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El Precio Del Poder: Estrategias De Un Omega Olvidado

El Precio Del Poder: Estrategias De Un Omega Olvidado

Status: En proceso
Genre:Juego del gato y el ratón / Omegaverse / Amantes del rey / Batalla por el trono / Harén / Reencarnación
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Angelo murió cuando estaba a punto de triunfar. Un accidente absurdo y su sueño de poseer un hotel de lujo se desvaneció.

Pero el destino le dio una segunda oportunidad.

Reencarnó en Kael, un omega hombre olvidado en el harén del Emperador Ethan. El más bajo de los bajos. Un regalo que nadie mira. Invisible.

Kael tiene un objetivo: convertirse en Emperatriz. Tiene las armas: una mente fría y años de experiencia seduciendo a hombres poderosos en su vida anterior. Y tiene un plan: hacer que el Emperador, el Alfa más poderoso del imperio, se vuelva loco por él.

Pero el harén es un campo de batalla de secretos y traiciones. La Emperatriz, la favorita, las concubinas... todas lo aplastarían si pudieran verlo. Y el Emperador ni siquiera sabe que existe.

Kael solo necesita una oportunidad para ser visto.

Lo que no sabe es que en el juego más peligroso de su vida, algunas piezas se mueven solas. Y que el hombre al que juró conquistar podría convertirse en algo que nunca esperó

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15: La primera llamada

Ethan llevaba una hora intentando concentrarse en los informes, pero los números bailaban ante sus ojos sin sentido. Dejó el pergamino sobre la mesa y se reclinó en el sillón, dejando escapar un suspiro. Su mente no dejaba de dar vueltas a lo mismo; los encuentros de los últimos días en la biblioteca, las conversaciones. Esa forma en que Kael se mordía el labio cuando dudaba, y cómo ese gesto simple hacía que sus labios, de un rosa pálido, adquirieran un tono más profundo, casi rojizo.

Y la cintura, demasiado estrecha para un hombre. Cuando Kael se inclinaba sobre los mapas, la túnica —sencilla, desgastada pero decente— se tensaba y marcaba una curva que Ethan no debería estar mirando. Se preguntaba, a veces, qué se sentiría al agarrarla con las manos, si cabría entera en sus palmas.

Pero qué estoy pensando?, se dijo, pasándose una mano por el rostro.

Hacía casi una semana que no llamaba a nadie. No era algo extraño; a veces necesitaba espacio, pero ahora lo usaba como explicación: Es eso, pensó, mi cuerpo necesita relajarse y por eso mi mente divaga. Un omega hombre, además. Nunca me han atraído.

Decidió solucionarlo de la forma más sensata: llamaría a Lyra. Ella era buena, conocida, segura. Una noche con ella y estas tonterías se disiparían.

—Que venga Lyra esta noche —ordenó a su eunuco.

Y se sintió aliviado.

 

En sus aposentos, Lyra recibió la noticia con una mezcla de satisfacción y nervios.

Llevaba días notando algo raro en su cuerpo. Al principio pensó que era el estrés, la tensión de haber recuperado su posición, pero cuando entrenaba con la espada de madera, algo fallaba, sus movimientos eran más lentos, su resistencia, menor. Se cansaba antes.

Será que estoy mayor, bromeó consigo misma. Pero no era gracioso.

Hoy, sin embargo, tenía que estar en plena forma, el Emperador la llamaba, y no podía fallar. Se preparó con esmero, se vistió con el vestido azul, se obligó a sonreír. Pero cuando llegó a sus aposentos, cuando sintió esa primera oleada de vino tinto que la envolvía, supo que iba a ser difícil.

La noche fue larga, más larga de lo que Lyra recordaba. Su cuerpo pedía descanso, pero no podía permitírselo, Ethan era un torbellino, y ella tenía que sostenerlo. Lo hizo. Aguantó. Pero cuando todo terminó, cuando él se giró en la cama y se quedó dormido, Lyra sintió que las piernas no la sostenían.

Tengo que encontrar la manera de tomar pequeños descansos durante la noche, pensó, mientras luchaba por mantener los ojos abiertos. Si pudiera pedir un momento para recuperar el aliento entre… pero con su feromona es casi imposible pensar con claridad. Tendré que esforzarme, buscar el momento, aunque sea difícil.

Sabía que sería complicado, la feromona de Ethan era demasiado embriagadora, demasiado poderosa. Cuando él la envolvía con ese aroma a vino, su mente dejaba de funcionar, solo podía sentir. Tendré que intentarlo, pensó, antes de caer en un sueño profundo y sin sueños.

 

A la mañana siguiente, Lyra salió de los aposentos del Emperador con paso vacilante. No estaba fresca, no estaba radiante. Tenía que apoyarse en las paredes para no tambalearse.

Dos pares de ojos la observaban desde la distancia. En un rincón del pasillo, las conspiradoras sonrieron.

—¿Has visto? —susurró la de cabello castaño—. Apenas podía mantenerse en pie.

—El veneno está haciendo efecto —respondió la más joven, con una sonrisa cruel—. Solo es cuestión de tiempo.

—Tiempo —repitió la primera—. Y paciencia. Pronto, su posición caerá.

Rieron en voz baja, cómplices, y desaparecieron entre las sombras.

 

Dos días después, cuando Kael llegó a su diminuta habitación después de las tareas de la mañana, se encontró con algo inesperado. Sobre la estera, doblada con cuidado, había una túnica nueva.

No era como la suya, sencilla y desgastada por el uso. Era de mejor tela, de un azul oscuro discreto, con pequeños bordados sencillos en los puños. Nada ostentoso, pero claramente de mejor calidad que cualquier cosa que hubiera vestido hasta entonces.

Junto a la túnica, una nota escrita en caligrafía impecable:

"El Emperador solicita tu presencia esta tarde en sus aposentos. Vista con esto."

Kael tomó la túnica entre sus manos, sintiendo la suavidad de la tela. Por dentro, una oleada de satisfacción lo recorrió.

Ha funcionado.

Pero su rostro no mostró nada. Solo guardó la túnica y esperó.

 

Esa tarde, Kael se vistió con cuidado, la tela le sentaba bien, mejor de lo que esperaba. Se miró en el espejo roto: el cabello limpio y lacio, la piel más cuidada, los ojos grises brillando con una luz que no estaba seguro de querer mostrar. Inocencia, se recordó a sí mismo. Soy un omega sumiso que ha recibido un honor inesperado, eso es lo que debo mostrar.

Salió de su habitación y caminó hacia los aposentos del Emperador.

 

La sala principal de los aposentos de Ethan era acogedora, no tan grande como el salón de audiencias, no tan formal. Había una mesa baja con aperitivos, frutas, vino, sillones cómodos, una chimenea encendida.

Ethan lo esperaba de pie, con una expresión que Kael no supo interpretar del todo.

—Kael —dijo, con un tono cordial—. Siéntate.

Kael inclinó la cabeza y obedeció. Se sentó en uno de los sillones, con la postura recatada de siempre, pero sus ojos lo registraban todo.

Ethan se sentó frente a él, sirvió dos copas de vino.

—No es una audiencia —dijo—. Solo quería… hablar. Como en la biblioteca, pero con más comodidad.

Kael asintió, aceptó la copa, bebió un sorbo pequeño.

Hablar fue fácil. Ethan preguntó por los libros que había estado leyendo, y Kael respondió con la misma seguridad de siempre. Hablaron de geografía, de historia, de estrategia. Pero también, por primera vez, de cosas más ligeras.

—¿Has leído poesía alguna vez? —preguntó Ethan, casi como un desafío.

Kael sonrió, apenas un gesto.

—Alguna, Majestad. No toda me gusta.

—¿Qué tipo prefieres?

Kael pensó un momento.

—La que no intenta ser bonita; la que dice algo verdadero, aunque sea feo. Hay un poeta de las Tierras del Sur que escribía sobre la pérdida, sobre la tierra seca, sobre la espera. Eso me gusta.

Ethan lo miró con curiosidad.

—No conocía ese poeta.

—No es famoso. Solo lo leí una vez, en un libro viejo, pero me quedé con eso.

El ambiente se volvió más íntimo. Hablaron de la comida, de los sabores que recordaban de sus tierras. Kael mencionó un plato de las Tierras del Sur, una sopa especiada que tomaba cuando era niño. Ethan habló del cordero asado, de cómo los cocineros del palacio nunca lograban el punto exacto que recordaba de su juventud.

Y mientras hablaban, Ethan no podía dejar de mirarlo.

Esos labios, que ahora sonreían con más naturalidad. Esa cintura, que la nueva túnica marcaba sin querer. Esos ojos grises que, cuando hablaba de algo que le gustaba, brillaban con una luz especial.

Y el aroma.

Lavanda, siempre lavanda. Pero había algo más, algo que no podía identificar, que lo en volvía, lo hacía sentir… no sabía qué. Pero lo llamaba. Lo tentaba. Lo desestabilizaba.

Kael, por supuesto, lo notaba todo. Como los ojos de Ethan se desviaban una y otra vez. Como su respiración cambiaba ligeramente cuando él hablaba. Como, en algún momento, su mirada se detuvo en sus labios y tardó un segundo de más en apartarse. Pero Kael no dijo nada. Solo siguió hablando, sonriendo, siendo exactamente lo que Ethan necesitaba.

Cuando la tarde empezó a declinar, Ethan se levantó. Su expresión era cortés, pero Kael notó un pequeño titubeo en su voz.

—Ha sido… agradable —dijo—. Muy agradable. Pero tengo que volver a los asuntos de estado. Papeles que no pueden esperar.

Kael asintió, se levantó, hizo una reverencia.

—Con su permiso, Majestad.

Ethan asintió, y Kael se fue.

Pero cuando la puerta se cerró, Ethan se quedó quieto un momento, mirando al vacío.

Papeles que no pueden esperar, pensó. Era mentira, podían esperar perfectamente., pero necesitaba que se fuera. Necesitaba espacio. Necesitaba pensar. Nunca le habían atraído los hombres, nunca, y esto que sentía con Kael… lo incomodaba. Lo desconcertaba. No sabía qué hacer con eso.

Se dejó caer en el sillón y se pasó una mano por el rostro.

¿Qué me está pasando?

 

En su diminuta habitación, Kael se sentó en la estera y sonrió. Todo iba según el plan, incluso mejor. Había visto la forma en que Ethan lo miraba. Esos ojos que se desviaban a sus labios, a su cintura, que se detenían un segundo de más. Había visto esa chispa, ese destello de deseo que Ethan intentaba ocultar.

Le gusto, pensó Kael. No sabe qué hacer con eso, pero le gusto.

El almizcle había funcionado. La lavanda había funcionado. Su inteligencia, sus conversaciones, su forma de no pedir nada… todo había funcionado.

Pero mientras sonreía en la penumbra, una pequeña parte de él, una parte que no quería reconocer, sintió algo más. No era solo estrategia. No era solo plan. Cuando Ethan lo miraba así, cuando sus ojos se detenían en sus labios, algo en su pecho se removía. Algo que no había planeado. Lo apartó, no era momento para eso.

El juego sigue, pensó. Y yo sigo ganando.

Apagó la vela y se tumbó en la estera. Pero tardó en dormirse.

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Maru19 Sevilla
Es un nido de víboras /Puke/
Claudia López Alfonso
😭😭
Más capítulos porfaaa
Claudia López Alfonso
Perfecto¡¡¡
Claudia López Alfonso
Soy algo nueva en la plataforma como puedo compartir la historia o algo así para darle visibilidad?
Claudia López Alfonso
Hay algo que no entiendo, quizás es una cuenta nueva no sé, por qué tiene tan pocos seguidores la autora?
Claudia López Alfonso: Eres buenísima me encanta esta historia, luego me iré leyendo todo lo que escribas👏👏No nos abandones
total 3 replies
Claudia López Alfonso
La información es poder, Karl va a necesitar más que sospechas para hundir a la Emperatriz
Claudia López Alfonso
/Whimper/por favor que Mira sea leal hasta el final de la historia
Claudia López Alfonso
Pero @Santy si deja de llamar a Lyra se pueden fijar en Kael, es mejor que todas sigan enfocadas en ella
Claudia López Alfonso
🥰fue mejor de lo que había imaginado
Claudia López Alfonso
👏👏me fascina esta historia, nada de omegas débiles y tontos, un prota inteligente y determinado, era algo que ya hacía falta. Además la narración está súper, lenguaje fácil y la cantidad justa de descripción /Ok/
Claudia López Alfonso
💑ay sí, ya quiero que se encuentren
Suge De Los Santos
Querida autora como tus lecturas fieles que somos nos merecemos un maratón 🤭 dios que buena está la novela, así que no es justo que solo nos de un capítulo por día 😭😭
Hanabi Montano: Veré que puedo hacer para complacerlos, estoy escribiendo dos novelas a la vez y eso lleva tiempo, no pensé que desarrollar una novela fuera tan complicado 😅, pero me esforzaré para no decepcionarlos 😁
total 3 replies
Mily \♥️/
AY! Y yo que pensaba que se casarían por fin 😾😭
Hanabi Montano: 😅 Ya Ethan tiene una emperatriz, Sera. Mientra ella siga en el juego no puede casarse con nadie más 🤷🏽‍♀️
total 1 replies
Mily \♥️/
QUEEE 😯😯😯
Maru19 Sevilla
Todas tus obras muy muy buenas 👏👏👏👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Yo creo que ya se enamoraron jiji🤭
Claudia López Alfonso: Tú sabes que sí
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Hasta se antoja!!!🤭🤭🤭🤭🤭
Maru19 Sevilla
Siiiiiiiii 👏👏👏👏👏
Santy
me estoy releyendo los capítulos. 10 de 10/Heart//Rose/
Santy
Que emociónnnn!!
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