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Mi Jefe Alfa De Aquella Noche

Mi Jefe Alfa De Aquella Noche

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / CEO
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Dharma

El es abandonado por su alfa y encuentra refugio en otro

NovelToon tiene autorización de Dharma para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16

En la oficina de Caius

Después de que Luca y Darian se fueron, Evan y Caius se quedaron en silencio.

Evan estaba incómodo. No sabía qué hacer con sus manos, con su mirada, con nada. Caius era imponente, incluso sentado detrás de su escritorio con una taza de té entre las manos.

—¿Quieres que te enseñe la oficina? —ofreció Caius, rompiendo el silencio.

—Sí, claro —respondió Evan, aliviado de tener algo que hacer.

Caminaron por los pasillos. Caius señalaba las diferentes áreas, explicando qué hacía cada departamento, pero Evan apenas escuchaba. Estaba demasiado consciente de la presencia del hombre a su lado. De cómo sus pasos eran firmes y seguros, mientras los suyos eran inciertos.

—Y aquí está tu escritorio —dijo Caius, deteniéndose frente a una mesa amplia, iluminada por una lámpara de luz cálida—. Si decides quedarte, es tuyo.

Evan miró el escritorio. Tenía una computadora nueva, una silla cómoda y hasta una planta pequeña en una maceta blanca.

—Es... bonito —dijo.

—Quería que te sintieras cómodo —respondió Caius, y su voz sonó casi tímida.

Evan giró la cabeza y lo miró. Caius estaba de pie, con las manos en los bolsillos, mirando el escritorio como si él mismo lo hubiera decorado.

—¿Usted puso la planta? —preguntó Evan.

—Sí. —Caius se aclaró la garganta—. Pensé que daría vida al espacio.

Evan sintió una pequeña sonrisa asomarse a sus labios.

—Gracias.

—No tienes que agradecerme. Es lo mínimo.

Hubo un silencio. No incómodo, sino de esos silencios que pesan por las cosas que no se dicen.

—Caius —dijo Evan, con voz suave—. ¿Por qué se está tomando tantas molestias por mí?

Caius lo miró a los ojos.

—Porque quiero que te quedes. No solo como empleado. Quiero que estés aquí.

—¿Para qué?

—Para conocerte. Para que me conozcas. Para que veas que no soy el monstruo que crees.

Evan guardó silencio un momento.

—No creo que sea un monstruo —dijo al final.

—¿No?

—Si lo fuera, no habría puesto una planta en mi escritorio.

Caius soltó una risa corta, casi sorprendida.

—Esa planta es mi mejor carta de presentación, entonces.

Evan rió también. Fue una risa pequeña, pero genuina.

—Bueno —dijo, enderezándose—. Creo que puedo intentarlo. Quedarme, digo.

—¿En serio?

—Sí. Pero necesito tiempo para... adaptarme.

—Tómate todo el tiempo que necesites —dijo Caius, y su voz era tan cálida que Evan casi no lo reconocía.

Evan asintió y, por primera vez, sintió que quizá allí podría encontrar un lugar seguro.

---

En la salida del edificio

Cuando Evan salió, Caius lo acompañó hasta la puerta.

—¿Necesitas que te lleve a casa? —ofreció.

—No, gracias. Vivo cerca.

—Entonces... ¿mañana te veo?

Evan dudó un segundo, pero luego asintió.

—Mañana. A las nueve.

Caius sonrió.

—Te esperaré.

Evan se fue caminando, sintiendo la mirada de Caius en su espalda hasta que dobló la esquina.

Y cuando llegó a su departamento, Darian lo esperaba en el sofá con una pizza.

—¿Cómo fue? —preguntó Darian, con ansias.

Evan se sentó a su lado.

—Me quedé.

—¿En serio? —Darian abrió los ojos—. ¿Y cómo fue?

—Bien —dijo Evan—. Mejor de lo que esperaba.

Darian sonrió y le dio un codazo.

—¿Y Caius?

Evan se sonrojó ligeramente.

—Es... diferente. No es lo que pensaba.

Darian se inclinó, curioso.

—¿Diferente cómo?

Evan no respondió. Solo sonrió y tomó un trozo de pizza.

—Mañana empiezo a trabajar.

—¡Eso es genial! —Darian lo abrazó—. ¡Lo lograste!

Evan se dejó abrazar, y por primera vez en mucho tiempo, sintió que el miedo que lo había acompañado durante meses comenzaba a desvanecerse.

Evan mira y detrás de Darian habían muchas bolsas de compras

—¿Y esto? —preguntó Evan, levantando una ceja.

Darian levantó la vista con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡A mí también me fue bien! —exclamó, mostrando un par de zapatillas que costaban más que el alquiler de tres meses—. Luca me dio su tarjeta y... bueno, me dejé llevar.

Evan soltó una risa y se sentó a su lado.

—Parece que los dos tuvimos un buen día.

Darian asiente feliz porque por primera vez conoce a alguien que lo cuida y mima

A la mañana siguiente

Evan llegó al edificio puntual, con el corazón latiendo un poco más rápido de lo normal. Cuando entró a la oficina de Caius, lo encontró esperándolo con una mesa llena de desayuno: croissants, frutas, jugos naturales y café recién hecho.

—Buenos días —dijo Caius, con una sonrisa tímida—. Pensé que quizá no habías desayunado.

Evan se quedó mirando la mesa, sorprendido por el gesto.

—No tenías que molestarte.

—No es molestia —respondió Caius, acercándose—. Quiero que te sientas cómodo aquí.

Evan levantó la mirada y lo vio. Caius estaba tan cerca que podía sentir su calor. Y por primera vez, en lugar de miedo, sintió algo diferente.

Algo que lo impulsó a dar un paso adelante.

—Caius... —susurró.

Y sin pensarlo dos veces, se inclinó y lo besó.

Fue un beso breve, suave, casi tímido. Pero cuando Evan se separó, vio que los ojos de Caius brillaban con una mezcla de sorpresa y felicidad.

—Eso... —dijo Caius, con la voz ronca—. No me lo esperaba.

—Yo tampoco —admitió Evan, sonrojándose—. Pero quería hacerlo.

Caius sonrió, una sonrisa genuina y cálida.

—Puedes hacerlo todas las veces que quieras.

---

Mientras tanto, en la entrada del edificio

Darian llegó con una bolsa en la mano. Había olvidado que Evan no había tomado su almuerzo, y quería llevárselo. Pero en el fondo, también esperaba cruzarse con Luca.

Entró al edificio con una sonrisa y preguntó por la oficina de Luca. Le indicaron el segundo piso y subió emocionado.

Al llegar al pasillo, escuchó voces. Una era la de Luca. La otra, la de un hombre que no reconocía.

Darian se detuvo frente a la puerta entreabierta. No quería interrumpir, pero tampoco pudo evitar escuchar.

—¿En serio te gusta ese Omega? —preguntó la voz desconocida—. Pensé que solo te habías acercado a él por Evan, para vigilarlo.

Luca soltó una risa.

—Al principio sí. Era parte del trabajo, acercarme a Darian para vigilar a Evan. Pero luego... todo cambió.

Darian sintió que el corazón se le detenía.

—¿Ahora te gusta de verdad? —preguntó el otro hombre.

—Demasiado —admitió Luca, con una voz que Darian no había escuchado antes. Vulnerable. Sincera—. Nunca pensé que fuera a sentir algo así por él. Pero aquí estoy, completamente perdido.

Darian sintió que las lágrimas comenzaban a quemarle los ojos. Todo lo que había creído, todo lo que había sentido... ¿era mentira? ¿Luca solo se había acercado a él por trabajo?

La puerta se abrió de golpe.

Luca salió y se encontró cara a cara con Darian. El Omega estaba de pie, con el rostro pálido, las manos temblorosas y los ojos llenos de lágrimas.

—Conejito... —susurró Luca, sintiendo que el mundo se le caía encima.

Darian dio un paso atrás.

—¿Así que todo fue mentira? —preguntó con la voz quebrada—. ¿Solo te acercaste a mí por Evan?

—No, espera, déjame explicarte...

—¡No quiero escuchar! —gritó Darian, y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas—. ¡Me mentiste! ¡Todo este tiempo fue una farsa!

—Darian, por favor...

Pero Darian ya estaba corriendo. Corrió por el pasillo, bajó las escaleras, salió del edificio. Las lágrimas nublaban su vista, pero no le importaba. Solo quería alejarse.

—¡Darian! —gritó Luca, corriendo detrás de él.

Llegó a la calle y lo vio cruzar la avenida sin mirar. Un auto pasó cerca, casi atropellándolo. Darian ni siquiera se detuvo.

Luca logró alcanzarlo en la esquina. Lo sujetó del brazo con fuerza, haciéndole girar.

—¡Suéltame! —gritó Darian, forcejeando.

—No puedo —dijo Luca, con la voz desesperada—. Escúchame, por favor. Lo que dije antes... no fue mentira. Al principio sí, pero luego...

—¡No me importa! —Darian lo empujó con todas sus fuerzas—. ¡Todo lo que vivimos fue una mentira! ¡Todo!

Luca sintió que esas palabras le rompían el alma.

—No es verdad —dijo, con la voz ronca—. Lo que siento por ti es real. Te juro que es real.

—¡Ya no quiero verte! —gritó Darian, liberándose de su agarre—. ¡No quiero volver a verte en mi vida!

Y salió corriendo, dejando a Luca solo en medio de la calle.

El beta se quedó inmóvil, con el corazón destrozado,

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Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️👀👀👀👀👀👀
Guadalupe Vazquez Meza
🥰Eso es amor que vale oro
Guadalupe Vazquez Meza
🥰🥰🥰 Lindos
Guadalupe Vazquez Meza
🤣🤭☺️🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Guadalupe Vazquez Meza
Una de muchas lecturas demaciado interesantes🥰
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
me encanta Luca es un personaje muy interesante y lindo
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
Los mafioso si saben 🌝
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
🌝El Omega se lo comió
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
No puedo negarlo los personajes son tan guapos
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
¡Me encanto este capítulo! Y más me encanta ser primer comentario
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
La trama de la novela me parece demasiado interesante, y me encanta como está iniciando todo 🫰adoro tu trabajo sigue así
Dharma: 🥰 Gracias me alegro que te guste
total 1 replies
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