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Indomable

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Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: YICELA MOSQUERA MENA

Valentina Mena es una mujer fuerte e independiente que nunca se ha dejado dominar por nadie. Matteo De Luca, líder de un poderoso imperio mafioso, está acostumbrado a obtener todo lo que quiere. Cuando sus caminos se cruzan, nace una atracción peligrosa que los llevará a enfrentarse entre el amor, el poder y la traición.

NovelToon tiene autorización de YICELA MOSQUERA MENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Secretos entre hermanas.

Los días siguientes transcurrieron con una aparente normalidad que resultaba casi irritante.

La empresa seguía funcionando.

Las reuniones continuaban acumulándose.

Los contratos seguían llegando a su escritorio.

Y, sin embargo, para Valentina nada parecía normal.

Porque cada vez que observaba a Isabel durante el desayuno o durante la cena, volvía a recordar aquella conversación en la cocina.

Cada vez que veía una fotografía de Gabriel Mena colgada en alguna pared de la casa, se preguntaba si realmente conocía toda la historia de su padre.

Y cada vez que sonaba su teléfono, una parte de ella esperaba encontrar nuevas respuestas.

Pero las respuestas no llegaban.

Solo más preguntas.

Aquella tarde regresó a casa más temprano de lo habitual. Había terminado una reunión importante antes de tiempo y decidió aprovechar el resto del día para descansar un poco. Sin embargo, apenas cruzó la puerta principal, supo que la tranquilidad no iba a durar demasiado.

Sofía la estaba esperando.

Literalmente.

Sentada en el sofá con los brazos cruzados y una expresión sospechosamente seria.

—Eso da miedo —comentó Valentina mientras dejaba el bolso sobre una silla.

—Tenemos que hablar.

—Definitivamente da miedo.

—Lo digo en serio.

Valentina soltó un suspiro.

—Yo también te quiero.

—Valentina.

—Está bien, está bien.

Tomó asiento frente a ella.

—¿Qué ocurre?

Sofía se inclinó ligeramente hacia adelante.

—Mamá.

Valentina ya lo imaginaba.

—¿Qué pasa con mamá?

—La he estado observando.

—Eso suena ilegal.

—No cambies de tema.

—Lo intento.

—Y lo haces fatal.

A pesar de todo, ambas sonrieron.

Aquella complicidad siempre había existido entre ellas. Sofía era probablemente la única persona capaz de decirle a Valentina exactamente lo que pensaba sin preocuparse demasiado por las consecuencias.

—La he estado observando —repitió—. Y está nerviosa.

La sonrisa desapareció del rostro de Valentina.

—¿Estás segura?

—Completamente.

—¿Por qué lo dices?

—Porque la conozco.

Aquella respuesta sonó demasiado familiar.

Últimamente todo el mundo parecía utilizar la misma frase.

—Está más distraída de lo normal. Se queda pensando en cualquier cosa. Y ayer la vi mirando una fotografía de papá.

Valentina sintió que algo se tensaba dentro de ella.

—¿Qué fotografía?

—La que tiene en su habitación.

La más antigua.

La que casi nunca saca.

Eso llamó inmediatamente su atención.

Porque Isabel no era una mujer nostálgica.

Extrañaba a Gabriel, sí.

Pero rara vez pasaba horas observando fotografías del pasado.

—¿Crees que tiene relación con Lorenzo?

—Creo que tiene relación con algo.

Y por primera vez desde aquella conversación nocturna, Valentina sintió que Sofía estaba tan inquieta como ella.

Aquella misma noche ocurrió algo que terminó de convencerlas.

Después de la cena, Isabel recibió una llamada.

No parecía extraño.

Recibía llamadas constantemente.

Sin embargo, esta vez fue diferente.

Porque apenas vio el número en la pantalla, su expresión cambió.

Y salió inmediatamente al jardín para responder.

Valentina y Sofía intercambiaron una mirada.

Las dos lo notaron.

Las dos pensaron exactamente lo mismo.

Y ninguna dijo nada.

Esperaron.

Cuando Isabel regresó diez minutos después, parecía más pálida.

Más seria.

Más preocupada.

—¿Todo bien? —preguntó Sofía.

—Sí.

La respuesta fue inmediata.

Demasiado inmediata.

—¿Segura?

—Claro.

Y cambió de tema.

Una vez más.

Como si estuviera evitando deliberadamente cualquier conversación que pudiera acercarse a aquello que intentaba ocultar.

Esa noche, cuando quedaron solas en la habitación de Valentina, ninguna necesitó iniciar la conversación.

—Está escondiendo algo —dijo Sofía.

—Sí.

—Y ya estoy cansada.

—Yo también.

Se hizo un breve silencio.

—¿Qué vamos a hacer?

Valentina permaneció pensativa.

Por primera vez estaba considerando seriamente algo que jamás había imaginado hacer.

Investigar a su propia familia.

Y aquello le producía una sensación incómoda.

Porque una parte de ella se sentía culpable.

Como si estuviera traicionando a Isabel.

Pero otra parte necesitaba respuestas.

Las necesitaba desesperadamente.

—Voy a hablar con Matteo.

Sofía arqueó una ceja.

—¿Con Matteo?

—Tiene recursos.

Contactos.

Información.

—Y te gusta.

Valentina cerró los ojos.

—Sofía.

—¿Qué?

—Estamos hablando de algo serio.

—Precisamente por eso.

—No empieces.

—No estoy empezando.

Ya empecé hace semanas.

Valentina tomó un cojín y se lo lanzó.

Sofía se echó a reír.

Y durante unos segundos, la tensión desapareció.

Solo durante unos segundos.

Porque ambas sabían que el problema seguía allí.

Esperando.

Al día siguiente, Matteo la citó en una cafetería alejada del centro de la ciudad.

No era habitual.

Normalmente las reuniones ocurrían en oficinas, restaurantes o lugares relacionados con negocios.

Por eso, cuando llegó y lo encontró sentado junto a una ventana con dos cafés ya servidos, la escena se sintió extrañamente normal.

Casi íntima.

—Llegas tarde —comentó él.

—Dos minutos.

—Tres.

—Exagerado.

—Siempre.

Valentina tomó asiento frente a él.

Y por un momento se permitió disfrutar de aquella sensación de normalidad.

Solo un momento.

Porque rápidamente recordó por qué estaban allí.

—¿Has descubierto algo?

Matteo negó con la cabeza.

—Todavía no.

La decepción fue inmediata.

—Pero sí encontré algo extraño.

Eso llamó su atención.

—¿Qué?

Matteo apoyó ambos antebrazos sobre la mesa.

—Tu padre.

Valentina sintió cómo el corazón comenzaba a acelerarse.

—¿Qué pasa con él?

—Hay varios años de su vida de los que prácticamente no existe información.

—¿Cómo que no existe información?

—Exactamente eso.

Ella frunció el ceño.

—No tiene sentido.

—Lo sé.

—Todo el mundo deja registros.

Universidad.

Trabajo.

Documentos.

Viajes.

—Normalmente sí.

—Entonces…

—Entonces alguien fue muy cuidadoso.

Aquellas palabras quedaron suspendidas entre ambos.

Pesadas.

Inquietantes.

Porque implicaban algo que ninguno quería admitir todavía.

Alguien había borrado parte del pasado de Gabriel Mena.

Y nadie borra información durante décadas sin una razón.

—¿Crees que Lorenzo tuvo algo que ver?

Matteo permaneció en silencio varios segundos.

—No lo sé.

Y por primera vez, Valentina creyó que realmente no lo sabía.

Muy lejos de allí, Isabel permanecía sentada en el borde de su cama.

Entre sus manos sostenía una vieja caja de madera.

La misma que llevaba años escondida en el fondo de un armario.

La misma que había prometido no volver a abrir.

Durante largos segundos observó la tapa cerrada.

Como si temiera lo que encontraría dentro.

Finalmente reunió valor.

La abrió.

Fotografías.

Cartas.

Documentos.

Recuerdos.

Fragmentos de una vida que había intentado dejar atrás.

Sus dedos temblaron ligeramente al tomar una fotografía.

En ella aparecía Gabriel.

Sonriendo.

Más joven.

Más feliz.

Y junto a él había otra persona.

Una figura cuya imagen Isabel cubrió inmediatamente con la palma de la mano.

Como si incluso después de tantos años siguiera siendo incapaz de mirarla.

Las lágrimas aparecieron sin previo aviso.

Porque por primera vez en mucho tiempo sentía que el pasado estaba regresando.

Y sabía exactamente lo que eso significaba.

Significaba peligro.

Significaba dolor.

Y significaba que pronto tendría que tomar una decisión que llevaba años evitando.

Decir la verdad.

O perder a sus hijos cuando la descubrieran por su cuenta.

1
Andrea Nardelli
extraordinaria sin final siempre
Cristina Miranda
Que será lo que hay oculto??!!
Cristina Miranda
huy, cuando se encuentren...
fuegos artificiales!!!!
....😂😂
Cristina Miranda
huy, cuando se encuentren...
fuegos artificiales!!!!
....😂😂
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