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MIELY

MIELY

Status: En proceso
Genre:Terror / Maldición / Leyendas de fantasmas / Poderosas criaturas sobrenaturales / Casos sin resolver / Mitos y leyendas / Completas
Popularitas:95
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.

Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.

Donde deberá elegir si...

¿Ser una heroína?

¿Ayudar a la maldición?

¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #16: Yoko Nishida

Me desperté algunas horas más tarde debido a que una de los clientes me levantó, esa era la señorita Rika, se veía entre preocupada y aliviada.

—Qué susto me diste, Syd, creí que habías muerto —me dio un café con leche—. Te traje tu favorito, lo fui a comprar cuando te vi en el suelo

—Gra-gracias, Ri-Rika —respondí levantándome del suelo con el café en la mano—.

—jaja, no hay de qué y por cierto, Syd, encontré tu celular afuera deberías tener mucho cuidado —Rika me dio un celular con funda roja—. No lo pierdas otra vez ¿sí? —me dio un par de palmadas en la espalda—. Ahora ve, anda… ve a trabajar

—S-sí, gra-gracias o-otra v-vez

Desorientada regresé a trabajar, debido a que era fin de semana llegaron más clientes, por ende no tenía mucho tiempo para descansar, aún así, en ese tiempo, revisé el celular que encontró Rika y… al encenderlo, pude ver una fotografía que Pablo alcanzó a enviarle a una chica antes de… ser arrastrado al otro mundo por esa mujer. La foto que le había enviado, era una selfie donde salía una mujer de cabello negro detrás suyo.

Me quedé unos segundos sintiéndome mareada con los oídos pitando, esa mujer… se los había llevado consigo y estuvo a nada de llevarme con ella.

—¡Oye! —exclamó un cliente poniendo un billete de forma agresiva frente a mi—.

—L-lo siento —dije guardando el celular en mi bolsillo—. ¿En-en qué pue-puedo ayu-ayudarla?

—De verdad que eres lenta, llevas aquí meses y no sabes siquiera atender

—L-lo siento —me disculpé otra vez agachando la cabeza—.

—Eres igual de miserable que ella… no me sorprendería que sea tu madre, dame una toalla ¡Pero rápido!

Me quedé en silencio con la cabeza abajo, y le di lo que me pidió, ella me arrebató la toalla de forma tan tosca que me doblé uno de mis dedos para después irse murmurando un insulto en japonés —sabía que era un insulto por su tono tan agresivo—

“Mi dedito” pensé chupando mi dedo en un intento de calmar aliviar el dolor

Saben mi cuñado Max siempre me decía que herirse un dedo, era un mal presagio, nunca lo tomé en cuenta debido a que no me caía bien, pero bueno, si May ama al imbécil de Linzaki, no soy nadie para opinar sobre los gustos raros de Mayday.

Como sea, regresando a mi dedito, el dolor se mantuvo por unas cuantas horas, aún así tuve que seguir con mi trabajo como un día cualquiera.

—Disculpa, puedes darnos una toalla a cada una y un champú, por favor —dijo una chica mientras me daba un par de billetes—

—S-sí —respondí chupando mi dedo—.

—Jaja, oye escuchaste sobre el nuevo maestro ¡Es guapísimo!

—Lo sé, el profesor Flowers es todo lo que necesito para ir a Snow

—Saben, mamá me dijo que la hermana de ese… ¡Dios griego!, es una reportera y harán un documental sobre este sitio

—Ay ojalá, encontrarnos con su hermana y si tenemos suerte con él

—¿Creen que venga?

—Ay pues ojalá lo haga, así puedo mostrarle este cuerpo

Esas estudiantes parecían ser más amables que la mayoría de clientes que llegaban a los baños, lo que era un poco triste suponiendo que los adolescentes no son muy soportables que digamos. Esa tarde la verdad no supe muy bien por qué pero llegaron bastantes estudiantes.

—No puedo creer que no invitaran a Miely a esa serie

—Dudo que ella quiera, recuerda que ella es un poco tímida

“¿Huh? ¿De qué serie hablarán? No recuerdo ninguna serie en la que me hayan invitado”

—Me pregunto cuál será el rostro de Miely

—Tal vez igual de guapa que Kayla jaja

Entre todos esos estudiantes también llegó un encapuchado, parecía nervioso y no dejaba de mirarme con una sonrisa nerviosa. Gracias a la capucha no pude ver su rostro, aunque alcancé a ver qué usaba labial rosa, lo que me desconcertó mucho.

—E-Eres m-muy buena en esto

—Gra-gracias —respondí intentando no verlo a los ojos—.

—Ahm… lin-lindo suéter —dijo nervioso—.

Ese chico me daba escalofríos, más que su actitud nerviosa lo que inquietaba era que me recordaba a Horu, me causaba pavor solo pensar en que eso podría repetirse o peor que Aishi no haya sido Horu todo este tiempo.

—Gra-Gracias —dijo riéndose entre dientes mientras notaba un rubor en su mejilla—.

Atenderlo como supondrán me dejó con un raro sabor de boca, más cuando en el billete con el que me pagó venía un número de teléfono escrito.

“Mm… —rompí el papelito con el número de teléfono mientras daba un suspiro—. ¿De dónde salen estos tipos?” Pensé frunciendo el ceño

Justo después de ese encapuchado una mujer con un abrigo negro y con las manos ocultas en sus bolsillos. Ella parecía tener parte de su maquillaje corrido, sus ojos estaban entre rojos y llorosos, era fácil suponer que había llorado minutos antes.

Lo que más llamó mi atención fue que Yoko la estaba acompañando, no pude siquiera tener el coraje de verla a los ojos, no… después de lo que pasó con su hermana y Tomoko.

—Tú… eres la encargada de este sitio ¿no es así?

—Ah… Ehm… bu-bueno s-sí e-eso creo

—Un amigo vino aquí hace días ¿verdad? Por el caso de Mako Nozomi —asentí con la cabeza agachada—. No sé si ya vio las noticias pero él falleció ayer por la noche y quisiera hacerle unas preguntas cuando termine su turno

—S-sí, entiendo…

—La espero en el templo, señorita —se despidió mientras se daba la vuelta para irse—.

Yoko con mirada en el suelo puso un billete frente a mí mientras limpiaba las lágrimas y el maquillaje que se escurría en sus mejillas, verla de esa forma me generaba un nudo en el estómago, no soportaba verla así.

—Yo-Yoko…

—So-solo dame una toalla… así… así yo… yo… —se le hizo una nudo en la garganta y sus piernas temblaron—. Yo iré con ellos y mi sobrinito —sollozó—.

Temblando y mordiendo mi labio agarré una toalla para dársela, cuando Yoko frunció el ceño con fuerza, era como si ella hubiera sentido un fuerte dolor de cabeza, de pronto sin previo aviso le salió sangre de la nariz.

—¿Qué? Yo-Yoko ¡¿tu-tu nariz?!

Mareada comenzó a tambalear, asustada actué sin pensarlo, salí de la caseta para cargarla en mis brazos. Ella rápidamente se acurrucó en mi pecho para romper en llanto mientras me abrazaba, sentía demasiada lástima por ella… había perdido a su hermano, su cuñada y a su sobrino no nacido, todo… por algo que nos superaba a las dos.

—L-lo siento… ¡Lo siento!

Lo único que podía hacer por ella era corresponder su abrazo y quedarme a su lado como sea. Así al menos, evitaría que cometiera una tontería y siguiera los pasos de su hermano, que lo llevaron a la muerte.

—Reiko… Tomoko… Nina… —sollozó mientras me sujetaba con fuerza—.

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