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LA ELEGANCIA DE LAS CENIZAS

LA ELEGANCIA DE LAS CENIZAS

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Romance / Completas
Popularitas:8.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Traicionada por la sangre que la vio nacer y despojada de todo lo que amaba en una sola noche de infamia, Cataleya Mendoza pensó que había tocado fondo al perder su hogar, su hijo y su dignidad bajo los golpes de un amor ciego. Creyó que el exilio y el silencio serían su único destino. Pero el destino, caprichoso y sediento de justicia, la colocó frente al imperio intocable de los Moretti y frente al hombre más temido del país: un titán arrogante al que nadie se atreve a retar. Lo que no sabían ni su exprometido, ni su familia, ni el implacable Gael Moretti, es que una reina destruida no regresa a pedir clemencia... regresa a reclamar su trono.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15: La Estrategia de la Arpía y el Primer Golpe al Imperio

​ La luz de la lámpara de escritorio iluminaba los documentos esparcidos sobre la superficie de madera en la habitación del hotel. Cataleya, con la postura recta y la mirada ámbar completamente fría y calculadora, ajustó ligeramente las hojas de papel frente a ella. El calor del beso de Gael aún parecía latir como una brasa encendida bajo su piel, pero su mente —afilada y metódica— había vuelto a colocarse en el centro de su tablero de ajedrez.

​Gael se recargó contra el marco de la ventana, con los brazos cruzados sobre su pecho ancho y los ojos grises fijos en ella, disfrutando del espectáculo de ver a su futura esposa transformarse en la estratega más letal que jamás hubiera pisado la alta sociedad.

​—Te escucho, doctora Moretti —murmuró Gael con una voz ronca y divertida, utilizando el título con una naturalidad insolente que hizo que Cataleya le dedicara una mirada de reojo cargada de advertencia, aunque una leve y casi imperceptible sonrisa se asomó por las comisuras de sus labios.

​—Guarda tus apodos para cuando estemos a solas, magnate —respondió Cataleya con un tono cortante y firme, antes de señalar con el dedo índice uno de los informes financieros que tenía enfrente—. Si queremos destruir a los Álvarez y a los Mendoza sin que las sospechas caigan directamente sobre ti o sobre el nombre de los Moretti, no podemos empezar con un ataque frontal en los tribunales. Eso les daría tiempo de ocultar activos y victimizarse ante la opinión pública.

​Gael arqueó una ceja, intrigado por el giro que estaba tomando la conversación, y se acercó lentamente hasta quedar de pie junto a ella, apoyando una mano en el borde de la mesa.

​—¿Cuál es tu propuesta, entonces? —preguntó Gael con genuina curiosidad.

​—Vamos a cortarles la yugular por donde más les duele: su reputación internacional y el flujo de efectivo ilegal con el que financian sus laboratorios farmacéuticos y sus contratos de construcción —explicó Cataleya con voz gélida, deslizando un documento hacia él—. Dennis Álvarez ha estado utilizando testaferros y farmacéuticas fantasma en el extranjero para importar reactivos médicos sin los permisos sanitarios adecuados, rebajando costos para inflar las ganancias de los laboratorios familiares. Si logramos infiltrar una auditoría externa anónima y filtrarla a los medios de comunicación especializados justo el día en que anuncien la fusión corporativa con la constructora de mis padres... el escándalo destruirá sus acciones en cuestión de horas.

​Gael la miró fijamente, evaluando cada detalle del plan con la mente experta de un tiburón corporativo. Una sonrisa perversa y fascinada se dibujó lentamente en su rostro.

​—Es brillante, Cataleya... perversa, calculada y absolutamente devastadora —admitió Gael con una voz profunda, apoyando la otra mano sobre la mesa y acorralándola sutilmente entre sus brazos, sin llegar a tocarla del todo—. Sabía que tenías el alma de una verdadera reina de la mafia corporativa. Pero para ejecutar eso con precisión milimétrica, necesitamos meter a alguien de nuestra total confianza dentro de los laboratorios Álvarez. Alguien que pueda extraer los archivos encriptados de los servidores centrales sin levantar sospechas.

​Cataleya levantó la barbilla, sosteniendo su mirada con una seguridad desbordante.

​—De eso ya me encargué antes de venir aquí —respondió Cataleya con una frialdad absoluta—. Tengo una antigua compañera de laboratorio que le debe su carrera a un favor que le hice en la universidad. Trabaja actualmente en el departamento de control de calidad de los Álvarez y está dedicada a venderlos al mejor postor... o, en este caso, a trabajar bajo la protección absoluta de los Moretti.

​Gael soltó una carcajada ronca, sintiendo una ola de adrenalina y orgullo al recorrer su cuerpo. Se inclinó un poco más hacia ella, rozando su cabello con los labios antes de incorporarse levemente y mirarla directo a los ojos con una intensidad que cortaba la respiración.

​—Me haces querer casarme contigo hoy mismo, doctora Moretti —susurró Gael con un tono peligrosamente seductor, cambiando de repente el rumbo de la conversación con una calma imponente—. Hablando de eso... dime una cosa, Cataleya. ¿Cómo quieres nuestra boda? ¿La prefieres a lo grande, con todo el despliegue y el lujo que merece el imperio Moretti para que toda la alta sociedad sea testigo, o prefieres algo más íntimo y privado? Porque quiero que, exactamente en el momento en que tu familia esté completamente destruida y arruinada en el lodo, tú ya seas una Moretti ante la ley y ante el mundo.

​Cataleya se quedó sin aliento por un instante, sorprendida por la absoluta seguridad con la que él planeaba el futuro. Abrió ligeramente los labios para responderle y, con una sonrisa burlona en los labios, le soltó:

​—No te hagas tantas ilusiones, magnate. Primero los destruimos, dejamos que su imperio se desplome sobre sus cabezas hasta que no tengan a dónde huir, y luego nos encargaremos del altar con calma.

​Gael arqueó una ceja, deteniendo su mirada dominante sobre ella, y negó suavemente con la cabeza.

​—No, señora Moretti —respondió él con una firmeza absoluta e innegociable en la voz—. No vamos a esperar tanto. Nos casaremos por civil en una ceremonia íntima muy pronto, y después nos encargaremos de la boda en la iglesia por todo lo alto, para que todo el país sepa a quién le pertenece tu corazón.

​Cataleya soltó una risa ligera y divertida, sacudiendo la cabeza con ironía.

​—Vaya, qué considerado de tu parte... supongo que en tu mundo feudal las órdenes del gran magnate no se discuten, ¿verdad? A este paso vas a terminar eligiendo hasta el color de las servilletas de la recepción sin consultarme.

​Las palabras de Cataleya apenas terminaban de filtrarse entre una mueca de desafío y diversión cuando Gael, con un movimiento rápido, ágil y felino que la tomó completamente por sorpresa, la rodeó por la cintura, la levantó de la silla y la recostó con suavidad sobre la amplia cama de la habitación.

​Antes de que ella pudiera protestar, Gael se le encimó, apoyándose firmemente con los brazos a los lados de su cuerpo para sostener su peso y evitar aplastarla, cuidando con instinto protector cada centímetro de su anatomía magullada. Sus cuerpos quedaron peligrosamente alineados, y el magnate bajó la cabeza para devorar sus labios en un beso apasionado, hambriento y profundo que le robó el aliento.

​Mientras sus labios se fundían con una voracidad incontrolable, la mano grande y cálida de Gael se deslizó lentamente por el costado de su cuello, bajando con suavidad por su clavícula y recorriendo la línea de su blusa. Pero en el instante en que sus dedos rozaron la zona de las costillas donde ella guardaba los hematomas de la paliza de sus hermanos, un punzante y agudo dolor recorrió el cuerpo de Cataleya.

​—¡Ah...! —se le escapó un gemido involuntario de dolor, contrayendo los músculos del rostro y apretando los ojos con fuerza por la punzada.

​Gael se detuvo de inmediato como si hubiera tocado fuego. Se apartó unos centímetros, con la respiración agitada y los ojos grises llenos de una repentina y profunda preocupación, escaneando cada facción de su rostro pálido.

​—Perdón... ¿Te lastimé? Maldita sea, olvidé los golpes que te dieron esos cobardes —murmuró Gael con voz ronca, con un destello de furia contenida brillando en su mirada mientras acariciaba con extrema delicadeza su mejilla—. No debí moverte tan rápido.

​Cataleya abrió lentamente los ojos ámbar, respirando hondo para calmar el ardor en sus costillas, y le dedicó una media sonrisa desafiante a pesar del dolor, acariciándole la solapa del traje con la punta de los dedos.

​—No pasa nada, magnate... mis costillas siguen cobrando factura por la hospitalidad de mi familia —respondió Cataleya con una voz suave pero firme, recuperando la compostura con orgullo—. Pero te aseguro que cada dolor que siento ahora se convertirá en la sentencia de muerte financiera y social para los Álvarez y los Mendoza.

​Gael la miró con una mezcla de devoción absoluta y una oscura y helada determinación, sabiendo que la mujer que tenía bajo su cuerpo no era solo la futura señora Moretti, sino su compañera de guerra perfecta.

​Dos días después, el escenario en la capital comenzó a moverse con la precisión de un reloj suizo.

​En el imponente edificio corporativo de los laboratorios Álvarez, la atmósfera era de absoluta celebración. Dennis Álvarez, enfundado en un traje italiano de alta costura, caminaba por los pasillos ejecutivos con una arrogancia insoportable. A su lado, Carol Mendoza, luciendo un vestido de diseñador que disimulaba apenas las curvas iniciales de su embarazo, sonreía con suficiencia mientras revisaba los preparativos para la gran gala de fusión empresarial programada para el final de esa misma semana.



​—Todo marcha a la perfección, mi amor —presumía Dennis mientras besaba la mejilla de Carol frente a los directores de departamento—. Con la inyección de capital de las constructoras de tus padres y el cierre de este contrato farmacéutico, estaremos en la cima absoluta de la alta sociedad. Nadie podrá tocarnos jamás.

​Carol soltó una risita altanera, acomodándose el cabello con falsa modestia.

​—Y pensar que esa maldita de Cataleya casi arruina nuestros planes con sus patrañas de secuestro y locura —comentó Carol con un brillo de desprecio en los ojos—. Menos mal que le dimos su merecido en la cena y la echamos como a una perra. Ya no queda rastro de ella, y su penthouse pronto estará completamente a nuestro nombre.

​Lo que ninguno de los dos sabía, mientras brindaban con champaña en la oficina presidencial, es que en ese preciso instante, en el piso técnico de servidores, la aliada infiltrada de Cataleya había conectado una unidad de almacenamiento encriptada directamente al servidor central de la compañía. En menos de cinco minutos, gigabytes enteros de contratos falsificados, sobornos a inspectores sanitarios y registros de evasión fiscal internacional fueron copiados y transferidos de forma totalmente anónima a los servidores privados del conglomerado financiero de los Moretti.

​Al otro lado de la ciudad, en su despacho provisional, Gael Moretti recibió la alerta en su ordenador portátil. Abrió los archivos, revisó los documentos y le dedicó una fría sonrisa a la pantalla.



​—El primer clavo en el ataúd está colocado —murmuró Gael para sí mismo, tomando su teléfono y marcando un número directo—. Preparen el comunicado de prensa para los principales diarios económicos del país. Y asegúrense de que la auditoría anónima llegue a la superintendencia fiscal exactamente a las ocho de la mañana de mañana. Que comience el espectáculo.

​La venganza de Cataleya Mendoza ya no era solo una promesa silenciosa; era una maquinaria imparable respaldada por el poder absoluto del titán de los Moretti, y la familia Álvarez estaba a punto de despertar en medio de una pesadilla de la que jamás podrían escapar.

1
Cliente anónimo
Excelente
keila arias
Como puedes tu permitir que vengan a tu casa a molestar insultar y humillar y de paso tu misma familia??? Loa agarro y los despacho de una qué se vayan para el carajo vergacion
Diana Quintero
Espectacular novela ♥♥♥♥👏👏👏👏👏👏
Diana Quintero
Serán padres de gemelos, Fael atino muy bien 🤣🤣🤣♥♥♥
Diana Quintero
Cataleya va a resultar embarazada 🤰 Gael no ka deja respirar 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Cataleya nunca les dijo del bebé que perdió a causa de los disparos 🤔🤔
Diana Quintero
Al fin Cataleya logró su venganza, gracias a su tóxico esposo 👏👏😉🤣🤣 todos quedaron en prisión
Diana Quintero
Todos son unos seres miserables y repugnantes 🤬🤬🤬 pero a cualquier detenido les hacen un juicio, porque los llevaron directamente a la cárcel? 🤔
Diana Quintero
Los hermanos cayeron 👏👏👏 ahora faltan los padres y Carol 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Al fin esa basura Dennis esta en la cárcel 👏👏 ahora faltan todos esos engendros de la familia 🤬🤬
Diana Quintero
Gael y Cataleya son venganza y Amor al mismo tiempo, ellos no pierden el tiempo 🤭😉
Diana Quintero
El abuelo casi los encuentra en plena faena 🤣🤣🤣😉
Diana Quintero
Eso si fue un amor a primera vista ♥♥♥
Diana Quintero
La familia Alvarez no tendrá una mañana calida 🤬🤬🤬 ya deben saber la noticia 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Al fin empezó la venganza de Cataleya, encontra de esos miserables 👏👏🤬🤬🤬
Diana Quintero
waaaaooooo impresionante ♥♥♥♥
Diana Quintero
Serán la pareja perfecta, ambos son implacables 👏♥
Diana Quintero
Cataleya deje que Gael la ayude, sola no puede contra esos miserables 😔😔🤬🤬🤬
Diana Quintero
Brenda le advirtió que no fuera sola, pero no le hizo caso y la golpiza que esos infelices le propinaron fue grande 😔😔🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Gael se topo con una Eminencia y termina babeando por ella 🤗🤣😉
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