Descripción
Esta historia comienza con Samantha, una joven universitaria de 21 años que siempre ha dicho que le gustan los hombres mayores, porque los considera más maduros y seguros de sí mismos. Un día conoce a un hombre de 31 años que ya tiene un compromiso sentimental. Sin embargo, su relación está llena de discusiones y problemas constantes, y él siente que cada vez se distancia más de su pareja. Entonces conoce a Samantha. Entre ambos nace una conexión que ninguno esperaba, pero que los lleva por un camino complicado. Ella terminará convirtiéndose en su amor prohibido, mientras él deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21: Por fin era libre
Narra Samantha
Eso era lo que llevaba tanto tiempo esperando.
Por fin Santiago estaba divorciado.
Cuando terminó nuestra videollamada y me confirmó que los documentos ya estaban firmados, sentí una felicidad enorme. Me quedé mirando la pantalla del celular con una sonrisa que no podía quitarme de la cara.
Después de tanto tiempo esperando, finalmente podía decir que Santiago era mi novio sin tener que pensar en que todavía estaba casado.
Yo sabía perfectamente que nuestra historia había comenzado de una manera complicada. Durante mucho tiempo fui la otra mujer, la persona que estaba esperando que él solucionara su matrimonio. No voy a mentir: hubo momentos en los que me pregunté cuánto tiempo tendría que esperar.
Pero ahora todo había cambiado.
Me tiré sobre la cama y agarré el celular para llamar a mi mejor amiga.
—¡Amiga! —dije apenas contestó.
—¿Qué pasó? ¿Por qué estás tan feliz?
—¡Santiago ya está divorciado!
—¿Qué?
—¡Sí! Ya terminó todo.
Mi amiga se quedó callada unos segundos.
—Amiga, vos estás loca.
Me empecé a reír.
—¿Por qué decís eso?
—¿Cómo que por qué? ¡Pasaste todo ese tiempo siendo la amante de un hombre casado!
Me quedé callada por unos segundos.
—Sí, yo sé.
—Entonces, ¿cómo podés estar celebrando así?
—Porque ya terminó su matrimonio. Eso era lo que estaba esperando.
—Pero fue un montón de tiempo.
—Lo sé. Y no te voy a decir que fue fácil.
Me acomodé en la cama y suspiré.
—Hubo momentos en los que me sentí confundida. Pero también sabía lo que quería.
—¿Y qué querías?
Sonreí.
—Siempre te lo dije. Yo quería un hombre maduro.
—Eso sí me acuerdo.
—Desde hace años te decía que quería alguien que supiera lo que significa una relación seria, que tuviera experiencia y que entendiera lo que es el compromiso.
—Pero también decías que no querías un hombre controlador.
—Exactamente. Y eso sigue siendo importante para mí.
Mi amiga soltó una pequeña risa.
—Vos siempre has sabido lo que querés.
—Por lo menos lo intento.
Me quedé mirando hacia la ventana.
—Yo nunca he querido que un hombre me diga qué puedo hacer y qué no. Quiero que me respete, que confíe en mí y que entienda que también tengo mis propios sueños.
—¿Y Santiago cumple con eso?
Pensé antes de responder.
—Hasta ahora, sí.
—Bueno, espero que siga siendo así.
—Yo también.
Mi amiga tenía razón en algo: el divorcio no significaba que automáticamente todo fuera perfecto.
Santiago tenía una hija, una historia de quince años con Valeria y muchas cosas que todavía debía acomodar en su vida.
—Además —le dije—, no quiero que Selene piense que yo quiero reemplazar a su mamá.
—Eso es importante.
—Claro. Ella es su hija y tiene derecho a querer a los dos.
—Me alegra que pensés así.
Sonreí.
—Yo quiero que las cosas sean tranquilas.
Mi amiga volvió a bromear:
—Bueno, entonces ahora sí podés decir que tenés tu hombre maduro.
—¡Ay, dejá de molestar!
Las dos comenzamos a reírnos.
Después de un rato, la conversación se volvió más seria.
—Sami —me dijo—, solo te voy a pedir que no olvidés tus propios planes.
—No los voy a olvidar.
—Tus estudios, tu mamá, tus metas...
—Todo eso sigue siendo importante para mí.
Y era verdad.
Yo podía estar feliz por Santiago y por la nueva etapa que comenzábamos, pero no quería abandonar mi propia vida.
Seguía teniendo mis estudios, mis responsabilidades y mis sueños.
—Quiero que esta relación sea diferente ahora —le dije.
—¿Diferente cómo?
—Quiero que haya tranquilidad. Nada de secretos, nada de estar esperando que alguien tome una decisión. Quiero una relación donde los dos podamos hablar con sinceridad.
Mi amiga asintió.
—Eso suena mucho mejor.
—Eso quiero.
Cuando terminamos la llamada, dejé el celular sobre la cama.
Me quedé unos minutos pensando en todo lo que había pasado desde que conocí a Santiago.
Había comenzado con un encuentro casual en la universidad.
Después llegaron las conversaciones, aquella primera comida, las flores, los meses de espera y todas las dificultades.
Y ahora, finalmente, él estaba divorciado.
Yo estaba feliz, sí.
Pero también sabía que una nueva etapa significaba nuevas responsabilidades.
No quería apresurar nada.
Quería que Santiago demostrara con hechos que estaba preparado para comenzar de nuevo.
Mientras tanto, yo seguiría siendo Samantha: una mujer con sus propios sueños, sus estudios y sus metas.
Y ahora, por primera vez, podía mirar hacia adelante sin preguntarme cuándo terminaría aquel matrimonio.
Ya había terminado.
Con uno era suficiente.
Si ya no quiere a la esposa, pues empezar el trámite del divorcio y volver a hablar con ella y la hija.
Si está interesado en Samantha, también ser honesto y maduro para decirle la realidad de su situación y dejar que ella tome la decisión de si continuar con la incipiente relación.
Así cómo va, sólo crearà conflictos entre todos y se sentirán traicionadas por él.
gracias por compartir esta atrapante movida interesante novela 💥✨❤️🧬🌹🇨🇴🌹🇨🇴