hielo no podía contra el Hielo Absoluto de su padre.

"Quédate ahí, hijo. Esto es entre mestizas y yo."

Kieran peleaba bien, pero era joven. 21 años contra 45 años de Rey. Mi padre le dio un espadazo de hielo azul en el pecho y Kieran cayó al suelo, con sangre negra de sombra saliendo de su boca.

"¡KIERAN!"

Grité tan fuerte que mi transformación se activó sola.

No me convertí en loba completa. Fue a medias. Mis piernas se volvieron patas de loba blanca, mis manos garras, mi cabello blanco hasta los pies, mis ojos blancos brillantes, pero mi cuerpo seguía humano con el vestido blanco y negro rasgado. Una forma mitad humana, mitad loba blanca. La forma de guerra de las Reinas Blancas.

Mi campo de anti-poder explotó a 20 metros. Todo el salón, incluso el hielo azul de mi padre, se congeló blanco.

Por primera vez, el Hielo Absoluto azul de mi padre dejó de funcionar. Su espada Frío Eterno se volvió blanca y se quebró en su mano.

"¿Qué... qué me hiciste?", dijo mi padre, mirando su espada rota, con miedo real por primera vez en su vida.

Me acerqué a él caminando en mis patas de loba, con mi corona negra flotando más grande que nunca.

"Tú me llamaste mestiza durante 19 años, papá", le dije, con mi voz doble de humana y loba. "Me dijiste que no tenía poder. Me mandaste a morir a una academia. Intentaste matar a mamá. Intentaste matarme a mí."

Levanté mi garra blanca sobre su cabeza. Podía congelarle el corazón para siempre. Podía matarlo. Mi loba blanca quería matarlo.

¡Mátalo! ¡Es el que nos llamó sucia!

Pero vi a Kael llorando, congelado, mirándome.

Vi a Kieran en el suelo, con sangre negra, mirándome con orgullo, no con miedo.

Vi en el espejo del salón, a mi madre Lyra y a las veinte Reinas Blancas, todas negando con la cabeza. No querían que matara a mi padre. No querían que me convirtiera en un monstruo como los que las mataron a ellas.

Bajé la garra.

"No te voy a matar, papá. No porque te quiera. Sino porque no soy como tú. Tú matas a lo que no entiendes. Yo no."

Toqué su pecho con mi mano de garra, pero no para matarlo. Para sellarle su poder a él.

Mi hielo blanco entró en su pecho azul y le congeló su Hielo Absoluto por 24 horas. Durante 24 horas, mi padre, el Rey más temido del Norte, no tendría poder. Sería un humano normal. Un mestizo sin poder, como me llamó a mí.

"Vete del baile, papá. Vuelve al Castillo de Hielo. Dile a todos que la Princesa Mestiza murió. Porque Abigail Frost, la sin poder, sí murió hoy."

Me erguí, con mi forma mitad loba, mitad reina, con mi vestido roto pero mi corona intacta.

"Yo soy Abigail Nocturne, Reina Blanca. Reina de Hielo. Y esta es mi academia ahora."

Mi padre, sin poder, sin espada, se levantó humillado, mirándome con odio y con miedo, y se fue caminando entre todos los estudiantes que lo miraban. Nadie se arrodilló ante él. Todos se arrodillaron ante mí cuando pasé.

Kael se descongeló y corrió a abrazarme, aunque yo era mitad loba.

"¡Mi hermanita! ¡Mi Reina!"

Kieran se levantó con dificultad, con sangre negra en su traje, y me abrazó por detrás, poniendo su sombra negra sobre mi hielo blanco para curarme.

"Lo hiciste, mi Reina. No lo mataste. Eso te hace más Reina que nunca."

Y todo el salón, los Príncipes de Fuego, Viento, Sombras, todos los estudiantes que ayer me llamaban mestiza con túnica gris, se arrodillaron y gritaron al mismo tiempo:

"¡Viva la Reina Blanca! ¡Viva Abigail Nocturne! ¡Viva la Reina de Hielo!"

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Kim ji sa-ra
está muy buena me gusta mucho
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