Es una historia de un matrimonio por contrato entre un CEO frío y una mujer que acepta casarse por necesidad. Lo que empieza como un acuerdo sin amor se convierte en una relación intensa donde ambos terminan enamorándose, pero deben enfrentar traiciones, separación y pérdida de memoria que ponen a prueba su relación.
NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 15
La casa estaba en silencio.
Como siempre.
Pero esa noche…
El silencio no era vacío.
Era tensión.
Elena entró sin mirar atrás.
Subió las escaleras con paso firme, pero no apresurado.
Como si nada hubiera pasado.
Como si todo siguiera igual.
Pero no era así.
Lo que había dicho en el auto…
No había sido solo una frase.
Había sido una decisión.
“Esto sigue siendo un contrato.”
Y pensaba cumplirlo.
Entró a su habitación.
Cerró la puerta.
Se apoyó contra ella.
Y cerró los ojos.
Respiró hondo.
Una vez.
Otra.
Pero no era suficiente.
Porque su mente…
No estaba en calma.
La imagen volvía.
Una y otra vez.
Él.
Mirándola.
Tenso.
Molesto.
Celoso.
Celoso.
Elena abrió los ojos de golpe.
—No.
Susurró.
Como si pudiera borrar ese pensamiento.
“No significa nada.”
Tenía que repetírselo.
Porque si no…
Todo se complicaba.
Se separó de la puerta.
Caminó hacia el baño.
Abrió el grifo.
Agua fría.
Necesitaba despejarse.
Pero justo cuando iba a cerrar la puerta…
La voz la detuvo.
—Elena.
Se congeló.
Leonardo.
Estaba ahí.
En el pasillo.
No había tocado.
No había esperado.
Elena giró lentamente.
Lo miró.
—¿Necesitás algo?
Fría.
Correcta.
Distante.
Como él.
Y eso…
No le gustó.
Leonardo dio un paso adelante.
—Tenemos que hablar.
—No es necesario.
Respuesta inmediata.
Cortante.
—Sí lo es.
—No.
Silencio.
Tenso.
Elena intentó pasar a su lado.
Pero él…
No se movió.
Y cuando lo hizo…
Fue demasiado tarde.
Porque en ese intento de esquivarlo…
Sus cuerpos se rozaron.
Fue leve.
Un segundo.
Pero suficiente.
Elena se quedó quieta.
Él también.
Demasiado cerca.
Podía sentirlo.
El calor.
La cercanía.
Su respiración.
Y eso…
No estaba en el contrato.
Elena alzó la mirada.
Sus ojos se encontraron.
Y el mundo…
Se detuvo un segundo.
No había palabras.
No había reglas.
No había control.
Solo ese momento.
Peligroso.
Porque no era fingido.
Era real.
Leonardo no se apartó de inmediato.
Eso fue lo primero que la descolocó.
Porque él siempre lo hacía.
Siempre.
Pero esta vez…
No.
Su mirada bajó apenas.
A sus labios.
Error.
Grave error.
Elena lo notó.
Y su respiración cambió.
Apenas.
Pero suficiente.
—No.
La palabra salió de ella.
Baja.
Pero firme.
Como si estuviera frenando algo.
Algo que no debía pasar.
Leonardo reaccionó.
Se apartó.
Un paso atrás.
Como si despertara.
—No fue intencional.
Excusa.
Rápida.
Fría.
Pero innecesaria.
Elena lo miró.
—Lo sé.
Silencio.
Más pesado que antes.
—Igual…
Él dudó.
Por primera vez.
—No debería repetirse.
Eso…
Eso dolió más de lo esperado.
Porque no lo decía con desprecio.
Lo decía…
Convencido.
Elena asintió.
—No va a pasar.
Y esa respuesta…
No sonó como antes.
No fue neutra.
Fue…
decidida.
Se apartó.
Esta vez sí.
Caminó hacia su habitación.
Pero antes de entrar…
Se detuvo.
Sin girarse.
—Tranquilo.
Silencio.
—No voy a cruzar ninguna línea.
Esa frase…
Le dejó algo en el pecho.
A él.
Porque sonaba…
Como una despedida.
De algo que todavía no había empezado.
La puerta se cerró.
Y él se quedó ahí.
Solo.
Otra vez.
Pero esta vez…
No era lo mismo.
Porque ese roce…
Ese segundo…
Esa mirada…
No se iba a olvidar.
Por ninguno de los dos.
Esa noche…
Elena no durmió.
Y Leonardo…
Tampoco.
Porque por primera vez…
Habían cruzado algo.
Invisible.
Pero real.
Y no había forma de volver atrás.