Ella reencarna el personaje de una novela que leyó y decide cambiar su destino haciendo un pacto con él temible duque..
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Sin control 1
El salón estaba en silencio cuando Gia entró.
Amplio. Elegante. Imponente.
Pero la atmósfera… era tensa.
Muy tensa.
Lord Dacre ya estaba allí.
De pie.
Esperando.
Y en cuanto la vio,,
Su mirada cayó sobre ella con el mismo desprecio de siempre.
Fría.
Evaluadora.
Como si nada hubiera cambiado.
[…mira cómo se atreve…]
Gia sostuvo su mirada.
Sonriendo.
Pero por dentro..
[…viejo de mierda…]
[…mírame bien…]
[…ya no soy la misma…]
Se detuvo a una distancia adecuada.
Erguida.
Segura.
—Padre.
Su tono fue correcto.
Pero no sumiso.
Eso… ya era diferente.
Lord Dacre no respondió al saludo.
No había venido a eso.
Fue directo.
—Hablarás con el duque.
Sin introducción.
Sin rodeos.
—Necesito que invierta en mis minas.
Exigente.
Como siempre.
Como si tuviera derecho.
Gia lo escuchó.
Sin interrumpir.
Y luego…
Sonrió.
Pero no como antes.
No con timidez.
Con decisión.
—No lo haré.
Lord Dacre se quedó quieto.
Como si no hubiera escuchado bien.
[…¿qué…?]
Porque en su mente…
Gia era otra cosa.
Una hija obediente.
Callada.
Fácil de manejar.
[…no puede ser…]
La miró con más atención.
Y por primera vez…
Notó algo distinto.
Esa postura.
Esa mirada.
Esa calma.
No era la de antes.
—¿Qué dijiste?
Su voz bajó.
Peligrosa.
Gia no retrocedió.
—Dije que no lo haré.
Simple.
Claro.
Definitivo.
El rostro de Lord Dacre se tensó.
—Harás lo que te digo.
Su voz subió.
Autoritaria.
—Para eso te casé.
Ahí estaba.
La verdad.
Cruda.
Sin disfraz.
Gia lo miró.
Y por dentro..
[…gracias por confirmarlo…]
Su sonrisa desapareció.
Solo un poco.
Lo suficiente.
—Soy la duquesa de estas tierras.
Su voz ya no era suave.
Era firme.
—Así que me respeta.
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Y entonces..
La ira de Lord Dacre explotó.
—¡¿Respetarte?!
Su voz retumbó en el salón.
—¡No eres más que..!
Se detuvo.
Pero no por decisión propia.
Sino porque por primera vez…
Algo no encajaba.
Gia no se encogió.
No bajó la mirada.
No tembló.
Solo lo observaba.
Directo.
Sin miedo.
[…inténtalo…]
Y eso…
Lo enfureció más.
Porque ya no tenía el mismo control.
Ya no tenía a la misma hija frente a él.
Y lo sabía.
Aunque no quisiera aceptarlo.
Gia, por su parte…
Se mantuvo firme.
Porque esta vez…
No iba a ceder.
Asi el aire en el salón se volvió mas pesado.. mas denso.. mas peligroso.
Gia lo entendió en un instante.
[…esto va a escalar…]
Y ella… no iba a quedar en desventaja.
Sus dedos se movieron apenas.
Tomó la copa que tenía cerca.
Y la dejó caer.
El sonido del cristal rompiéndose cortó el silencio como un cuchillo.
Pero no fue suficiente.
[…no… más fuerte… necesito llamar la atención a los guardias que están afuera]
Con un movimiento decidido..
Empujó la mesita.
La vajilla cayó al suelo.
Platos, copas, todo estallando en un estruendo que resonó por el salón.
Ahora sí.
Era imposible ignorarlo.
[…bien… que escuchen…]
Se inclinó apenas hacia su padre.
Su voz bajó.
Fría.
Peligrosa.
—Si me vuelves a gritar…
Sus ojos no temblaron.
—…mandaré a que te azoten, viejo.
Silencio.
Un segundo.
Y entonces..
Lord Dacre explotó.
—¡¿CÓMO TE ATREVES?!
Su voz retumbó con furia.
Se acercó a ella con pasos rápidos.
Amenazantes.
Afuera..
Los guardias ya estaban en alerta.
El ruido había sido claro.
Demasiado claro.
Uno de ellos salió corriendo.
Uno de los guardias ya había ido por el duque..
Dentro..
Gia lo vio venir.
Pero no retrocedió.
[…ven…]
Porque estaba contando con algo.
Tiempo.
Intervención.
Pero…
Su padre fue más rápido.
Su mano se levantó..
Y el golpe llegó.
Seco.
Fuerte.
El sonido resonó en el salón.
La cabeza de Gia giró por el impacto.
Perdió el equilibrio.
Y cayó al suelo.
Silencio.
Un hilo de sangre apareció en su labio.
[…mierda… dolió…]
Lord Dacre respiraba agitado.
Mirándola desde arriba.
Esperando.
[…ahora…]
En su mente, la escena era clara.
Ella lloraría.
Se encogería.
Pediría perdón.
Volvería a ser la hija obediente.
Pero Gia…
No lloró.
No se encogió.
No pidió nada.
Se quedó en el suelo un segundo.
Respirando.
Y luego..
Levantó la mirada.
Sus ojos…
Ardían.
Furiosos.
[…te pasaste viejo…]
Lentamente, se limpió la sangre con el dorso de la mano.
Sin apartar la vista de él.
[…muy mal…]
Su expresión no era de miedo.
Era de advertencia.
Y eso…
Fue mucho peor.
Porque Lord Dacre, por primera vez…
Sintió que algo había cambiado de verdad.
Y que quizá…
Había ido demasiado lejos..
Pero, Gia se incorporó apenas desde el suelo, apoyándose en una mano. Su labio sangraba, el sabor metálico en la boca, la respiración un poco agitada…
Pero sus ojos..
Eran puro fuego.
Lo miró directo.
Sin miedo.
Sin temblar.
—Vas a lamentarlo.
Su voz salió baja.
Controlada.
Pero cargada.
—Cada golpe que me diste…
Se limpió la sangre con el dorso de la mano, sin dejar de verlo.
—Voy a acabar con la casa Dacre.
Silencio.
Un segundo.
Y entonces..
La furia de Lord Dacre estalló por completo.
—¡¿QUIÉN TE CREES QUE ERES?!
Su rostro se deformó de ira.
Avanzó hacia ella.
Y sin pensarlo..
Intentó patearla.
Gia reaccionó rápido.
Rodó hacia un lado.
El golpe no dio.
[…lento…]
Pero él no se detuvo.
Lo intentó otra vez.
Más rápido.
Más violento.
Y esta vez..
No alcanzó a esquivarlo del todo.
No la golpeó de lleno…
Pero su mano se cerró en su cabello.
Fuerte.
Tirando.
Arrastrándola apenas.
—¡Maldita inútil! ¡Te crees algo por ese matrimonio!
La jaló con rabia, obligándola a levantar el rostro.
Gia apretó los dientes.
No gritó.
[…ni se te ocurra…]
Sus manos se tensaron.
Lista para responder.
Lista para devolver..
Las puertas se abrieron de golpe.
El sonido fue seco.
Autoritario.
Y llenó todo el salón.
Lord Dacre se detuvo apenas.
No por decisión…
Sino por instinto.
El duque Morozov estaba ahí.
De pie.
En la entrada.
Su presencia… heló el ambiente.
Sus ojos recorrieron la escena en un instante.
Gia en el suelo.
Sangre en su rostro.
El cabello atrapado en la mano de Lord Dacre.
Los insultos aún flotando en el aire.
Silencio.
Total.
El duque no habló de inmediato.
Pero algo en él cambió.
Su mirada…
Se oscureció.
Fría.
Peligrosa.
Muy peligrosa.
[…la tocó…]
Un paso.
Lento.
Pero pesado.
—Suéltele.
Su voz fue baja.
Controlada.
Pero no era una sugerencia.
Era una orden.
El aire pareció tensarse aún más.
Lord Dacre dudó un segundo.
Solo uno.
Y en ese instante…
Quedó claro.
Había cruzado un límite.
Y esta vez…
No tenía el control.
Es un gran peso que el.Duque llevará con toda la paciencia y amor del.mundo. 😋