Valeria Rivas vive luchando por sobrevivir: trabaja como mesera, cuida a sus hermanos y trata de salvar a su madre enferma. Muy lejos de su realidad, su hermana gemela Isabella vive rodeada de lujo como heredera de la poderosa familia De Alvarenne.
Separadas por el dinero, el orgullo y un pasado lleno de secretos, sus vidas parecen destinadas a no cruzarse jamás… hasta que una inesperada llamada obliga a Valeria a regresar al mundo que la rechazó.
Entonces comienza un juego peligroso de mentiras, poder y destinos cambiados.
Porque a veces, para salvarlo todo…
tendrás que fingir ser alguien más.
NovelToon tiene autorización de Lourdes Elizabeth Espinoza Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 16 - LA BODA DEL AÑO
—Levanta los brazos.
Obedecí. Siempre obedecía.
Las manos expertas comenzaron a moverse a mi alrededor. Telas, agujas, broches… todo encajaba con precisión milimétrica, como si cada segundo estuviera contado, como si el tiempo no pudiera darse el lujo de fallar.
Y no podía. Porque hoy… era la boda.
Mi boda.
O mejor dicho… la boda de Isabella.
Respiré hondo mientras el vestido se deslizaba por mi cuerpo. Blanco, impecable, perfecto. La tela se ajustaba a mi cintura con delicadeza, cayendo en capas suaves que parecían flotar con cada movimiento. Los bordados brillaban bajo la luz como pequeños destellos de algo irreal. Como un sueño. Como una mentira.
—Hermosa… —murmuró alguien.
No supe quién. No me importaba. Porque no lo decían por mí. Nunca era por mí y jamás seria por mí.
-----00-----
El cuarto estaba lleno. Demasiado lleno. Personas entrando y saliendo, voces mezclándose, pasos apresurados, instrucciones que se daban en voz baja pero firme.
—¿Las flores ya llegaron?
—Sí, están en el salón principal.
—¿El pastel?
—En camino.
—¿El maquillaje?
—Casi listo.
Todo se movía. Todo avanzaba. Todo encajaba.
Como una maquinaria perfecta. Como si el mundo entero se hubiera organizado para este momento.
Para esta boda.
La boda del año.
-----00-----
—Mírame.
La maquillista inclinó suavemente mi rostro.
—Relájate.
No podía, pero lo intenté.
Sus manos eran suaves, precisas. Cada trazo sobre mi piel borraba un poco más de mí. Cada capa, cada detalle, cada sombra… me alejaba de quien era.
Y me acercaba a ella. A Isabella.
—Perfecta.
Susurró al final. Abrí los ojos lentamente. Y ahí estaba. Otra vez. Ella.
No yo. Nunca yo.
-----00-----
—El peinado.
Otra voz.
Otra orden.
Otra parte del proceso.
Mi cabello fue recogido con cuidado, trenzado, fijado, adornado con pequeños detalles que brillaban sutilmente. Cada mechón en su lugar.
Nada fuera de orden.
Nada fuera de control.
Como debía ser.
Como exigía ese mundo.
-----00-----
—El velo.
La tela cayó suavemente sobre mi cabeza. Ligera. Casi etérea. Pero pesada en significado. Porque ese velo no solo cubría mi rostro… cubría la verdad.
—Lista.
La palabra resonó. Y mi corazón dio un golpe fuerte.
¿Lista?
No. Nunca lo estaría. Pero no importaba.
Porque ya no había marcha atrás.
-----00-----
—Señorita.
Una sirvienta se acercó con una pequeña caja.
—Esto es para usted.
Fruncí ligeramente el ceño.
—¿De quién?
—No lo sé.
Tomé la caja… Pequeña, elegante.
La abrí con cuidado. Dentro… un collar. Sencillo. Fino. Pero hermoso.
Y una nota. Mis dedos temblaron apenas al tomarla.
"Para que recuerdes que incluso en medio de todo esto… puedes ser tú."
Mi respiración se detuvo. No había firma. Pero no la necesitaba. Sabía de quién era. Adrián. Mi corazón se apretó.
—Señorita, debemos continuar.
La voz me sacó del momento. Asentí. Guardé la nota. Pero el collar… lo sostuve un segundo más.
Y sin pensar demasiado… me lo puse.
No estaba en el plan. No era parte del diseño. Pero lo hice.
Porque por un instante… quise sentir que algo… era mío.
-----00-----
—Es hora.
La voz de Doña Aurelia llenó la habitación.
Todos se detuvieron. El movimiento cesó. El aire se tensó. Ella estaba en la puerta. Impecable, intocable, poderosa.
—Ven.
No preguntó. Ordenó. Y yo… obedecí. Caminé hacia ella. Cada paso firme, ensayado, controlado.
—Recuerda lo que está en juego.
Su voz fue baja. Solo para mí.
—No falles.
No respondí. No podía. Porque ya lo sabía. Porque lo sentía en cada parte de mí.
—Hoy…
Añadió,
Tte conviertes en Isabella por completo.
El peso de esas palabras cayó sobre mí.
Y no supe si podría soportarlo.
-----00-----
El pasillo era largo. Demasiado largo.
Las puertas al final estaban abiertas.
Y más allá… el inicio de todo.
La música comenzó. Suave, elegante, perfecta.
Como todo lo demás.
—Avanza.
Di el primer paso.
Y luego otro.
Y otro.
El vestido se movía conmigo… Ligero, fluido, hermoso.
Y yo… yo estaba atrapada dentro de él.
-----00-----
El salón era un sueño. Flores blancas por todas partes. Peonías: Delicadas, elegantes, perfectas.
Las luces caían como un brillo suave sobre cada rincón, reflejándose en los detalles dorados, en los cristales, en las miradas de todos los presentes.
Personas importantes. Apellidos pesados. Vidas perfectas. Todo observándome. Todo esperando. Todo juzgando.
Y al final del camino… él. Adrián. De pie. Esperándome.
Mi respiración se detuvo.
Se veía… perfecto. Pero no era eso lo que me afectaba. Era su mirada. Fija en mí. Solo en mí. Como si no hubiera nada más. Como si ese momento… fuera real.
—No es para ti…
Mi mente susurró. Pero mi corazón… no escuchó.
-----00-----
Cada paso hacia él era un latido. Cada latido… una duda. Cada duda… un miedo.
¿Y si se daba cuenta?
¿Y si lo descubría?
¿Y si todo se derrumbaba en ese instante?
Pero seguí. No podía detenerme. No ahora. No después de todo.
Llegué a su lado. Y por un segundo… todo desapareció. El ruido, las miradas, el mundo.
Solo él y yo.
—Estás… —comenzó.
Pero no terminó. No hacía falta. Lo vi en sus ojos.
Y eso… eso fue suficiente.
-----00-----
La ceremonia comenzó.
Palabras.
Promesas.
Votos.
Todo sonaba lejano. Como si no fuera real. Como si no fuera conmigo. Pero lo era. Cada palabra. Cada frase. Cada promesa. Era una mentira. Y aun así… tenía que decirla.
—Sí, acepto.
Las palabras salieron. Claras. Firmes. Irreversibles.
El silencio duró apenas un segundo.
Y luego… aplausos. Sonrisas. Celebración.
Había terminado.
O tal vez… apenas comenzaba.
-----00-----
Sentí su mano tomar la mía. Firme. Cálida. Real. Demasiado real.
Y cuando lo miré… supe algo que me aterrorizó. Esto ya no era solo un papel. No era solo una actuación. No era solo una mentira. Esto… era mi nueva vida.
Y no había forma de escapar. No sin perderlo todo. No sin romperme por completo.
—Felicidades, señora Valcari.
Las palabras llegaron desde algún lugar… lejanas, distantes. Pero ciertas. Señora Valcari. Ese era mi nuevo nombre. Mi nueva identidad. Mi nueva mentira.
Y mientras las cámaras capturaban el momento… mientras el mundo celebraba… mientras todo brillaba con perfección… yo solo podía pensar en una cosa.
Acababa de casarme con un hombre que no sabía quién era realmente.
Y ahora… tenía que vivir con él. Amarlo y mentirle todos los días, durante los próximos dos años o hasta que todo se derrumbara.
Lo que ocurriera primero.
espero puedas seguirla disfrutando..!! 🥰🥰