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LA ESPOSA QUE PERDI

LA ESPOSA QUE PERDI

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / CEO
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dani Achu

La lluvia caía suavemente sobre los ventanales de la mansión Torres.
Liliana Pérez estaba sentada en la sala principal, con las manos entrelazadas sobre su regazo. La luz tenue de la lámpara iluminaba su rostro tranquilo, aunque por dentro su corazón latía con fuerza.
Habían pasado cinco años desde que se convirtió en Liliana Torre..

NovelToon tiene autorización de Dani Achu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Recuperarla

La puerta se cerró.

Pero el eco de su voz…

seguía ahí.

"Ten cuidado… él no es fácil de amar."

Liliana no se movió.

Sentía esa frase clavada en el pecho, como si no fuera solo una advertencia… sino una verdad que aún no quería aceptar.

El aire en la sala se volvió denso.

Pesado.

El perfume de aquella mujer todavía flotaba, mezclándose con el aroma de la casa, invadiendo el espacio como si quisiera quedarse.

Liliana respiró más lento.

Pero no logró calmarse.

—¿Quién era? —repitió, esta vez sin suavidad, girándose hacia él.

Dominic estaba quieto.

Demasiado quieto.

Su mirada no estaba en ella.

Estaba en la puerta.

Como si aún pudiera verla ahí.

Como si algo en su interior no hubiera terminado de cerrarse.

Eso le molestó.

Más de lo que esperaba.

—Ya te dije —respondió finalmente, sin mirarla—. Alguien que no importa.

Liliana soltó una pequeña risa.

Pero no tenía humor.

—No parecía alguien que no importa.

El silencio cayó.

Dominic giró lentamente el rostro hacia ella.

Sus ojos eran más oscuros ahora.

—¿Qué quieres que diga?

Liliana cruzó los brazos.

—La verdad.

—Esa es la verdad.

—No.

Dio un paso hacia él.

—Esa es una respuesta fácil.

Dominic la observó.

Y algo en su expresión cambió.

—No te gusta.

—No.

—Entonces no preguntes.

La respuesta fue seca.

Cortante.

Y eso…

eso encendió algo en ella.

—No me hables así.

El aire se tensó.

Dominic dio un paso hacia ella.

—Entonces no insistas en algo que no tiene importancia.

—¿Para ti o para mí?

Silencio.

Esa pregunta no era simple.

Y ambos lo sabían.

Liliana lo sostuvo con la mirada.

—Porque para mí sí la tiene.

Su voz bajó.

Pero se volvió más firme.

—Acaba de entrar una mujer que claramente tuvo algo contigo, que sabe cómo es tu casa, que te habla como si todavía tuviera un lugar aquí… y tú esperas que no me importe.

Dominic no respondió de inmediato.

Pero su mandíbula se tensó.

—No tiene ningún lugar aquí.

—Pero lo tuvo.

El golpe fue directo.

Real.

Dominic dio un paso más.

Ahora estaban demasiado cerca.

—Pasado.

—El pasado no aparece en la puerta a medianoche.

El silencio que siguió fue pesado.

Muy pesado.

Dominic la miró.

Largo.

Profundo.

Y entonces…

algo cambió.

—¿Te molesta?

La pregunta fue baja.

Pero cargada.

Liliana se quedó quieta.

—No es eso—

—¿Te molesta? —repitió, acercándose un poco más.

Su tono no era agresivo.

Pero sí intenso.

Demasiado.

Liliana sintió el cambio.

Ese giro.

Esa presión.

—Estoy intentando entender—

—No.

Su voz bajó más.

—Quiero saber si te molesta.

El corazón de Liliana se aceleró.

—Dominic—

Él no la dejó terminar.

—Respóndeme.

El aire se volvió más caliente.

Más cerrado.

Más difícil de ignorar.

Liliana lo miró.

Y por un segundo…

se vio a sí misma reflejada en sus ojos.

Confundida.

Atrapada.

Pero también…

afectada.

—Sí —admitió finalmente, en voz baja.

El silencio cayó.

Pero esta vez…

no fue incómodo.

Fue diferente.

Dominic no retrocedió.

No se alejó.

Al contrario.

Su mirada se suavizó apenas.

Pero algo más apareció.

Algo más oscuro.

Más posesivo.

—Bien.

Esa única palabra hizo que el corazón de Liliana diera un salto.

—¿Bien?

—Sí.

—¿Qué significa eso?

Dominic levantó una mano.

La sostuvo por el brazo.

No con fuerza.

Pero con firmeza.

—Significa que no soy el único al que esto le está afectando.

El contacto la hizo estremecer.

—Dominic…

—Porque a mí sí me molesta.

Su voz fue más baja.

Más cercana.

—Me molesta que alguien piense que puede venir aquí… hablarte… mirarte… como si tuviera algún derecho.

Liliana sintió cómo su respiración cambiaba.

—No tiene derecho.

—Lo sé.

Su mano subió apenas.

De su brazo…

a su hombro.

—Pero tampoco voy a permitir que lo intente.

El silencio volvió.

Pero esta vez…

no era tenso.

Era intenso.

—Esto no es sano —susurró ella.

—Probablemente no.

—Entonces—

—Pero es real.

El aire se volvió pesado otra vez.

Liliana sintió ese tirón.

Ese mismo de antes.

Más fuerte ahora.

—Dominic…

Él no respondió.

Pero no se alejó.

Y eso…

decía todo.

---

Mientras tanto…

En otro lugar de la ciudad…

Miguel no estaba solo.

El sonido de un vaso al apoyarse contra la mesa rompió el silencio del bar.

La luz tenue apenas iluminaba el rostro de la mujer frente a él.

—Así que sí es cierto —dijo ella, cruzando las piernas—. Está casado con ella.

Miguel no respondió de inmediato.

Sus dedos rodeaban el vaso con más fuerza de la necesaria.

—Sí.

La palabra salió dura.

Pesada.

—No pensé que llegaría tan lejos.

Ella lo observó.

—No lo conoces tanto como crees.

Miguel soltó una risa breve.

—Lo conozco mejor que nadie.

—Entonces deberías saber que cuando decide algo… no lo suelta.

El silencio cayó.

Miguel levantó la mirada.

—Eso no significa que no pueda quitárselo.

La mujer sonrió levemente.

—¿De verdad quieres intentarlo?

—No es intento.

Su voz bajó.

Se volvió más fría.

—Es decisión.

Ella lo estudió unos segundos.

—¿La quieres de vuelta… o solo no soportas perder?

La pregunta fue directa.

Miguel no respondió de inmediato.

Pero su mirada cambió.

—Ambas.

La honestidad sorprendió incluso a ella.

—Entonces tienes un problema.

—No.

Miguel dejó el vaso.

Se inclinó ligeramente hacia adelante.

—Ellos tienen un problema.

El ambiente cambió.

—¿Qué estás planeando?

Miguel sostuvo su mirada.

—Separarlos.

—No será fácil.

—Nada que valga la pena lo es.

Ella sonrió.

Interesada ahora.

—¿Y cómo piensas hacerlo?

Miguel se reclinó.

Su expresión se volvió más calculadora.

Más fría.

Más peligrosa.

—Recordándole a ella quién fue conmigo… y mostrándole a él que no puede tenerlo todo.

El silencio que siguió…

no fue casual.

Fue el inicio de algo.

Algo que no iba a terminar bien.

---

De vuelta en la mansión

El aire seguía cargado.

Pero algo había cambiado.

Liliana ya no estaba tan lejos de él.

Ni física…

ni emocionalmente.

Y eso era peligroso.

Porque Dominic…

ya no estaba actuando como alguien en un contrato.

Y Miguel…

acababa de decidir que no iba a perder.

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Andrea Medina
no la comprendo aun, no hay móvil para escena, solo dos egos de hermanos raritos y una mujer que claramente tiene problemas de estima o le gusta mucho el dinero 😂😂🤭
Andrea Medina
no la comprendo aun, no hay móvil para escena, solo dos egos de hermanos raritos y una mujer que claramente tiene problemas de estima o le gusta mucho el dinero 😂😂🤭
Anonymous
Muy emocionante
Norma Alicia Gimenez
ya termino? como sigue
Lupita Alvarado: no se vale que nos dejen así sin final
total 1 replies
Gina Elizabeth Mori Rengifo
es emocionante
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