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MALA DESDE LA CUNA Esta Señorita Te Sorprenderá

MALA DESDE LA CUNA Esta Señorita Te Sorprenderá

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Mundo de fantasía / Completas
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Lyanne Vesper siempre fue considerada la hija dócil de la poderosa Casa Vesper. Dulce, obediente y sin ambición. Una señorita incapaz de hacer daño. Pero todos estaban equivocados.

Lyanne no se volvió mala por culpa del mundo. Nació así. Desde niña aprendió a esconder sus colmillos detrás de una sonrisa inocente y a convertir las debilidades ajenas en armas.

Cuando el heredero Kaelen la toma como esposa mientras continúa obsesionado con Wynne, Lyanne comprende que el amor nunca será su moneda de cambio. Si no puede tener su corazón, tendrá algo mucho más valioso: el poder.

Entre intrigas, traiciones, venenos, guerras entre clanes y una lucha por el Trono de la Luna, Lyanne moverá cada pieza sin que nadie descubra quién está detrás.

Porque cuando todos creen estar jugando contra ella…

ya han perdido.

Y Lyanne solo sonríe.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL ECO DE LA AUSENCIA

La retirada del ejército del Norte dejó tras de sí un silencio extraño, denso, como si la tierra misma contuviera el aliento. Las puertas de la Ciudadela permanecieron cerradas durante tres días más, y cuando por fin se abrieron, el pueblo salió despacio, con cautela, mirando hacia el camino que Wynne había tomado. No había cánticos ni grandes festejos. La victoria se sentía incompleta, manchada por la sombra de lo que pudo ser y no fue.

Me encontraba en los aposentos reales, sentada junto a la ventana, viendo cómo los soldados patrullaban las murallas. Kaelen entró sin llamar. Se detuvo tras de mí, sin hablar, y durante un largo rato solo escuchamos el viento que soplaba entre las torres.

—Se fue —dijo al fin, con voz apagada—. De verdad se fue. Y no sé si sentir alivio… o vacío.

Me giré hacia él, levantándome despacio. Su rostro seguía pálido, la venda en el hombro manchada levemente de rojo, y en sus ojos dorados brillaba una confusión que no desaparecería pronto.

—Eligió irse —respondí con suavidad—. Tuvo la espada en la mano y pudo terminar con todo. Pero no lo hizo. Algo dentro de ella aún no estaba perdido del todo.

—¿O fue cobardía? —murmuró él, mirando sus propias manos—. ¿O se dio cuenta de que nunca tendría lo que creía merecer?

—No lo sé —admití—. Y quizás nunca lo sepamos. Pero lo que sí sé es esto: la guerra no terminó porque ella bajara la espada. Terminó porque vio que no había lugar para ella aquí. Ni en tu corazón, ni en este pueblo, ni en este trono. Lo que ella amaba… era un recuerdo. Una fantasía que se desvaneció al ver la realidad.

Kaelen se acercó a la mesa y se apoyó en ella, con la cabeza baja.

—Yo la amé, Lyanne. No puedo negarlo. Y parte de mí… parte de mí se fue con ella.

—Lo sé —dije, acercándome y poniéndole una mano en el brazo—. Y no te pido que la olvides. Te pido que no dejes que su recuerdo nos destruya a nosotros. A Elian. A todo lo que estamos construyendo.

Me miró entonces, y en su mirada había gratitud, pero también una pregunta silenciosa.

—¿Alguna vez me perdonarás por haberla amado? —susurró—. ¿Por haber elegido a ella primero?

—No hay nada que perdonar —respondí con firmeza—. Tú seguiste a tu corazón. Yo seguí a mi deber. Y al final… el deber fue más fuerte. Eso no es culpa tuya ni mía. Es simplemente lo que somos.

En ese momento, la puerta se abrió de golpe y Elian entró corriendo, con el cabello revuelto y el rostro encendido por la prisa.

—¡Madre! ¡Padre! —gritó, deteniéndose entre nosotros—. Los guardias dicen que ella se fue. Que no volverá. ¿Es verdad?

Me arrodillé ante él, tomándole las manos entre las mías.

—Es verdad, pequeño. Se marchó a su tierra. Y no volverá.

El niño frunció el ceño, confundido.

—¿Y no vendrá a hacernos daño? ¿Tengo que tener miedo?

—No —dije, mirándolo a los ojos con claridad—. No tienes que tener miedo de nadie mientras estemos aquí. Pero escúchame bien: la gente que se siente triste y sola a veces hace cosas malas. No porque sean malas desde el principio, sino porque olvidan que también pueden ser buenas. Esa mujer… se perdió a sí misma. Y no debemos imitarla. Debemos ser mejores. Más justos. Más bondadosos.

—¿Incluso con ella? —preguntó él, con esa inocencia que dolía proteger.

—Incluso con ella —respondí suavemente—. Porque la bondad no es para quien la merece. Es para quien la necesita. Y ella… necesitaba mucho más que venganza. Necesitaba paz. Y no la encontró aquí.

Kaelen se arrodilló junto a mí y puso una mano sobre el hombro de nuestro hijo.

—Tu madre tiene razón, Elian. La fuerza no está en destruir lo que odias. Está en proteger lo que amas. Y eso… eso es lo que haremos de ahora en adelante. Juntos.

Esa tarde, convocamos al consejo de ancianos. La noticia de la retirada de Wynne ya se había extendido, y la sala estaba llena de murmullos y miradas inquietas. Cuando entramos, Kaelen tomó asiento en el trono, y yo me puse de pie a su lado, no como una sombra, sino como su igual.

—La amenaza del Norte ha terminado —anunció él, con voz clara y firme—. Wynne y sus guerreros se han retirado y han cruzado la frontera hacia sus tierras. No los perseguiremos. No buscamos venganza. Buscamos paz.

—¿Y si regresa? —preguntó uno de los ancianos, con el ceño fruncido—. ¿Si reúne otro ejército y vuelve con más fuerza?

—Entonces estaremos listos —respondí yo, antes de que Kaelen pudiera hablar—. Fortaleceremos las murallas. Entrenaremos a más guerreros. Formaremos alianzas con los clanes del sur. Pero no derramaremos sangre sin necesidad. Si ella vuelve con guerra, la recibiremos con la misma moneda. Si vuelve con paz… entonces hablaremos. Pero mientras no cruce nuestra frontera… no es nuestra preocupación.

—¿Y el pueblo? —preguntó otro—. Muchos temen que ella regrese de noche, que envenene, que ataque desde las sombras. El miedo se extiende más rápido que el fuego.

—Entonces debemos ser más fuertes que el miedo —dije, dando un paso adelante—. Reuniré a las sanadoras. Iré personalmente a las aldeas fronterizas. Hablaré con la gente. Les diré que el trono los protege. Que su reina no les fallará. Y mientras yo viva… nadie vendrá a tomar lo que es suyo.

Los ancianos intercambiaron miradas. Vi en sus rostros lo que ya sabía: no era solo la esposa del rey la que hablaba. Era la reina que todos necesitaban. La que no esperaba órdenes. La que tomaba el mando cuando todo parecía oscuro.

Esa noche, cuando Elian ya dormía y Kaelen se quedó en la sala de mapas planeando la defensa de las fronteras, me senté ante mi cuaderno de cuero. Las páginas ya estaban llenas de años de entradas: la humillación, el veneno, la pérdida, el nacimiento, la guerra. Y ahora… esto.

Se fue. Y sin embargo, no siento la victoria que esperaba sentir. No hay júbilo, ni triunfo, ni el fin de la historia que imaginé tantas veces. Solo hay silencio. Y la comprensión de que el final de una guerra no es el fin del dolor. Ella se llevó su dolor consigo. Pero dejó el suyo aquí, entre nosotros, como una sombra que se niega a desaparecer por completo. Kaelen la extraña. Lo sé. Y yo… yo no la extraño. Pero la entiendo. Y eso es lo que más me asusta. Porque en otro tiempo, en otra vida… ¿hubiera sido yo ella? ¿Si él me hubiera elegido a mí primero y me hubiera arrojado después? ¿Me habría convertido en la misma sombra hambrienta de venganza? No lo sé. Y espero nunca saberlo. Lo que sí sé es esto: el trono no me ha hecho buena. No me ha hecho mala. Me ha hecho necesaria. Y eso… tendrá que ser suficiente.

Cerré el cuaderno y lo guardé en su lugar. Salí al balcón. La luna brillaba sobre la Ciudadela, inmensa y eterna, como lo había hecho desde antes de que naciéramos y como seguiría brillando mucho después de que nos fuéramos.

—Descansa, Wynne —susurré al viento, hacia el norte—. Donde quiera que estés… descansa. Porque aquí, en este lado de la frontera, por fin podemos hacerlo también

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Cecilia Rodriguez
bonita novela, gracias por escribirla y compartirla 🌷🌷🌷
Vanessa Ibáñez Fernández
perdieron el primer que??
Vanessa Ibáñez Fernández
no entinedo porque hace un diario, eso no sería como dejar una evidente evidencia??
EspirituCreativo: Jeje lectora
total 3 replies
Ingrid Perez
Felicidades una historia muy bonita de enseñanza gracias te deseo muchísimas bendiciones 🤗😘
EspirituCreativo: Gracias lectora
total 1 replies
🥰Paty💕 💖
tengo una duda,si en la noche de bodas el no fue a verla como quedó embarazada porque claramente ella dijo que fue en su noche de bodas pero en el capítulo de la noche de bodas se dijo que el fue directo con la amante y no fue con ella ,podría ser tan amable de sacarme la duda ☺️
🥰Paty💕 💖: muchas gracias 🥰por aclarar mis dudas 🥰eres muy buena escritora 👏
total 2 replies
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