Después de un día duro de trabajo como pasante pero entra en su apartamento se desmaya luego de tropezar y de quejarse por las horas extras desearía no tener horas laborales desearía ser una holgazán y que me adorarán, cae inconsciente se oye una voz dentro de su mente iniciándo el sistema de la Diosa iniciando viaje desea comenzar...
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CONFUSIONES, DEBERES Y CREENCIAS
Amanecí hoy con la mente mucho más despejada que ayer, cuando todo era un torbellino de emociones, alcohol y acontecimientos que se sucedieron uno tras otro sin darme tiempo a pensar. Me quedé todo el día de ayer encerrada aquí, en el espacio, gracias al poder del sistema. Necesitaba estar sola, necesitaba ordenar mis pensamientos, necesitaba entender qué había pasado y qué significaba todo aquello.
Ayer, después de que nos despertáramos todos juntos en mi cama, me sentí tan avergonzada, tan confundida y tan abrumada que no pude hacer otra cosa que sacarlos de allí lo más rápido posible, vestirlos con la ropa adecuada y enviarlos de vuelta a la corte imperial. No sabía qué decirles, no sabía cómo mirarlos a la cara, no sabía cómo explicarles lo que había pasado, ni cómo explicarme a mí misma por qué había permitido que llegáramos a esa situación.
Vi en la pantalla del sistema que estaban en la reunión de la corte para firmar el tratado de paz con los Xiongnu, ellos se encontraban con su mente ocupada y no tenían las mentes en ese lugar de la corte, por suerte todo salió bien con la firma del tratado de paz.
Pero hoy, con la cabeza más clara, con los recuerdos de la noche anterior que ya no se mezclan con la alegría desenfrenada ni con los efectos de la bebida, he podido empezar a analizar todo con calma. Y lo primero que ha vuelto a mi mente, con toda la fuerza de la realidad, es la razón por la que estoy aquí, en este mundo, interactuando con ellos.
La tarea del sistema: Algo que no termino de asimilar
El sistema me lo ha dicho desde el principio, desde el momento en que llegué a este lugar y me explicó cuál era mi misión, después me aclaro la verdadera tarea. Mi tarea es conquistar el corazón de los tres hombres: el Príncipe Heredero Ian, el Segundo Príncipe Kyros y el General Emmanuel, junto a un objetivo oculto que debo descubrir. Debo ganarme su afecto, su confianza y su amor, y formar parte de sus vidas de manera que yo sea una parte fundamental de su existencia y de la historia de este imperio.
Lo sé. Lo he sabido desde el primer día. He visto cómo cada uno de ellos se ha acercado a mí, cómo han mostrado sus sentimientos, cómo han ido confiando en mí poco a poco. He visto la forma en que Ian me mira con admiración y gratitud, la forma en que Kyros me mira con una intensidad que me hace sentir especial, la forma en que Emmanuel me trata con respeto y cariño. He visto cómo han ido abriéndose a mí. Y sé que todo esto forma parte de lo que el sistema me ha pedido que haga.
Pero aunque lo sé, aunque tengo claro cuál es mi deber y cuál es el objetivo que debo alcanzar, todavía no me acostumbro a la idea. Todavía me cuesta trabajo asimilar que esto es lo que se espera de mí, que esto es lo que tengo que hacer. Por más que lo intento, por más que el sistema me lo recuerda una y otra vez, por más que veo cómo se van desarrollando los acontecimientos, mi mente no termina de aceptarlo del todo.
Al principio el sistema me dijo de la tarea de conquistar sus corazones como una Deidad, una Diosa.Para que esté mundo, que se suponía el llegar aquí es para que los creyentes de los dioses no dejen de creer porque el mundo colapsará al no creer en los seres divinos de este mundo debo de volver la fe y generar puntos de devoción entre la gente de este mundo para eso debo de influir en los corazones de las personas más importantes de este reino.
Y es que, a pesar de todo lo que he vivido aquí, a pesar de todo lo que he aprendido y de todo lo que he visto, yo vengo de un mundo muy diferente a este. Un mundo donde las reglas son otras, donde las costumbres y las creencias son completamente distintas a las de este lugar. Las creencias de mi mundo: La monogamia
En mi mundo, las personas creen en el matrimonio monógamo. Creemos que el amor es algo que se comparte entre dos personas, que el vínculo que se forma entre dos seres es único, especial y exclusivo. Creemos que cuando amas a alguien, esa persona es tu compañera, tu apoyo, tu refugio, y que nadie más puede ocupar ese lugar en tu corazón ni en tu vida.
He crecido con esa idea. He escuchado a la gente de mi mundo, de cómo se han mantenido unidos durante toda su vida, de cómo se han apoyado mutuamente en los buenos y en los malos momentos. He visto a mis amigos y a las personas que me rodeaban formar parejas, comprometerse y construir sus vidas juntos, basándose en esa creencia de que el amor es para dos. Para mí, eso es lo normal, eso es lo correcto, eso es lo que siempre he considerado que es la forma en que deben ser las cosas.
Y ahora, me encuentro aquí, en un mundo donde las reglas son diferentes, donde la tarea que me han asignado me pide que comparta mi afecto, mi atención y mi vida con tres hombres al mismo tiempo. Y por más que lo intento, por más que sé que es mi deber, por más que veo que es algo que se acepta y se comprende en este lugar, mi mente no cabe en ello. No puedo evitar comparar lo que se me pide que haga con lo que yo siempre he creído que es el amor y la vida en pareja.
Me pregunto si es posible querer a tres personas de la misma forma, si es posible darles a todos el mismo amor, la misma atención y el mismo cariño sin que nadie se sienta desplazado, sin que nadie sienta que no es lo suficientemente importante. Me pregunto si es justo para ellos, si es justo para mí, si es algo que realmente puede funcionar a largo plazo.
Lo que siento por ellos: Confusión y cariño...
Y lo que hace que todo sea aún más complicado es que yo no soy indiferente a ellos. A pesar de mis dudas, a pesar de mis creencias, a pesar de todo lo que me confunde, he llegado a sentir algo por cada uno de ellos.
Por Ian siento una gran admiración. Es un hombre noble, justo y preocupado por su pueblo. He visto cómo se esfuerza por hacer lo correcto, cómo se preocupa por el bienestar de todos, cómo ha sabido manejar las situaciones difíciles con inteligencia y valentía. Me gusta su forma de ser, su bondad, su capacidad para escuchar a los demás y para tratar a todos con respeto.
Por Kyros siento una atracción especial. Él es intenso, apasionado y decidido. Desde la primera vez que me habló, pude ver que era un hombre que sabía lo que quería y que no tenía miedo de decirlo. Me gusta su sinceridad, su fuerza, su forma de mirarme que me hace sentir que soy la única persona que importa en el mundo. Y sé que él siente algo muy fuerte por mí, algo que ha ido creciendo con el tiempo y que se ha hecho más evidente en los últimos días.
Por Emmanuel siento un gran respeto y cariño. Él es reservado, imprudente y leal. Como general del imperio, ha dedicado su vida a proteger a los demás, y he visto cómo es capaz de hacer cualquier cosa por el bien de su pueblo y de su familia. Me gusta su tranquilidad, su sabiduría, su forma de ser tan serena y confiable. Y sé que él también tiene sentimientos por mí, aunque no los exprese con tanta facilidad como los otros dos.
Así que no es que no me importen, no es que no los quiera. Al contrario, me importan mucho, y me duele pensar que pueda hacerles daño, o que pueda no estar a la altura de lo que ellos esperan de mí. Pero mis creencias, lo que yo siempre he considerado que es el amor y la vida en pareja, se interponen en mi camino, y me hacen sentir confundida, insegura y a veces incluso culpable.
El deber contra mis creencias
El sistema me dice que esto es lo que tengo que hacer, que es necesario para cumplir mi misión, que es lo que se espera de mí en este mundo. Y yo sé que tengo que hacerlo, que no puedo negarme, que tengo que cumplir con lo que se me ha asignado. Pero al mismo tiempo, mi mente sigue luchando con la idea, sigue sin poder asimilar que algo que para mí es tan diferente a lo que siempre he creído, es lo que tengo que hacer.
Me pregunto si algún día podré acostumbrarme. Me pregunto si con el tiempo, a medida que pase más tiempo con ellos, a medida que conozca más sobre este mundo y sobre sus costumbres, podré dejar de lado mis creencias y aceptar las cosas tal como son. Me pregunto si el amor que siento por ellos será suficiente para superar mis dudas, para hacer que deje de pensar en lo que yo creía y empiece a vivir lo que tengo que vivir.
Y mientras me hago todas estas preguntas, mientras pienso en todo lo que pasó ayer, en lo que dijeron, en lo que hicieron, en cómo me miraron y en lo que me dijeron, me doy cuenta de que todo esto es mucho más complejo de lo que yo pensaba. No se trata solo de cumplir una tarea, no se trata solo de conquistar sus corazones. Se trata de mí, de mis creencias, de mis sentimientos, de lo que yo quiero y de lo que yo creo que es correcto.
Hoy me siento más tranquila, más capaz de pensar con claridad, pero sigo sin saber qué hacer. Sé que tengo que volver a verlos pronto, sé que tengo que seguir interactuando con ellos, sé que tengo que seguir avanzando en mi misión. Pero no sé cómo hacerlo sin que mis dudas me invadan, sin que mis creencias me hagan sentir que estoy haciendo algo que no está bien.
Solo espero que con el tiempo, todo se aclare. Espero que pueda encontrar un equilibrio entre lo que el sistema me pide que haga y lo que yo siento y creo. Espero que pueda hacerles felices a ellos, y también ser feliz yo misma, sin tener que renunciar a lo que soy ni a lo que siempre he creído.
Por ahora, lo único que sé es que tengo que seguir adelante. Que tengo que enfrentarme a lo que venga, que tengo que verlos pronto, que tengo que hablar con ellos y que tengo que seguir cumpliendo con mi deber, aunque mi mente no termine de caber en todo esto, aunque no me acostumbre a la idea todavía. Solo espero que, con el tiempo, todo tenga sentido.