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Entre Heridas Y Esperanzas

Entre Heridas Y Esperanzas

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Enfermizo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: viviana ramoa

A ella una tragedia que la obligó a huir.
Al el una silla de ruedas lo condeno al olvido y al dolor para siempre.
cuando sus vidas se encuentren, cada herida amenaza con romperlos, pero será la esperanza quien siempre insistirá en salvarlos.

NovelToon tiene autorización de viviana ramoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Abrir el alma

La tarde se estiraba lenta cuando el camino de regreso los llevó hasta la mansión. El aire olía a pasto húmedo y a madera fresca, como si la casa también estuviera respirando después de una jornada tranquila.

Adela empujó suavemente el ritmo de Lukas con cuidado, acostumbrada ya a leer sus gestos: el esfuerzo en las manos, el cansancio en la mirada, y aun así… esa chispa de vida que se le había encendido durante el paseo.

Cuando entraron, Lukas se quedó quieto un segundo en el umbral, como si la emoción le pesara en el pecho.

—Adela… —dijo, con la voz baja—. Gracias. De verdad. No sé cómo explicarlo, pero hoy… hoy no me sentí un estorbo.

Adela sonrió, aunque se notaba que todavía traía el corazón sensible.

—No digas eso. No viniste a ser nada para nadie. Viniste a vivir un rato diferente.

Hans apareció desde el interior, con esa calma suya que siempre parecía ordenar el mundo. Se acercó a Lukas y luego a Adela, como si sellara el momento.

—Vieron que no era tan difícil salir, ¿no? —comentó, divertido pero con ternura—. A veces solo hace falta que alguien te empuje un poquito.

Lukas soltó una risa corta.

—Hans, tu me empujaste… pero con cariño.

Hans asintió, satisfecho.

—Bueno. Yo me retiro. Ustedes dos necesitan… su propio silencio.

Adela lo miró, agradecida.

—Gracias por todo, Hans.

Hans levantó la mano, como restándole importancia, pero antes de irse se detuvo un segundo.

—Solo una cosa, Adela… —dijo con seriedad suave—. Si Lukas te pregunta algo, respondé con la verdad. No con la culpa.

Y después se fue, dejando el eco de sus pasos apagarse en el pasillo.

Adela se quedó con Lukas a solas.

El salón estaba iluminado por una luz cálida, y el silencio se instaló entre ambos… no como incomodidad, sino como espacio para lo importante.

Lukas respiró hondo.

—Adela… —empezó, mirando al frente, como si le costara mirar directo—. ¿Por qué viniste a Alemania?

Adela tragó saliva. Se sentó cerca de él, lo suficiente para que Lukas sintiera compañía, pero sin invadir.

—Porque ya no podía respirar donde estaba —respondió al fin—. Porque había cosas que me seguían incluso cuando cerraba los ojos.

Lukas frunció el ceño, atento.

—¿Tuviste… problemas allá?

Adela apretó las manos sobre su regazo.

—Más que problemas. Una vida que empezó bien… y después se volvió una trampa.

Lukas la miró, despacio.

—Cuentame

Adela cerró los ojos un instante, como si buscara el lugar exacto donde dolía menos.

—Me casé —dijo—. Al principio todo era… perfecto. Yo era feliz. De verdad. Sentía que por fin había encontrado estabilidad, cariño, futuro.

Lukas no interrumpió. Solo esperó.

—Cuando llegó nuestro hijo… —continuó Adela, la voz quebrándose apenas—, todo se sentía todavía mejor. Como si el mundo se hubiera acomodado por fin.

Lukas bajó la mirada.

—¿Y después qué pasó?

Adela soltó una risa amarga, casi sin sonido.

—Después… él cambió. Primero fue “una etapa”. Luego fue “cosas de trabajo”. Después llegó la llegada tardía a casa, las excusas, el cansancio en sus ojos… y yo, como tonta, tratando de creerle.

Se le humedecieron los ojos, pero no lloró todavía.

—Y un día empecé a recibir cuentas —dijo—. Deudas. Deudas por apuestas. Cartas, llamadas… y yo fingiendo que no entendía, porque si entendía, tenía que aceptar que mi vida se estaba rompiendo.

Lukas apretó los labios.

—¿Él apostaba… en serio?

—Sí —respondió Adela—. Y no era solo dinero perdido. Era mentira tras mentira. Era promesas… y nunca cumplía.

Lukas se movió un poco en la silla, como si esa historia le pesara físicamente.

—¿Intentaste hablar con él?

Adela asintió.

—Intenté. Pero cada vez que yo pedía responsabilidad, él se cerraba. Se ponía agresivo o me daba vuelta la conversación. Me hacía sentir que yo estaba exagerando… que yo no entendía.

Se quedó callada un segundo.

—Hasta que pasó lo peor.

Lukas la miró con miedo contenido.

—¿Qué pasó?

Adela respiró hondo.

—Una mañana me llamó. Me pidió dinero. Dijo que “esta vez sí”, que era para pagar su deuda y que después todo iba a estar bien.

Lukas se quedó quieto.

—¿Y tu?

—Yo le dije que no —dijo Adela, firme—. Porque ya estaba harta. Porque ya no era solo su problema: era el hambre, la angustia, el miedo… era mi hijo mirando todo y aprendiendo que el amor también puede doler.

Lukas abrió un poco los ojos.

—Adela…

Adela sostuvo su mirada.

—Y cuando dije que no… —susurró—, se desató el infierno.

Lukas tragó saliva.

—¿Te hicieron algo?

Adela apretó los dedos hasta que le dolió.

—No me hicieron a mí… —dijo—. Fue peor.

Se le quebró la voz.

—Le dispararon a mi hijo como venganza. Como castigo por no haberle dado el dinero. Como si mi negativa fuera la causa de su violencia.

Lukas se quedó sin aire. Su mirada se perdió un segundo, como si el salón se volviera demasiado pequeño.

—Yo… —murmuró—. No puedo creerlo…

Adela negó con la cabeza, seca.

—No hay nada que creer. Solo hay que sobrevivir a lo que pasa.

Lukas cerró los ojos un instante.

—Entonces… por eso te fuiste.

Adela asintió.

—Salí del país para respirar aire nuevo. Para que el dolor no me siguiera con el mismo rostro cada día. Para intentar vivir sin sentir que el pasado me empuja por la espalda.

Lukas abrió los ojos. La miró con una mezcla de respeto y dolor.

—¿Y pudiste…?

Adela sonrió apenas, como si esa pregunta fuera demasiado grande.

—No “pude”. Estoy aprendiendo. A veces avanzo, a veces me caigo. Pero hoy… hoy fue distinto. Hoy me sentí humana otra vez.

Lukas bajó la mirada a sus manos.

—Gracias por confiarme esto.

Adela se inclinó un poquito hacia él.

—No me lo agradezcas. Yo necesitaba decirlo… y tu necesitabas escuchar algo que no fuera solo “cuidados”.

Lukas la miró, y por primera vez su voz sonó más cálida.

—¿Sabés qué me pregunto? —dijo—. Si hoy Hans te trajo a salir… ¿por qué yo no pude haber salido antes?

Adela respiró, suave.

—Porque a veces uno se acostumbra a la oscuridad. Y cree que es su lugar.

Lukas asintió lentamente.

—Yo… me acostumbré.

Adela le tomó la mano con cuidado.

—Pero no estás solo, Lukas. Ni yo estoy rota como para no sentir. Ni tu estás condenado a quedarte en el mismo día para siempre.

Lukas apretó su mano apenas.

—Entonces… —dijo, dudando—, ¿puedés quedarte un poco más? Solo… para que no se me haga tan pesado el silencio.

Adela sonrió, con ternura.

—Me quedo.

Y en esa quietud, mientras la luz de la tarde se iba apagando despacio, Adela y Lukas compartieron algo que no era solo conversación: era verdad, era duelo… y era una oportunidad mínima de volver a empezar.

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mariela
Por fin Lunas decidiste ir a Brasil a contarle la verdad de tu salud a tu madre veremos como reacciona al ver Adela y saber que va a tener un nieto.
mariela
Adela y Lukas ya se atrevieron a dar el paso para hacer el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y funcionó perfectamente y ahora con Luci posesionada de la cama y la casa huele a hogar por fin Adela se olvido por un momento de todo.
mariela
Ya Adela esta empezando a dejar que el dolor por la perdida de Jorge se transforme en amor que no lo olvidara nunca pero ella tiene que aprender a vivir y ser feliz con ese amor que le ofrece Lukas.
mariela
Porque le tiene tanto miedo a Aldo que venda su casa y se divorcie de esa escoria Lukas tiene dinero y puede contratar a un buen abogado que saque a ese lastre de encima.
mariela
Muy bonias palabras y consejos de Estafania a su hermana Adela se esta auto castigando porque si siente alegría, si ríe, si ama estará faltando a la memoria de su hijo Jorge y se es dolorosa la muerte de un hijo pero la vida continua y por eso no es faltarle a su memoria honralo recuerdalo con amor infinito fue tu hijo por 9 años siempre lo vas adorar.
Te mereces una oportunidad de ser feliz al lado de Lukas no lo pienses y deja te querer y quiere tu también.
mariela
Adela hablar de tu pasado y la muerte de tu hijo que es doloroso por las circunstancias en que sucedio esa tragedia te hace bien desahogar ese pesar que llevas y así Lukas sabrá de tu tristeza.
mariela
Que gustos tenía Estefi que nadie la quería y la juzgaba porque si era lesbiana porque criticar cada quien tiene sus gustos y quien la comprendió fue Hans y no la juzgo.
Lukas lo que hace el amor saliste de tu casa a respirar el mismo aire que Adela.
mariela
Ya comenzo sutilmente el cariño entre Adelante y Lukas que puede llegar al amor verdadero que tanto necesitan los dos.
mariela
Lukas llego la horma de tu zapato la que te hará fortalecer ese cuerpo y puedas volver a caminar así sea con un bastón pero de pie.
mariela
🤣😂🤣😂 Lukas te llego la generala que te pondrá firme para que respete que pensaste que Adela se iba a dejar por ti si tu pasaste muchas cosas hasta ser herido y quedar discapacitado ella también esta a dando por un dolor fuette.
mariela
Creo que Hans involucrara a Adela con su jefe como enfermera para cuidar su salud y ella para que se distraiga y salga de esa rutina pensando en el pasado sabemos que la muerte de su hijo no se olvidara nunca es una herida abierta que la acompañara toda la vida pero ella tiene que levantarse y salir adelante.
mariela
Adela es lo mejor salir de ese circulo vicioso vete con tu hermana para Alemania hasta puedes conseguir trabajo cambiar de ambiente y no ver al vicioso de Aldo.
Claudia Patricia Cruz Saa
Adela tú eres la mayor responsable de lo que le pasó a tú hijo por no haber lo protegido de ése delincuente que le diste como padre, porque aún sabiendo lo que pasaba te hacías la ciega para no proteger a tu hijo así que ahora no te quejes ni hagas culpables a otros por lo que era tú deber hacer
mariela
Que dolor tan grande para Adela la muerte de su hijo por culpa de el juego y el vicio de Aldo y el tranquilo no le dolió no vino llorando nada desgraciado menos mal saliste de ese lastre esa escoria que no sirve para nada.
mariela
Que hdp no estar en el velorio y entierro de su hijo porque según el no era el momento Adela mandalo para la 💩💩 que se vaya ese desnaturalizado y desgraciado de Aldo no merece estar a tu lado después de la muerte de Jorge.
Mary Ney
Que dolor que sinvergüenza ese Aldo no le dolió el hijo
mariela
Que fuerte lo que le esta sucediendo a Adela su hijo murió por culpa de su propio padre y ahora ese dolor no lo superara nunca.
Claudia Patricia Cruz Saa: La culpa no es sólo del padre de ella aún más.
por que tenía que haber protegido a su hijo y no lo hizo, porque cuando una persona tiene vicio no le importa la vida de otros sólo piensan en mantener su vicio
total 1 replies
mariela
Pobre Adela ver a su hijo herido por culpa de su padre por deudas de juego y la advertencia fue contra el pequeño Jorge que no tiene nada que ver con razón la hermana de Adela le dijo dejalo y ella de necia creyendo en promesas vacías lo dejo estar.
mariela
Adela ese Aldo es un hombre con demasiados vicios y problemas y siempre tu se lo solucionas suelta a esa escoria que no sirve ni para esposo menos para padre.
mariela
Ese Aldo es un vicioso ludópata que por lo visto no esta pendiente de su familia se desaparece veremos que es lo que pasa con esta pareja.
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