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Dolores Del Pasado

Dolores Del Pasado

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Casos sin resolver / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Leandro Martin Diaz

Es verdad lo que dicen.No sabes lo que tienes asta que lo pierdes y así empieza esta historia

NovelToon tiene autorización de Leandro Martin Diaz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: El ruido que no se iba

Los días siguientes no tuvieron una forma clara para Leonardo. No pudo distinguir uno de otro con facilidad, como si todo se hubiera mezclado en una misma continuidad gris donde nada terminaba de empezar ni de terminar. Había gente, había movimientos, había momentos en los que tenía que estar presente de alguna manera, pero todo eso pasaba por afuera. Por dentro, lo único constante era ese ruido.

No era un sonido real.

Era algo que no podía apagar.

Una repetición.

Imágenes, frases, decisiones.

Todo volviendo una y otra vez sin que pudiera detenerlo.

Se despertaba con eso y se dormía con eso, aunque dormir tampoco era realmente dormir. Eran horas en las que su cuerpo se detenía un poco, pero su cabeza seguía funcionando, trayendo lo mismo en distintos formatos, cambiando detalles, pero nunca el fondo.

Al principio, la gente estuvo más cerca. Familiares que aparecían, que hablaban en voz baja, que decían cosas que intentaban ser útiles, aunque la mayoría no lo fuera. Frases hechas, silencios incómodos, manos en el hombro. Leonardo respondía lo justo, asentía, agradecía cuando correspondía, pero todo le resultaba distante, como si esas interacciones no terminaran de tocar lo que realmente le estaba pasando.

Porque lo que le pasaba no tenía que ver solo con la ausencia.

Tenía que ver con todo lo que la rodeaba.

Y eso nadie más parecía verlo del todo.

En un momento, alguien le dijo que con el tiempo iba a sentirse mejor. Que esas cosas se acomodan, que el dolor se vuelve más llevadero. Leonardo escuchó, pero no respondió. No porque no quisiera, sino porque no sabía cómo explicar que lo que sentía no encajaba en esa idea.

No era solo tristeza.

Era otra cosa.

Algo más constante.

Más incómodo.

Más difícil de nombrar.

Volvió a su casa unos días después, y ese regreso fue más extraño de lo que esperaba. Todo estaba igual. Los mismos muebles, los mismos sonidos, la misma rutina que en otro momento habría sido completamente normal. Pero ahora había un desajuste, algo que no coincidía.

Se sentó en su habitación, miró alrededor, y tuvo la sensación de estar en un lugar que conocía, pero que ya no le pertenecía de la misma forma.

Agarró el celular por inercia, como lo había hecho tantas veces antes, y empezó a pasar de una cosa a otra sin prestar atención real. Videos, mensajes, cualquier cosa que pudiera ocupar un poco su cabeza. Pero no funcionó como antes.

El ruido seguía ahí.

Más bajo tal vez.

Pero constante.

Imposible de apagar del todo.

Lo dejó a un lado y se recostó mirando el techo. Cerró los ojos un momento, pero eso lo hizo peor. Las imágenes volvieron con más claridad, sin la distracción de lo externo.

La puerta de la casa.

La forma en que ella decía su nombre.

Ese último momento.

Las palabras que no salieron.

Abrió los ojos de golpe, como si pudiera cortar eso.

Pero no desapareció.

Solo se volvió menos nítido.

En los días que siguieron, intentó volver a algo parecido a la normalidad. Salió, habló con algunos amigos, trató de retomar ciertas rutinas. Y, por momentos, lo lograba. Había instantes en los que se distraía lo suficiente como para no pensar en eso de forma directa.

Pero siempre volvía.

A veces en medio de una conversación.

A veces cuando se quedaba en silencio.

A veces sin ningún motivo claro.

Y cada vez que volvía, lo hacía con la misma fuerza.

Como si no importara cuánto tiempo pasara.

Como si no se desgastara.

Una tarde, mientras estaba solo en su casa, pasó algo que no esperaba. Estaba haciendo nada en particular, simplemente sentado, cuando el recuerdo apareció de golpe, más claro que otras veces. No como una idea, sino como una escena completa.

Se vio a sí mismo en esa última visita.

Escuchó la voz de Livia.

Sintió el momento exacto en el que podría haber dicho algo.

Y lo vio.

Se vio no haciéndolo.

Se vio quedándose en silencio.

La sensación fue tan fuerte que tuvo que levantarse. Caminó unos pasos sin rumbo, como si necesitara salir de ese lugar aunque no se hubiera movido realmente. Se apoyó contra la pared y se quedó ahí, respirando más rápido de lo normal.

No era solo un recuerdo.

Era revivirlo.

Y lo peor era que no cambiaba.

Siempre terminaba igual.

Siempre en ese mismo punto.

Sin palabras.

Sin acción.

Sin nada.

Se dejó caer en una silla y se quedó mirando al piso. Por un momento pensó en hablar con alguien, en decir lo que le pasaba, en intentar sacarlo de alguna forma. Pero descartó la idea casi de inmediato.

No porque no hubiera alguien.

Sino porque no sabía cómo explicarlo.

¿Cómo se explica algo así sin que suene simple?

¿Cómo se dice que lo que más duele no es lo que pasó, sino lo que uno no hizo?

No encontró una forma.

Y entonces no lo dijo.

Se quedó con eso.

Otra vez.

Los días siguieron avanzando, pero la sensación no cambiaba. Si acaso, se volvía más clara. Más definida. Ya no era solo un malestar difuso, era algo que empezaba a tomar forma dentro de él.

Una especie de diálogo constante.

De preguntas sin respuesta.

“¿Por qué no fui?”

“¿Por qué lo dejé para después?”

“¿Qué me costaba quedarme un rato más?”

Las preguntas no buscaban realmente una respuesta.

Porque la respuesta ya la sabía.

Y eso era lo que las hacía más difíciles de soportar.

Mucho tiempo después, Leonardo entendería que este fue el momento en el que el dolor dejó de ser solo una reacción a lo que había pasado y empezó a convertirse en parte de su día a día.

No como algo que aparece y desaparece.

Sino como algo que se queda.

Que acompaña.

Que se instala.

Y que no se va, no importa cuánto intente ignorarlo.

Porque el problema no era el recuerdo.

Era lo que ese recuerdo significaba.

Y eso… no podía cambiarlo.

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Martin
Hola,no abandonaré la otra ya hay capítulos programados asta el 15 del otro mes y se subirán cada 5 días ahora el 20 estrena uno y así
Marialeonor Roqueocampo
aquí estoy esperando otra historia fascinante, espero no abandones la otra 🫶🤭
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