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Los Cinco Herederos del Multimillonario

Los Cinco Herederos del Multimillonario

Status: Terminada
Genre:CEO / Oficina / Romance oscuro / Completas
Popularitas:69
Nilai: 5
nombre de autor: J.Borges

Aurora lo perdió todo en una sola noche. Cinco años después, vuelve con cinco razones para no volver a rendirse.

La víspera de su compromiso, Aurora encuentra a su prometido en la cama con su propia hermana. Y sus padres, en vez de consolarla, eligen quedarse del lado de la hija «perfecta». Sin casa, sin familia y con el corazón hecho pedazos, acaba en un bar… y en los brazos de un desconocido: João Pedro de Andrade, uno de los hombres más ricos del país, frío, reservado y drogado sin saberlo.

Por la mañana, ella se marcha. Él despierta sin poder recordar su rostro.

Cinco años después, Aurora ya no es la joven que salió llorando de aquella casa. Es la dueña de una marca de joyas que se abre paso en el mercado y la madre de cinco pequeños genios: uno hackea computadoras, otro descubre malas inversiones en minutos, dos diseñan joyas y todos tienen más iniciativa que muchos adultos.

Hasta que el destino los pone frente a frente. João Pedro no deja de preguntarse por qué esa mujer le resulta tan familiar… y por qué esos cinco niños lo miran como si ya lo conocieran.

Entre secretos que creía enterrados, una hermana que no se resigna a perder y un pasado que vuelve a tocar su puerta, Aurora tendrá que decidir en quién confiar. Porque hay verdades que no se pueden esconder para siempre.

Traición, maternidad, lujo y un amor que empezó de la forma menos esperada.

Porque Aurora no volvió para pedir perdón. Volvió para demostrar quién es.

NovelToon tiene autorización de J.Borges para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2 — La hija que nadie eligió

Aurora salió del departamento de Lucas sin saber adónde ir.

Las lágrimas le nublaban la vista mientras recorría el pasillo. Apretaba el bolso contra el cuerpo, tratando de controlar el temblor de las manos.

Durante un año había creído que Lucas sería su familia. Ahora sabía que prefería a su hermana. Y lo peor era que Emilia no había sido una desconocida cualquiera. Era su propia hermana.

Entró al elevador y presionó el botón de la planta baja. En cuanto se cerraron las puertas, se derrumbó. Se tapó la boca con la mano para que no se le escapara el llanto.

—¿Cómo pudo hacerme esto?

Las puertas se abrieron. Aurora salió del edificio a toda prisa, subió al auto y se quedó unos minutos inmóvil, mirando el volante.

El celular empezó a sonar. Era su madre. Helena.

Respiró hondo antes de contestar.

—¿Hola?

—¿Dónde estás?

La voz de su madre no sonaba preocupada.

—Fui al departamento de Lucas.

Hubo un silencio.

—¿Y?

Aurora cerró los ojos.

—Encontré a Lucas con Emilia.

Al otro lado de la línea, su madre calló unos segundos. Aurora esperaba oír indignación. Esperaba que le dijera que aquello era imperdonable. Pero escuchó algo muy distinto.

—Aurora, tienes que mantener la calma.

Abrió los ojos.

—¿Mantener la calma?

—A lo mejor entendiste mal.

Sintió que algo le oprimía el pecho.

—Los vi en la cama, mamá.

—Aun así, tienes que pensar antes de armar un escándalo.

Una lágrima le resbaló por la mejilla.

—¿Un escándalo?

—Lucas es un hombre importante, Aurora.

Ella no dijo nada.

—Y Emilia siempre ha tenido una relación muy cercana con él —continuó Helena.

Aurora sintió que el mundo se detenía.

—¿Entonces los estás defendiendo?

—Estoy tratando de proteger a nuestra familia.

—No. Estás tratando de proteger a Emilia.

Helena suspiró.

—Tu hermana siempre ha sabido manejar mejor este tipo de situaciones.

Aurora soltó una risa sin humor.

—Claro.

—¿Dónde estás?

—Voy a casa.

—Ven. Tenemos que hablar.

Aurora colgó.

Durante el camino se le fue formando una certeza: tal vez por fin tenía que dejar de esperar amor de esa familia.

Al llegar, encontró a Carlos sentado en la sala. Emilia estaba a su lado. Y Lucas también estaba ahí.

Aurora se quedó en la puerta.

—¿Qué hace él aquí?

Lucas se puso de pie.

—Aurora, por favor.

—No quiero oírte.

Carlos golpeó con la mano el brazo del sofá.

—¡Basta de esa actitud!

Aurora miró a su padre.

—¿Mi actitud?

—Estás poniendo a toda la familia en una situación ridícula.

No podía creerlo.

—¡Me traicionó con mi hermana!

—Fue una situación complicada —respondió Carlos.

—¿Complicada?

Aurora miró a Emilia. Su hermana lloraba. Pero Aurora conocía ese llanto: era el mismo que Emilia usaba cuando quería conseguir algo.

—Sabías que yo estaba comprometida con él.

Emilia levantó la vista.

—Me enamoré.

Aurora sintió que algo se le rompía otra vez por dentro.

—¿Te enamoraste de mi prometido?

—Él también me ama.

Aurora miró a Lucas. No lo negó. Eso fue peor que cualquier explicación.

Helena se acercó.

—Aurora, quizá sea mejor aceptar que Lucas eligió a Emilia.

Se quedó inmóvil.

—¿Entonces eso es todo?

Nadie contestó.

—La están eligiendo a ella.

Carlos se levantó.

—No conviertas esto en una guerra.

Aurora se secó las lágrimas.

—No estoy convirtiendo nada en una guerra.

Tomó su bolso.

—Ustedes ya escogieron un bando.

Helena cruzó los brazos.

—Si sales por esa puerta ahora, no esperes que sigamos costeando tus caprichos.

Aurora miró a su madre.

—Yo nunca les pedí que me mantuvieran.

Carlos señaló la puerta.

—Entonces vete.

Algo en el pecho de Aurora terminó de hacerse pedazos.

Durante años había querido oír de sus padres que estaban orgullosos de ella. En ese instante entendió que quizá nunca lo oiría.

Fue a su cuarto y sacó una maleta pequeña. Metió un poco de ropa, sus dibujos de joyas, su laptop. Y salió.

Nadie intentó detenerla.

Desde la puerta, Aurora miró por última vez la casa.

—Algún día se van a enterar de quién soy.

Helena se rio.

—¿Tú?

Aurora no respondió. Se limitó a cerrar la puerta.

Horas más tarde, sola en un bar, clavaba la mirada en el vaso que tenía delante. Ya no tenía prometido. Ya no tenía casa. Y acababa de perder a la familia que había pasado la vida entera tratando de conquistar.

Pidió otra copa. Y otra.

Sin imaginar que esa misma noche el destino pondría en su camino a un hombre que cargaba con sus propios secretos. Un hombre al que habían drogado sin que lo supiera. Un hombre que jamás olvidaría esa noche.

João Pedro de Andrade.

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