Ella renace decidida a cambiar su futuro, sin perder su sonrisa.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Cercania 2
El carruaje avanzaba con un ritmo constante, el sonido de las ruedas marcando el tiempo… demasiado lento para Amber.
Porque cada minuto ahí dentro se sentía más consciente que el anterior.
Del espacio.
Del silencio.
De él.
Intentó concentrarse en el paisaje otra vez.
[Campo… árboles… cielo… muy interesante]
Pero no duró mucho.
—Está más tensa de lo que parece.
La voz de Baxter rompió el intento.
Amber giró apenas la mirada.
—No estoy tensa.
—Está evitando mirarme.
—Estoy mirando el paisaje.
—Desde hace diez minutos sin pestañear.
Silencio.
[bien.. Tiene un punto]
Amber suspiró suavemente y finalmente lo miró de frente.
—¿Siempre es así de observador?
—Solo cuando algo me llama la atención.
Ella intentó sostener la mirada.
Lo logró.
Un segundo.
Dos.
Tres.. …no, demasiado.
Desvió apenas la vista.
Baxter sonrió.
Y esta vez… no lo ocultó.
—Le gusta ponerme nerviosa —dijo Amber de pronto, cruzándose de brazos con un leve gesto defensivo.
Silencio.
Luego..
—Sí.
Amber parpadeó.
[espera.. ¿qué?]
—Me gusta.
Respuesta directa.
Sin rodeos.
Sin vergüenza.
Amber se quedó completamente quieta.
[¿así de honesto? ¿siempre? ¿por qué?]
Lo miró, genuinamente sorprendida.
—Eso fue… muy directo.
Baxter se recostó ligeramente, relajado.
—No veo razón para mentir.
Amber entrecerró apenas los ojos.
—¿Soy yo tímida… o usted demasiado honesto?
Una pequeña pausa.
Luego él sonrió de nuevo.
—Ambas.
[que …atrevido]
Amber soltó una pequeña risa, sin poder evitarlo.
—Parece que disfruta esto.
—¿Esto?
—Ponerme nerviosa.
Silencio.
Baxter no respondió de inmediato.
La observó.
Con calma.
Con interés real.
Y luego..
—Sí.
Otra vez.
Sin negarlo.
Sin suavizarlo.
Amber abrió un poco los ojos.
[increíble.]
—¿Siempre provoca este tipo de reacciones?
—No.
[¿no? pero si es un papucho]
Baxter negó suavemente.
—Generalmente provoco algo distinto.
Amber ladeó la cabeza.
—¿Cómo qué?
—Incomodidad. Desconfianza. odio
Amber parpadeó.
[¿Quién podría odiar a este hombre con cara de ángel, cuerpo perfecto y que huele tan bien]
—Y celos.. Especialmente de los esposos.
Silencio.
Amber lo miró.
Y luego…
no pudo evitar sonreír.
—Tiene sentido.
—¿Sí?
—Sí.. Es… bastante llamativo.
[muy llamativo]
Baxter la observó con un leve destello curioso en la mirada.
—Pero usted no reacciona así.
Amber sostuvo su mirada esta vez.
Más firme.
—No.
—¿Entonces cómo?
Silencio.
Amber inclinó apenas la cabeza.
—Eso debería saberlo usted.
Un segundo.
Dos.
Tres.
Y por primera vez… el equilibrio cambió apenas.
Muy poco.
Pero lo suficiente.
Baxter no respondió de inmediato.
Solo la miró.
Como si evaluara algo distinto ahora.
Amber desvió la mirada, con una pequeña sonrisa que no logró ocultar del todo.
—Tal vez no estoy tan perdida.
El carruaje siguió avanzando.
Pero el ambiente dentro… ya no era el mismo.
Ahora había algo más.
Algo que iba y venía entre ellos.
Como una tensión suave.
Como un juego que ninguno de los dos quería detener.
Y Amber lo supo.
[esto no va a ser un viaje tranquilo]
Pero, por primera vez desde que subió… no le molestaba.
En absoluto.
El carruaje seguía avanzando con ese vaivén constante que, en cualquier otro momento, habría sido relajante.
Pero no ahora.
No con él ahí.
Enfrente.
Tan tranquilo.
Tan… peligrosamente tranquilo.
Baxter volvió a mirarla.
Y sonrió.
Solo eso.
Una sonrisa leve.
Suficiente.
[…ok, esto no ayuda]
Amber apartó la mirada casi de inmediato, cruzándose de brazos como si así pudiera recuperar algo de control.
[…mejor duermo]
[…sí, buena idea]
[…si no lo veo, no pienso cosas raras]
Asintió apenas para sí misma y acomodó la cabeza contra el respaldo del carruaje.
[…solo cierro los ojos un rato]
[…todo normal]
[…nada pasa]
Cerró los ojos.
Silencio.
Un segundo.
Dos..
—¿Por qué se pone nerviosa?
Los abrió de golpe.
[…por supuesto]
[…no podía ser tan fácil]
Giró lentamente el rostro hacia él.
Baxter la estaba mirando.
Directo.
Sin rodeos.
Esperando.
Amber parpadeó.
[¿de verdad voy a responder esto?]
[…puedo mentir]
[…debería mentir]
[…no voy a mentir]
—Porque usted es guapo.
Silencio.
[¿qué acabo de decir?]
Amber sintió cómo el calor le subía de golpe al rostro.
—Y… atractivo —añadió, más bajo, como si eso lo hiciera menos evidente.
[…me quiero morir]
Desvió la mirada de inmediato.
—Lo siento.. Eso fue… muy directo.
Baxter no respondió de inmediato.
Y ese pequeño silencio… fue peor.
Pero cuando Amber se atrevió a mirarlo de nuevo.. Él estaba sonriendo.
No burlándose.
No sorprendido.
Simplemente… complacido.
—Es muy especial.
Amber parpadeó.
—¿Yo?
—Sí.
[…otra vez eso]
Amber ladeó apenas la cabeza, recuperando un poco de su compostura.
—Lo sé.
—Pero no se preocupe.. No voy a hacerle nada.
[…aunque quiera]
Baxter soltó una risa suave.
Real.
—¿No?
—No.
[…mentira parcial]
—Interesante.
Se inclinó apenas hacia atrás, relajado.
—Porque en este carruaje… quien tiene magia soy yo.
Amber arqueó una ceja.
—¿Y?
—¿Por qué tendría que tener miedo?
Silencio.
Amber lo miró.
Y algo en su expresión cambió.
Una chispa.
Una pequeña provocación.
[…ah]
[…así que quiere jugar]
Sonrió.
—No me subestime.
Baxter la observó con interés.
—¿Ah, no?
—No.
Amber se inclinó apenas hacia adelante.
Lo justo.
—Si quisiera… podría hacer este viaje muy incómodo para usted.
Pausa.
—Mucho.
Silencio.
El aire en el carruaje cambió.
—¿En serio?
Amber sostuvo su mirada.
—En serio.
[…no sé cómo, pero suena bien]
—Y entonces.. no sería solo yo la nerviosa.
Una pausa.
—Seríamos los dos.
Silencio.
Pero esta vez… no era ligero.
Era denso.
Tenso.
Interesante.
Baxter no apartó la mirada.
Ni ella tampoco.
Y en ese pequeño espacio entre ellos… algo se encendió.
No declarado.
No definido.
Pero imposible de ignorar.
El carruaje siguió avanzando.
Pero dentro… el viaje ya no era solo un traslado.
Era otra cosa.
Algo más peligroso.
Y mucho más difícil de controlar.