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No Eras Parte De La Venganza

No Eras Parte De La Venganza

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Completas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Ellos se conocen desde que tenían diez años. Antes eran amigos. Competían por todo, se molestaban y discutían, pero podían pasar una tarde entera juntos sin problema. Hasta que un accidente, una peluca y un rumor cambiaron todo. Ella creyó que él había contado su secreto más vergonzoso. Él nunca tuvo la oportunidad de explicarse. Así que ella decidió vengarse. Él terminó con una pierna rota. Y desde entonces, se declararon la guerra. Han pasado años y siguen igual. Se insultan, compiten, se provocan y aprovechan cualquier oportunidad para demostrar quién es mejor. Lo curioso es que ninguno parece tomárselo demasiado en serio… al menos hasta que sus madres, mejores amigas desde siempre, tienen la brillante idea de que deberían salir juntos. Una cita. Solo una. Para complacerlas. El problema es que sus madres parecen tener otros planes. Y quizás pasar tanto tiempo con la persona que más detestas no sea tan terrible cuando descubres que, debajo de todas esas peleas, todavía queda algo de aquellos dos niños que alguna vez se llevaban bien. Aunque claro… Primero tendrán que sobrevivir a las citas sin matarse. O sin cometer algún error que los haga verse cara a cara para siempre…..

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una cita no es una cita

El viernes llegó demasiado rápido.

Eso fue lo primero que pensé cuando abrí los ojos aquella mañana.

Lo segundo fue que todavía podía cancelar.

Lo tercero fue que mi madre probablemente me encerraría en mi habitación hasta que aceptara.

Así que me quedé mirando el techo durante unos segundos.

—Es solo una cena.

Una cena.

Con Knox.

Suspiré.

—Una cena con Knox.

Mucho peor.

Me levanté de la cama y fui directamente al armario.

No porque me importara qué ponerme.

Por supuesto que no.

Simplemente quería verme presentable.

Eso era todo.

Saqué un vestido.

Lo miré.

Demasiado arreglado.

Lo devolví.

Saqué unos jeans.

Demasiado casual.

Los volví a guardar.

Saqué otro vestido.

Lo sostuve frente al espejo.

—No.

Lo tiré sobre la cama.

Mi teléfono vibró.

Lo tomé sin muchas ganas.

Knox:

¿Ya estás lista?

Fruncí el ceño.

Eran las diez de la mañana.

La cena era a las ocho.

Blair:

Son las diez.

La respuesta llegó inmediatamente.

Knox:

Lo sé.

Blair:

Entonces ¿por qué preguntas?

Knox:

Quería saber si por una vez podías llegar temprano.

Apreté los labios.

Blair:

¿Quieres que cancele?

Tres puntos aparecieron.

Desaparecieron.

Volvieron a aparecer.

Knox:

No.

Sonreí sin querer.

Blair:

Qué pena.

Knox:

Nos vemos a las ocho, Blair.

Blair:

No llegues tarde.

Knox:

Eso te lo iba a decir yo.

Apagué el teléfono.

Idiota.

Me dirigí nuevamente al armario.

Y esta vez elegí sin pensarlo demasiado.

Un pantalón negro, una blusa sencilla y unos zapatos que pudiera soportar durante más de dos horas.

Nada especial.

Nada que pudiera interpretarse como que había intentado demasiado.

Perfecto.

Cuando bajé a la cocina, mi madre estaba tomando café.

Me miró de arriba abajo.

Después sonrió.

—Qué bonita.

—No empieces.

—No dije nada.

—Tu cara lo dijo.

Se rio.

—¿Estás nerviosa?

—No.

—¿Segura?

—Completamente.

—Porque llevas una hora cambiándote.

Me quedé quieta.

—¿Me estabas escuchando?

—Vivo debajo de tu habitación, Blair.

—Eso es invasión de privacidad.

—Es una casa.

Me senté frente a ella.

—Es una cena.

—Una cita.

—Una cena.

—Una cita.

—Una cena.

Mi madre sonrió.

—Como quieras.

Tomé una tostada.

—Además, Knox y yo no tenemos nada en común.

—Se conocen desde los diez años.

—Precisamente.

—Y aun así aceptaste.

—Para que dejaran de insistir.

Mi madre asintió lentamente.

—Claro.

—¿Qué significa ese “claro”?

—Nada.

—No me gusta cuando dices “claro”.

—Ya lo sé.

Suspiré.

Entonces mi teléfono volvió a vibrar.

Lo miré.

Knox:

Importante.

Fruncí el ceño.

Blair:

¿Qué?

Knox:

¿Hay código de vestimenta?

Lo miré durante varios segundos.

Después respondí:

Blair:

No.

Knox:

Perfecto.

Blair:

¿Por qué?

La respuesta apareció.

Knox:

Porque pensaba ir en pijama.

Solté una carcajada.

Mi madre levantó la mirada.

—¿Qué pasó?

—Nada.

Volví a mirar el teléfono.

Blair:

Hazlo.

Knox:

¿Quieres que vaya en pijama?

Blair:

Sí.

Knox:

Entonces lo haré.

Me quedé mirando la pantalla.

No.

No podía estar hablando en serio.

Blair:

No te atrevas.

Knox:

Demasiado tarde.

—Lo odio.

Mi madre sonrió.

—¿A quién?

—A nadie.

—A Knox.

—Sí.

—¿Y por qué estás sonriendo?

Dejé de sonreír inmediatamente.

—No estoy sonriendo.

—Claro.

—Mamá.

Ella volvió a su café.

Yo guardé el teléfono.

No estaba sonriendo.

Definitivamente no.

Era solo…

una reacción involuntaria.

Eso era todo.

A las siete y cincuenta y cinco, estaba frente al espejo.

Todo estaba bien.

El cabello.

La ropa.

El maquillaje.

Nada exagerado.

Perfecto.

Mi teléfono vibró.

Knox:

Estoy abajo.

Abrí los ojos.

¿Ya?

Miré la hora.

7:55.

Había llegado temprano.

Eso era sospechoso.

Bajé las escaleras.

Mi madre apareció detrás de mí.

—¡Qué emoción!

—Mamá, por favor.

Abrí la puerta.

Y ahí estaba.

Knox llevaba una camisa oscura, jeans y una chaqueta sencilla.

Nada de pijama.

Lo miré.

—Cobarde.

Sonrió.

—Sabía que ibas a intentar matarme si aparecía en pijama.

—Probablemente.

—Por eso vine vestido.

—Qué considerado.

Se quedó mirándome durante un segundo.

Solo uno.

Pero lo suficiente para que lo notara.

—¿Qué?

—Nada.

—Estabas mirando.

—Estaba pensando.

—¿En qué?

—En que te ves…

Hizo una pausa.

Mi corazón dio un pequeño salto que inmediatamente decidí ignorar.

—¿En qué?

Knox sonrió.

—Menos horrible de lo que esperaba.

Lo miré con la boca abierta.

—Eres un idiota.

—Y tú acabas de confirmar que te lo tomas todo demasiado en serio.

—Vete.

—La cita empieza en cinco minutos.

—Entonces quedan cinco minutos para que te vayas.

Se rio.

Mi madre apareció detrás de mí.

—¡Pásenla hermoso!

Los dos respondimos al mismo tiempo:

—No somos una pareja.

Mi madre levantó las manos.

—Yo no dije eso.

Knox me miró.

—¿Nos vamos?

Suspiré.

—Vamos.

Salimos.

Mientras caminábamos hacia el auto, me repetí lo mismo que llevaba diciéndome desde aquella tarde:

Era solo una cena.

Solo dos horas.

Nada iba a cambiar.

Después de diez años odiándolo…

no había ninguna posibilidad de que una simple cita cambiara eso.

O eso pensaba.

Hasta que Knox abrió la puerta del auto para mí.

—Después de ti.

Lo miré, desconfiada.

—¿Qué estás tramando?

—Nada.

—Eso es exactamente lo que diría alguien que está tramando algo.

—Sube, Blair.

—No confío en ti.

—Lo sé.

Sonrió.

Y por alguna razón…

eso me hizo sonreír a mí también.

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Paula Giaccaglia
cómo se llama el bebé?
Iskka Amira
Excelente me encanta mucho esta historia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia 🫂
Paula Giaccaglia
Nooooooo escritora, ésto es MUY imposible!!! cómo puede ser que ninguno se haya dado cuenta que tuvo sexo!!! y sí tuvieron conciencia de vestirse!!!! sí al menos hubiesen estado desnudos en la cama era un poquito más creíble 🤭
Iskka Amira
es muy buena la novela, reciba mis felicitaciones, por casualidad ellos pertenecen a algo místico ya que se le quedó impreso el nombre de la PATRONA. 🤭

Vale la pena leerla, no nos vayas a dejar en el abandono
Sole Amado
jajajajaja esta buenísima aaaa me reee engancho espero los próximos capítulos ansiosa
Paula Giaccaglia
los dos tienen 20 años? mmmmmm 😱
Paula Giaccaglia
ésta escritora me encanta, una pena que vaya a saber cuándo siguen los próximos capítulos 😭
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