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LA DIRECTORA Y EL MAGNATE

LA DIRECTORA Y EL MAGNATE

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Traicionada, echada a la calle y con su pequeño hijo Thiago al borde de la invalidez tras un trágico accidente, Domenica Montero creía haber tocado fondo cuando su marido la abandonó a su suerte. Sin embargo, el destino le tenía reservada una jugada maestra. Al aceptar un matrimonio de conveniencia con el magnate Alexis Alcalá para salvar a su familia y cumplir la promesa hecha a la matriarca Victoria Montenegro, Domenica pasa de ser la cenicienta humillada a convertirse en la intocable señora de Alcalá, dueña de un imperio y madre de unos gemelos rebeldes a los que curará con amor. Cinco años después, cuando la familia Bracamonte regresa ciega de soberbia para arrebatarle a su hijo y robarle la millonaria herencia que les pertenece, descubrirán demasiado tarde que la mujer a la que intentaron destruir ahora camina de la mano del hombre más poderoso del país. Una historia imperdible de venganza, amor incondicional y justicia divina.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL ULTIMÁTUM DE LOS ALCALÁ Y LA ALIANZA IMPREVISTA

​ A cientos de kilómetros de la capital, en una elegante pero tensa sala de estar situada en otra ciudad, la atmósfera era tan cortante como el filo de un cuchillo. Victoria Montenegro, de sesenta años, se encontraba de pie frente a su hijo Alexis Alcalá, de cuarenta años. El heredero del emporio internacional estaba sumido en un abismo de amargura y frialdad, consumido por el dolor y la rabia tras la devastadora traición de su expareja, quien lo había engañado en su propia cama con su primo Mauricio antes de pedirle el divorcio y huir con la custodia de sus adorados gemelos, Alexander y Alejandro, dejándolos emocionalmente devastados a sus ocho años.

​—¡No me importa, Alexis! ¡Ya basta de excusas y de victimizarte! —estalló Victoria, clavando su mirada severa en su hijo, quien se resistía a levantar la vista de sus documentos corporativos—. ¡Tus hijos están fuera de control! Las niñeras y el personal del hogar me llaman todos los días con lágrimas en los ojos porque están completamente desatendidos. ¡Se están rebelando, y tú estás enterrado en esta oficina intentando tapar el vacío con trabajo!

​Alexis levantó la cabeza lentamente. Su semblante, otrora apuesto y lleno de vida, ahora mostraba ojeras profundas, una barba descuidada y una dureza implacable en los ojos.

​—Madre, no tengo tiempo para juegos ni para niñeras ineptas. Estoy levantando el imperio Alcalá, asegurando que nuestra multinacional siga siendo la más grande del país y del mundo. ¿Acaso crees que me sobra la energía para lidiar con patanerías infantiles cuando la mujer a la que amaba me destruyó la vida? —espetó Alexis con una voz ronca, cargada de un rencor profundo.

​—¡Tus hijos tienen ocho años, Alexis! ¡No necesitan una multinacional, te necesitan a ti como padre! —le gritó Victoria, golpeando la mesa con frustración contenida—. Pero ya tomé una decisión. Como tú eres incapaz de ocuparte de ellos con amor y estabilidad, te vas a casar de nuevo. Voy a buscarte una buena mujer, una dama íntegra que se mude a la mansión y te ayude a criar a mis nietos.

​Alexis se puso de pie en un salto, furioso, con los puños apretados hasta blanquear los nudillos.

​—¡¿Te has vuelto loca, mamá?! ¡¿Casarme otra vez?! ¡¿Estás fuera de tus cabales?! —bramó Alexis, perdiendo el control—. ¡Te juro que no me voy a casar con ninguna desconocida! ¡No voy a permitir que metas a cualquiera en mi casa!

​Victoria no se inmutó ante la furia de su hijo. Al contrario, lo miró con la fría determinación de una matriarca que siempre consigue lo que quiere.

​—No te estoy pidiendo permiso, Alexis. Es una orden inquebrantable —sentenció Victoria con voz helada—. Y más te vale aceptar por las buenas, porque si te niegas, te despojaré ahora mismo de todo el poder ejecutivo de la empresa y se lo entregaré por completo a tu primo Mauricio. ¡Que él maneje el imperio si tanto te gusta regalar lo tuyo!

​El rostro de Alexis se tornó de un color cenizo. La simple mención de Mauricio —el hombre que le robó a su esposa y destrozó su hogar— hizo que la sangre le hirviera en las venas. La furia lo cegaba, pero sabía que su madre hablaba en serio; el poder legal estaba en sus manos.

​—¡Eres una despiadada, mamá! ¡Me estás chantajeando con lo único que me queda! —rugió Alexis, apretando los dientes con tanta fuerza que casi los rompe—. ¡Acepto! ¡Acepto esa maldita boda de conveniencia si tanto lo deseas! Pero que te quede bien claro: yo no me voy a mudar a ninguna parte, esta mansión y mi rutina se quedan tal como están. ¡No pienso compartir techo con ninguna advenediza!

​Victoria soltó un suspiro profundo, conteniendo una sonrisa de triunfo táctico. Había logrado lo principal.

​—De acuerdo, hijo. No te mudarás tú si tanto te aferras a tu soledad —respondió Victoria con calma calculada—. Pero mis nietos Alexander y Alejandro sí se mudarán con su nueva madre a una residencia adecuada, y por supuesto, van a estudiar en nuestro prestigioso colegio Montenegro, bajo la tutela directa de la persona en quien más confío.

​Sin darle tiempo a replicar, Victoria dio media vuelta y salió de la habitación. Sabía exactamente qué fichas mover en su tablero.

​De regreso en la capital, tras haber colgado la llamada telefónica con Domenica días atrás, Victoria Montenegro cumplió su palabra. Apenas puso un pie en las instalaciones del colegio y revisó los pendientes administrativos, convocó de inmediato a su oficina a la subdirectora. Domenica llegó caminando con la ayuda de sus muletas, con el rostro pálido y los ojos marcados por las semanas de desvelo y angustia cuidando a su madre y a Thiago.

​—Toma asiento, Domenica, por favor —le indicó Victoria con una mezcla de calidez maternal y profunda seriedad en la mirada—. Te he mandado a llamar porque sé por las secretarias que intentaste buscarme de urgencia, y tu aspecto me dice que estás atravesando el peor momento de tu vida. Cuéntame todo sin ocultarme nada. ¿Qué te pasa, hija mía?

​Domenica, con la voz rota y las lágrimas brotando sin poder contenerlas, se desplomó emocionalmente frente a su mentora. Le contó con pelos y señales la tragedia de la noche del accidente, la supuesta muerte de Tomás, el desprecio inhumano de los Bracamonte al echarla a la calle sin un centavo, y la pesadilla de ver a su pequeño Thiago postrado e inválido, necesitando tres operaciones carísimas que superaban con creces su sueldo de maestra.

​—Doña Victoria... no tengo salida. Mis amigos intentan ayudarme, pero las operaciones de mi hijo cuestan una fortuna que jamás podré reunir. Siento que se me va la vida —sollozó Domenica, cubriéndose el rostro con las manos.

​Victoria la observó en silencio, procesando cada palabra con una lucidez implacable. En su mente brillante, las piezas de un rompecabezas perfecto comenzaron a encajar. Su hijo necesitaba una esposa intachable y una madre para sus nietos rebeldes; Domenica necesitaba desesperadamente salvar a su hijo y un escudo protector contra los Bracamonte.

​—Domenica, levanta la vista y escúchame bien —dijo Victoria con una firmeza que hizo que la joven contuviera el aliento—. Tengo la solución exacta para todos tus problemas. Tú me ayudas a mí, y io te ayudo a ti.

​Domenica la miró con los ojos abiertos de par en par, totalmente atónita.

​—¿Cómo dice, doña Victoria? ¿Ayudarla en qué? No entiendo...

​—Te vas a casar con mi hijo Alexis —soltó Victoria sin rodeos, directa al grano—. Y te convertirás legalmente en la tutora de mis dos nietos de ocho años, Alexander y Alejandro, quienes están desbocados y sufriendo por el abandono de su madre y la frialdad de su padre. A cambio, Domenica, te daré todo lo que necesitas: pondré una hermosa mansión a tu nombre, te otorgaré todos los recursos a tu disposición, pagaré personalmente las tres costosas operaciones y la rehabilitación de Thiago, y te encargarás de dirigir esta institución cuando yo me jubile.

​Domenica sintió que el suelo se le movía bajo los pies. Aquello sonaba a una locura absoluta.

​—¡¿Casarme con su hijo?! ¡Doña Victoria, usted está hablando en serio! ¡Yo ni siquiera lo conozco, acabo de salir de una pesadilla matrimonial! ¿Por qué haría algo así por mí?

​Victoria exhaló un suspiro pesado, se inclinó hacia adelante sobre el escritorio y tomó las manos temblorosas de Domenica entre las suyas, revelándole la verdad más dolorosa que guardaba en el alma.

​—Porque tengo cáncer, Domenica —confesó Victoria con un hilo de voz, conteniendo las lágrimas—. Necesito hacerme un tratamiento médico muy delicado y especializado fuera del país de inmediato. No puedo hacerme cargo de mis nietos ni de la institución por un tiempo. Pero escucha esto con atención: nadie puede enterarse. Ni mi hijo Alexis, ni mis nietos, ni nadie en absoluto. No quiero que sufran ni que sus vidas se detengan por mi culpa. Necesito a una mujer de agallas, inteligente y de confianza como tú para que mantenga a flote a mi familia y proteja a los niños mientras yo no estoy.

​El peso de la revelación dejó a Domenica completamente inerte. Miró a la anciana que le había tendido la mano y vio en sus ojos la misma desesperación de una madre dispuesta a todo por los suyos. Comprendiendo que uniendo sus destinos podrían salvarse mutuamente, Domenica apretó las manos de su mentora y aceptó el pacto que cambiaría para siempre el rumbo de sus vidas.

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Nora beatriz Correa
me encantó tu novela autora!! corta sin muchas vueltas y muy bien narrada!! felicitaciones de corazon un abrazo grande☺️☺️🇦🇷🇦🇷🇦🇷🇦🇷🇦🇷
Naibelys Perez: un millón de gracias 🫂❤️🥰❤️
total 1 replies
Nora beatriz Correa
me tiene atrapada está novela☺️☺️muy buena felicitaciones autora☺️☺️sigamos!!
Nora beatriz Correa
/Rice/
inuyasha/ Tomoe🦊
más capítulos plis 🫠
Emperatriz Reales
Se ve buena la historia, esperemos q no se deje de esos malvados
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