El día de nuestra boda había llegado, ahora era la señora Lennox, a Travis Lennox no le importaba que su madre la gran señora Renata Lennox no me aceptara para ser la esposa de su único hijo, y el heredero del imperio INNÓVATE SOLUTIONS, heredado por su padre, pero para guardar toda apariencia quedó en acuerdo, la peor pesadilla que pude tener durante poco más de cinco años, después de que Travis tenía que irse al extranjero, ahí empezó mi verdadero calvario.
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Alegría y dolor
Esa noche volvió al hospital, quería más respuestas, el doctor le atendió después de las 10 pm.
— Señor Lennox, el señor Ray lo mencionó en ocasiones. - le explicó el hombre.
— Era mi mayordomo, - fue lo único que respondió.
— ¿Sabe que el tuvo que salir de aquí improvisadamente?
— Por eso he venido, ¿sabes su paradero?
El doctor se quedó en silencio por unos segundos pensando. Ray solo había confiado en él. Le hizo una señal para que le siguiera, pero Travis miró que lo hizo con cautela que nadie más se diera cuenta.
Entraron en una habitación donde había productos de limpieza. Metió una llave en un tipo de armario, donde vio que solo había cubrebocas. El doctor metió la mano hasta el fondo, sacando un sobre.
— Guárdelo, le prometí al señor Hanson que se lo entregaría personalmente. - lo miró con seriedad. Sinceramente no tengo idea de lo que quería decir, y yo no pedí explicaciones.
— Me comunicaré con él. Le diré que usted ya está en el país, el así lo pidió, yo solo estoy ayudándole. Por favor no me involucren.
Travis asintió, después le agradeció. Metió el sobre en su bolsillo y salió antes que el doctor.
No lo iba a comentar con nadie, se encerró en su estudio en cuanto llegó. Abrió el sobre inmediatamente….
— Señor, no pude proteger a la señora. Cuándo lea esta carta, espero que ya allá sabido porque tuve que huir. Cuándo me entere que ya está en la mansión yo mismo volveré, otra cosa señor yo le pedí a su esposa que huyera. No me culpe por favor.
Se quedó con la carta abierta entre sus manos por un unos minutos observándola. Necesitaba más información, para hundir a su madre no era suficiente. Ahora necesitaba ir a la clínica para saber a qué había ido Kenda, que tenía, y cuál fue el diagnóstico.
Llamó por teléfono a Wen.
— Wen, manda a algún experto a que trate de recuperar las grabaciones de las cámaras del callejón de la calle 4.
— Se quien puede hacerlo por un precio. - contestó enseguida.
El dinero no es problema. Haz qué las saquen. Después de que su asistente confirmara, mando llamar a Ignacio.
— Me mandó llamar señor.
— Si, pero antes ve a desayunar, nos iremos cuando termines. - te espero en mi estudio.
El chofer asintió.
MANSIÓN MATRIARCA.
— Si Travis sabe que llegue horas después que él, tendrá sus propias ideas. - reveló Amara mientras movía un vaso de vino, sentada frente a Renata.
La mujer frente a ella parecía calcularlo todo.
— No te aparezcas en público por ahora. - dijo con voz fría.
— No pienso quedarme encerrada.
Renata levantó una ceja.
— Entonces no vengas a quejarte conmigo, Travis está buscando a esa mujer. - le quiso hacer razonar, y mientras no le demos motivos para sospechar de nosotras, no tienes porque preocuparte.
— Renata, Travis no es estúpido.
— Soy su madre, y por mucho que se moleste, no se atreverá a hacerme ningún daño.
Amara no estaba tan segura, el día que fue a buscarla a su hotel, conoció a un Travis diferente y capaz de todo por esa mujer.
— Bien. ¿entonces que quieres que haga? - preguntó esperando que las cosas salieran tal como ella decía.
— Ya te dije, por el momento que no nos vea cerca, y si te vuelve a acorralar, sigue negando todo, mientras no tenga pruebas, no puede hacer nada.
— ¿Qué sabes de la huérfana? - indagó, volviendo a tomar de su vaso.
— No he tenido más información. - respondió preguntándose ¿porque no habían podido dar con ella?
— ¿Crees que alguien la está protegiendo?
— No tengo idea, pero si así fuera. - se quedó por un momento observando a un punto ciego. Lo que si podría ser, era que los dos hombres, estuvieran detrás de todo, un truco para hacerles creer que ha desaparecido.
MANHATTAN NY.
Travis llegó a la clínica donde Ignacio le había dicho que había dejado aquella vez a su mujer. Buscó alguien que le diera información.
Una mujer se acercó un poco nerviosa, pues hombres tan atractivos solo los había visto en las portadas de magazines.
— Me dijeron que busca información sobre uno de nuestros pacientes. - expresó la mujer. Pero depende de lo que busca pues tenemos un protocolo y reglas.
— Se trata de mi esposa. - le informó aunque Travis observó que la mujer lo miró desconcertada. — Yo estaba fuera del país y desapareció. Fue todo lo que le diría.
— Dígame el nombre, hubo cambios en el sistema y muchos de los doctores se fueron a otro hospital.
— No sé quién fue el doctor que le atendió. Pero el nombre de ella es Kenda Lennox.
La mujer buscó por unos minutos en los archivos.
— Aquí está el doctor que le atendió, efectivamente fue uno de los que se fueron. Su archivo es regular. Sacó los documentos en la computadora. El ginecólogo Raymon, se le hizo una prueba de embarazo.
Travis abrió los ojos, sorprendido.
—¿Embarazada?
— Al parecer seis semanas, desde ese día, ahora tendrá tres meses. Le sacó una copia de la ecografía y se la entregó.
Travis sintió que el mundo se le venía encima. Ella había tenido que huir embarazada, su desesperación lo llenó de angustia.
Salió del lugar con el papel en sus manos desorientado.
— Jefe, ¿está usted bien? - le preguntó el chofer al verlo que caminaba sin rumbo, hasta que le llamó.
— Está embarazada de mi hijo. - dijo anonadado aún no lo asimilaba, no estaba con él, y eso lo estaba destrozando.
Ignacio también se quedó sin palabras.
Travis le marcó a Wen.
— Manda al detective a la mansión, para ya mismo, necesito darle otra orden.
— Estás bien. - lo notó diferente.
— Necesito…me urge que encuentre a mi esposa, me acabo de enterar que está embarazada. Es desesperante no saber de ella.
— De inmediato le aviso. - guardó silencio por un instante. ¿Y como te enteraste? - preguntó entendiendo su postura.
— Acabo de hablar con alguien en el hospital donde había ido hacerse un chequeo. - me confirmó una enfermera. - Wen voy hacer padre y no sé dónde se encuentra ahora, Dios, - dijo con dolor.
— La encontraremos. - exclamó su amigo y asistente.
Colgó la llamada Travis iba de regreso a la mansión, pero en ese instante otra llamada le hizo detenerse para contestar. Era un número desconocido.
— ¿Hola quién es?
— Señor Lennox soy Ray.
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