NovelToon NovelToon
La Hija Del Don

La Hija Del Don

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Mafia
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Atenea Moretti siempre ha sido la joya más protegida de la familia Moretti. Su heterocromía la hace imposible de olvidar, y para su padre, uno de los hombres más poderosos de la mafia, ella es lo único que queda de la mujer que amó. Ocho años después de la muerte de su madre, una nueva familia entra en sus vidas. Una madrastra, dos hermanastros que cambiarán su mundo para siempre. Mientras Atenea intenta adaptarse a su nueva realidad, descubre que la muerte de su madre no fue un accidente. Entre secretos, traiciones y luchas de poder, deberá encontrar la verdad antes de que esta la destruya. Porque en la mafia, la sangre es poder. Y algunos secretos están dispuestos a matar para permanecer enterrados.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Primer aliado

—Atenea.

—No.

—Atenea.

—No.

—Atenea.

—¿Qué?

Adrián señaló la carpeta que ella escondía detrás de la espalda.

—Muéstramela.

Ella suspiró.

Sabía que era inútil discutir.

Finalmente se la entregó.

—Si me dices que estoy loca, te arrojo por la ventana.

—Lo tendré presente.

Durante los siguientes veinte minutos ambos permanecieron sentados en el suelo de la habitación.

La carpeta abierta entre ellos.

Fotografías.

Informes.

Declaraciones.

Todo estaba disperso sobre la alfombra.

Atenea observaba cada reacción de Adrián.

Esperando.

Buscando.

Hasta que él frunció el ceño.

—¿Qué?

Adrián tomó una hoja.

Luego otra.

Y otra.

—Esto es raro.

El corazón de Atenea dio un salto.

—¿Qué encontraste?

—Las fechas.

—¿Qué pasa con ellas?

Adrián señaló un documento.

—La declaración de este guardia fue registrada dos días después del accidente.

Nada raro.

Luego señaló otro.

—Pero esta declaración está fechada un día antes.

Atenea parpadeó.

—¿Cómo?

—Exactamente.

Se quedaron mirando el papel.

El error era imposible.

Una declaración no podía existir antes del accidente.

Adrián continuó revisando.

Y cuanto más leía, peor parecía todo.

—Aquí falta una página.

—¿Otra?

—Sí.

—Genial.

—Y este nombre fue eliminado.

Atenea se acercó más.

—¿Lo borraron?

—Sí.

A propósito.

El silencio se volvió pesado.

Porque ya no parecían simples coincidencias.

Finalmente Adrián dejó los papeles sobre el suelo.

—No creo que estés paranoica.

Atenea sintió una mezcla extraña de alivio y miedo.

Porque una parte de ella quería estar equivocada.

Muchísimo.

Pero otra parte necesitaba respuestas.

—Entonces…

—Entonces alguien modificó estos documentos.

Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.

Frías.

Peligrosas.

Reales.

—¿Quién?

Adrián negó lentamente.

—No lo sé.

Pero quien lo hizo tenía acceso a información oficial.

Y suficiente poder para ocultarlo.

Atenea tragó saliva.

Porque eso reducía mucho la lista de sospechosos.

Y todos eran personas peligrosas.

La tarde pasó sin que se dieran cuenta.

Revisaron cada hoja.

Cada fotografía.

Cada detalle.

Y aunque no encontraron respuestas definitivas…

Encontraron demasiadas preguntas.

Cuando el sol comenzó a ponerse, Adrián recogió uno de los documentos.

—¿Qué es esto?

Atenea se inclinó.

Era una vieja fotografía.

La imagen estaba borrosa.

Pero se distinguían tres personas.

Su madre.

Alessandro.

Y un hombre desconocido.

La fotografía tenía una fecha escrita detrás.

Dos semanas antes de la muerte de su madre.

—No recuerdo haber visto a ese hombre.

—Yo tampoco.

Atenea observó el rostro una y otra vez.

Algo en él le resultaba familiar.

Pero no sabía por qué.

Al caer la noche, ambos seguían en la habitación.

Demasiado concentrados para notar el paso del tiempo.

Y demasiado cerca.

Sentados hombro con hombro.

Compartiendo documentos.

Compartiendo teorías.

Compartiendo silencios.

Hasta que Matteo abrió la puerta de golpe.

—¡Atenea!

Los dos dieron un salto.

—¡¿Qué?!

Matteo parpadeó.

Luego miró los papeles.

Después a Adrián.

Luego a Atenea.

Y una sonrisa enorme apareció en su rostro.

—Oh.

Oh.

Atenea ya conocía esa expresión.

Y no le gustó nada.

—Matteo…

—¿Interrumpo algo?

—Sí.

—Perfecto.

—¡Matteo!

Él salió corriendo antes de que pudieran alcanzarlo.

Mientras su risa resonaba por el pasillo.

Y por primera vez en toda la tarde, Atenea sintió calor en las mejillas.

Porque acababa de darse cuenta de algo.

Había pasado horas enteras con Adrián.

Y no se había aburrido ni un segundo.

Lo cual era un problema.

Un problema muy grande.

1
Jenny Masis
cuando estará completa la novela 😭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play