Liam un joven marcado por la traición y el alcohol presencia cómo un hombre (Dimitri) golpea y abandona en la nieve a una joven embarazada (Sasha). Al ver que ella sangra y entra en parto prematuro, la sube a su viejo sedán y conduce desesperadamente hacia el Hospital Central, logrando que sea ingresada a urgencias antes de caer inconsciente. Este acto desinteresado abrirá nuevas puertas en la vida de Liam, ya que no solo había salvado a alguien de una familia poderosa sino que entre el hermano de sasha y Liam comienza a crecer un magnetismo inevitable.
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Capítulo 15: El laberinto de mármol
La majestuosidad de la mansión Volkov no era cálida ni acogedora; era una mole monumental de piedra, mármol y madera oscura que parecía haber sido diseñada para resistir guerras antes que para ser habitada. Grandes ventanales de cristal blindado daban hacia el bosque congelado, mientras que en el interior, los techos altos de casetones y las lámparas de araña de bronce proyectaban sombras alargadas sobre los pasillos interminables.
Liam caminaba detrás de Boris, sosteniendo con firmeza al pequeño recién nacido envuelto en una suave manta de lana gris. A su lado, Nikolai caminaba con pasos silenciosos pero pesados, emanando una autoridad natural que hacía que los guardias distribuidos por cada esquina se inclinaran levemente al verlo pasar.
—Esta será la ala este —explicó Nikolai, deteniéndose frente a un conjunto de puertas dobles de roble labrado—. Es el sector más seguro de la propiedad. Las cámaras de vigilancia monitorean los accesos exteriores, pero el interior de tus aposentos y la habitación del niño mantendrán una privacidad absoluta.
Boris abrió las puertas y Liam quedó sin aliento. La suite constaba de un amplio salón privado con chimenea de piedra, alfombras persas en tonos vino y muebles de cuero artesanal. A la izquierda, una puerta conectaba directamente con el dormitorio principal de Liam, amplio y luminoso; a la derecha, una estancia perfectamente acondicionada como habitación infantil, equipada con tecnología médica discreta, una cuna de madera tallada a mano, cambiadores y armarios llenos de ropa de marcas exclusivas.
—El personal médico de guardia se ubica en la habitación contigua —agregó Nikolai, observando cómo Liam miraba todo con una mezcla de asombro y desconfianza—. Queremos que el niño tenga la mejor atención médica disponible, pero tú serás la autoridad principal en su cuidado. Nadie tomará decisiones sobre él sin tu consentimiento.
Antes de que Liam pudiera responder, la puerta del pasillo se abrió y entró una joven de unos veintidós años. Lucía un uniforme elegante pero sencillo de color azul oscuro con delantal blanco pulcro. Su cabello castaño estaba recogido en una trenza impecable, y sus ojos expresivos reflejaban una vitalidad fresca que desentonaba agradablemente con el ambiente rígido de la mansión.
—Señor Nikolai —dijo la chica con una reverencia respetuosa pero fluida—. Las fórmulas especiales dictadas por el pediatra ya están preparadas en la cocina, y las esterilizadoras están en marcha.
—Liam, ella es Nora —presentó Nikolai, indicando a la muchacha con un gesto de la mano—. Es parte del personal de confianza de la casa desde hace cuatro años. Estará asignada exclusivamente a asistirte en lo que necesites, tanto para el niño como para tus comodidades personales.
Nora le dedicó a Liam una sonrisa cálida y genuina, sin atisbos de la frialdad o la sospecha que Liam había notado en los hombres de seguridad.
—Un placer conocerlo, Señor Liam. Déjeme ayudarlo con la maleta —dijo la joven con tono amable.
—Solo Liam, por favor... no soy ningún señor —respondió él, devolviéndole la sonrisa con un toque de timidez.
Nikolai observó el intercambio entre ambos en silencio. Luego, dio un paso hacia Liam, reduciendo el espacio entre ellos hasta que el aroma a cuero, tabaco y perfume caro del ruso envolvió de nuevo los sentidos del muchacho.
—Descansa esta noche, Liam —murmuró Nikolai en voz baja, rozando de forma aparentemente accidental la manga de la chaqueta de Liam al acomodarse el abrigo—. Mañana será un día largo. Si necesitas algo, Nora sabe cómo comunicarse directamente conmigo o con mi padre.
Liam asintió, sintiendo que el corazón le daba un vuelco extraño ante la cercanía del ruso. Vio a Nikolai retirarse por el pasillo flanqueado por Boris, dejándolo a solas en aquel santuario de lujo con Nora y el pequeño bebé que dormía plácidamente en sus brazos.