Al despertar descubre que está casado con otro, con el cual no se lleva muy bien y ahora resulta que es un omega... Joy tendrá que ser valiente y superar los obstáculos.
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Delicioso
-Tu madre confió en mí y le fallé de la peor manera posible. Dejé que Emma me manipulara porque me sentía culpable. Lo siento tanto hijo.- Sostenía un ramo de tulipanes blancos, regalo para Joy.
-¿Cómo puede decir eso? Usted era consciente de todo el maltrato que sufrió su hijo, su único hijo. Y ahora viene a pedir disculpas, creo que es muy tarde.- Sentía la tristeza del Joy anterior.
-Sé que no me perdonarás jamás, pero debes saber de mi arrepentimiento y de la verdad sobre tu madre.- Desvía la mirada hacia el balcón, no quería que su hijo viera sus ojos mojados.
-¿Cómo era su nombre?.-
-Sara Meyers, una omega preciosa, con un talento extraordinario para pintar, de ella heredaste tu gusto por el arte.- Extendió una pequeña fotografía, dónde el señor Smith se veía muy feliz abrazando a una chica.
-Es hermosa.- Joy acariciaba la fotografía, sentía que lloraría en cualquier momento.
-Expresé lo que necesitaba, pero quiero que sepas que te digo esto no porque Emma ya no esté, hace tiempo pensé en el divorcio, realmente me arrepiento de seguirle el juego.
Puedes quedarte con la fotografía.-
-Ya no soy su hijo de antes, espero que entienda que necesito pensar en lo que acaba de decirme. Gracias por la fotografía.-
El alfa asiente y sale de habitación, antes de salir de la mansión se encuentra con Damon.
-Por favor cuídalo, yo nunca tuve el coraje de hacerlo.-
-Ni que lo diga, él es mi vida entera.-
El alfa se dirigió a su mansión, caminó hasta un árbol en el jardín trasero, llevaba rosas blancas, se arrodilla y comienza a llorar, había tanta angustia y arrepentimiento en su voz.
-Perdóname omega, te fallé. Te extraño tanto.- En las raíces de ese árbol, el alfa depositó las cenizas de la madre Joy, nadie lo sabía, únicamente él. ¿Tendrá una oportunidad más con su hijo?.
-¿Ya lo sabías?.- Joy estaba muy cómodo entre los brazos de su esposo.
-Sí, lo sabía, pensaba decírtelo, buscaba el momento adecuado.- Lentamente acariciaba la cintura del omega.
-Ya está hecho, sé que no es mi familia, pero de alguna me afecta. Es como si llevara los sentimientos del antiguo Joy aún.- Hizo una expresión de tristeza.
-Lo sé. Llevará más tiempo adaptarte.-
-Pero también algo me inquieta alfa.- apretó sus manos juntas.
-Puede que al principio me haya atraído el cuerpo y feromonas de Joy, pero al pasar el tiempo y comprender que jamás sería correspondido estaba listo para dejarlo ir con ese asqueroso beta. Entonces, llegaste tú con esa aura y esa esencia tan especial, tu personalidad única, e magnética. Completamente aturdido me dejaste en nuestro primer encuentro, me gustó tanto.
Tú me enamoraste de manera única, no dudes ni por un segundo mi amor, qué yo te seguiría al fin del mundo o hasta cualquier otro mundo, eres mío omega.-
-¡Carajo! Realmente sabes como cautivarme.- Sujeta el rostro del alfa y lo acerca al suyo.
-¿Me retiro antes de que empiecen con sus cochinadas?.- Khalil tenía una sonrisa burlona.
-¡Maldita sea Khalil, mataste la pasión!.- Joy reía muy nervioso y el alfa fulminaba a Derek.
-¿Ya pueden hacerlo? ¿Tus piernas, cómo están?.- Recorría con la mirada a la pareja.
-Cállate Khalil.- Joy totalmente rojo se acomodaba sobre el respaldo de la cama.
-Tengo cuentas que ajustar con Derek, me voy mi amor.- El alfa besa a su omega y sale de la habitación seguido de Derek.
-¿No saben tocar la puerta antes de entrar?.- Tomaba de una oreja al otro omega.
-En mi defensa, si toqué la puerta varias veces, pero como no respondió nadie entramos, estaba muy preocupado cariño.-
-¡Uuuff! Bueno, ya arruinaste mi fiesta. ¿Qué te trae por aquí querido amigo?.-
-Te extrañé también cariño. Hace días no vengo y así me tratas. ¿Cómo te encuentras?- Toma asiento junto a la cama.
-Estoy mejor y hablé con el padre de Joy. Resulta que su verdadera madre está muerta, una omega preciosa, me sorprendí escuchar su historia de amor y por lo que pasó antes de morir. Por cierto, gracias por confesarle todo al alfa tonto.-
-No me quedó de otra, estaba totalmente fuera de sí, realmente pensé que nos asesinaría a todos. ¡Qué joyita de marido te conseguiste!.-
-¡Oyeeeee! Ese hombre es un encanto de persona, ¿acaso no vez cuando sonríe?.-
-Qué miedo, no quiero ver eso.- Se abrazaba así mismo.
-Ya decía yo que esa loca nunca se comportaba como una madre. ¿Estaría mal si me alegrará por su muerte?.-
-Creo que tampoco estoy bien porque yo también estoy complacido de que haya muerto la muy perra.-
-¿Te pidió perdón?.-
-Lo hizo, sentí tanta tristeza, y no pude perdonarlo. Creo que Joy sigue aquí.- Se tocaba el pecho.
-Entiendo, y cierta parte de mí se alegra por eso, extraño tanto a mi cariñito...- Esa mirada era de melancolía.
Otra semana comenzó, Joy y Damon retomaban sus actividades, todo era "paz y amor". Desayunaban juntos, iban al trabajo todo el día, por la noche cenaban y luego el postre.
-Delicioso...- Damon devoraba la entrada del omega con la lengua como nunca antes, mientras que con una mano le daba placer a su miembro.
-¡Esposito sigue así!- Joy se retorcía y gemía del placer.
Sus feromonas se mezclaban de manera exquisita.
El omega estaba llegando a su límite, sentía que estaba pronto a un orgasmo y para su mala suerte el alfa se detiene.
-¿Qué? ¿Por qué?- El chico no entendía por qué su esposo se detenía.
Al levantar la vista y observar sus ojos percibe que estos cambian de azul a casi estar negros, su rut había comenzado.
En ese instante Joy se asusta e intenta incorporarse para verlo mejor. El alfa creyendo que el omega huiría se abalanza sobre él.
-¿Adónde crees que vas?- El chico grita por la sorpresa, mientras se sentía mareado. Las feromonas de un alfa en su rut, sin duda alguna eran realmente potentes, Joy sentía que debía ser sumiso con su esposo y así lo hizo.
-No voy a ninguna parte alfa, únicamente quería verte mejor.- El chico se estremecía a cada segundo y dónde el alfa tocaba su piel ardía.
El alfa se reincorpora, levanta una pierna de Joy para introducir su miembro de una estocada. Por la sorpresa y el dolor, el chico grita, pero en unos instantes sentía tanto placer, se aferraba a una almohada y se dejó llevar.
tengo que correr por salvar mi floresita dise el joy jajaja