Aria,una asesina letal marcada por una enfermedad incurable, acepta su muerte con serenidad…hasta que despierta en el cuerpo de Alaysha, un personaje de su novela favorita cuya vida fue arrebatada, inesperadamente vuelve al día en el que el padre de la original entrega las cartas de compromiso que decidirá el destino de ambas hermanas. Con los recuerdos intactos de la original y un don que viaja con ella, Aria elegirá su propio camino. Pero inesperadamente descubre que Rosse ha renacido, cuando esta se apresuró en tomar la carta de compromiso del segundo príncipe .Sin decir palabra alguna -Aria- ahora Alaysha sonríe con frialdad y acepta el compromiso con el temido primer príncipe . Si bien Rosse recuerda su pasado , no imagina que la mirada que la observa desde el rostro de su hermana pertenece a otra persona …alguien que conoce la historia al detalle y ha vuelto a reescribirla..
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Escena 23
El grupo avanzaba con precaución dentro de la densa niebla oscura de Valdoria, donde el aire se sentía más pesado y frío, como si el bosque mismo les estuviera respirando. La luz del sol entraba débilmente, pintando todo de gris y creando largas sombras, mientras que el suelo estaba lleno de hojas húmedas que hacían que los cascos sonaran más suaves. Cassian iba al frente junto a Alaysha, Axel un paso atrás, y los demás hombres formaban filas ajustadas, con las manos siempre cerca de sus armas. La bestia sagrada de Cassian, Vaelor, un impresionante puma púrpura con ojos violetas brillantes y grandes alas plegadas en su espalda, caminaba a su lado en silencio, con las orejas atentas y su pelaje suave brillando un poco en la oscuridad. De repente, Vaelor se detuvo de golpe, abriendo un poco las alas y emitiendo un bajo gruñido. Cassian tiró de las riendas de inmediato y levantó la mano para que todo el grupo se detuviera.
—Vaelor, ¿qué pasa? ¿Sientes algo? —preguntó Cassian en voz baja, acercándose a la bestia.
Vaelor asintió con su gran cabeza, mirando fijamente hacia adelante, mostrando que el peligro venía de la niebla densa que estaba más adelante. Cassian hizo una señal rápida y los hombres se detuvieron, formando un círculo de defensa. Se hizo un silencio pesado, solo interrumpido por el aliento de los caballos.De la niebla apareció algo: una criatura enorme y extraña, con cuerpo de oso, pero su piel era negra y escamosa, tenía cuernos torcidos y ojos rojos que brillaban. Rugió al salir, y su sonido resonó en el aire húmedo. Detrás de ella, surgieron dos más, una por cada lado, moviéndose rápido y de manera coordinada, como si hubieran estado esperando.
Los cuatro escuadrones llamaron de inmediato a sus bestias sagradas: lobos espectrales que aparecieron con aullidos fantasmales y grifos que abrieron sus grandes alas y atacaron con garras afiladas. Los hombres sacaron espadas y dispararon flechas, mientras el lugar se llenaba de rugidos, ruidos de metal y destellos mágicos. Las bestias sagradas se lanzaron contra los atacantes, defendiendo a sus invocadores con mucha lealtad. Cassian avanzó sin titubear, con Vaelor a su lado rugiendo y con las alas extendidas. Saltó sobre la bestia más grande y le clavó las garras en la espalda, mientras Cassian cortaba con su espada haciendo movimientos precisos, dejando caer sangre negra al suelo.
Alaysha, que estaba a su lado, sacó el arco con tranquilidad. Cargó unas flechas que brillaban en púrpura y las disparó. Las flechas explosivas golpearon a las bestias de los lados, explotando en llamas moradas que las hicieron retroceder con gritos de dolor. Esto les dio tiempo a los escuadrones para atacar de nuevo. La pelea fue intensa pero organizada. Las bestias sagradas y los hombres lucharon juntos hasta que las criaturas deformadas cayeron una por una, y la niebla se tragó sus cuerpos como si nunca hubieran estado allí. Cassian respiraba con dificultad mientras limpiaba su espada y miró a Alaysha por un momento; en sus ojos dorados se veía la aprobación sin necesidad de palabras. El grupo continuó avanzando, más atentos que nunca.
El grupo avanzaba con precaución por el camino cubierto de niebla, los caballos pisando con cuidado sobre el suelo irregular lleno de raíces y piedras escondidas. El aire estaba más frío y olía a humo viejo y tierra. Alaysha montaba junto a Cassian, con una expresión tranquila pero los ojos dorados pendientes de cada sombra. Después de un largo silencio, solo interrumpido por el sonido de los cascos, ella habló en voz baja pero clara.
—¿Cree que hay más de ellos?
—Es muy probable que así sea —contestó Cassian— Si esos lograron salir de la niebla y lanzar un ataque, es evidente que debe haber más de ellos en las proximidades. No creo que haya sido una mera casualidad.
Axel se acercó por detrás, su caballo gris marchando al mismo ritmo que los de ellos, con una expresión de preocupación.
—¿Por qué hay estas criaturas aquí? —preguntó, señalando con la cabeza hacia donde yacían los seres deformes.
Alaysha lo miró, levantando una ceja. —¿No deberían estar aquí?
Axel sacudió la cabeza, serio. —No. Este tipo de criaturas vive en cuevas profundas, lejos de la superficie. No es normal que salgan a la luz, y menos en grupo y de manera coordinada. Algo las ha hecho salir… o alguien.
Cassian asintió, apretando los ojos.
—De cualquier modo, debemos seguir adelante. Más adelante hay un pueblo pequeño. Allí podemos descansar, conseguir provisiones y enviar exploradores. Si hay más peligros, lo sabremos pronto.
El grupo avanzó y la niebla se volvió más clara mientras bajaban hacia un valle escondido. Al llegar al pequeño pueblo, el silencio se volvió más profundo. Las puertas estaban abiertas, colgando de bisagras rotas, y las ventanas estaban rotas como ojos vacíos. No había humo en las chimeneas, ni voces ni movimiento. Las calles estaban vacías, llenas de hojas secas y polvo, con carretas abandonadas y herramientas tiradas, como si los habitantes hubieran salido corriendo de repente.
No había nadie, ni seres humanos ni animales. Cassian se bajó del caballo, con la mano en la espada, y miró a su alrededor con seriedad.
—Revisen casa por casa —ordenó— Con cuidado.
Alaysha también se bajó del caballo, mirando atentamente con sus ojos dorados.
Axel se acercó, hablando en voz baja. —Esto no es normal.
Alaysha se agachó suavemente junto a una puerta entreabierta y dejó que sus dedos tocaran el suelo. Allí vio profundas marcas de garras y manchas de sangre que con el tiempo se habían secado y oscurecido.
—Si realmente hubo personas aquí —dijo, con un tono que apenas escondía su preocupación— Deben haber sido víctimas de una masacre hace mucho tiempo. Solo miren cómo está la sangre; está tan seca que parece que ha pasado una eternidad desde que sucedió algo aquí.
—Esto no está bien —dijo Cassian en voz baja, pero con mucha preocupación, dándose la vuelta hacia ella— Regresa al palacio. No es seguro aquí.
Alaysha se levantó y lo miró directamente.
—Alteza —respondió ella— Ya le dije que no soy de las que se quedan esperando. Estoy aquí porque sé que puedo ayudar. Y no me haga repetirlo; si vuelvo, será con usted. Ahora somos esposos. ¿Sabe lo que eso significa? Significa que debemos ser leales y protegernos mutuamente, no que uno mande y el otro obedezca como un niño. Si usted cae, yo caigo con usted. Y si yo caigo, usted me vengará. Así debería ser. ¿O estoy equivocada?
Cassian mantuvo su mirada durante un rato, mostrando preocupación en sus ojos, pero también algo más: admiración y quizás un poco de alivio por no estar solo en esto.
—Princesa… —empezó— No dudo de lo que puedes hacer. Lo vi en el bosque. Pero esto es distinto. Si te pasa algo…
Alaysha se acercó un poco más con el caballo, lo suficiente para que sus rodillas se tocaran.
—No me va a pasar nada. Y si sucede, será luchando. ¿No es eso lo que significa este matrimonio? No solo un título, sino una verdadera unión.
Cassian iba a responder, pero en ese momento Axel se acercó rápidamente desde la parte delantera y se detuvo junto a ellos con una expresión seria.
—No quiero interrumpir este momento —dijo con un tono irónico, mirando a los dos— Pero la situación lo requiere. Hay problemas..
Cassian miró hacia él, con el ceño fruncido.
—¿Qué tipo de problemas?
—Problemas grandes..
Cassian apretó los puños, olvidando por un momento su preocupación por Alaysha.
—Vamos.
El grupo aumentó la velocidad y se adentró en el bosque. De repente, todo se volvió caótico; de entre los árboles aparecieron soldados enemigos con armaduras negras y máscaras raras, disparando flechas y gritando. Junto a ellos venían monstruos salvajes, atados con cuerdas gruesas a sus cuellos. Eran criaturas con cuerpo de león, piel escamosa, cuernos ramificados y ojos rojos que brillaban con furia.
El líder enemigo, un hombre alto montado en un caballo negro con armadura pesada, sostenía dos cuerdas que controlaban a las bestias más grandes. Reía con una voz profunda mientras sus hombres atacaban. Los guerreros de Cassian sacaron sus espadas de inmediato, formando una defensa. Vaelor rugió y saltó hacia adelante, abriendo sus alas y clavando sus garras en el primer monstruo. Axel cargó con su lanza, cortando cuerdas y derribando a los soldados. Sisi llegó en cuanto todos se alejaron, con sus ojos dorados brillando de emoción.
—Este es un buen lugar para ganar más habilidades, ama —dijo de manera juguetona—. Cada uno de esos monstruos te da 1000 puntos extras. Solo tienes que apuntar a sus corazones para conseguir sus habilidades. ¡Mátalos y absorbe su esencia!
—Bien, si es así… entonces a luchar.
Estiró la mano, llamando a su bestia sagrada con un gesto simple. Un destello de fuego rojo y dorado iluminó la niebla, y de las llamas emergió un imponente fénix de fuego, con sus alas extendidas, el pico brillante como metal caliente y ojos ardientes que miraban a los enemigos. El fénix emitió un grito agudo que hizo que los monstruos retrocedieran. Siguiendo las órdenes de Alaysha, se lanzó al ataque, quemando cuerdas y carbonizando soldados con estallidos de fuego.
Alaysha empezó usando su arco. Cargó flechas y las disparó, haciendo que explotan al chocar y derribando a sus enemigos y bestias. Después, dejó el arco a un lado, sacó su espada de plata y se metió en la pelea cuerpo a cuerpo. En medio del caos, Cassian peleaba contra el líder enemigo. El hombre montaba un caballo negro y atacaba con una lanza curva, pero Cassian se movía rápido para esquivarlo. Vaelor, a su lado, estaba cortando las sogas de las otras bestias. El líder gritó y se lanzó hacia adelante, pero Cassian se hizo a un lado, le clavó la espada en el costado del caballo y hizo que el hombre cayera al suelo.
La pelea fue intensa; golpes de lanza contra espada, fuerza contra habilidad, hasta que Cassian vio una oportunidad y apuñaló al enemigo en el pecho, terminando la lucha con un corte limpio. Todo quedó en silencio, con los cuerpos humeando y la niebla desapareciendo. Alaysha limpió su espada con tranquilidad, mientras el fénix volaba a su lado, listo para continuar. Cassian se acercó a ella, respirando con dificultad, pero se aseguró de que estaba bien.
QUE PUTERIA
QUE NOVELAZA
ESTÁ DE INFARTO
ES BRILLANTE
UNA DE LAS MEJORES QUE ESTO LEYENDO HASTA AHORA
QUE GRANDE LA ESCRITORA
QUE MENTE TAN PRIVILEGIADA
OJALÁ Y NOS DE MÁS HERMOSOS CAPÍTULOS PRONTO
MIS RESPETO A LA DAMA ESCRITORA👏👏👏😘🥰