Scarlett, Santiago y Ángel eran tres hermanos unidos por algo más fuerte que la sangre: el amor y la lealtad. Vivían una vida tranquila, lejos de problemas, en una casa humilde donde las risas de sus padres llenaban cada rincón. Scarlett era inteligente y valiente; Santiago, serio y protector; y Ángel, el menor, noble pero impulsivo. Nunca buscaron enemigos ni conflictos, pero una noche todo cambió. Unos hombres desconocidos entraron a su hogar y asesinaron brutalmente a sus padres frente a ellos. Desde ese instante, el dolor se convirtió en odio. Los tres hermanos hicieron una promesa sobre las tumbas de sus padres: encontrar a los culpables y cobrar venganza, aunque eso significara perderse a sí mismos en el camino.
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Capítulo 16: La noticia menos esperada Narra Santiago
Desde lo que pasó aquella noche, la mansión parecía un lugar vacío.
Ya nadie hablaba igual.
Ya nadie caminaba tranquilo.
El sonido de los disparos todavía parecía quedarse pegado en las paredes y en mi cabeza. Cada vez que cerraba los ojos recordaba el momento exacto en que perdí el control.
Y lo peor era que Ángel seguía sin aparecer.
Detenido.
Lejos de nosotros.
Mientras aquí todo se estaba rompiendo poco a poco.
Karina seguía desmayada desde hacía varios minutos, así que Victoria decidió llamar al doctor de confianza. No podíamos llevarla a un hospital común. Nosotros ya no vivíamos una vida normal desde hacía tiempo.
El doctor llegó rápido a la mansión.
Era un hombre serio, acostumbrado a guardar secretos y a no hacer preguntas innecesarias.
Cuando entró a la habitación, Victoria fue directo hacia él.
—Doctor, ayúdela por favor.
El hombre asintió y empezó a revisar a Karina cuidadosamente.
Scarlett estaba apoyada contra la pared, completamente callada.
Yo caminaba de un lado a otro sin poder tranquilizarme.
El doctor revisó el pulso de Karina, luego respiró hondo.
—¿Qué fue lo que ocurrió exactamente? —preguntó.
Victoria dudó unos segundos.
—Se desmayó por el impacto emocional.
El doctor levantó la mirada.
—¿Impacto emocional?
Nadie respondió.
Porque sinceramente no sabíamos cómo explicar todo sin decir demasiado.
El doctor siguió revisándola.
El silencio era horrible.
Karina respiraba lentamente mientras seguía inconsciente.
Yo me pasé las manos por la cara intentando pensar con claridad.
Pero mi cabeza seguía llena de Ángel.
De la policía.
De la rabia.
Del desastre.
Entonces el doctor volvió a hablar.
—Ella ha pasado mucho estrés últimamente, ¿verdad?
Scarlett soltó una pequeña risa amarga.
—Demasiado.
El doctor asintió lentamente mientras seguía observando algunos resultados.
Y entonces su expresión cambió un poco.
Frunció el ceño.
Miró nuevamente a Karina.
Luego a nosotros.
Victoria fue la primera en notarlo.
—¿Qué pasa?
El doctor tardó unos segundos en responder.
Pero finalmente habló.
—Hay algo más.
La habitación quedó completamente en silencio.
Yo dejé de caminar.
Scarlett levantó la mirada.
Victoria se acercó más.
—¿Qué sucede doctor?
El hombre respiró hondo.
—Su hermano… también embarazó a su cuñada.
Sentí que el tiempo se detuvo.
Victoria abrió los ojos impresionada.
Scarlett se quedó inmóvil.
Y yo apenas pude reaccionar.
—¿Qué…? —pregunté.
El doctor asintió lentamente.
—Ella está embarazada.
El silencio fue total.
Nadie habló durante varios segundos.
Porque la noticia cayó justo cuando menos preparados estábamos.
Karina.
Embarazada.
De Ángel.
Mi hermano estaba detenido mientras aquí acabábamos de descubrir que iba a ser padre.
Victoria se llevó una mano a la boca.
Scarlett bajó lentamente la mirada.
Yo simplemente me quedé quieto.
Sin saber qué pensar.
El doctor siguió hablando con calma.
—Tiene pocas semanas. El estrés y el desmayo probablemente hicieron que su cuerpo reaccionara así.
Victoria reaccionó primero.
—¿Ella está bien?
—Sí —respondió el doctor—. Pero necesita tranquilidad.
Scarlett soltó una pequeña risa sin humor.
—Tranquilidad… justo aquí.
Nadie respondió.
Porque tenía razón.
En esta casa hacía mucho tiempo que no existía la tranquilidad.
Karina comenzó a moverse lentamente sobre la cama.
Victoria se acercó rápido.
—Karina…
Ella abrió los ojos poco a poco.
Al principio parecía confundida.
Pero después recordó todo.
Los disparos.
Ángel.
La discusión.
Todo.
Las lágrimas aparecieron inmediatamente.
—Ángel… —susurró.
Victoria tomó su mano.
—Tranquila.
Karina respiraba rápido, nerviosa.
—¿Dónde está?…
El silencio respondió antes que nosotros.
Y ella entendió sola que Ángel seguía detenido.
Las lágrimas empezaron a caerle por el rostro.
Entonces el doctor habló con voz tranquila.
—Necesitas mantener la calma.
Karina soltó una risa rota.
—¿Calma?… ¿Cómo voy a estar tranquila?
Victoria la abrazó despacio.
Scarlett seguía observando en silencio.
Yo todavía intentaba procesar la noticia.
Entonces Victoria levantó lentamente la mirada hacia Karina.
—Hay algo que debes saber.
Karina frunció el ceño.
—¿Qué pasa ahora…?
Victoria dudó unos segundos.
Pero finalmente habló.
—Estás embarazada.
Karina se quedó completamente quieta.
—No…
El doctor asintió.
—Sí.
Ella comenzó a llorar inmediatamente.
No era felicidad completa.
Era miedo.
Confusión.
Dolor.
Todo mezclado al mismo tiempo.
—Ángel no está aquí… —susurró rota.
Victoria la abrazó más fuerte.
—Lo vamos a sacar.
Karina negó lentamente con la cabeza.
—Todo está mal…
Sus palabras golpearon fuerte la habitación.
Porque todos sabíamos que era verdad.
El doctor guardó lentamente sus cosas.
—Ella necesita descansar. Mucho estrés puede hacerle daño.
Asentimos en silencio.
Cuando el doctor finalmente salió de la habitación, nadie habló durante un largo momento.
Victoria seguía junto a Karina.
Scarlett miraba hacia la ventana perdida en sus pensamientos.
Y yo…
yo solo podía pensar en algo:
la familia Beltrán acababa de recibir una nueva vida en medio del peor caos de nuestras vidas.